Llegamos a la casa entre risas con Elaia. Sabía que Alberto estaba furioso porque su equipo de seguridad intentó seguir el autobús, pero no lo logró. Desde que me casé con Alberto, mi vida cambió de la noche a la mañana. Cuando realicé mi práctica en sus oficinas, fueron los 6 meses más horribles de mi vida. En ese tiempo, aún éramos novios y debía llegar con guardias en una camioneta blindada. Todos pensaban que era la novia de un narcotraficante y me preguntaban si mi novio estaba siendo buscado por la DEA. Fue tan vergonzoso el día que un compañero de práctica, sin darse cuenta, me tiró al piso con su patineta mientras hacía trucos a la hora del almuerzo. Mi seguridad se abalanzó sobre él como si fuese un terrorista. Alberto le gritó delante de todos, diciendo a viva voz que acababa de tirar al piso a su mujer y que jamás se graduaría de arquitecto por haberle hecho daño a la madre de su hija. Después de eso, casi nadie me hablaba y me trataban de evitar hasta que culminó mi práctica. Y por fin, terminó esa etapa que quiero olvidar. Por suerte, mi compañero de trabajo pudo graduarse. Ya que después de ignorar 2 días al gran bestia, como le apodaban a mi hermoso esposo, accedió a reintegrarlo al trabajo y limpiar su hoja de vida.
-¿Ya volviste?
-No soy un holograma de Star Wars.
-Sofía, por favor, no seas irónica conmigo. No quiero discutir, mi amor. Solo quiero ofrecerte una disculpa y prometer que jamás volveré a comportarme así delante de nuestra hija.
-No sé, Alberto. Muchas veces te pones demasiado neurótico, más hoy frente a nuestra hija, quien terminó llorando por cómo discutimos. Sabes que me gusta la confianza y si algo nos enseñó la terapia de parejas, fue que la comunicación entre los dos es importante.
-Créeme que lo sé, mi amor. Pero ya no sé cómo llevar esto. Es demasiado para mí. Me frustra vivir de la caridad de Ozan. Sin la oportunidad de trabajo que nos dio, no tendríamos cómo vivir en este país. Me siento inútil al no poder darles la vida de antes. Siento que no valgo nada, que todo lo que fui era solo por el dinero. Descubrí que mi único amigo verdadero era Tango, quien jamás se ha dejado de preocupar por nosotros.
Mi amor, sé que para ti es difícil porque naciste en un mundo económico diferente al mío, pero se puede vivir bien con lo justo. No necesitamos aviones o cosas lujosas. Prefiero mil veces al hombre que tengo al frente que al mimado de hace dos años atrás. No quiero decir que no amaba a ese Alberto, pero amo más al Alberto que me regaña por usar su tarjeta de crédito.
- No digas eso, amor. Lo mío es tuyo. Perdóname.
Nos empezamos a besar de forma apasionada y nos empezamos a quitar la ropa. Cuando Alberto iba a bajar mis bragas, recordé:
- Mi amor, detente. No se puede. Estoy en cuarentena y no estoy tomando la píldora.
- Entonces voy por la opción B.
- Ni se te ocurra jajajaja. Desde las Bahamas que no usamos esa opción y después de usarla no me pude sentar en dos días.
- Entonces invocaré a mi amiga de la adolescencia. Me iré a la ducha, amor. Ya vuelvo.
Yo me dediqué a ordenar la ropa que habíamos dejado tirada. Me cambié a algo más cómodo y fui a ver a mis niños. Debía conversar con Elaia sobre la escena que presenció hoy entre sus padres. No quería que ella sintiera tristeza por nuestras discusiones.
En la casa de al lado, había llegado gente a vivir ahí. No sabíamos quiénes. Tampoco era de importancia. Alguna familia rica que quería tener su muelle propio frente al Bósforo.
- ¿Así que esos son mis nuevos nietos?
- Efectivamente, patrón. Son los gemelos de la señora Sofía y la niña Elaia. Usted la conoce.
- ¿Cómo? ¿Sofía sabe que Elaia es su hija?
- Sí, patrón. Por eso pudieron salvar a la niña.
- Maldita sea. ¿Ahora cómo podré hablar con mi hija para hablarle del dinero que tengo en Suiza a nombre de ella y Alberto? Si ya me odiaba mi hija por ser el amante de su madre, ahora más lo hace al saber que me robé a mi nieta. Todo por la loca de Alondra.
- Patrón, ¿usted cree que la niña Sofía sepa que ella es su hija?
- No lo sé. Y eso es lo que me asusta. Que mi hija sepa la verdad de parte de Alondra.
Giancarlo se quedó pensativo bebiendo su whisky al lado de la chimenea. Estaba atento a los pasos de Alondra y Britanny. Ya sabía que estaban en Turquía a la espera de atacar a Sofía y Alberto. Ludmila le daba igual.
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Comments
Patricia Salazar
Tanto Alberto como Sofía deberán tener cuidados al igual quetoda la familia, dos locas andan sueltas y son peligrosas 🤷♀️
2025-02-09
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Lorena Perez
Sofía está cucú ,(deschabetada ) como la mama.. le reclama a Alberto la confianza en pareja, y ella Se va sola con la niña sin comunicarle al marido .... sin pensar en el motivo porque cambiaron de país .. o sea todos los atentados que an sufrido ... y todo lo que a perdido Alberto el cual está paranoico por todo lo que les a pasado pero siento que es para proteger a su familia.. lo que no me gustó es que Alberto le haya reprochado sobre el dinero que gasta Sofía eso sí que no... . escritora me gustaría que le diera una pequeña lección a Sofía para haber si así deja de exponerse ella y a la niña
2023-09-20
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