Megan: ¿Tendrá algún cuarto disponible? Mi amiga Danna recién llega de Inglaterra y no tiene donde quedarse.
Benjamin: Vaya, De Inglaterra, una princesita de Gales…
Sonreí ya que no sabía si era un cumplido o sarcasmo. A mi parecer eran ambas cosas.
Benjamin: Tengo disponible, uno en el ultimo piso hasta el fondo.
Megan: Podemos verlo.
El hombre sacó un juego de llaves entregándoselo a Megan. Nos levantamos para ir hacia el cuarto que el hombre había dicho. Miré las escaleras que teníamos que subir.
Danna: ¿Cuántos pisos son?
Megan: 8, vamos, hay que hacer ejercicio.
Las dos sonreímos, la miré queriendo saber lo que dijo de la empresa, pero ¿con que derecho podía interrogarla?
Subimos casi asesando por todos los escalones que subimos.
Megan: Vamos, ya solo nos falta caminar para llegar a tu cuarto.
Sonreí negando con la cabeza, caminamos por un largo pasillo. Visualicé la puerta que como dijo el señor, el ultimo del pasillo, como si fuera una apestada… Miré a Megan que metió la llave con algo de fuerza empujando para que cediera la puerta.
Megan: No es que sean cuartos de 5 estrellas pero al menos sirven para lo que son. Para descansar.
Abrió la puerta entrando casi cayéndose, la sostuve del brazo.
Megan: taran….
Me hizo señal para que entrara cediéndome el paso. Entré mirando todo alrededor, al menos estaba amueblado con una sala pequeña, un comedor, nevera y una lavadora.
Mis ojos se llenaron de lagrimas. Ella se acercó a mi rodeando con su brazo mi hombro.
Megan: Sé que no es lo que te esperabas, pero con el tiempo y un buen trabajo, podrás hacer algunos cambios.
Asentí con la cabeza. Solté un gran respiro. Me adentré al cuarto mirando una sola habitación con una cama y un pequeño tocador, sin duda mi baño era el tamaño de este cuartito.
Megan: ¿Quieres ver otro lugar?
Danna: No, lo quiero.
Megan: Vamos entonces con Benjamin para que te haga tu contrato de arrendamiento. Verás que las penas sola se irán cuando empieces a ocupar esa cabecita en otras cosas.
Sonreí. En verdad Megan como si supiera como animar a alguien. Cerramos la puerta para ir de nuevo con Benjamin.
Danna: En que piso vives.
Megan: En el tercero, vamos con don Benjamin y luego pasamos a mi cuarto para que lo conozcas, así sabrás donde ubicarme cuando gustes.
Las dos de nuevo estábamos bajando las miles de escaleras, esta vez se nos hizo mucho más cómodo la bajada que la subida. Entramos a la oficina del señor.
Benjamin: ¿Entonces?
Danna: Lo quiero.
El hombre asintió con la cabeza, empezando a sacar unos documentos que me imagino que era el contrato de arrendamiento que me había dicho. Después de unos minutos el hombre me entregó los documentos, los leí sin dejar pasar nada. Era un contrato bien elaborado y de las reglas del lugar. Tomé el lapicero firmándolo.
Benjamin: Los días de pago son los fines de mes, con dos días más. Después del tercer día será una penalización y una comisión.
Danna: De acuerdo.
Me entregó mi copia de la llave.
Benjamin: Por seguridad siempre tengo una llave.
Danna: Clara.
Las dos salimos de la oficina.
Megan: Ves que tan rápido ya buscaste donde quedarte.
Solté un gran respiro siguiendo a Megan para ir a su cuarto, las dos llegamos al tercer piso, abrió con su llave entrando a su cuarto de ella. Estaba todo tan lindo y limpio. Como ella dijo, teniendo un trabajo ella pudo remodelar el lugar, la vista que tenía era hacia la calle, al menos podía tener este lindo momento, en mi cuarto solo podía ver el otro lado del edificio que estaba enfrente de nosotras.
Megan: Santos cielos ya es tarde.
Danna: ¿Dónde Vas?
Megan: A mi otro trabajo. Déjame ver sin puedo saber si hay alguna vacante. ¿Cómo de que te gustaría?
Danna: Por el momento de lo que sea.
Megan: Claro. Puedes tomar lo que gustes. No pasa nada.
Ella entró a su habitación quitándose la ropa, tenía un cuerpo impresionante. Se metió al baño para darse una ducha.
Megan: Hay comida en la nevera.
Danna: Gracias.
La verdad no quería aprovecharme de la buena fe de ella. Bastante ya había hecho. Salió de la ducha envuelta en una toalla.
Megan: Danna, se me pasó decirte. Donde es mi empleo pertenece a la familia Ferrer.
Levanté mi mirada fijándola en ella, mi corazón latió tan fuerte que no quería decir nada de eso.
Megan: Estoy en el área de la recepción. No se…
Danna: no te preocupes. No quiero empleo en nada que tenga que ver con ese apellido. Buscaré alguno. Debe salir alguno.
Megan: Lo cierto es que la mayoría de los negocios de Milán son pertenecientes a los Ferrer. Además que solo los Ferrer tienen buena paga. Pero como gustes.
Me levanté para dejarla alistarla.
Danna: Buscaré uno, aunque no sea de buena paga. Mientras tenga para comer y pagar la renta. Te veo luego.
Megan: Estaré por aquí a las 7:00 pm para luego ir a la cafetería a las 10:00 pm.
Danna: De acuerdo.
Me despedí de ella saliendo de su cuarto. No creo que sea difícil encontrar un empleo que no tenga nada que ver con esa familia. No me importa si tengo que hacer dos empleos como Megan, pero lo haría.
Miré las escaleras empezando a subir para poder descansar un poco y claro tomar una buena ducha. Con la tarjeta de Jorge podía hacer un poco de super para tener un poco de comida y no tener que molestar a Megan que me imagino que tendría que terminar muy agotada con sus dos trabajos.
Metí la llave sintiendo que me estaba dando un poco de trabajo para abrir la puerta. Rodé los ojos empujando con fuerza. Me fui directo al piso soltando tremenda carcajada como loca. Solo a mi me pasaban estas cosas.
Miré hacia el techo empezando a llorar como nunca lo había hecho. Empujé la puerta con mi pie.
De nuevo los recuerdos de ese día se hicieron presente, sola y en un lugar como este, era mi calvario.
- Diosito por favor, ayúdame a olvidar. Ayudame a salir adelante en todo esto.
Me sentía completamente sola, en un lugar muy lejos de mi padre, de mis amistades, de la vida que me correspondía vivir.
Como una persona pudo ocasionar tanto daño… ¿Cómo?
Megan:
Entré corriendo a mi puesto, me fui directo al checador pasando mi huella. Salió el ticket soltando un gran respiro. 2 minutos más y me daban un retardo.
Me senté mirando que muchos apenas llegaban, todos me saludaban. Miré el auto del señor Luciano Ferrer que se estaba estacionando. Siempre en su área. Tenía que terminar las cotizaciones de los clientes que ya tenía haber terminado.
Miré que bajó con su prometida. Ella como siempre pretenciosa y demasiado vanidosa. Claro tener a ese hombre a su lado hacía que cualquiera la envidiara. Al menos al ser hija de un rector de la universidad le daba su posición tan ostentosa. Él le extendió su mano donde ella se la entregó. Una de las parejas mas importantes de la sociedad. Aunque realmente solo venía para ver las finanzas con sus contadores del señor Luciano para luego marcharse.
Tragué saliva.
Dinora: Hola Megan… mmm que hermosa te vez hoy.
Megan: Señorita Dinora Coccianti. Mucho gusto. Igual usted se ve hermosa.
La señorita Dinora extendió su mano entregándome un pequeño obsequio, me levanté tomándolo.
Dinora: Espero que te guste, es un perfume, mmm exquisito.
Abrí la bolsita mirando en efecto un perfume con una botella muy hermosa.
Luciano: Megan.
Megan: Buen día señor Luciano.
Quite la tapa atomizándolo, ufff, un aroma que jamás me podría. Sonreí.
Megan: Gracias por el detalle.
Dinora: Por cierto, no se te olvide que el próximo fin de semana, estaremos de fiesta. Póntelo para ese momento.
Asentí con la cabeza cuando miré al señor Luciano rodando los ojos. Sonreí al igual que él. Los dos caminaron hacia el ascensor.
Luciano: Megan, ahora le dijo a Gina, para que baje y subas a mi oficina.
Asentí con la cabeza, miré cuando los dos entraron al ascensor, miré el detallito, al menos la señorita hacía el esfuerzo por agradar. Recordando mis primeros días que eran solo ofensas y humillaciones por parte de ella. Nadie se puede acercar al señor Luciano sin que ella lo autorice. Hasta que el señor le puso un alto amenazándola que si seguía comportando de esa manera, le sería prohibido la entrada a la empresa. Si quería su contabilidad entonces solo el contador bajaría para ello y con la misma se tenía que ir.
Empecé a terminar las cotizaciones que estaba segura que era de lo que quería hablar conmigo.
Aun no entendía el hecho que un hombre como él tenga que tener a Dinora, él se merecía algo mejor y no ella que se la pasaba celando hasta porque una mosca se le acercara.
Me causó un poco de gracia pero sabía que era eso.
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Megan
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Comments
Adoración del Carmen Martinez sonni
Danna va a terminar trabajando con los Ferrer
2023-11-20
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