Capítulo 11: Alianzas
El grupo de intervención apareció en escena, y al ver semejante cantidad de reclusas enloquecidas decidieron arrojar una pequeña bomba que provocaría un estallido lo suficientemente grande para poder esparcir a las reclusas y disminuir la posibilidad de que se cree un motín.
Cuando el grupo logro su objetivo, algunos de sus hombres se abalanzaron sobre las reclusas que más cercanas estaban y las fueron sacando de allí a la fuerza.
Por orden de Charles quien se recompuso enseguida, las mujeres fueron enviadas al comedor para que desayunen.
Macarena quien terminó en el suelo debido al estallido rápido fue levantada de este de un solo tirón. Y aunque intento ejercer fuerzas con sus piernas, el hombre bien entrenado logró sacarla de allí.
Una vez que la zona quedó asegurada, algunos integrantes del grupo de intervención se ocupó de llevar a Richard y a Thomas a la enfermería.Charles suspiro aliviado, todo por fin había terminado, y como agradecimiento estrechó su mano con las del jefe del grupo de intervención y lo invito a tomar algo cuando el lo quisiera. Mientras sucede este momento de cortesía, un pequeño ruido llama la atención de Charles y del jefe del grupo de intervención y sus hombres, de inmediato creyeron que se trata de una amenaza, sin dudar sacan sus armas y apuntan en esa dirección.
Un muy asustado oficial Domínguez ve a través del cristal de la puerta como las armas apuntan a su cabeza, es por eso que toma una de las toallas blancas que utilizaron los reclusos y muy levemente abrió la puerta y extendió la toalla. En esta tensa situación, Domínguez está a nada de orinarse en los pantalones.
Tanto como el director de la cárcel y el jefe del grupo de intervención observan está toalla blanca sacudiéndose detrás de esa puerta, entienden su significado, y aunque todos bajan sus armas, el jefe del grupo le indica a uno de sus hombres que se mantenga en alerta.
-Si deseas salir, hazlo con las manos en alto, donde podamos verlas.
Exigió el jefe del grupo
Domínguez al oír esto suspira aliviado, y como es el que está más cercano a la puerta, es el primero en salir, no sin antes dejar la toalla dentro de la zona de duchas. Lentamente, el joven oficial sale de allí, y detrás de él salen los reclusos masculinos y guardacarceles.
El jefe del grupo interviene con los reclusos masculinos y los hace poner de cara a la pared, mientras que los pocos hombres que están junto a él preguntan sobre el estado de salud del joven Domínguez y demás colegas guardacarceles.
Al contestar que todos están bien y no necesitan ir hasta la enfermería, Charles suspira aliviado nuevamente. No se siente listo para recibir una demanda, no cuando el juego está a punto de empezar.
-Domínguez, encárgate de los reclusos. Guíalos hasta el comedor.
Dijo el director de la prisión mientras se retira del lugar siendo acompañado por el jefe del grupo de intervención y sus hombres. Domínguez acató la orden y guio a los reclusos al comedor siempre siendo acompañado de sus colegas.
Minutos después llegaron a las puertas del comedor y desde allí podían gritos que provenían desde adentro, cuando Domínguez entró junto a los reclusos, una charola de metal en la que se sirven los alimentos voló cerca de su cara, peor afortunadamente lo esquivo.
Dentro del comedor una nueva batalla campal entre las reclusas se está desatando, las charolas vuelan de aquí para allá, los gritos de las mujeres ensordecen hasta a los propios reclusos masculinos quienes por el momento son los que mas se están comportando.
Domínguez esquiva las charolas como puede y aunque no entiende lo que está pasando tiene que actuar cuanto antes, de su bolsillo saca una bomba de estruendo que el jefe de seguridad le entrego antes de marcharse.
El joven oficial no dudó en arrojarla y se alejó de la zona. El estallido no se hizo esperar, y esto afortunadamente calmó las aguas. Las mujeres dejaron de gritar, y Domínguez pudo acercarse a la zona del conflicto. Allí estaba una mujer corpulenta de 1.80 aproximadamente, sujetando fuertemente con sus grandes manos los cabellos de una reclusa de tamaño muy inferior a ella.
-Reclusa 035,tienes unos segundos para soltar a reclusa 017,si no me tendré que ver en la obligación de tomar medidas drásticas.
Pidió con cautela el oficial Domínguez.
-No me importa lo que hagas conmigo niño bonito, con gusto me dejaría,pero ahora esta puta de mierda pagará por jugar a ser la Dra.
La corpulenta reclusa número 035 volvió a ejercer fuerza con sus manos,pero esta vez, para hacer que la reclusa Kim golpee la cabeza contra la mesa una y otra vez.
Esto sucedió varias veces más, hasta que finalmente la reclusa se cansó y soltó a su víctima. La corpulenta mujer caminó como si nada, hasta donde había charolas limpias y tomó una de ellas para que las cocineras que estaban observando el espectáculo le sirvieran el desayuno.
Ante esta situación tragicómica los reclusos y reclusas comenzaron a reír como lunáticos, solo ellos pueden ver lo gracioso en algo tan malo como lo es observar a una mujer siendo golpeada ferozmente.
Domínguez y sus compañeros niegan varias veces, nunca podrán entender ese comportamiento, pero internamente se alegran de que la situación no haya pasado a mayores.
Mientras los guardacarceles se dividen en mantener vigilados a los reclusos, el joven oficial Domínguez aprovechó que la reclusa 035 está desayunando tranquila en su lugar, y el se apresuró en ayudar a que la interna 017 se pusiera de pie. Aunque el nota que de la pequeña nariz de la mujer sale sangre y posiblemente su rostro se pondrá morado debido a los golpes, ella dice que estará bien. Él igualmente se ofreció a llevarla a la enfermería pero nuevamente la interna se negó. Como si nada hubiese pasado se alejó del joven caminando lentamente donde están las charolas limpias y tomó una de ellas para que las cocineras también le sirvan el desayuno. Tiene hambre y comer es lo que le interesa en este momento.Luego habrá tiempo para vengarse.
La interna Kim eligió una de las mesas mas alejadas del comedor, y luego de sentarse se dispuso a desayunar. Ella entiende que jamás será aceptada por las demás reclusas y menos si están enteradas de sus crímenes, esto no la desanima,pero necesita una aliada antes de que el juego inicie y el tiempo corre, por eso debe hallarla lo más pronto posible.
-Oye, debo admitir que fue una de las mejores peleas que vi en mi vida. ¿Usted que opina Dra.?
Exclamó un recluso apoyando su bandeja en la mesa mientras se sienta frente a la reclusa Kim quien comienza a mirarlo con desagrado. Sin embargo, no respondió a esa pregunta y se limitó a pelar su manzana.
-No me mire así Dra., debe admitir que fue una buena paliza, aunque usted estaba en desventaja por su contextura. Quizás, solo quizás si me deja entrenarla podría ganarle la próxima vez ¿qué opina?
Kim después de escuchar semejante estupidez de parte de ese niñato, miró atentamente el rostro de ese jovencito,debe admitir que es guapo,pero rápido aleja esos pensamientos morbosos que vienen a su mente. No desea que sus planes se arruinen nuevamente, por su experiencia los hombres guapos siempre son un problema. Decidió cortar de raíz el diálogo entre ella y él diciéndole.
엿먹어 바보야 (púdrete, imbécil)
El joven río al entender el idioma perfectamente, sabe que ella está sola al igual que él. Nunca creyó que podría estar hablando con la sensual y falsa Dra., y aunque creyó que podrían hablar como seres civilizados, ella lo habia insultado en su primera charla.Aunque fue agradable oírla decidió que la dejaría tranquila y luego en otro momento intentaría hablarle.
Por unos instantes la escaneo de arriba abajo, y se concentró en leer sus labios, pudo saber con exactitud que ella lo seguía insultando, cosa que le causó mucha gracia y decidió darle una pequeña cucharada de su propia medicina. Por esa razón le dirigió un insulto
빌어먹을년 (maldita perra)
Kim quien se encuentra comiendo su manzana, se sorprendió al oírlo y se apresuró en masticar los restos de la fruta,y luego le hizo una pregunta
당신은 내 언어를 구사하는 방법을 알고 (¿Sabes hablar mi idioma?)
Dijo ella con mucho interés. Sin dudas está sorprendida, tener un compañero que hable su mismo idioma podría serle de mucha ayuda cuando estén allí dentro. El joven no respondió la pregunta de Kim, si no más bien decidió coquetear con ella para ver que efectos tienes sus encantos como hombre.
내가 잘하는 다른 일이 무엇인지 알고 싶나요? (¿Quieres saber en qué más soy bueno?)
물론 (Por supuesto)
Respondió Kim coqueta mientras se dispone a terminar de comer su manzana. De lejos se nota que el recluso es mucho menor que ella,pero si Kim necesita un aliado para ganar el juego no debe importarle su edad, su contextura,pero si la inteligencia que este posea.
Mientras ellos comienzan a discutir las reglas de su alianza en un idioma demasiado dificil de comprender, la rubia que se encuentra también desayunando, los observa desde lejos, sabe que esos dos andan en algo,sospecha que formarán una alianza,y cuando mas de estas comiencen a formarse será más difícil ganar el juego,pero esto no deberá detener su objetivo, si desea ganar deberá vencer a todos y a cada uno de los reclusos, incluso a la tal Pía Fernández quien ya desgraciadamente, le comienza a caer mejor.
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Elizabeth Yepez
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2023-04-14
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