Rubia

Capítulo 6: Rubia

El ahora designado como el nuevo jefe de seguridad salió de la oficina de Charles para empezar con las requisas a los reclusos seleccionados para el juego del Laberinto.

Recosvky utilizo su handy para comunicarse con sus demás compañeros y todos se reunieron en el buffet donde siempre almuerzan.

Allí Recosvky ordenó a sus hombres que lleven a todo los reclusos a la sala de ingreso a la prisión, donde los reclusos son recibidos y posteriormente requisados. El personal entendió la orden y salieron de allí, Recosvky se sirvió un café y salió de allí caminando en dirección a la sala de ingreso. El hombre tomó un sorbo de su café y en menos de 10 minutos los gritos de los guardacarceles y unos cuantos pasos le indicaron que sus hombres están trayendo a los reclusos hacia el.

Así fue como los reos entraron al lugar siendo insultados y algunos empujados, luego los hicieron colocar contra la pared, y guardacarceles se retiraron,pero desde el otro lado pueden a través de las ventanas lo que sucediera allí dentro.

El nuevo jefe de seguridad se colocó en el medio de la sala y comenzó con su no muy agradable presentación.

-Bienvenidas basuras de la sociedad, mi nombre es Recosvky Lucio, y soy el nuevo jefe de seguridad de esta prisión, como se imaginarán, están aquí para ser requisados y posteriormente serán enviados para que participen en el juego del laberinto, espero que al desnudarse no encontrar alguna sorpresita que suelen esconder en sus cavidades corporales.

Recosvky hizo una pausa y tomó un sorbo de café, luego dijo

-Tienen 10 segundos para desvestirse, empezando ¡Ya!

Uno...

Dos...

Tres...

Mientras Recosvky cuenta los segundos, los reos no pierden el tiempo y comienzan a desnudarse lo más rápido posible, quien sabe que tipo de castigo pueden recibir si no hacen caso a las órdenes de ese lunático.

Cuatro...

Cinco...

Seis...

-¡Vamos,muevan el culo y apurense!

Grito Recosvky admirando los cuerpos desnudos de las mujeres.A esta altura los sostenes, calzones y calzoncillos terminaron en el suelo. Algunos de los hombres y mujeres ni se inmutan de ser vistos desnudos,pero también están los que se escandalizan por mostrarse así ante todos.

Siete...

Ocho...

Nueve...

y

¡¡¡Diez!!

Recosvky miró a sus reclusos y afortunadamente para ellos están desnudos, es una pena pensó el. Pero luego se le ocurrió una grandiosa idea, y con una simple seña a sus subordinados, uno de ellos, específicamente, el oficial Domínguez, salió corriendo para buscar lo que su jefe necesita.

Mientras tanto el jefe de seguridad ordenó a los reos a ponerse en cuclillas y sus manos detrás de la cabeza, es una posición sumamente desventajosa para quien la hiciera.

Segundos después, el oficial Domínguez apareció con una larga manguera y se la otorgo a su jefe, quien la tomó con brusquedad y luego de una pequeña señal, otro de sus hombres que se encontraba afuera, abrió la canilla en la que la manguera está conectada, y el agua comenzó a fluir con brusquedad mojando a los indefensos reclusos que jadean por la sorpresa y el frío que sienten.

Algunos de ellos caen al suelo debido a la fuerza del chorro, a pesar de esto, Recosvky no siente piedad y los sigue mojando impidiendo que los que están en el suelo pudieran levantarse, mientras esto pasa,

detrás de las ventanas los guardacarceles gozan de esta situación, algunos hasta hacen apuestas para ver cuál de todos ellos es el primero en llorar y suplicar por piedad. Todo es risa y diversión hasta que una voz los tomó por sorpresa

-¿¡Se puede saber que mierda hacen todos aquí!?

Los guardacarceles se giraron rápido para hallar a un muy furioso Charles detrás de ellos.

-¡Les hice una maldita pregunta! ¿¡Qué jodida mierda hacen que no están trabajando como corresponde!?

Ninguno de los hombres se atrevió a responder, y Charles al verlos cabizbajos les sentenció

-¡Si no quieren ser despedidos en este preciso momento lárguense de aquí! ¡Rápido! ¡Muevan el culo!

-¡Si señor!

Repitieron al unísono los asustados oficiales, ellos ni lentos ni perezosos se largaron de allí en menos de los que canta un gallo.

Charles se acercó hasta la ventana para saber que tanto miraban los inútiles de sus subordinados y cuando lo hizo, abrió sus ojos en grandes al ver lo que está pasando, rápido se apresuró en ingresar a la sala de ingresos y gritó

-¡Recosvky! ¿Qué carajos estás haciendo? ¡Detente ahora mismo pedazo de mierda!

El jefe de seguridad al oír a Charles gritándole, se detuvo de inmediato. No entiende lo que está pasando pero al ver a su jefe con el ceño terriblemente fruncido, sabe que la cago y en grande. Por eso envió a Domínguez a cortar el paso del agua, mientras que él dejó de apuntarle a su víctima con la manguera.

Por fin esta pequeña tortura había terminado, y Recosvky se armó de valor para preguntarle a su jefe que estaba pasando.Charles por supuesto reacciono de una manera distinta a lo que el jefe de seguridad creía.

El director de la prisión le pateo en las bolas a su subordinado dejándolo sin aire e inevitablemente cayó al suelo producto del dolor. Pero esto a Charles no le importo y desde su lugar le gritó

-¿¡Se puede saber que mierda estás haciendo, Recosvky!? ¡Te recuerdo que el jefe de aquí soy yo y, por lo tanto, las órdenes las doy yo! Te dije exactamente que prepares a los reclusos porque el juego está próximo y tú me sales con toda esta mierda!

Mientras Recosvky intenta responder, Charles sigue esperando una respuesta de su subordinado

-¡Respóndeme Recosvky, maldición! ¿¡A caso no eres un hombre!?

Como pudo Recosvky se puso de pie

-Pero, señor, yo, estaba intentando, organizar... Organizar a los reclusos y estos...

-¡Cierra la boca Recosvky! ¡Ya no quiero oírte ni ver, ni tampoco sentir tu asqueroso olor! ¡Largo!

-¡Si señor!

Recosvky como pudo salió caminando lentamente lejos de la sala avergonzado ante la atenta mirada de Charles y del oficial Domínguez quien había regresado.

Cuando el jefe de seguridad se marchó, Charles dirigió su mirada hacia el muy asustado oficial Domínguez, segundos después de mirarlo, el le ordenó

-Comprueba que todas las grabaciones de aquí sean eliminadas, y luego junto a Richard y Thomas traigan algunas toallas para que los reclusos sequen sus cuerpos. Asegúrate también de que reciban sus respectivos uniformes.

-Si señor.

Antes de retirarse de la sala Charles se dirigió hasta su objetivo, quien se hallaba de espaldas a él con las manos y cuerpos pegadas a la pared Por supuesto que aunque no la reconoce del todo, ese característico lunar en la nalga derecha, le indica que es ella. Se acercó hasta la chica sonriendo y él sin pedir permiso acaricio su cabello húmedo y luego aspiró su aroma. Después de cerciorarse que sea ella, le susurró al oído

-Bienvenida zorra estafadora.

La mujer comenzó a temblar al oír esa voz, ya que aunque es un poco mas aguda, es similar en ciertas palabras que escucha salir de su boca.

Aún estando de espaldas puede sentir la mirada penetrante de ese hombre detrás de ella; sin embargo, no se atreve a voltear,pero sin esperarlo de un momento al otro siente como su cabello es jalado hacia atrás y por el dolor chilló haciendo reír a Charles.

-Cuando el nuevo director de la prision Blue te habla,no puedes ignorarlo como lo estás haciendo

Dijo Charles y segundos después la soltó. Aunque deseaba hacerle muchas cosas más, sabe que esa mujer es asunto de su primo, y por eso no debe intervenir mas de lo debido.

Él comenzó a alejarse y antes de alejarse de la sala, por pura diversión decidió soltar un comentario que podría perjudicar a la chica cuando esté dentro del laberinto

-Rubia, el señor intendente Alberto Cunnington te envía muchos saludos.

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