tregua??????

Comimos en silencio, sin decir una palabra, pero se podía sentir el ambiente tenso entre Alberto y yo. Después de terminar, pedimos café y yo, por supuesto, lo pedí negro sin azúcar. Solicité al mesero unos cigarrillos y fósforos (cerillos). Alberto me miró sorprendido al ver que fumaba. En realidad, solo lo hacía de vez en cuando en momentos de estrés y en este momento necesitaba al menos unos 200. Él hizo una señal al mesero para que no se preocupara de traerlos. Sacó una cigarrera de su bolsillo de la chaqueta y me la extendió. Nos pusimos a conversar civilizadamente con la intención de firmar quizás una tregua. Paz, lo dudo. Estábamos lejos de eso, años luz, diría yo.

- Me sorprende ver que eres fumadora. Jamás pensé que te gustaran los cigarrillos.

- No soy habitual. Solo fumo en momentos de estrés y bueno, este es uno.

- ¿Puedo preguntar algo?

- Dime. Espero no sea algo ofensivo.

- No te preocupes, solo quería preguntar por qué te casaste con Antonio y cómo fue que murió él.

- Bueno, Antonio, como sabes después de todo lo que sucedió, se puso de mi lado. Comenzó a visitarme en mi casa, me contó que tu padre te había mandado a Londres. De hecho, él me consiguió tu número telefónico nuevo. En ese tiempo, lo empecé a ver más demacrado y al tiempo comenzó a caer en el hospital muy seguido, hasta que un día me confesó que padecía cáncer terminal. Le quedaba un mes de vida y que tenía un sueño: verme vestida de novia siendo su esposa. No podía no cumplir sus deseos. Él estuvo conmigo en el peor momento de mi vida, cuando murió mi abuela en ese accidente automovilístico en el que yo logré sobrevivir de milagro. Me ayudó a superar el luto y la pena de perderlo todo. Tomamos un vuelo a Las Vegas, firmamos un acuerdo prenupcial donde renunciaba a los derechos de sus propiedades. Solo quedaría para mí una pequeña granja a las afueras de la ciudad, cerca del río. Nos casamos y nos tomamos la foto con Vera y Charlotte, mis madrinas. Foto que rompiste anoche cuando fuiste a mi casa a discutir conmigo. Horas después de casarnos, él cayó en coma y jamás despertó. Debimos volar de emergencia de vuelta a la ciudad. Tres semanas después de casarnos, Antonio murió y fue enterrado junto a sus padres, cumpliendo su voluntad tal como él quería.

Guau, jamás pensé que él había muerto de esa enfermedad. Cada vez que veo a Elaia siento que se apaga día con día. En mi cabeza estaba triste por Antonio, él era mi mejor amigo y compañero de juergas, y a la vez feliz porque no había tocado a Sofía en su noche de bodas. ¿Cuál es tu decisión?

Viendo los pros y los contras de todo esto que acaba de pasar, acepto casarme contigo pero con dos condiciones. Primero, firmaré un contrato prenupcial en el cual renunciaré a todos los derechos que la ley me otorga como tu esposa. Segundo, si tendremos hijos, quiero que sea por inseminación. No quiero tener contacto físico contigo.

La primera condición la acepto sin decir nada. Al contrario, eso ya estaba en mis planes. Jamás dejaría un peso para ti. Y la segunda, después del sexo que tuvimos anoche como dos conejos, no estoy de acuerdo. No perderé dinero en inseminaciones artificiales cuando puedo embarazarte de forma natural. Y vaya que forma, mi futura esposa.

Mis mejillas estaban rojas de vergüenza al recordar lo sucedido la noche anterior. Recordar cómo Alberto me penetraba con violencia y pasión, el sonido de nuestros cuerpos sudados chocando, cómo besaba mis senos, cómo me besaba mi entrepierna, cómo le besé su miembro con mi boca. Todo lo que hicimos aún está reciente en mi memoria y mi cuerpo.

-Podemos no hablar de eso, por favor. Es una situación que no quiero recordar. Por favor, no me siento ni física ni mentalmente bien. Mi cuello tenía marcas y me dolía mucho mi entrepierna.

-Ahora que veo, tienes marcas en tu cuello. Discúlpame, lo siento de verdad, Sofía. No quise ser un animal contigo anoche, pero...

-No quiero hablar al respecto -interrumpí.

En ese momento entró uno de los abogados. Decidimos que firmaríamos un acuerdo en donde yo renunciaba a los beneficios económicos que la ley me otorgaba siendo su esposa legal. Nos citaron en 3 días más para firmar los documentos que solicitamos. Salimos del edificio cada uno por su lado. Nos despedimos sin siquiera tocarnos. En la entrada del edificio me esperaba un chofer de Ludmila para llevarme a mi casa. Había una nota en el asiento que decía que llevaron mis cosas a mi casa y que sus asistentes les informaron a mis amigas que todo estaba bien. Les mostraron mis fotos con el cambio de look y que gritaron de emoción por verme así de bonita. Ya estaba todo limpio y ella misma le ordenó a Tango dejar a las chicas en sus casas y que su personal de limpieza recogió los destrozos y reparó mi puerta.

"¿A dónde vamos, señorita?"

"A Green Park, por favor."

"Enseguida, señorita."

Así empezó mi vuelta a casa como la prometida de Alberto Remington. Solo espero que esta tregua no acabe, porque no quiero ser una esposa infeliz como lo fue la señora Ludmila, por culpa de mi madre y las amantes de su esposo.

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Comments

Patricia Salazar

Patricia Salazar

Por lo menos llegaron a un acuerdo 🤷‍♀️

2025-02-09

0

Bella Maldonado Beltran

Bella Maldonado Beltran

yo creo que sofia es la verdadera hija de giacarlo ,por lo tanto la verdadera heredera ,y alberto no es su hijo y el papá de sofia está vivo ,porque la mamá de sofia no la quiere ?

2024-06-01

2

Edith E. Sanabria

Edith E. Sanabria

la niña será hija de Sofia?

2023-12-02

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