Luciano:
Despues de un largo viaje de vacaciones con mi prometida Dinora, al menos estaba de nuevo a mi vida, en mi trabajo, en mi empresa donde me gustaba pasar el mayor tiempo de mi vida.
Las cosas con Dinora como siempre estaban a la expectativa, era una mujer muy interesante e inteligente, un poco egocéntrica y muy caprichosa debido a su padre que siempre la mal consentía aceptando su forma de tratar a los demás. Era su único defecto que tenía. Al igual que su celos enfermizos que hasta el momento se ha sabido controlar para no hacerme enojar.
Las puertas del ascensor se abrieron los dos salimos. Ella me tomó del cuello dejando un beso muy apasionado como era su costumbre, prenderme como nunca. Nos apartamos, pasé mi dedo pulgar en mis labios para apartar el labial que había dejado, ella termino de quitarlo con sus dedos delicadamente.
Dinora: Te veo en la noche.
Luciano: Puede ser. Tengo muchos pendientes.
Dinora: Te amo. Me avisas.
Asentí con la cabeza. Mirando que entró por la puerta del contador. Negué con la cabeza, sabiendo que no le podía contestar de la misma manera que ella quería que lo haga.
Ciro: Vaya hasta que te dignas en Venir.
Luciano: A mi oficina.
Mi oficina era la dirección general de la empresa. Mi empresa era una de las mas fuertes en la industria de las bienes raíces, así como los demás negocios que había levantado después de que mi padre falleció. Quería dedicarme a ocupar a mi tiempo y que mejor que abriendo oportunidad para las personas que a su merced se habían quedado sin empleo.
Los dos entramos en mi oficina. Me quité el saco para ponerlo en el perchero.
Ciro: ¿Cómo vas con la hermosa Donora?
Solté un gran respiro. Negando con la cabeza.
Ciro: ¿si ese suspiro no lleva el nombre de Dinora me gustaría saber? ¿Quién es? ¿Quién ha robado el corazón?
Sonreí remangando mis mangas. Negué con la cabeza. Me senté en mi lugar abriendo el portátil.
Luciano: No hay nadie. Solo que siento que mi vida con Dinora no la veo ya a futuro.
Ciro se recostó en el respaldo del asiento. Me miraba como queriendo saber lo que por dentro me estaba pasando.
Ciro: Luciano, eres mi mejor amigo, diría mi hermano, siempre he compartido tus momentos de tristeza y alegrías, los buenos y malos. Como te dije antes que te fueras de viaje con ella. NO TRATES DE COMPLACERLA EN LO QUE YA NO TIENE SOLUCION.
Luciano: Ella se esfuerza. Lo siento.
Ciro: ¿De que le sirve esforzarse si sabes que no terminarás en matrimonio? Te lo he dicho, es mejor cortar por lo sano, antes que todo termine mal.
Solté un gran respiro, me recosté en el respaldo de la silla, llevé mis dedos a mis labios acariciándolos suavemente. Negué con la cabeza.
Luciano: Sabes mejor que nadie lo que intentó hacer la última vez.
Ciro: ¿Intentarse quitarse la vida? ¿y que? No te puedes responsabilizar de eso. ¿Lo sabes no?
Luciano: No quiero hablar del tema.
Tomé el auricular del comutador.
- Si señor.
- Gina, ve a la recepción para que Megan suba.
- De acuerdo señor.
Ciro: Luciano, eres un hombre importante, tienes a tu alrededor mujeres que puedes elegir. NO COMETAS LA ESTUPIDES DE CASARTE CON ELLA. ESTAS A TIEMPO.
Negué con la cabeza, sabía que Ciro tenía toda la razón pero tampoco era la mejor manera de hacer las cosas.
Ciro: No quieres terminar con ella… Bueno contrata a un hombre que la seduzca y créeme que aceptará la ruptura. Así no te sentirás tan culpable para hacerlo.
Luciano: Jamás haría algo así. ¿Por cierto? Donde esta Diego. No me pareció ver su oficina abierta.
Ciro: Diego se fue de viaje, con su prometida igual. Ayer llegó, así como tú.
Luciano: Si me dijo que estaría en Inglaterra. Se me pasó todo estos dos meses sin saber de él.
Tocaron la puerta, abriendo lentamente, miré a Megan que entraba.
Ciro: Hola Megan.
Megan: Señor Ciro.
Ciro: Bueno, me retiro.
Ciro se dio la media vuelta para volver a ver a Megan mordiendo su labio inferior… Negué con la cabeza, sabía lo mucho que le llamaba la atención Megan, pero nunca me había percatada que ella llegara o se fuera con alguien.
Luciano: Siéntate.
Ella dejó en la mesa unas carpetas, me imagino de las cotizaciones que le había solicitado mientras estuve de vieje.
Luciano: Megan, ¿has pensando en dejar tu empleo en la cafetería?
Ella me miró fijamente sonriendo, negó con la cabeza.
Megan: Usted sabe que mi padre esta muy enfermo debido a un infarto que le dio cuando me echó de casa. Sin embargo le mando lo mas que puedo de mi paga.
Luciano: Lo sé. Sin embargo quería hablar contigo referente a un puerto de mi asistente personal, claro, con un mejor pago. Sé que has pasado por mucho y de todos los que laboran aquí eres para mi, la más responsable. Siempre dispuesta hacer las cosas, doblar turnos…
Megan: ¿Eso que implica?
Escribí en una hoja la cantidad que ella recibiría a la semana para que pudiera acceder, no tanto por que sienta que se lo merece. Ella se ha esforzado, nunca ha dicho que no, además que necesito alguien de mi suma confianza para llevar mi agenda y mis asuntos asi como mis compromisos, mis salidas y todo lo que tenga que ver con las reuniones de negocios.
Le entregué la hora, ella se levantó mirando la cantidad, estaba sonriendo, se volvió a sentar, levantó su mirada manteniéndola fija en mi.
Megan: ¿Es enserio?
Asentí con la cabeza.
Luciano: Piensalo. Te harías cargo de todo lo que sean mis compromisos y mis viajes.
Ella se levantó corriendo hacía mi, tenía una hermosa sonrisa, sus ojos se llenaron de lagrimas, me rodeó con sus brazo tan fuerte como pudo.
Megan: Muchas gracias. En verdad, muchas gracias. Si, si acepto.
Luciano: Bueno. A la nueva recepcionista tendremos que entrenarla.
Ella me miró.
Luciano: ¿Qué sucede?
Megan: Bueno… es que no se si deba.
Luciano: ¿Qué cosa?
Megan: Acaba de llegar una amiga de Inglaterra, ha pasado por algo muy doloroso, bueno no sé. Yo digo que de mal de amores, y bueno esta sin empleo. Apenas llegó me fue a buscar.
Luciano: ¿Cómo se llama tu amiga?
Megan: Danna. Tiene 21 años, tiene presentación, es muy bonita para recepción. Claro, si es que se va a quedar vacante.
Luciano: De acuerdo. Dile que se presente mañana. Creo que ya estará aquí Diego para entrevistarla. Que traiga sus documentos y todo para poder contratarla.
Megan: En verdad, gracias. En verdad es usted muy bueno. Verá que es una chica encantadora.
Luciano: Cuando termine tu hora de almuerzo. Subes para que revisemos los pendientes y unas reuniones que ya vi que tengo un montón mañana.
Ella asintió levantándose, cuando la puerta se abrió. Sonreí levantándome al ver a mi primo Diego.
Diego: Hola Megan.
Megan: Señor. Con permiso.
Nos estrechamos la mano dando un gran abrazo.
Diego: Vaya, como que te asentó el viaje. Esas vacaciones con la hermosa Dinora.
Luciano: Lo mismo dice Ciro, pero ya sabes, cosas de mujeres.
Los dos nos sentamos teníamos tanto de que hablar que no me importaba dejar a un lado el trabajo, todo será para tener una platica con Diego Ferrer, mi primo del alma y mi mano derecha en la empresa.
Luciano: Por cierto antes que se me olvide, mañana vendrá una amiga de Megan para el puesto de recepción.
Diego: Ya le ofreciste por fin el puesto de tu asistente.
Luciano: si, se lo merece.
Diego: Me parece perfecto.
Tomé el auricular del comutador para que nos trajeran unos documentos del área legal de la empresa, quería saber como iba ese caso del desfalco que habíamos presentado antes de irnos de viaje.
Era un asunto que tenía que saber que fue lo que sucedió y como se realizó ese desvío.
Megan:
Me sentía tan feliz, por el nuevo puesto que ahora podría tener para pagar las medicinas de mi padre, por fin podría dejar uno de los empleos que más me agotaba. Sonreí. Pensando igual que para Danna esta sería una oportunidad, aunque la verdad no entendía por que no quería saber nada de los Ferrer, ellos siempre se han reconocido por ser personas amables y hacen muchaos eventos para donaciones a centros que los necesiten.
Negué con la cabeza al recordar sus ojitos claros con lagrimas. En verdad no tenía idea de que le había pasado, porque los Ferrer son personas para ella que tenía que mantenerse alejados.
Miré a la señorita Dinora que salía, levantó su mano en señal de adiós. Se lo devolví rodando los ojos. Miré cuando ella se subió a otro auto, alcé los hombros, lo más seguro es que su chofer haya venido por ella como siempre lo hacía.
Solté un gran respiro, de nuevo estaba la hojita de la cantidad en mis manos sonriendo como una tonta, pero de nuevo la pobre de Danna se me hizo presente.
- ¿Qué TE SUCEDIÓ DANNA? ¿Por qué tanto dolor en esos hermosos ojos?
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Luciano Ferrer
Ciro
Diego Ferrer
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Comments
Graciela Saiz
si no es ese Diego el que la atacó ,
2024-07-27
1
Deysis Flores
Me encantan las fotos... es lindo darle rienda suelta a la imaginación mientras la escritora narra la historia🥰😍
2024-04-26
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Ester Ayala
pues ese Diego es una joyitaaa...
2024-03-06
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