Capítulo 17
Len Dorcas tenía una cualidad que al mismo tiempo y según en qué circunstancias, podía ser considerada un defecto. Era tenaz y mucho. En su profesión esa tenacidad era una virtud porque lo había llevado hasta donde estaba, con el total reconocimiento como uno de los mejores marchantes de arte a nivel mundial.
En lo personal, esa tenacidad se convertía en casi una crueldad cuando la usaba para conseguir lo que quería a cualquier precio, como ahora. Y lo que quería era encontrar a Momo y llevarla de vuelta con él. Y si además conseguía la colaboración con Nethal o su grupo, mejor que mejor.
Aún estaba por ver cuál era la conexión entre esos dos y esperaba que no fuera un asunto romántico. Quizá se conocieron en el pasado. De cualquier modo, se había decidido a tomar un vuelo a Ciudad S. Como se movía en círculos sociales bastante amplios y dispares, apenas con unas llamadas consiguió una invitación para el apartamento donde solían celebrarse reuniones constantes de los allegados a Nethal o simplemente gente de la farándula. Aquella casa siempre había sido como una iglesia, abierta a todo el mundo casi. No le costó mucho imaginar que allí encontraría a su chica.
Esa misma tarde, desembarcó y fue al hotel. Tenía una invitación para ir a casa del cantante al día siguiente.
......................
—No entiendo muy bien. ¿Haciendo qué? —preguntó Momo. El manager la quería en su equipo, ¿pero qué sabía ella de música y de grabaciones, o marketing, o ventas, promociones, giras, o lo que fuera que hacía toda esa gente que trabajaba para el grupo?. Ella solo sabía de arte, pensaba.
—Haciendo de todo un poco —contestó el señor Jones. Eso hizo que la chica arrugara el entrecejo. De todo un poco es la cosa más vaga que podía decirle. Ya había trabajado de “todera” muchas veces, y normalmente significaba que todo lo que nadie quería hacer lo haría ella, siendo el último mono de la empresa. No, gracias, eso no lo quería más.
Cuando trabajaba en supermercados o restaurantes, siempre le tocó lo peor de lo peor. Desde limpiar baños, con meados y vómitos, sangre menstrual, heces y otras porquerías que no quiso saber ni qué eran, hasta cargar mercancías, hacerse cargo de los gritos de clientes descontentos, como si ella fuera responsable de algo en esos sitios, traer café y desayunos para todos los demás y alguna otra tarea denigrante. Todo por no perder el puesto y el sueldo. Con el tiempo entraba alguien nuevo y dejaba de ser la novata y entonces las cosas mejoraban, pero hasta que eso sucedía, lo pasaba mal.
Si era esto lo que le estaban proponiendo, la respuesta era un no rotundo. Además, ya llevaba un par de años trabajando en un sector muy diferente, donde había ganado algo de reconocimiento y no quería volver a dar un paso atrás.
—No me entienda mal señorita Momo —le intentó aclarar el señor Jones. Se dio cuenta de la preocupación de ella—. Realmente la necesitamos. Usted viene siendo para nosotros una musa, no solo por lo que inspira al grupo y al líder sobre todo, sino por su imagen, su aspecto, su energía, en fin, su esencia. Es perfecta para representar la imagen de Kyō Tō —terminó.
—¿Es así? —se asombró ella. Miró inquisitivamente a todos los miembros y parecía que no bromeaban en absoluto.
Todos la contemplaban con una especie de adoración que no sabía cuándo se había generado y asentían con la cabeza. Solamente Nethal miraba al suelo sin ninguna expresión concreta. Ella no lo sabía, pero él se estaba sintiendo un poco celoso. Al parecer, de tanto hablar de ella, alabarla, cantar sus virtudes y enorgullecerse de su chica frente a ellos, les había dado pie a creer que tenían algún derecho sobre ella.
Eso no le gustó y los miró a todos con una advertencia en los ojos. La única persona que no se dio cuenta de eso fue la chica. Los demás temblaron un poco, pues rara vez Nethal se enfadaba con nadie, pero si lo hacía, podía volverse terrible.
—Bueno. Sospecho que me he quedado sin trabajo y de todos modos no pienso volver con el imbécil de mi ex, así que supongo que acepto esta propuesta —suspiró.
Cruzó las manos sobre las rodillas y recibió una entusiasta acogida, silbidos y ovaciones de parte de todos. Eso la hizo sentir vergüenza. Estos hombres eran demasiado efervescentes para su gusto, pero tendría que acostumbrarse a eso.
—Por supuesto que tengo mis condiciones —aclaró. Rodó los ojos y su boca se formó en un gracioso puchero. No se iba a dejar amedrentar por estos bergantes y mucho menos por el guapo, guapísimo, cantante. Lo primero que tenía que hacer era trazar una clara línea.
......................
—¿Qué haces tú aquí?.
Momosuke no cabía en sí de sorpresa. Allí delante tenía a la persona que en este momento odiaba más que a nadie en toda su vida. No tenía ni idea de cómo la había encontrado y menos aún de cómo había conseguido entrar al apartamento de Nethal. También era mala suerte, pues justo ese día se iban a trasladar de ahí. Esa había sido una de sus condiciones para vivir y trabajar con ellos.
Nada de fiestas y bacanales en la casa, nada de sexo, drogas y alcohol, ni gente entrando y saliendo constantemente, pues a ella le gustaba la paz y la soledad y por su puesto, nada de permitir que todos los pervertidos que rodeaban al grupo, se acercaran a ella con maliciosas intenciones. Si era necesario ponerle un custodio, que así fuera, pero no está dispuesta a pasar por lo mismo que la primera vez.
Nethal la escuchó impactado, pues no se había enterado de nada de eso. Ahora es que ella contaba cómo sus “amigos” habían intentado abusarla y algunos ejecutivos de la discográfica habían hablado de ella como si fuera una prostituta al servicio de cualquiera. No iba a permitir ninguna falta de respeto más, dijo ella. También contó, para su vergüenza, frente a todos, como le había ofrecido un sobre de dinero. Esa había sido la causa de que no volviera. Nethal sintió el odio sobre él, de parte de todos los demás.
—¿Hiciste eso? —susurró Kami. Su mirada lo reprobó.
Él precisamente odiaba a las personas que hacían cosas así con las mujeres. No le dio una cachetada porque sabía que su amigo estaba infinitamente arrepentido, pero no toleraría otra cosa de ese estilo y menos con Momonosuke. A ella le gustaba mucho, como persona y como mujer.
El cantante se puso rojo y bajito dijo que sentía eso. Y en cuanto a lo demás, afirmó que no tendría que volver a preocuparse por nada de eso. En cuanto se enterara quienes habían sido los agresores, lo iban a pagar. Sentía una rabia sorda dentro y mientras ella estuviera cerca, no cometería errores. Como drogarse o emborracharse dejándola a merced de algún oportunista. A Nethal le gustó especialmente lo de que pidiera un guardaespaldas. Eso le facilitaba enormemente tenerla controlada y ni siquiera tendría que pelear por eso con su chica.
Programaron estar un par de días en el antiguo apartamento hasta conseguir una mansión con jardín algo alejada del centro, donde rendirán un estudio de grabación completo. Los chicos vivirían allí, aunque podían entrar y salir a su antojo. Tan solo Momo y Nethal estarían fijos junto con el personal de servicio y los asistentes. El señor Jones viviría aparte. A él le gustaba su intimidad.
Ese día, estaban mudando todos los enseres. Las cosas que Nethal quería llevarse eran todo el equipo de grabación y los instrumentos, los superordenadores y algunos otros elementos decorativos, ropa y poco más. Momo no tenía nada, más que un par de mudas de ropa que le trajeron de urgencia.
Tendría que empezar a organizar la mudanza desde su piso en la otra ciudad. No sabía qué haría después con la casa, pero no tenía prisa en resolver ese asunto. Llamó a su trabajo para renunciar y envió por correo las cartas de baja voluntaria y la documentación. Era obvio que todos sabían las razones y nadie insistió en que se quedara. Eso traería conflictos de intereses para la empresa.
Justo cuando salía a buscar un pedido de comida para todos, se presentó aquel hombre. De momento se sorprendió tanto que se quedó estática, pero en cuanto Len intentó acercarse y sujetar, ella retrocedió de un salto y se puso fuera de su alcance.
—Eso es lo que yo pregunto. ¿Qué haces aquí?. ¿No te parece un poco descarado sustituirme tan pronto? —al parecer el hombre estaba enfadado, pues vio la familiaridad con que la trataban todos y especialmente el líder de grupo.
Antes de dejarse ver, había estado observando a su novia sin que nadie se percatara. Nethal, la acercaba con frecuencia a su cuerpo, la sujetaba del brazo o la espalda, le colocaba el pelo o le acariciaba la cara, tal que si fueran amantes. Eso hizo arder de rabia al tipo. En cuanto vio la oportunidad de acercarse a ella a solas, fue directo y la abordó.
—Disculpe señor, pero eso no es de su incumbencia —ahora Momo ya se había tranquilizado y le importó poco su presencia. No la iba a amedrentar.
—¡No sabía que pudieras ser tan puta! —le escupió.
La bofetada no se hizo esperar de parte de ella. Parecía que no se cansaba de ser cacheteado, pues esta es la segunda que le daba en pocos días. Estaba harta de ese tipo y maldijo el día en que aceptó tener algo con él, sabiendo lo mujeriego que era, aun cuando él le juró y le perjuró que había cambiado. El que hace un cesto, hace un ciento y esa era la ley.
Len levantó la mano y le asestó un puñetazo en la cara que la tumbó al suelo y la hizo perder la conciencia. Cuando estuvo en el suelo se dedicó a patearla llevado por la ira y perdido el control completamente. Momo, no sintió nada por el desmayo, pero su cuerpo fue gravemente maltratado.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 17 Episodes
Comments
Anonymous
Todo muy lindo pero, y su gato? Apenas tendría 2 años, así que creo que se muriera y cuando se mudó claramente dijeron que llevaba al gato
2024-03-13
0
Ruth Cuéllar
Hola, querida escritora ¿seguirás escribiendo esta historia?
Quiero saber que pasa con Momo
2024-02-13
1
Elvira Fretes
nooo🤦🏻♀️pobre Momo, este hombre va directo al hospital😡
2023-07-08
1