Capítulo 9: Tontos Guardacarceles
Rubia, el señor intendente Alberto Cunnington te envía muchos saludos.
Eso es lo último que escuchó la reclusa antes de Charles la arroje de nuevo al suelo. El se río frente a todos, y segundos después abandono la sala.
Los reclusos están en su mayoría y debido al frío que sienten buscan calor entre sí, ya que se imaginan que nunca les traerán las toallas ni mucho menos sus uniformes.
El oficial Domínguez después de cerciorarse que los reclusos no tiene la forma de escapar, abandonó la sala para encargarse de la orden que su jefe le impartió. Junto a sus compañeros Thomas y Richard buscó las toallas y los uniformes respectivos de los reclusos, luego dirigieron hacia la sala de ingreso,pero antes de ingresar se cruzaron con Recosvky quien se tambalea un poco mientras intenta detener la sangre que cae de su nariz. Él también iba a la sala de ingresos.
-¿Hermano, que te pasó? Luces como la mismísima mierda.
Recosvky recostó su cuerpo contra la pared e intenta detener la sangre que cae de su nariz con una toalla que le entrego su hermano Thomas. Se abstuvo de insultarlo pero ganas no le faltaron, así que cuando sacó la toalla de su nariz para responderle, fue Thomas quien se adelantó en decir
-¡Boludo! Te quedo la nariz como un gran Morrón. Y de los Rojos.
-Imbécil, deja de perder el tiempo mirando mi nariz. Y mueve el culo, hay que preparar a los reclusos.
Recosvky volvió a poner la toalla en su nariz y fue el primero en ingresar a la sala. Thomas junto a Richard cuchichearon como dos señoras los posibles escenarios que hayan podido sucederle a Richard para que termine de esa forma. Ambos coincidieron en el que su jefe algo tendría que ver.
Domínguez mordió su lengua en un intentó de no reírse por las ocurrencias de sus colegas, aunque era imposible sobre todo cuando recordó la nariz de Recosvky. El oficial ingresó a la sala detrás de Thomas y Richard.
Cuando todos estuvieron dentro, los guardacarceles esperan las órdenes de Recosvky quien se encuentra más perdido que perro con dos colas pensando en lo que su hermano había dicho.
-¿Jefe? ¿Sé siente bien?
Pregunto Richard al ver que ni Thomas ni Domínguez no decían nada.
-Este si, si estoy bien. Domínguez encárgate de los reclusos, iré a la enfermería un momento.
Recosvky dejó a cargo a Domínguez y se retiró de allí para dirigir a la enfermería. Los tres reclusos que quedaron dentro de la sala se veían entre sí unos segundos y luego el oficial que quedó a cargo comenzó a impartir las órdenes.
-Reclusos pónganse de pie, y colóquense contra la pared elevando sus manos donde pueda verlas.
Los hombres y mujeres hicieron caso a esa orden, ninguno de ellos se atreve a desobedecer, están cansados y sienten frío.
-Cuando los llame por sus apellidos, digan presente y acérquense hasta mí. ¿Estamos de acuerdo?
-Si señor.
Contestaron al unísono. Domínguez comenzó a llamar a los reclusos uno por uno, y les recordó que a partir de ahora serán llamados por números.
A medida que iban entregando los uniformes, los reclusos debían cambiarse allí mismo, y eran sacados de la sala para evitar el amontonamiento entre los reclusos, sobre todo con las mujeres quienes en teoría son las que mas tardan en cambiarse.
La sala comenzó a vaciarse poco a poco, y la última reclusa está por retirar su toalla y respectivo uniforme, y cuando Domínguez estuvo por entregárselo, la reclusa número 050 le dio un cabezazo al pobre guardacarceles que nada tenía que ver con lo que pasó minutos atrás.Pero alguien debía pagar.
Thomas tomó del brazo a la rubia y la alejó de Domínguez quien era socorrido por Richard. Mientras esto sucede quienes están en este momento en la sección de las cámaras se están matando de la risa por lo que pasa allí dentro. Y es que además de los guardacarceles, también está Charles que estaba de pasada por el lugar, decidió entrar. Una buena elección, porque hubo un buen espectáculo.
Después de reírse, ordenó a sus subordinados que eliminen las grabaciones del día, y luego se retiró.
Mientras tanto dentro de la sala es un caos de enormes proporciones, la rubia está recibiendo unas cuantas bofetadas por parte de Thomas, mientras que Domínguez está que casi se desmaya por la impresión de su misma sangre. Richard decidió ayudar al oficial llevándolo a la enfermería no sin antes avisar por su intercomunicador que los reclusos están casi listos y que necesitan ayuda para llevarlos a una celda especial.
Thomas se cansó de abofetear a la rubia que nada podía hacer para evitar los golpes, y es que está en desventaja. El guardacarcel le supera en tamaño, mide 1,80,mientras que la chica no alcanza el metro y medio. Sin embargo, ella aprendió que debe aguantar los golpes y devolverlo cuando es necesario.
Cuando oyó al hombre que se estaba agitando supo que demoraría unos segundos más en cansarse,y ahí sería el momento ideal para atacarlo.Thomas finalmente se canso y cuando dejo a la reclusa en el suelo y se giró para abandonar la sala.Nunca espero que ella se levantara del suelo rápidamente y corriera hacia el para efectuarle una trompada desde atrás.
El corpulento hombre sintió el golpe y mientras caia al suelo,la escucho decir
-La proxima vez que me golpees de esta forma te ira peor malnacido.
Despues todo se volvió oscuro.La chica seguía desnuda,ya que nunca pudo cambiarse hasta este momento.Asi que aprovechó esta oportunidad y se cambió con tranquilidad.No intentaría escapar puesto que las cámaras vigilan sus movimientos,así que esa idea esta descartada.
De repente la puerta de la sala se abrió de golpe,y entraron unos cuantos guardacarceles quienes la sacaron de allí con brusquedad y la llevaron donde están los demás reclusos.Alli están todos a la expectativa de que sucederá,mientras que otros tienen hambre,sueño y frío.
La rubia es arrojada con fuerza al suelo,frente a todos los reclusos,y luego estos hombres sin decir ni una palabra cerraron la puerta de la celda especial.
-Vaya si que te quieren mucho,rubia.
Soltó uno de los reclusos divertido por la escena
-Cierra el culo y métete en tus propios asuntos imbécil.
Contestó la chica mientras se levanta del suelo,sin pensar que su respuesta ocasionaría que ese hombre se avalanzara hacia ella con la intención de golpearla.
-¡Te matare puta de mierda!
¡Ey! ¡Ey!
Gritaron al unísono algunos hombres cercanos a este agresivo recluso,por fortuna lo detuvieron antes de que la rubia recibiera otra golpiza.
Minutos después las luces de la celda se apagaron,y por los parlantes los reclusos oyeron que alguien les hablaba,y este decía.
Reclusos,esta noche no cenaran debido a la sobrepoblasion y la falta de alimentos.Que tengan dulces sueños.
Por supuesto que la celda especial,no cuenta con baño y las camas solo son colchones o mejor dicho pedazos de colchón donde un solo recluso alcanza a entrar.Pero no habían suficientes,y solo pocos pudieron acceder a este beneficio.La rubia Macarena,le brindó su pedazo de colchón a una mujer que le dio lastima debido a que le recordaba a su abuela.
La noche mantuvo despierta a Macarena ya que sabe que dormir no es una opción,solo cerraría los ojos algunos segundos,y eso fue lo que hizo.
Pero un pequeño ruido la alertó y abrió sus ojos de golpe,oyó unos cuantos pasos y la mujer que dormía a su lado fue tomada a la fuerza,y antes de que la mujer pudiera gritar sintió unos cuantos golpes,supuso que así la habían silenciado.
Macarena se puso de pie,y entre medio de la oscuridad camino esquivando algunos reclusos,pero ya era tarde.La mujer que estaba a su lado la habían sacado de la sala,pero a travez de la puerta principal.
Luego entendió que quienes habian entrado eran los guardacarceles¿Pero porque?
La rubia permaneció unos minutos cerca de la puerta y luego se sento siempre mirando hacia adelante.Cerró sus ojos unos minutos mientras tenia su cabeza apoyada contra la puerta.Quien tratara de ingresar lo sabria antes que todos.
Eran pasadas la madrugada y Macarena comenzo a sentir cansacio, pero los gritos de pedido de auxilio de la mujer junto a las risas de varios hombres,la pusieron en alerta debido a que eran transmitidos a travez de los parlantes que estaban colocados en la celda.
Los reclusos que dormían despertaron enseguida,los que permanecían despiertos más en alerta se pusieron,y Macarena,bueno ella en lo único que puede pensar es en la pobre mujer de la que esos guardacarceles se aprovechan,pero lo que la rubia no sabe es que tuvo suerte,mucha suerte,ya que ella era el objetivo principal de esos tontos guardacarceles.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 58 Episodes
Comments
Elizabeth Yepez
los depravados se equivocaron
2023-04-12
2