Danna:
Me paralicé al escuchar que tenía frente a mi al tal Luciano Ferrer, con esa mirada fría sin ningún tipo de expresión… él no era quien me había violado, su voz no era de aquel hombre. Tragué saliva… mi cuerpo empezaba a temblar ante él.
Luciano: ¿Qué TANTO QUERIAS DECIRLE A LOS MALDITOS FERRER? Esas fueron tus palabras ¿no?
Reaccioné al ver que se acercaba a mi, di dos pasos hacia atrás topando con la puerta que impedía que saliera de su oficina.
Este hombre era demasiado imponente… su presencia me intimidaba y no por que fuera un Ferrer, si no que entonces no había descubierto al hombre que me había violado.
Llevó su mano a su rostro bajándola lentamente, estaba claro que su paciencia estaba apunto de agotarse.
Danna: Lo siento por entrar de esa manera.
Luciano: Aja.. ¿Qué más?
Danna: Es solo que no se me hace justo que le haya dado el empleo a otra persona.
Luciano: ¿Disculpa?
Danna: La señorita de afuera no le avisó que había llegado con anterioridad, no me dejó pasar. Llegué primero antes que la tal Marcela. Megan me dijo y llegué desde temprano.
El hombre se dio media vuelta para tomar asiento en su escritorio. Puso sus manos en los reposeros llevando sus dedos en sus labios, me miraba sin decir nada.
Luciano: ¿Qué quieres que haga? ¿Le quito el empleo para dártelo a ti?
Danna: no, claro que no. Solo que me queda claro que si LOS FERRER SON UNOS MALDITOS, PERVERTIDOS SIN CORAZON QUE NO RESPETAN A NADIE.
Luciano: ¿Qué has dicho?
Danna: TOMAN TODO A LA FUERZA SIN IMPORTARLES LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS.
Luciano: Espera, espera… ¿De que me hablas?
Danna: VAYASE AL MALDITO INFIERNO USTED Y TODOS LOS FERRER…
Sentía una gran furia al momento de cuestionar si me tendría que dar a mi el empleo cuando cumplí en llegar antes. Aunque tampoco me importaba ya tener este maldito empleo…
Abrí la puerta con gran fuerza. Escuché unos pasos apresurados empujando la puerta para que no saliera… Luciano me tomó con fuerza del brazo, haciéndome un poco de daño..
Danna: SUELTEMEEEE MALDITO MISERABLE.
Luciano: BASTA NIÑA ESTUPIDA… ENTRAS AQUÍ COMO SE TE PEGA LA GANA Y LUEGO OFENDES A MI FAMILIA Y PIENSAS QUE TE VAS COMO SI NADA.
Me empujó con gran fuerza en la puerta… Mis ojos se llenaron de lagrimas recordando ese terrible momento donde el hombre me empujó en la puerta para jalonearme del cabello… Levanté mis manos para tratar de defenderme..
Danna: NO ME GOLPEE… SE LO SUPLICO… ALEJESE… ALEJESE.. NO ME TOQUE…
Luciano dio varios pasos hacia atrás, apartándose de mi.
Danna: NO ME HAGA DAÑO SE LO SUPLICO…
El terror de nuevo se apoderó de mi cuerpo, mis lagrimas caían sin poder contenerlas… Quería atravesar la puerta con un solo movimiento, él estaba tan sorprendido que no lograba entender mi actitud…
Abrí la puerta saliendo corriendo de su oficina… sin importarme nada corrí llegando a las puertas del ascensor… oprimía tantas veces como me fuera posible, las puertas no se abrían…
Ciro: Danna, ¿Estas bien?
Danna: Alejese de mi…
Levanté mi mirada, sentía que el aire se me estaba acabando… Me hacía falta el aire no podía respirar. Llevé mi mano a mi pecho… Estaba teniendo un terrible ataque de pánico.
Ciro: Danna… ¿Qué te sucede?...
Las puertas del ascensor se abrieron cayendo dentro del ascensor sin poder sostenerme más de pie.
Ciro: Ginaaaa… un médico… Rapido.
Luciano:
Escuché el grito de Ciro que pedía un médico, me apresuré al salir al ver a esa chica que había perdido el conocimiento.
Ciro: ¿Qué sucedió?
Luciano: SE PUSO COMO LOCA.
Miré a Gina que traía un poco de alcohol con algodón. Se lo entregó a Ciro empezando a pasárselo por la nariz pero no reaccionaba.
Algo tenía esta chica, no era normal que sin conocernos se expresa así de nosotros. Me acerqué donde Gina se levantó haciendose a un lado. La tomé de la mano tenía el pulso demasiado acelerado. La tomé entre mis brazos levantándola. Sonreí al recordar que en el aeropuerto ella se le enfrentó a Dinora de una manera demasiado fuerte.
Caminé para llevarla de nuevo a mi oficina. Ciro venía detrás de mi al igual que Gina. Ciro apresurado abrió la puerta de mi cuarto de descanso en mi oficina.
Ciro: ¿El médico?
Gina: Ya viene.
La recosté suavemente en la cama. No entendía lo que le había pasado. Miré a Gina que realmente ella es la causante que esta niña se haya alterado de la manera en que lo hizo.
Ciro tomó una tarjeta que estaba en el piso.
Ciro: ¿Es tuya?
Me acerqué para ver la tarjeta, tenía el nombre de Jorge Cossi. Negué con la cabeza, miré a Ciro cuando la puerta de la oficina se abrió mirando al médico.
Luciano: Dejanos solo Gina, luego tendremos una platica.
Gina: Si señor.
Luciano: Baja y toma el lugar de Megan. Que suba.
Gina: si señor.
Medico: ¿Qué sucede?
Luciano: amm, no sé que le paso a una chica… Tuvo como que un arranque de histeria. Luego se desmayó.
Medico: Claro señor, ¿Dónde esta?
Entré con el médico al cuarto, mirando caer las lagrimas de la chica que tenía los ojos cerrados. Él se le acercó. Empezando a revisarla.
Médico: Tiene el corazón muy acelerado. ¿Qué estaba haciendo? ¿Labora aquí? Nunca la he visto.
Negué con la cabeza.
Luciano: Arturo, realmente no la conozco, vino a una entrevista y como que todo se salió del control cuando se alteró diciendo un montón de tonterías que tampoco me había quedado claro.
Medico: Voy a inyectarle un medicamento para que pudiera tranquilizarse.
Luciano: ¿Qué medicamento?
Medico: Un calmante.
Rodé mis ojos, solté un gran respiro saliendo del cuarto para dejarlo con ella.
Ciro: ¿Qué sucedió?
Luciano: Estaba en la junta para retomar el caso del robo. Cuando de la nada entro y empezó a decir que todos los Ferrer son unos malditos, unos no se que.
Ciro: Que raro, cuando habló conmigo lo hizo de la mejor manera posible.
Me entregó la tarjeta, la miré… terminé metiéndola en mi bolsillo.
La puerta se abrió de un fuerte golpe, miramos hacia la entrada entrando Megan con tanta desesperación.
Megan: ¿Qué le hicieron? ¿Qué le hicieron? ¿Qué le hicieron?...
Megan corrió hacia con un gran enejo empezando a golpear con tanta fuerza mi pecho, la agarré de las manos sin entender que era lo que hoy les pasaba a todas las mujeres… Miraba sus lagrimas de Megan. Ciro la tomó de la cintura intentando apartarla.
Luciano: Tranquila Megan… ¿Qué hicimos de que?
Megan: ELLA NO SE HUBIERA PUESTO ASI SI NO LE HUBIERAS HECHO ALGO. MALDITO, MALDITO…
Ciro: Megan!!!...
Megan: Ya no quiero tu maldito puesto… Ya no quiero seguir laborando para los Ferrer.
Luciano: MEGAN… QUIERES TRANQUILIZARTE.
Megan: SUELTAME… SUELTAME… ME LO VOY A LLEVAR A DE AQUÍ…
Solté a Megan sin entender por que también ella se ponía de esta manera. Miré que entró al cuarto con una mirada de odio. Nunca me lo hubiera esperado de Megan. Ella abrió la puerta donde se apresuró en llegar al lado de ella. Entré para saber que estaba pasando.
Megan: Nena… ¿Qué te hizo el señor Luciano? ¿Qué te hizo?
Luciano: No le hice nada.
Ella me miró asesinándome con la mirada.
Luciano: ¿Cómo esta doctor?
Médico: Su cuerpo estaba reteniendo un terrible estrés, lo pude percibir por las pulsaciones.
Miré hacia la chica y Megan que estaba desconsolada, pasaba su mano por su cabello.
Megan: ¿Me la puedo llevar?
Luciano: ¿Cómo te la vas a llevar? Le dieron un calmante.
Megan: No me interesa.
Médico: Megan, entiendo tu preocupación, pero dejémosla descansar un poco. Necesita un poco de espacio.
Salí con el doctor. Cerré la puerta para dejarla con Megan. Le hice señal a Ciro para que pudiera acompañar al medico. Esperé hasta que la puerta se cerró. Tomé la tarjeta de mi bolsillo, mirando la carpeta que se le había caído. LA tomé abriéndola. Empecé a leer su curriculum, se llama Danna Miller, tiene 21 años y estudió en la universidad de Inglaterra…
¿Qué hace una Inglesa en Italia? Hay buenos lugares en Inglaterra para postularse, por los institutos que estudiaba no era cualquier chica, al menos no pudiendo pagar las mensualidades.
Recordé su triste mirada en el aeropuerto, sus ojos rojos de tanto llorar… No entendía absolutamente nada.
Abrí el portátil para revisar los datos bancarios de esta tarjeta. Ingresé los datos para saber quien era ese tal Jorge Cossi.
Jorge Cossi… Estudió en la academia de artes marciales, con un diplomado para servicios de seguridad privada, 31 años, hijo de una de las familias adineradas de Inglaterra, haciéndose independiente para seguir con su carrera de defensa personal.
Miré la cantidad de su herencia acumulada. Dejé caer mi cuerpo en el respaldo de la illa, me tenía un poco intrigado por la manera de reaccionar, bueno de la tal Danna lo espero por que esta loca, pero de Megan… sinceramente me dejó sin poder entender su comportamiento.
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Danna
Luciano
Megan
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Comments
Maria Elena Gómez
Buenisima la novela solo no entiendo si Luciano haya sido el violador de Danna por se leyó que era Diego él que se comunico con la rata🐀 llamada Lester para comunicarle ya echo lo pactado para von Danna , par de desgraciados junti con el papá de ella.
2024-03-25
4
Penny Plata
no entendí. no fue Luciano quien la violo. ahora no la reconoce
2024-03-03
3
Alexandra Del Carmen Fonseca Chirino
ésto se salió de control
2024-02-15
1