Inspiración

Capítulo 11

Lo que Nethal dijo a continuación la hizo sentir que había caído en una especie de trampa. Al parecer todavía seguía siendo bastante ingenua en lo que a él se refería, se dijo con pesar. 

—Ahora que somos amigos, necesito que me digas que pasó el día que te fuiste. Así aprenderé a no cometer los mismos errores contigo ¿no crees?. Kami me dijo que lo mejor es preguntar cuando se quiere saber algo. 

—¿Kami?

—Estuvo aquí ayer cuando dormías. Vino a traerme ropa para la gala —contestó. Ella sintió un nudo al recordar la foto de la gala que vio antes, pero no podía decir nada. Solo eran amigos.

—Es agua pasada, pero si quieres saberlo, fue cuando me ofreciste dinero. Me sentí como una puta y no lo soy. Decidí que era hora de irme después de eso —explicó.

Bajo la cabeza por la incomodidad de la confesión. Ahora él le diría que no había sido su intención y que esto y lo otro, lo sabía bien y por eso no quería ahondar en el tema. No la iba a convencer de nada. Pero estaba bien que él quisiera saber lo que ella pensaba y quizá no haría eso con otra chica. 

—¿Eso fue?. Pero, solo te daba dinero porque creía que lo necesitabas. Después de ver tu ropa y … —justo diciendo eso vio la cara de ella cambiar y se detuvo. 

—Mi ropa ¿qué?. No tengo para usar ropa cara como tú, pero tengo para vestirme. No soy una víctima de la moda, no necesitaba dinero de ti. ¿Sabes qué?. No tiene caso explicarte estas cosas. ¿Puedes irte ahora?. Estoy cansada —le suplicó en voz baja. Si seguía hablando iban a terminar mal. Mejor separarse aquí.

—Pero Momo —volvió a poner cara de perrito triste para convencerla, pero su cara decía que no se conmovía por eso—. De acuerdo, me voy ahora. Pero Momo, por favor no me apartes más —le dijo serio. 

Recogió sus cosas para irse y de repente el apartamento parecía más grande sin todos los papeles flotando por la casa, ni los teclados, los instrumentos, altavoces y los ordenadores del músico. Literalmente había invadido su casa esos días. Lo que sí quedó fue su aroma, al marcharse. Eso la inquietó profundamente. Momo iba a tomar algunas decisiones ese día. 

......................

La chica apenas tardó una semana en tener todo empacado y en liberarse del contrato de alquiler. La dueña, incluso le devolvió la fianza, pues le dejaba la casita en buen estado y además ya tenía un cliente esperando hacía tiempo, que pagaría incluso más que Momo. Aun así lamentaba que la chica se fuera porque buenos inquilinos, cumplidores y de buen comportamiento, no sobraban. La señora le dijo que si alguna vez volvía a la ciudad podría contar con ella de nuevo para alquilar. Momo asintió, aunque sabía que era poco probable que volviera a allí. No tenía ninguna razón para hacerlo, incluso si la punzada en el corazón le decía que iba a extrañar a aquel hombre que la llevaba al cielo y al infierno por igual. 

Incluso antes de volver a ver a Nethal, ella ya había estado pensando en marcharse. Necesitaba cambios en su vida. Cambios profundos. Y se decidió a buscar trabajo en otro sitio, bien lejos de la ciudad donde había vivido toda su vida. Puso su curriculum vitae en numerosas empresas, algunos del mismo sector donde ya trabajaba y algunos en cosas distintas. No había completado su formación de bellas artes porque se quedó huérfana, sola y sin dinero a temprana edad y ya no hubo forma de hacerlo.

Después cuando su situación fue más holgada, lo fue dejando pasar, sintiéndose mayor para empezar a estudiar de nuevo, pero ese complejo ya había pasado. Se sentía capaz de hacer lo que quisiera y no quería pasarse la vida siendo simplemente una reponedora en un supermercado de barrio.

Ella valía más que eso, y podría lograr lo que soñaba, si dejaba atrás los miedos que cargaba, a no ser adecuada, a no ser suficiente, a no tener bastante talento. Si lo tenía y quería hacer de ello su forma de vida. Cambiar de ciudad era también una cuestión práctica, pues donde iba a vivir ahora era justo al lado del campus de una de las universidades más prestigiosas del país en la rama artística. Era una oportunidad de oro para ella.

Cuando decidió cambiar todo, pareció que el universo escuchó sus peticiones y la empujó en la dirección adecuada, pues de repente la llamaron para trabajar en una galería de arte como asistente y además consiguió un pequeño ático cerca del colegio universitario. Costaba un poco más que la renta que tenía ahora, pero valió la pena el cambio. Se lo podía permitir después de pasarse años ahorrando para poder hacer esto. 

Echó una última mirada a la casa vacía. Seguía oliendo al hombre. Disfrutó de su aroma por última vez. Saliendo por la puerta, salió también de la vida que llevaba y de la vida de la estrella. Era lo correcto para ella. Se merecía estar con alguien que pudiera estar solo para ella, sin tantos líos, sin esa vida licenciosa que llevaba Nethal y su gente, de libertinaje.

Él era un crápula y ella lo sabía bien. Encantador y maravilloso, eso sí, alguien que podría darle una vida de aventuras durante un tiempo, hasta que se cansara de ella. Pero Momosuke lo pensó muy bien. Quizá con veinte años se habría dejado llevar y hubiera vivido esa experiencia con él sin temor a ser dañada. Con veinte años uno se recupera rápidamente de los palos de la vida. 

Pero tenía treinta y cinco y ya no quería tener que recuperarse de nada. Prefería simplemente no salir dañada de ninguna relación. Y en este caso, el daño podría ser apoteósico, porque él no era cualquier hombre. Era un puto dios. Un genio. Un hombre que lo tenía todo en cuanto a belleza, éxito, dinero, talento, popularidad. Amado por las masas y más aún por las masas femeninas. No, no, no. Eso no era para ella, que había luchado tanto para cumplir sus sueños y, si dios quiere, algún día tener una familia sencilla y amorosa. No pedía más y no necesitaba más. Todo esto era lo que pensaba.

Aun así, se fue con el transportín del gato en una mano y el corazón hecho trizas en la otra. 

......................

Nethal continuó escribiendo como un loco durante días y todo el grupo lo miraba como si fuera dios en la tierra. Hacía años que no estaba así. Cada nota que salía de su mano, cada palabra, cada letra, apenas requerían de un poco de pulimento en la cabina de sonido. Los chicos se contagiaron de tanto entusiasmo y se pusieron a trabajar con él, mano a mano, cada uno aportando desde su propio genio. Eran de los mejores músicos del mundo y eso era gran parte de su éxito, por más que Nethal fuera el líder de la banda y quizá el más carismático. 

Los chicos, en su momento, cuando fueron seleccionados para formar Kyo To, lo fueron por sus capacidades destacadas entre miles y miles de chicos adolescentes que se presentaron a las pruebas de la discográfica. Ni siquiera la agencia fue capaz de predecir el éxito del grupo cuando tuvieron la idea de juntarlos. Fueron entrenados por largo tiempo, pero al contrario de lo que sucede muchas veces con este tipo de asociaciones, no hubo necesidad de trabajar con ellos extensamente y en profundidad.

Desde el principio se destacaron y fue patente que se debía a la relación que establecieron entre ellos de manera fluida. Eran todos complementarios y complejos. Cada uno tenía varios talentos al mismo tiempo y eran esas capacidades las que enriquecieron ese equipo. Ahora se los veía con la cabeza gacha y concentrados cada uno en una canción que luego compartiría con el resto. 

Nethal escribí: "No estoy aquí para pedirte que me perdones, aunque me encantaría que lo hicieras. Solo quería decirte que tienes talento, para hacer que desee que tú me quieras. Si, y que te quiera, si y que te quiera…”.  Todo lo que plasmaba en las hojas blancas era lo que quería decirle a Momo y si bien no era capaz de hacerlo en su cara, tenía mil formas de hacerlo con su música. Llevaba varios días sin verla, pero la tenía en mente y escribía todo para ella, recordándola.

No sabía qué le había hecho esa mujer, pero nunca se sintió así antes de ella y aunque quería ir a buscarla a cada rato, no quería cortar su momento de inspiración. Miró en su móvil a ver si tenía algún mensaje de parte de ella y se desilusionó un poco porque no había nada, a pesar de que el dejo su número grabado y le dijo que le llamara cuando quisiera. 

No lo pensó y le envió un corazón grande latiendo. Quería hacerle saber que estaba pensando en ella.

......................

A Momo le llegó el corazón cuando bajó del avión en su nuevo hogar. No contestó y borró su número.

Más populares

Comments

Elvira Fretes

Elvira Fretes

😢si Momo, a los 20 podés dejarte llevar pero los 30 y pico ya uno se vuelve más pensante, él está en su momento y aún no te entiende, quizás en un futuro... A comenzar de nuevo y hace lo que te hace feliz Momo ❤️

2023-07-08

1

yazmin Rosales

yazmin Rosales

bien por Momo que comience una vida nueva

2023-04-11

1

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play