Dudas

Capítulo 13: Dudas

En el comedor, el ruido de las charolas, las voces de los internos hablando entre sí, sumado al reciente himno que suena por los altoparlantes no afectan a Ramírez quien se encuentra con la mirada perdida en su comida. Ella no ha probado un solo bocado a pesar de que su estómago ruge por hambre.

Macarena come su manzana mientras observa atentamente a los demás reclusos, anota mentalmente las condiciones físicas que estos poseen. Todos poseen distintas características, algunos son grandes, otros pequeños, bajos, altos, con muchos tatuajes, pocos, con pocos dientes, e incluso adultos mayores quienes le sonríen y relamen sus labios.Son desagradables,si,ella sabe que debe mantenerse lejos de esos sujetos,pero aun así,la rubia,no baja su mirada. No, esta es una señal de debilidad,de sumisión.

-Oye, rubia ¿Qué tanto ves?

Pregunto la reclusa Pía sacando a Macarena de sus pensamientos.

-Nada, solo observo.

Se limitó a responder ella, mientras termina de comer su manzana.

-Oh y ¿Has encontrado algo interesante qué ver?

Nuevamente pregunto la joven mirando hacia la misma dirección que Macarena.

— No, aqui dentro no hay absolutamente nada interessante que ver.

-Oye ¿Y que hay de mí? ¿No te parezco interesante?

Pregunto Pía moviendo sus cejitas de arriba hacia abajo sensualmente esperando la respuesta de la bella rubia que no tarda en llegar.

-Pía, seré honesta contigo, si te van las tías, no me incluyas en tu radar porque te arrancaré el cuero cabelludo.

Pía comenzó a reír descaradamente, ella sabe por experiencia que una mujer como lo es la rubia jamás tiraría para ese bando,pero eso no quiere decir que ella dejará de insinuarle con indirectas, siempre y cuando sean discretas, no desea perder su cabello.

Aunque ya ha puesto sus ojitos en la rubia desde la primera vez que la vio, pero por ahora se conformara con permanecer cerca de ella.

Mientras que la rubia y la morena continúan con este ida y vuelta sobre sus gustos personales, Estefanía finalmente decide probar un bocado de su comida, y luego de masticar libera un pequeño sollozo que atrajo la atención de las reclusas Palacios y Fernández.

-Oye, ojitos, cariño ¿Qué te ocurre? ¿Necesitas ir a la enfermería?

Pregunto Pía preocupada, ella no sabe que Estefanía es la mujer que gritó durante toda la noche a través del altoparlante,pero ahora con esta declaración, sabe que si lo fue.

Macarena, intenta decir algo que ayude a calmar a Estefanía,pero prefiere no hacerlo, le dejara esa misión a Pía. Y aunque es difícil, la morena intentará consolar a la pobre mujer que se desmorona segundo a segundo

Como puede Estefanía confiesa

-Antes... Antes amaba mi cuerpo, amaba admirar mi desnudez frente al espejo. Amaba tomarme fotografías. Me gustaba tener sex* con un hombre que supiera lo que hacía. Pero... ahora... Chicas, me siento vacía, sucia. Aunque refriegue mi cuerpo con jabón una y otra vez, todavía tengo la sensación de sus manos tocando todo mi cuerpo, sus dientes mordiendo salvajemente mis pechos, incluso dedos apretando mi cuello... Es... Es horrible...

Estefanía hizo una pausa debido a que seca sus lágrimas que caen como cascadas por sus bellos ojos. Pía se levanta de su lugar y se acerca para abrazar a la mujer, y esta última al sentir esta muestra de compasión rompe en llanto.

-Shhh... Tranquila cariño... Tranquila, ahora estás con nosotras, y ya nadie podrá lastimarte. ¿Verdad Rubia? ¿Rubia?

Macarena no respondió debido a que está viendo por primera vez en mucho tiempo a ese hombre. El responsable de que ella esté prisión.

Ese desgraciado hijo de perra está allí con su lujoso traje de tres piezas color negro dedicando una sonrisa ganadora a la mujer que le arruino la vida. Mientras una guerra de morada se desata entre esos dos, el comedor se llena de guardacarceles completamente armados custodiando a los dos hombres más importantes de ese lugar.

-Muy buenos días, reclusos.

Comenzó a decir Charles y continuo diciendo

Para mí es un honor estar aquí oficialmente frente a ustedes, antes de dar las buenas noticias, primero me presentaré correctamente como debí haberlo hecho el primer día en que llegaron.

Mi nombre es Cunnington Charles, exconcejal y nuevo director de esta prisión.

No me considero el hombre más inteligente ni tampoco tengo una basta experiencia en la gestión de centros penitenciarios, y si me nombraron director, es porque soy el hombre ideal para este puesto ¿Y saben por que? Porque a mí no me tiembla el pulso a la hora de impartir justicia

Charles hizo una pequeña pausa para humedecer sus labios secos, y siguió hablando

-Ahora que saben un poquito de mí, es un honor también el tener una figura sumamente importante en mi prisión. El caballero que está a mi lado, es la mismísima autoridad de ciudad Harden Green, con ustedes, reclusos y reclusas, déjenme presentarles al señor Alberto Cunnington...

Mientras Charles presenta a su primo frente a todos los reclusos, y este último de forma narcisista habla de sí mismo y de sus logros, la rubia siente deseos de abalanzarse y matar a ese desgraciado, y luego asesinar al director. Pero la joven se abstiene de hacer movimientos repentinos debido a que el comedor está completamente rodeado de seguridad. En este momento debe apaciguar su enojo y esperar la mejor oportunidad para actuar.

-Bueno ahora que terminamos con las presentaciones, señor Charles, podríamos decirle las buenas noticias a los reclusos¿Qué le parece?

Preguntó Alberto sin quitar su mirada en la rubia.

-Si, por supuesto. Respondió Charles y el continuó con la conversación.

-Bueno, reclusos, la buena noticia, es que en media hora, todos ustedes, se marcharán de esta prisión, para comenzar con el juego del laberinto. Si así es, hoy podrán conocer personalmente el laberinto,pero antes de marcharse, podrán preguntar y seremos nosotros quienes evacuaremos las dudas que tengan.

-Si, como dice el señor Charles, si bien estoy aquí para responder sus preguntas, mi presencia en este establecimiento también consta en conocer a los participantes del juego. Estoy seguro de que me llevaré varias sorpresas con ustedes.

Los aplausos no tardan en llegar. Y algunos reclusos hasta golpean las mesas con sus manos en señal de festejo. Pero uno de ellos quien duda sobre este juego, levanta su mano cuando finalmente el ruido cesó.

-¿Si? ¿Tienes algo que preguntar…? ¿Recluso...este...cuál es tu número? No puedo verlo desde aquí.

Dijo Charles mientras intenta enfocar su vista en el número del uniforme que posee el recluso.

-Soy el dos, recluso 003.

Ni bien el recluso termino de decir esto, uno de los guardacarceles le pegó en la sien con la culata de su arma. Y luego el hombre tomó de los cabellos al mareado recluso, y le susurró al oído...

Cuando te habla un superior, debes dirigirte hacia ellos como señor ¿Entendiste pedazo de mierda?

El guardacarcel lo soltó y volvió a su original posición. El recluso lentamente se recompuso y oyó a Charles preguntar

-¿Cuál es tu número, recluso? El intendente y yo no alcanzamos a oírte la primera vez.

-Mi apellido es De La Cruz-Almada, y mi nombre es Thiago, señor. Tengo 33 años, señor. Y mi uniforme posee el número 3,señor.

-De acuerdo, recluso 003,¿Cuál es tu pregunta?

-Señor, en caso de haber múltiples ganadores ¿Qué sucederá?

-Esa pregunta quiero responderla yo, señor Charles. Si es que usted me lo permite

-Por supuesto, adelante.

Alberto se alejó de su primo y se posicionó aún más en el medio del comedor. Aclaró su voz y respondió la pregunta del recluso 003

-En mis 10 años como exdirector de esta prisión y otros diez mas, como intentendente de la ciudad, jamás fui testigo de una situación como la que el recluso 003 piensa. Pero en caso de que eso ocurra y sean mas personas las que logren encontrar la salida, se evaluará quienes son los candidatos y sus crímenes, para luego, tomar la decisión adecuada. ¿Está su duda aclarada, recluso 003?

-Si señor intendente.

-Bien¿Alguno de ustedes tiene otras dudas?

Pregunto Alberto, y de inmediato, la mayoría de los reclusos levantaron sus manos. El intendente sonrió, y señaló a su próximo recluso para que haga la siguiente pregunta.

Así pasaron los minutos, y cada duda que ellos tenían con respecto al juego, fue evacuada rápidamente.

Ahora si,comenzará la verdadera diversión.

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Comments

Elizabeth Yepez

Elizabeth Yepez

par de sucios c.orruptos

2023-04-20

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