Dejé a Alberto solo con Alexia. Creí que era su momento con nuestra hija. Él debía procesar solo todo esto. Me estaba dirigiendo a mi auto cuando sonó mi teléfono. Era Ludmila. Le debía una disculpa por todo lo que sucedió hoy.
-Hola hija, llamo por algo muy importante. Mi niña, no he podido localizar a Alberto y Tango me dijo que estaba contigo. Por favor, dile que voy con Elaia de urgencias al hospital. Él sabe cuál es. Tuvo una convulsión. Estoy a punto de subir al helicóptero en la azotea del hotel.
-Enseguida voy por él, Ludmila. Le diré a Tango que tenga el auto preparado. Salimos para allá.
Corté la llamada y corrí con todas mis fuerzas como si fuera un verdugo a entregar la sentencia de muerte a un condenado. Los guardias de Alberto pensaron que huía, pero Tango los detuvo. Alberto se había dormido sobre la lápida de Alexia.
-¡Albertooooo, despierta! De prisa, debemos irnos al hospital urgente. Elaia convulsionó.
-¿Qué?
-Vamos. -Me puse de pie sin entender nada, lo tomé de la mano y lo hice correr a los autos.
En ese estado, no podía conducir. Así que revisé sus bolsillos y saqué las llaves de su Lamborghini. Sin antes preguntar a Tango a qué hospital iba, le pasé las llaves del mío. Arranqué a toda velocidad. Me sentía como Leti de "Rápido y Furioso" al volante. Llegamos en menos tiempo del pensado. Perdóname, Alberto. Tu auto deberá pagar muchas infracciones de tránsito, pero después hablaríamos de eso. Sé que soy una tonta, pero no puedo evitar verlo así. Me parte el corazón el estado en el que está. Son demasiadas emociones y no puedo evitar sentirme mal por él. No lo dejaré solo porque soy una masoquista, pero amo a este hombre con todo mi corazón.
Al llegar, veo algo que me desagrada. Está lleno de reporteros esperando a que salgamos del auto. Alberto iba sin decir una palabra hasta que vio esto. Volvió ese Alberto cotidiano que ya todos conocíamos. El malhumorado y grosero de siempre, pero esta vez conmigo fue un hombre diferente. Salimos del auto y me abrazó para protegerme de los reporteros que nos acosaban para saber por qué no se realizó la ceremonia. Gracias a Dios, la seguridad llegó pronto y pudimos entrar directo a la zona exclusiva para la familia.
Veo a Ludmila devastada por el dolor ante la posibilidad de perder a su hija. Esa sensación jamás se la desearía a nadie en el mundo. La abrazo y comienza a llorar de forma desgarradora. La contuve hasta que se calmó, llorando con ella. No entendía por qué la idea de perder a Elaia me resultaba tan horrible. ¿Será porque tenía la misma edad que mi Alexia? Pero me rompía el alma la idea de perder a la pequeña. Cuando Ludmila se calmó, entró a ver a Elaia. Alberto y yo nos quedamos en la zona de espera. Él estaba apoyado en la muralla. Decidí informarle, pero él me retuvo y me abrazó como si fuera un salvavidas en el océano. Devolví ese abrazo con el mismo amor hasta que siento que jalan mis cabellos. Al voltear, me dan una cachetada. Era la persona que menos quisiera ver ese día.
"Maldita, porque no dejas de atormentar a los Remington. Tú eres la desgracia de ellos. Vete de aquí, maldita bastarda. ¡Ayyyyy!" No terminé de hablar porque Alberto la agarró de un brazo y la empezó a insultar. "Que sea la última vez que tocas a Sofía. Nunca en la vida vuelvas a tocar a mi mujer ni acercarte a mi familia. Ella es mi mujer, el amor de mi vida. Quizás no estamos casados aún, pero es mi esposa y la madre de mis hijos. Ahora vete de aquí y no te acerques más a mi mujer. Pediré los vídeos de seguridad y te denunciaré por agresión contra la futura señora Remington."
"Alberto, ¿por qué me tratas así? Yo he sido tu amiga desde niños."
"¿Hablo en arameo?" (Sus ojos grises estaban rojos de odio).
Britanny salió corriendo y llorando de ahí. Yo me estaba sobando mi cuello cuando Alberto me dice: "Mi amor, ¿estás bien?"
"Sí, estoy bien. Tranquilo, solo fue un jalón de pelos, pero estoy con un poco de náuseas. Quizás fue por el bofetón que me dio esa pelirroja histérica."
"Sofía, mi amor, necesito que hablemos. Vamos por un café y que comas algo. No lo has hecho en todo el día."
Recordé que no había comido nada en todo el día. Mi estómago rugía como león. Alberto me tomó de la mano y nos fuimos a la cafetería a comer algo. Comimos y él se comportaba de una manera muy amable conmigo. Cuando terminamos, salimos a una terraza privada a fumarnos un cigarrillo para el estrés. Alberto rompió el silencio. "Perdóname, por favor, mi amor. Soy un imbécil. Me dejé llevar por el rencor. Te dañé sin pensar en las consecuencias. Pero te pido una oportunidad para recomenzar. Al menos dame una señal para saber si puedo luchar por tu perdón y amor."
Sin decir nada, lo tomé de la camisa y lo besé tan apasionadamente que nos quedamos sin aire. Él me sonrió y nos seguimos besando. Quizás soy una idiota, pero amo a este hombre con todas mis fuerzas y nos merecemos una oportunidad. Como me dijo Ludmila durante la tarde, ambos pagamos por pecados ajenos. Yo por ser la hija de Alondra Ventura y él por ver cómo su familia se rompía por una aventura de su padre que dejaba públicamente en ridículo a Ludmila. Ambos no tenemos la culpa de lo que hicieron nuestros padres. Solo somos víctimas de una historia de dos personas inescrupulosas. Yo amo a mi madre, pero no puedo ser ciega. Ella destruyó un hogar sabiendo las consecuencias. No le importó nada, ni siquiera yo ni mis abuelos. Alberto y yo nos enamoramos sin saber que nuestra historia sería tan triste. Pero como dijo Ludmila, las segundas oportunidades son la mejor forma de remediar el dolor. Hoy empieza una relación con Alberto sin mentiras y sin fantasmas del pasado.
En eso entra tango muy apresurado, el doctor Ozan nos estaba buscando, estaba hablando de las personas compatibles, cuando menciono el tipo de donante de Elaia recordé que yo me inscribí hace años en un programa de donantes de médula, me ofrecí a realizarme las pruebas, después de un rato llegó con la noticia salvadora, yo era compatible con Elaia en medula osea, me llevaron a pabellón para comenzar el transplante, ahí estaba Elaia en la camilla se veía tan indefensa que me rompió el corazón.
- Princesa, ¿tú me salvarás? - Sí, mi niña - le dije tomando su manita. - Bellas señoritas, cuenten del 10 hasta el 0.
Entré en un sueño profundo con la sensación de que al despertar, Elaia tendría una oportunidad más para vivir. Un par de horas después...
Ludmila, debo hablar contigo en privado.
Ludmila caminó por el pasillo hacia el consultorio del doctor, cerró la puerta con llave y se sentó a escuchar lo que tenía que decir el hombre que había amado durante casi 40 años, Ozan Aslanbey.
¿Por qué no me dijiste antes de las pruebas que la señora Sofía es la madre biológica de Elaia?...
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Comments
Patricia Salazar
Ohhh Dios, será Brittany la culpable 🤔
todo es posible 🤷♀️
2025-02-09
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Bella Maldonado Beltran
la maldita britany ,cambio la bb ,y el doctor es el papa de alberto,
2024-06-01
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AMANECER
lo imaginaba, por que el viejo les hizo esto de mentirles y separarlos
2024-04-11
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