Amigos

Capítulo 10

Momo levantó la cabeza y vio a Nethal, parado en la entrada de su habitación, con una expresión amable en el rostro. Habían sido muchos días en los que ella estuvo convaleciente de enfermedad y él no había dejado de estar a su lado más que una sola vez. Aunque, pensó ella, con esa fue suficiente.

No perdió tiempo para ir corriendo a los brazos de su novia. Lo que no entendía era que hacía allí todo el tiempo, en vez de ocuparse de ella, como sería lo lógico. No sabía qué hacía allí y no estaba segura de querer hablar con él. Nethal avanzó hasta que llegó frente a ella. 

—¿Te sientes mejor? —se inclinó con la pretensión de tocarle la frente, pero ella apartó la cara. No quería hacerle un desprecio después de ser la persona que tanto la había cuidado, pero no deseaba que la tocara. Era suficiente con que hablaran ¿no?

A Nethal no le gustó la reacción, pero no dijo nada. Creía que esos días juntos significaban algo, pero esa mujer tenía el corazón de piedra, al parecer. Llevaba días a su cuidado y ni así aflojaba su actitud con él.

—Estoy bien. Te agradezco… bueno, te agradezco todo lo que has hecho por mí estos días. Pero es hora de volver a mis rutinas.

Dicho esto se levantó y cogió algunas prendas antes de meterse al baño. Le estaba dando a entender que ya podía terminar con su estancia allí. Nethal arrugó la cara poniéndose triste. Él desesperaba por estar más tiempo a su lado y ella porque se fuera lejos. Nunca le había pasado algo así. Y no era porque todas las mujeres se lanzaran a sus brazos. Muchas sí, pero no todas.

Lo que nunca se había encontrado era con alguien que directamente lo despreciara como ella, y lo peor, sin saber la razón. Su amigo Kami le dijo que lo mejor era que preguntara directamente. Su compañero le había preguntado que si se podía pasar para ver los nuevos temas por casa de la chica. Él no estaba seguro y ante su cara de duda Kami le preguntó si todo con ella estaba bien. Nethal se sinceró.

Le contó a grandes rasgos lo que había pasado desde que volvió a encontrarla. Ella lo trataba como si fuera agua caliente y la fuera a quemar. Kami, que no era nada tonto y conocía bastante bien al solista, sospechaba las razones de la mujer para alejarlo. Ella no era como las chicas con las que el grupo se codeaba normalmente.

Fans que los adoraban y estaban dispuestas a todo por ellos, las groupies que los seguían a todas partes, y las peores, las sasaeng que los acosaban, especialmente a Nethal, sin piedad. Luego estaban las que, como la modelo de la noche anterior, usaban a alguno de ellos para prosperar en su profesión o para darse una vida llena de lujos a cambio de ser la novia de turno durante un tiempo. 

Momo no encajaba en ninguno de estos perfiles. Era obvio nada más verla. Para empezar ella ni siquiera era fan de ellos. Kami se enteró de esto en una charla que tuvo con la chica cuando vivió en casa de Nethal. Era una mujer amable y de carácter sociable, sencilla, que trabajaba en un supermercado y que por casualidad llegó hasta el concierto ese día. Era refrescante tener una conversación con alguien así, que no tenía pájaros en la cabeza. Era mayor que Nethal, más centrada y madura, no tenía vicios, no bebía, no fumaba, ni consumía. 

Kami casi se echó a reír al saber esto, pues pensó que para vivir así mejor que se lo llevara diosito. Él llevaba una vida disoluta como todos los del grupo y así pensaba seguir mientras fuera joven y no tuviera la necesidad de sentar cabeza. Las palabras dejadas por el famoso actor James Dean, “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”, las hacía suyas, igual que hacían la mayoría de estrellas del rock. Era muy típico de los artistas famosos morir jóvenes, como cumpliendo con ese decreto. 

Al parecer de Kami, Momo se había alejado de su amigo porque no se sentía parte de ese mundo, y además no le gustaba. Lo que vio en el apartamento durante esos días no fue el mejor ejemplo de una vida aceptable para ella. Sexo, drogas y alcohol y además sabia muy bien que muchos de los que se decían amigos de Nethal habían intentado propasarse con ella.

El inútil de su amigo y se enteró porque estaba drogado o alcoholizado cuando esto pasaba debajo de sus narices. Aparte de eso, la actitud de él tampoco ayudaba. No sabía lo del dinero que le ofreció pero lo conocía. A veces se portaba como un arrogante machista, prepotente e insensible. Para él la mayoría de mujeres eran unas interesadas y unas putas. Le podían gustar mucho las mujeres, pero eso no cambiaba su pensamiento sobre ellas.

Y Momo, tendría sus defectos, pero ni era una prostituta ni era una interesada. En realidad, ninguna mujer merece esos calificativos, pensaba Kami. Las personas somos simplemente humanas. Una mujer por disfrutar de su cuerpo y su sexualidad era considerada una puta, pero ellos precisamente hacían lo mismo y peor, y nadie los llamaba putos. Era totalmente injusto y ese pensamiento le parecía totalmente machista. Y el otro calificativo, interesadas, no dudaba de que haberlas, haylas, como las meigas.

Pero también hay hombres interesados y tampoco se les hace reproche. Él había aprendido de su madre, con la que se crio solo, porque su padre desapareció cuando ella quedó embarazada, qué las mujeres merecen respeto sobre todas las cosas, la gran mayoría son seres humanos con grandes capacidades, sacrificadas y entregadas a los demás incluso a costa de sí mismas.

Y las acciones de todas las mujeres del planeta hablaban mejor del carácter del género femenino, que los malos calificativos y palabras que han perpetuado un montón de hombres inseguros y mujeres complacientes, a lo largo de los siglos. Él aprendió de su mamá que hombres y mujeres tienen grandes valores y todos merecen respeto, simplemente por ser personas. Ese era su sentir.

Él apreciaba enormemente a Nethal, que podía ser muy buena persona, pero en algunos aspectos dejaba mucho que desear, sobre todo en la relación con las mujeres, por culpa de su crianza y educación en una familia patriarcal que despreciaba a las mujeres y las consideraba ciudadanos de segunda. Algo de eso había calado en el hombre y no se daba cuenta de su forma de actuar. 

Por eso entendía que Momo no lo quisiera cerca. El otro tontaina no sabía ni la razón. A mí no se quería meter en eso porque tenía claro que el chico no iba a comprender hasta que no viviera la experiencia en sus carnes con una mujer que lo iba a sacar de su error. Lo que le aconsejó es que hablara con ella y fuera directo. Lo que tenía que hacer era preguntarle por qué no quería estar con él y punto. 

Netahl asintió sorprendido. No se le había ocurrido hacer eso, así de frente. Él no era de tener conversaciones largas y menos con mujeres. Ellas eran hermosas y complacientes y a él le gustaban mucho. Y la que más le gustaba era Momosuke. Pero hablar, era algo que no habían hecho. Le dio vueltas sobre cómo iniciar la conversación y para que ella estuviera más dispuesta le compró un regalo.

—Te he traído algo —le dijo cuando salió del cuarto oliendo a limpio y con ropa sencilla. Un vaquero y una camiseta blanca. El pelo recogido en una coleta alta. Se veía joven y bonita. 

Momo lo miró, pero no dijo nada, esperando y Nethal sacó la caja que llevaba en la espalda y la extendió para que la cogiera. Ella la tomó y casi la deja caer, pues era inesperadamente pesada. Al abrirla los ojos le brillaron y sonrió de una manera que a él le puso el corazón a latir rápido. 

—¡Nethal!. —Era la primera vez que le llamaba por su nombre desde que se habían visto. 

Normalmente, le decía señor Alone usando su apellido. En la caja había una bolita peluda y pequeñita, la miraba abriendo la boca y maullando, sin miedo, dando a entender que era su hora de comer y que era urgente. Ella la cogió en sus brazos y besó la cabeza del gatito

—Gracias, gracias, gracias. No sabes como me gusta. No había tenido uno nunca porque a mi familia no les gustaban los animales. 

—Sabía que te gustaría. Ven, aquí tengo la caja y la arena para que lo enseñes a hacer sus cositas ahí. También traje comida para cachorros y los comederos —estaba muy satisfecho de haber acertado esta vez con el regalo. 

Un rato más tarde, sentados en el sofá de la salita los dos jugaban con el pequeño hasta que se durmió sobre el regazo de la mujer. Nethal se quedó en silencio por un momento, sin saber cómo empezar. Finalmente, tomó una respiración profunda y soltó lo que llevaba.

—Momo, he estado pensado en nosotros y el motivo por el que te marchaste de mi casa. No sé qué pasó porque yo estaba bien contigo, de verdad te lo digo. Creo que te lastimé de alguna manera, pero no soy capaz de saber de qué forma lo hice.

Intentó ser muy sincero, tal como le explicó Kami. Ella solo le miró queriendo averiguar hasta qué punto le estaba diciendo la verdad.

—Me gustaría… quisiera ser tu amigo —rectificó, pues pensó que era mejor empezar por pedirle amistad o se podría asustar. Momo lo miró con escepticismo, sin estar segura de que podía confiar en él de nuevo. Pero algo en la sinceridad de su voz la conmovió, y ella decidió escuchar lo que tenía que decir.

—Ser mi amigo. ¿Por qué? —ella lo miraba suspicaz. 

—Porque eres una gran persona. No tengo muchas buenas personas alrededor aunque no lo creas.

Ella asintió. Entendía mejor de lo que él creía, pues después de lo que había visto en su casa, sabía la clase de gente con la que se codeaba pensando que era apreciado y querido, cuando la mayoría estaban solo por lo que él podía ofrecerles.

Por las fiestas y las drogas gratis, y los lujos que proporcionaba a sus invitados en su casa. No, ella no diría que tenía buenas personas rodeándole. Por eso se tomó bastante en serio lo que le decía, y mientras no quisiera solo eso, no podía negarse. Además, la cuidaba estando enferma y le regalaba cosas bonitas como ese gatito. Ella no estaba desagradecida.

—Está bien, si solo es eso. Aunque no sé de qué puede servirte mi amistad cuando tú lo tienes todo, pero si es lo que quieres, acepto.

No era lo que quería Nethal, por supuesto que no. Pero sonrió satisfecho. Ya había dado un gran paso y ella no lo volvería a echar tan fácilmente. 

—Entonces, ¿amigos? —dijo. Y ella asintió.

—Seremos amigos —sonrió alegremente.

Nethal volvió a notar aquello dentro que le llenaba de emoción el corazón y le hacía cosquillas en la nariz como si fuera a llorar, cada vez que Momo sonreía de esa manera. Quería ser el motivo que sacara esa sonrisa, cómo ahora. Se sentía muy bien.

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Comments

LectoraPR

LectoraPR

👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻

2024-01-18

0

Elvira Fretes

Elvira Fretes

Kami tiene razón, quizás Nethal alguna vez se de cuenta 🤷🏻‍♀️

2023-07-07

2

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