Mujeres Salvajes

Capítulo 10: Mujeres Salvajes

Finalmente, después de una noche bastante difícil para los reclusos, los primeros rayos de sol comienzan a aparecer lentamente, indicando el inicio de un nuevo día.

Por los parlantes ellos oyen las primeras estrofas que entonan el himno de su nación, y cuando finalmente este terminó, quien les habla da los buenos días de la siguiente manera.

-Reclusos, buenos días, espero que hayan podido descansar tan bien como yo. En fin, tienen 5 minutos para vestirse y luego saldrán para ir a las duchas, y desayunar posteriormente. Eso es todo y adiós.

Los reclusos se levantan de sus camas, otros del suelo, algunos estiran sus cuerpos mientras caminan en dirección a la puerta. Macarena tardó en despabilarse, se siente exhausta por no haber dormido en toda la noche,pero luego piensa quien podría haberlo hecho si los lamentos de esa mujer se escucharon hasta altas horas de la madrugada.

La rubia caminó hacia la fila que están haciendo los reclusos, y minutos después la puerta de la sala se abrió y allí hicieron acto de presencia el jefe de seguridad junto a sus subordinados.

Recovsky, comenzó a ordenarles a los reos que lo sigan al sector de las duchas,pero antes de uno de ellos intente ingresar, el los detuvo, y les indico que por políticas, los dividiría por sexo, después de aclarar esto, Richard, y Domínguez se encargaron de entregarles a los reos elementos de higiene personal, toalla y un uniforme distinto al que utilizaron el día anterior. Este es de color blanco con rayas negras.

El jefe de seguridad ubicó a los reos masculinos contra la pared y a las mujeres las hizo pasar primero, serían ellas las que se ducharían primero.

Las mujeres entraron a los baños con desesperación, ya que algunas están en sus días, y necesitan ducharse cuanto antes. Macarena escoge una ducha al azar y se mete en ella, de cara mirando hacia la puerta como siempre, jamás se confía, y está bien. Así funciona su instinto de supervivencia.

Mientras ellas se bañan, de golpe se abre la puerta y es Recosvky quien interrumpe este momento para arrojar al piso de las duchas a una mujer completamente desnuda, despeinada y con sangre en su entrepierna.

-Báñate y ponte presentable.

Aclaro Recosvky a la mujer que está en el suelo, y luego se retiró. Ninguna de las reclusas se acercó a ayudar a la mujer que se levanta del suelo con dificultad y luego camina con mucha lentitud a una ducha cercana a la rubia.

-No deberías ducharte de esa manera.

Aconsejo Macarena mientras enjabona su cuerpo sin inmutarse por la desnudez de la chica.

-¿Puedes..? ¿Puedes prestarme un poco de jabón, por favor? Ellos... Ellos no me dieron nada... Absolutamente, nada para lavar mi cuerpo.

Preguntó la chica intentando contener su llanto. Macarena usó el jabón una vez mas y luego se lo entrego a la chica, quien se apresuró a tomarlo y comenzó a lavar su cuerpo con fuerza. Ella está intentando eliminar los rastros que esos cerdos dejaron en su cuerpo.

La rubia salió de la ducha y seco su cuerpo para después cambiarse, todo sin dejar de sentir lástima por la chica que todavía sigue sollozando en la ducha.

Minutos después la puerta principal se abre con fuerza y es Recosvky quien advierte a las reclusas que solo les quedan 5 minutos,pero antes de que el volviera a cerrar la puerta Macarena gritó

-Oye tú. ¿Pretendes que ella salga desnuda?

Refiriéndose a la reclusa quien permanece asustada dentro de la ducha.

-Rubia,¿Eres defensora de pobres o que? Ja, ja, ja no intentes joderme desde temprano, déjala que se arregle como pueda, esto es una cárcel no un hotel.

Recosvky cerró la puerta y Macarena no pudo evitar maldecir a ese imbécil, segundos después ella se sacó la parte de arriba de su uniforme y se lo entrego a la chica quien agradeció varias veces. La rubia esperó a que ella se colocara la prenda para estar segura, sorprendentemente otras de las reclusas se acercó para entregarle a esta chica la otra parte del uniforme, el pantalón.

Macarena jamás esperó que otra reclusa se involucrará en esto,pero sonrió al saber que esa chica al menos no andaría desnuda. Cuando todo terminó, la chica que entregó su pantalón fue la primera en presentarse.

-Soy Pía Fernández. ¿Cuál es tu nombre rubia?

Aunque dudo en responder o no, Macarena desconfía de todo y de todos,pero al ver la sonrisa de la chica, no tuvo opción que acceder a decir su nombre.

-Macarena.

-¿Macarena, cuanto rubia? ¿Sabes cuantas macarenas hay en este mundo? Miles, por no decir un millón.

Esto último hizo reír a Macarena, lo cual es bueno. Pía logró romper el hielo con un tonto chiste como ese.

-Palacios... Macarena Palacios.

Pía extendió su mano, y la rubia la suya. Ambas se saludaron y una suave voz detrás de ellas, les llamo la atención.Es la chica a la que habían ayudado.

-¿Qué ocurre? ¿Necesitas algo más?

Pregunto Pía soltando la mano de la rubia.

-Yo... Este, quería agradecerles, a ambas por ayudarme.

-No tienes por qué agradecer, con solo darnos tu nombre nos basta,¿No es así, rubia?

Macarena quien no quería seguir entablando conversación asintió con su cabeza,para darle pie a la chica para que dijera su nombre.

-Soy,soy...Ramirez,Ramírez Estefania.

Ni bien Estefanía terminó de presentarse, la puerta principal que daba la entrada y salida de las duchas se abrió nuevamente y es Recosvky quien les ordena desalojar las duchas, las reclusas salen disparadas y las últimas tres en salir son la rubia, Pía y Estefanía.

Los hombres al ver a la reclusa Fernández en calzones se pusieron como locos,pero Recosvky de un solo grito los envió a las duchas.

-¡Reclusa 001! ¿¡Sé puede saber por qué estás en calzones!?

-Hombre,¿Por que exageras tanto? ¿A caso nunca viste un culo tan lindo como este? Supongo que no, por tu cara creo que hasta virgen eres.

Pía se nalgueo así misma y río sin importarle absolutamente nada, cosa que hizo estallar de risas a sus compañeras, incluso algunos de los guardacarceles que se acompañan a Recosvky.

Nadie se esperó que el jefe de seguridad se tomará tan mal ese chiste, y sin que Pia pudiera evitarlo, recibió una bofetada que la tumbo al suelo. Enseguida las reclusas salieron en defensa de Pía, y se abalanzaron contra Recosvky. Aunque la fuerza de ellas no se compara con la de los hombres, poseen una ventaja y es en cuanto a la cantidad.

Una nueva batalla se desata en estos pasillos. Reclusas contra Guardacarceles. ¿Quién ganará?

[-] [-] [-]

Charles Cunnington está dentro de su oficina sentado cómodamente en su sofá, el está intentando tomar el primer sorbo de su café preferido,pero una llamada al teléfono fijo interrumpió toda paz que pudo haber reunido estos minutos.

Desde la otra línea, quien lo llama está desesperado por comunicarle la reciente novedad a penas escucha que su jefe atender la llamada, le hablo con rapidez.

-¡Jefe! ¡Jefe! ¡Esto es un urgente! Un grupo de reclusas, en el sector de las duchas golpean ferozmente a varios de nuestros compañeros, esto podría derivar a un motín si no hacemos algo.

- ¡La puta madre, ni un café tranquilo puedo tomar con estos hijos de puta! A ver piensa Charles, piensa rápido. ¿Qué es lo que haría mi primo en esta situación?

-¿Qué dice señor? No lo escucho...

-Nada idiota, estoy hablando conmigo mismo. ¿A caso tú no lo haces?

-Si señor yo…

-Cállate, no me dejas pensar...

Segundos después de tanto pensar, Charles finalmente pensó en lo que hay que hacer. Él pidió a su subordinado lo siguiente.

-¡Comunícate con el grupo de intervención y diles que aparezcan enseguida y que me busquen por el sector de las duchas! ¡Estaré allí, dando mi vida por mis hombres!

El joven que está del otro lado de la línea puso sus ojos en blanco debido a la exageración por parte de su jefe.

-¡Si señor, entendido! Corto y retransmito la novedad.

Charles salió corriendo de su oficina en dirección hacia las duchas, por esta vez el hombre ni siquiera se volteó a ver a su sexy secretaria que se encuentra trabajando arduamente.

Minutos después, Charles llegó al sector y de una patada abrió la puerta y allí se encontró con las mujeres haciendo una especie de círculo humano, ellas gritan y abuchean a alguien que está dentro de ese círculo, sin saber que el director de la cárcel se encuentra detrás de ellas.

Charles empujó a un par de reclusas y logró meterse allí. Lo que vio lo dejo anonadado.

La rubia junto a Pía están golpeando a Recosvky, mientras que Estefanía junto a otras presas, golpean a Thomas y aunque él está inconsciente en el suelo no se salva de tal paliza.

Los reos masculinos están dentro del sector de las duchas junto a algunos guardacarceles. Ninguno de ellos pueden salir a ver el semejante espectáculo

-¡Ya basta!

Gritó Charles,pero las mujeres salvajes como las llama él no se detienen. No hasta que una fuerte explosión retumbó por todo el lugar, haciendo que el quilombo se detenga.

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Comments

Elizabeth Yepez

Elizabeth Yepez

sería bueno que se armarán las reclusas para que sepan quién manda

2023-04-13

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