Llevamos casi 4 meses en Estambul. Mi madre eliminó el poder que me había dado sobre la propiedad de mis abuelos y la vendió. Lo último que supe fue que se había ido lejos, pero con alguien como ella es difícil saberlo. Estoy a días de dar a luz a mis bebés, tengo mucho miedo por todo lo que está pasando. Las consecuencias de los atentados hicieron que las inmobiliarias Remington se fueran a la quiebra. Alberto debió usar todo el patrimonio de la empresa para responder por los daños de las explosiones, indemnizar a los trabajadores y a las familias de las víctimas fatales. Los seguros ayudaron un poco, pero quedamos con casi 500 mil dólares libres para sobrevivir. Ludmila también puso toda la fortuna que le dejó su padre al morir. Solo dependíamos de esos 500 mil dólares. Gracias a mí, hemos aprendido a vivir como personas normales con lo justo y necesario, sin excesos de más y sin lujos excesivos. Con Alberto nos estamos encargando de diseñar la clínica que Ozan está construyendo en Estambul para niños con leucemia.
Alberto, a regañadientes, aceptó. Pensábamos que después de la ayuda de Ozan todo cambiaría, pero no fue así.
Hace 2 meses:
- ¿Cómo pudiste, mamá? Por Dios, acaso no te das cuenta de que viví toda mi vida en una mentira, que ofendí a la mujer que amaba años por creer que su madre me separaba de mi padre.
- No tenía más opción. Era casarme con Giancarlo o mataban a Ozan y a mí me obligaban a abortar. Tenía que protegerlos. Tú no tienes idea de lo que una madre puede hacer por mantener a su hijo vivo. Ozan sabía que debíamos protegerte de la furia de mi padre. ¿Por qué crees que me dejó ese dinero para que fuera libre de Giancarlo y sus negocios sucios?
- Eso no justifica que me hayas mentido toda mi vida, creyendo que era una persona cuando tenía otro padre y era nada más y nada menos que el doctor de mi hija.
- Alberto, cálmate. Tu madre y yo acordamos que nunca revelaríamos este secreto, pero creemos que ya es tiempo de ser libres como familia. Ya nada te ata a ti y a tu madre a Giancarlo. ¿Crees que para mí fue muy fácil? Por amar a Ludmila pasé 5 años en la cárcel por un crimen que no cometí, pero esperé 34 años por ella y no voy a renunciar a ti.
-Usted, no se meta, señor. Créame que, apenas pueda, me largo con mi mujer y mis hijos de esta casa.
-Mi amor, cálmate por favor. Al menos detente a pensar en todo lo que sufrieron Ludmila y Ozan, y en todo lo que tú y yo pasamos con Elaia.
-Sofía, no te metas. No sabes lo que siento en este momento, y no quiero ser grosero contigo.
-Dime que soy una entrometida, pero ser tu esposa y madre de tus 3 hijos me da el derecho a decir lo que quiera. Tú tienes una mamá increíblemente valiente, dispuesta a luchar contra el mundo por ti. Un padre que esperó en silencio toda su vida para poder decirte "hijo". Tienes dos padres increíbles que te aman y darían su vida por ti. Si quieres hablar de malos padres, hablemos de los míos. Un padre que jamás conocí y una madre que, por sus obsesiones con un hombre casado, fue capaz de robar a su propia nieta para mantenerlo a su lado. ¿Acaso crees que tu vida es peor que cualquiera? Yo daría todo por tener un par de padres que me amen como ellos a ti.
De vuelta al presente, estaba sentada en la terraza bebiendo un vaso de leche tibia, mirando el Bósforo, cuando sentí un dolor que antes había sentido al momento de nacer Elaia. Me levanté como pude y caminé despacio hacia la sala de estar, en busca de mi teléfono. Debía llamar a Alberto para que me llevara al hospital. No me respondía, por lo tanto, decidí buscar a Ludmila. En ese momento, sentí como salía un río de agua de mis piernas. Acababa de romper fuente, así que grité con todas mis fuerzas, pero nadie me oía. Me sentía ya sin fuerzas. En eso, sentí otra contracción que me obligaba a pujar. En eso llega Ozan y me lleva a la habitación, porque al revisarme se dio cuenta de que uno de mis bebés estaba asomando su cabecita. Si no nacían ahora, podían morir. Preparó todo y comencé a pujar. En eso llega Alberto con Ludmila, y Ozan les pide que sean sus asistentes, porque no tenemos tiempo de ir al hospital. Pujé con todas mis fuerzas hasta que salió mi primer bebé, quien recibió el nombre de Alberto. Diez minutos después, vuelvo a entrar en labor de parto y nace mi segundo bebé, a quien, a regañadientes de Alberto, lo nombre Ozan, en agradecimiento a su abuelo que los trajo al mundo.
Unos 20 minutos después, llega la ambulancia, quienes me revisan y me trasladan con mis bebés al hospital. Pasaron un par de horas y ya me encontraba en la habitación junto a los bebés. Ludmila llevó a Elaia a conocer a sus hermanitos menores.
-Hola, soy Elaia Remington... perdón, Elaia Aslanbey, soy su hermana mayor. Ustedes deben saber que mamá y papá nos aman mucho a los 3. Me gustan las princesas y también no podemos comer almendras.
-Todos reímos con las ocurrencias de mi hija. Nadie más que ella diría esas cosas tan graciosas.
-¿Cuál es Alberto y cuál es Ozan? -preguntó Elaia.
-Él es Alberto y el otro es Ricardo, no Ozan, hija. Y tú eres Remington, no Aslanbey.
Al escuchar esas palabras, el señor Ozan salió de la habitación. Ludmila fue tras él. Elaia y yo miramos a Alberto enojadas, pero no pude contenerme hasta que Elaia dijo las siguientes palabras:
-Papi, ¿por qué tratas así al abuelo Ozan? A mí también me costó aceptar que eras mi papá y no mi hermano. Jamás fui grosera contigo ni te dije cosas malas como tú a él. Al contrario, siempre te amé. Deberías ser como yo, que solo abro mi corazón sin ser mala.
Después de eso, salió tras su abuelo y nos dejó a mí con Alberto cuando nuestros bebés lloraban uno y el otro a la vez. Creo que tendré muchas noches sin dormir por un largo tiempo.
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Updated 36 Episodes
Comments
Patricia Salazar
Aprende Alberto de tu hija 🤷♀️
2025-02-09
0
Inirida Contreras
q lección le dio la hija
2023-08-03
12
manisa
hzgz
2023-05-13
4