Capítulo 3
Le da la mano para levantarla del suelo y la lleva tras las bambalinas, pero le dice que espere ahí. Y ella lo hace. Mientras él se despide del público con una inclinación tras otra y levantando los brazos junto con sus chicos en señal de victoria, ella recibe un montón de mensajes de su grupo de amigos que la vieron en las pantallas gigantes mientras Nethal le cantaba.
Ella no era una fan del grupo ni del solista, en realidad. Los conocía porque era imposible no saber de ellos, tal era el éxito a nivel nacional que tenían. Pero no era una seguidora ni mucho menos. Bastante tenía con su vida y con sobrevivir día a día como para ocuparse de cosas tales como seguir a un ídolo por muy famoso que fuera.
Estaba allí porque una amiga le había regalado la entrada, y se integró en el grupo de conocidos de ella, pero más amigos de la otra chica realmente. Y así fue como apareció allí sin esperarlo.
Mucho menos esperaba terminar como protagonista de todo aquello. Por primera vez en su vida se decidió a soltarse el pelo y librarse de un montón de las inhibiciones que normalmente acotan su vida y al son de la música fue entrando en calor y dejándose llevar.
Saltaba, gritaba y cantaba sin pudor. Total, nadie la conocía allí prácticamente y a todos les daba igual quien era ella o lo que hiciera. En un momento dado y sin saber cómo se encontró rodando por sobre las cabezas del gentío y fue una sensación tan extraordinaria, el sentirse tan ligera, tan confiada en manos de otros, que casi resultó una especie de éxtasis. Cerró los ojos y simplemente dejó que la turba condujera su cuerpo pequeño y suave a donde quisiera, fluyendo sin pensar.
Cuando abrió los ojos estaba a los pies de aquel dios al que había contemplado desde lejos durante toda la noche, arrastrada por el encantamiento de su voz y su presencia. En ese concierto fue que entendió cuál era el éxito de Nethal y su agrupación, por primera vez. No tenía nada que ver la experiencia de verles en directo a lo que era verlos por la tele o en diferido. Ese hombre tenía magia. Era magia.
Él le preguntó su nombre y le dijo. Luego le cantó de forma estremecedora y al final la levantó y la hizo esperar mientras se despedía entre el clamor del recinto. Momo empezó a dudar si era una buena idea quedarse, pero para cuando quiso buscar la salida entre esa maraña de cables y aparatos de sonido y focos gigantescos, ya era tarde.
Él había regresado y abrazándola, la condujo por los largos pasillos que llevaban al camerino. La llevaba bajo el sobaco casi, resguardada de miradas ajenas. Era raro porque en realidad todos allí la habían visto sobre el escenario, pero le gustó que no la expusiera y en realidad ella no se sentía cómoda mirando a nadie ni recibiendo miradas extrañas.
Nethal la llevó con él porque no quería perderla entre la multitud. Lo que había sentido sobre el escenario mientras le cantaba iba más allá de la interacción que se tenía con una fan. Él quiso cantarle a ella en concreto. Ella había despertado un algo dentro, una voz nueva, como si fuera una de sus musas.
Al mirarla la palabra inspiración cobraba un nuevo sentido, porque además, todo se dio en presencia, sobre el escenario, improvisando pero al tiempo sabiendo lo que hacía, como si una voz le dictara la melodía y la letra completa desde otra dimensión o desde el cielo. Y eso lo había provocado la chica directamente.
Ahora quería descubrir quién era Momosuke y qué había en ella que hacía que quisiera cantarle. Y así empezó todo. Vivieron unas semanas increíbles juntos en el apartamento de lujo que tenía el cantante en el centro de la ciudad, hasta el día de aquella fiesta.
Después le ofreció mucho dinero. Y la cagó.
......................
Pasaron dos meses.
Ella siguió adelante con su vida. El tiempo con Nethal había coincidido con sus vacaciones y así es como lo tomó. Unas vacaciones de su vida y de sí misma. Y en verdad fue tan increíble que por un momento empezó a soñar con cuentos de hadas y príncipes azules. Pensó tontamente que para él era lo mismo. Hasta el día en que la trató como una basura y le ofreció dinero. Ella no tenía mucha experiencia pero no era una ingenua.
Nethal quería buen sexo sin compromiso y ya. ¿Y ella?. Realmente Momo no se había planteado nada. No pensó en nada. De hecho, no pensó… no estaba en sus cabales cuando se fue con él. Jamás había hecho algo parecido y en el calor del momento le pareció una estupenda idea. Una aventura increíble y la asombrosa oportunidad de estar con alguien inalcanzable para cualquiera. Después de todo él era un casi Dios.
Todo bien. Pero después de unos días ella empezó a sentir algo más que la emoción de la novedad. Se estaba enamorando. Eran perfectos el uno para el otro. Reían, follaban, hablaban, jugaban… no tenían entre ellos ni un solo desencuentro. Fue maravilloso.
Unos días antes de irse, escuchó una conversación entre el manager y uno de los productores.
—¿Y esa quien es?. —El que habló era un hombre bajito y con barriga que le presentó Nethal un rato después. Un productor de la discográfica.
—La nueva putita. Ya sabes como es. —replicó el manager.
—Sí, ya sé. Pero no se parece a las otras. No es tan —hizo un dibujo de reloj de arena en el aire con las manos— exuberante como le suelen gustar.
—Bueno. Una puta es una puta. Y esta se deja coger pero bien. Se oyen los jadeos por toda la casa y ya estamos varios esperando a que se canse de ella y nos deje probarla, como hace siempre ja, ja, ja —La lascivia iluminó los ojos del sátiro.
—Avísame cuando pase. Yo también quiero un poco de eso ja,ja.
Momo se movió hacia atrás para no ser vista, asqueada. Por eso no salía con nadie desde hacía tanto tiempo. Su último novio la había llamado "su cubo de semen" el último día que lo vio, justo cuando lo abandonó. Le había dicho con desprecio que eso era lo que había sido para él todo ese tiempo. Después de una relación tormentosa de años, lo pilló hablando con un montón de mujeres más en su aplicación de mensajería, y pudo darse cuenta de que llevaba mucho haciendo eso el desgraciado.
Fue el último de una larga lista de fracasos amorosos y la guinda del pavo. Después de eso ya no quiso saber de hombres hasta que llegó Nethal, tan irresistible, tan divo, tan distinto a todo lo que conoció antes. O eso pensó al principio. Finalmente se le vieron los colores y pasó a ser uno más de tantos, o eso quiso creer.
Porque por más que su cabeza le dijera que ya lo había olvidado, si corazón o extrañaba a rabiar.
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Updated 17 Episodes
Comments
Elvira Fretes
Momo que triste tu vida😔
2023-07-03
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