Día nuevo, sorpresas de la vida

Desperté por los mensajes del grupo de WhatsApp que tengo con Charlotte y Vera, mis mejores amigas. Anoche quedé de cenar con ellas para contarles de mi reunión con el que no debe ser nombrado (Voldemort), y por culpa de él no llegué y dejé a las chicas plantadas. Estaban indignadas y ya estaban a punto de reportarme como persona desaparecida. Salí de la ducha rápidamente, eran las 7 AM, me preparé el desayuno mientras sonaba el timbre. Abrí la puerta y vi dos rostros enojados parados en mi puerta.

- Sofía Catalina Ventura, ¿en dónde rayos estabas? Nos tenías angustiadas por ti.

- Perdón, Char, no tuve tiempo de nada. Ayer fue un día asqueroso.

- ¿Ese idiota te hizo algo? ¿Acaso te golpeó?

- Vera, no seas dramática. Pónganse cómodas y hablemos.

Les conté a las chicas todo lo sucedido con Alberto y más rencor le tenían aún. Les dije que ya no volvería a mi vida y que vendería el café para no tener que soportar sus ofertas de compra. También les conté sobre el testamento, a lo que su curiosidad por saber las superó y empezaron a especular sobre qué decía, creando mil teorías conspirativas sobre su contenido. Eran alrededor de las 09:50 AM cuando sentimos el rechinar de un auto sobre el porche. Todas saltamos de un infarto y agarramos lo que teníamos a mano para defendernos. Fui corriendo a ponerle el seguro a la puerta cuando en la mesita del recibidor vi un papel que contenía un mensaje de Alberto, más bien una advertencia de Alberto. En eso me volví con cara de pánico mirando a las chicas y les dije: "Estamos jodidas".

Después de mis palabras, sentimos un golpe de patada y la puerta se abrió de golpe. Entraron unos hombres vestidos de traje negro y uno de traje color gris con camisa negra. Char, en un impulso, le dio un golpe con el florero al sujeto al cual ni cosquillas le hizo. En eso, él la miró furioso y sacó su arma apuntando directo a su frente. Ella, presa del pánico por la situación, empezó a decir cosas que jamás pensamos escuchar.

- Por favor, no me mate. Le prometo que lo llevo aún hospital, pero por favor no me mate. Antes de morir, necesito follar aunque sea una vez en mi vida. No me mate siendo virgen a los 26.

El sujeto la mira y entre carcajadas dice:

- Pensé escuchar cosas imbéciles, pero tú rubia estás de orate. Si quieres, mis hombres te hacen el favor y te matan después.

En eso, interrumpo con la siguiente frase:

- Señor, por favor, llévese lo que quiera, pero no nos haga daño. Mi amiga (mirando a Vera) tiene 5 meses de embarazo. No le haga daño, por favor.

- ¿Algo debo llevarme de aquí, señorita? ¿Cuál es su nombre? - pregunta el sujeto.

- Mi nombre es Sofía - respondo entre tartamudeos.

Él me mira y dice lo siguiente:

- Alfa, escolta a la señora Sofía a la camioneta y dile a Alberto que llegaremos retrasados un par de minutos.

- Yo no pienso ir a ningún lado con usted - respondo.

- Bueno, usted no quiso por las buenas - dice el sujeto.

En eso, dos de los gorilas me agarran de los brazos y me sacan de la casa gritando y pataleando. Me suben a una camioneta blindada que parte a toda velocidad en dirección desconocida.

Después de unos 25 minutos a toda velocidad, llegamos a un edificio de 36 pisos. Subimos por un ascensor privado hasta el penthouse, donde se abre una oficina llena de personas corriendo con papeles por todos lados. Llegamos a una puerta de roble muy bien conservada. Adentro era una especie de sala de juntas muy bien diseñada. En el interior estaban los abogados perfectamente vestidos, Alberto con su mirada gris de odio hacia mí, una pequeñita con una pañoleta en su cabeza que me saludaba con su manita, a la cual no pude evitar sonreírle porque sus mejillas eran de un rosado tan bello que de solo verlas me inspiraban ganas de besarlas, y Ludmila Remington (la ucraniana, cómo le apodaban las revistas), quien me miraba con cara de horror. Al principio pensé que era porque en frente tenía a la hija de Alondra Ventura, la sombra de su matrimonio, hasta que me reflejé en uno de los ventanales y vi mi aspecto todo desgreñado. Aún conservaba la bata de baño que me puse en la mañana para tomar mi desayuno. Abajo solo tenía mi ropa interior. Llevaba una sola zapatilla y el otro pie descalzo. El cabello sin peinar. Su mirada de horror se dirigió hacia Alberto y pronunció unas palabras que jamás esperé que ella dijera a la hija de la amante de su esposo.

Alberto Remington, ¿qué tenías en la cabeza cuando mandaste a tu equipo de seguridad a traer a esta pobre muchacha a la fuerza a esta reunión? Te dije que yo iría por ella para que nada de esto sucediera, por eso te negaste. Casi salté del susto cuando sentí dos bofetadas que le diste.

Abogados, la reunión se pospone para el medio día. No me interesan sus compromisos. El 85% de sus ingresos provienen de mi empresa, así que cancelen todas sus malditas juntas. No permitiré que esta pobre niña, que mi hijo secuestró para que se presentara aquí contra su voluntad, siga vestida así de esta manera.

En eso, miro a la pequeñita que estaba con ella, la cual estaba asustada por lo sucedido, y le hice una seña. A lo cual, ella se paró y caminó de la mano de su madre hacia mi dirección.

"Mi niña, vamos a un departamento que está en el piso 7 de esta torre. Mandaré a traer ropa para que te cambies, seques tu cabello y regresemos a este lugar a terminar con todo esto. Disculpa al animal de mi hijo que no sabe tratar a una dama."

Salimos rápidamente de ahí rumbo al destino descrito por Ludmila.

Más populares

Comments

AMANECER

AMANECER

muy bien , que linda sra 👍

2024-04-11

5

AMANECER

AMANECER

😱😱😳🤭🤭

2024-04-11

0

Hiradia Cohen

Hiradia Cohen

Que terminen de leer ese testamento será la niña hija de Sofia

2023-10-17

3

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play