Capítulo 9
Los días pasaban tranquilamente y Nethal no se iba de allí. Solo el tiempo justo para cumplir con algunas diligencias o hacer alguna compra para Momo. Trajo a un médico que la atendió en casa y le recetó lo necesario. Estaba un poco deshidratada, pero lo que tenía era un catarro común. Si no se cuidaba bien podría agravarse a bronquitis o neumonía, así que debería comer adecuadamente y no moverse de la cama durante unos días. El hombre la miró un poco mal por haber sido tan descuidada consigo misma.
Nethal fue a por la medicina para el dolor y para la fiebre y ella simplemente dejó que se hiciera cargo de todo y se dedicó a dormir. Despertaba cuando él la llamaba para comer y beber o para la toma del medicamento. De vez en cuando le oía moverse por la casa, preparando algo en la cocina o hablando por teléfono, y también escuchaba un piano sonar, así que supuso que estaba trabajando. Era reconfortante dejar que otro se ocupara de su vida por una vez.
El chico dormía a su lado, pues estaba decidido a no dejarla sola mientras estuviera mal y a ella no le importó realmente tenerlo cerca. Olía su perfume masculino y sentía su cuerpo fuerte y cálido y se sentía tan bien que no quiso negarse. Tampoco tendría fuerzas. Como no había nada que pudiera hacer, decidió dejarse llevar mientras tanto. Nethal le tocaba la frente controlando su fiebre y de vez en cuando le acariciaba el rostro y el cabello. Sentía un poco de dolor viéndola tan frágil. Esos días ubicó casi un estudio de grabación en el salón del apartamento pequeño que la chica alquilaba.
Tenerla cerca parecía haber despertado sus ganas de escribir y componer y no se resistió a seguir su impulso creativo, de modo que media casa estaba llena de papeles con escritos y partituras con notas musicales. Las corcheas y semicorcheas salían de la mano del músico como cuando hacía ya muchos años había empezado su carrera y nadie lo conocía.
Una mañana apareció en la puerta su manager y el batería de Kyō Tō con algunas bolsas. Sabían por qué estaba allí y le traían de comer y algo de ropa también. El señor Jones sintió el corazón palpitar cuando vio la casa llena de su música. Estaba emocionado y aunque no quiso atreverse a preguntarle directamente, el otro sí lo hizo. Kami, el habilidoso percusionista se agachó y recogió algunas de las partituras.
—¡Wow, Nethal! ¿Qué es esto, amigo? —Nethal se encogió de hombros. No le interesaba explicar nada de lo que hacía.
—Estoy escribiendo algo estos días —contestó desganado.
—Pero esto es bueno, déjame decirte. ¡Es muy bueno!. —Kami lo decía alargando mucho la palabra muy, para hacer ver que estaba impresionado. Y lo estaba.
Apenas veía los acordes y ya en su cabeza estaba montando el sonido, la melodía, la letra. Y por lo que conocía al solista, sabía que la música allí reflejada era de lo mejorcito que había creado en los últimos años. Entonces era como decía el señor Jones. Aquella chica tenía algo que hacía que Nethal se encendiera. Y si fuera el caso, tendrían que cuidarla mucho. Recordó por lo que habían venido, después de llevarse esa gran sorpresa que no esperaban.
—Tenemos una gala hoy. Ya sabes. De esas que no podemos dejar de hacer. Por eso te traje ropa. ¿Cómo está tu chica? —quiso ser cortés y preguntar.
—No quiero ir a esa jodida gala. Sabes que la odio —lo decía mirando al señor Jones que bajaba la cabeza sabiendo que le había tendido una trampa al llevar a Kami para que aceptara el trabajo.
Nethal detestaba ese tipo de eventos donde, más que nunca, sentía que lo exhibían como si fuera un trozo de carne sin alma. Todos los que asistían eran ricachones que pagaban por tener el privilegio exclusivo de una actuación de la banda. Eran demasiado finos como para ir a un concierto con la plebe, así que organizaban sesiones privadas que disfrazaban de evento social. Él nunca quería complacer este tipo de peticiones así que el señor Jones lo enredaba ocasionalmente para que lo hiciera. Pero esta vez tenía que cuidar a su flor de melocotón, así que no quería transigir.
—Además, no puedo dejar a Momo. No está bien.
—Por eso estoy aquí —afirmó el manager—. Yo me haré cargo y tú podrás ir tranquilo. Solo serán unas horas, Nethal. Es necesario y quiero que esta vez me hagas caso —sentenció.
—¿Por qué demonios siempre me metes en tus líos?. Sé perfectamente que no es necesario para nosotros sino para ti y tus acuerdos con no sé qué magnates. Como si a mí me importara eso. No lo necesito —su frente se arrugó y los ojos tranquilos hasta ese momento, se aceraron con una mirada fría que lanzó al hombre. Esto tembló un poco porque no era la primera vez que Nethal mandaba todo a la mierda sin mirar atrás. Tenía que cambiar de estrategia y ser más delicado con él.
—Te pido este favor, ¿de acuerdo?. Sé que no lo necesitas, pero el grupo y la agencia sí. Si quieres después te doy todos los detalles, pero el beneficio, no solo económico, para todos es grande y tan solo por una noche.
Nethal relajó la expresión. Se sentía obligado sabiendo que era un asunto que no solo le afectaba a él, sino al grupo completo y al equipo de trabajo. Conocía a todos y les tenía aprecio y esa era la ventaja que usaba el representante, pero no siempre le funcionaba. Por hoy, iría y cumpliría con esto. Pero estaría poco rato porque deseaba volver a dormir con Momosuke entre sus brazos. Se sentía bien cuando ella lo abrazaba como un gatito en las frías noches. No había dormido tan bien desde que estuvo con él la otra vez, así que no iba a dejarla por mucho tiempo.
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Las luces brillantes lo cegaron un poco cuando subió a aquella tarima de cristal. Era un escenario enorme, circular y toda la superficie era una pantalla en la que los técnicos de audiovisuales hacían reflejar cualquier cosa. Desde un cielo lleno de nubes, hasta las aguas de un mar profundo, de modo que la banda parecía estar flotando sobre las imágenes. Era tan espectacular como podía esperarse de un evento de tal magnitud, en el que cualquiera de los allí presentes finalmente estaba entre las veinte mayores fortunas del mundo.
A Nethal nada de eso le impresionaba. Él solo era un artista que creaba música para llenar su corazón, y si eso hacía que se llenaran otros corazones, esa era su fortuna. El dinero, la fama y todo lo demás, lo emocionó al principio cuando era joven e ingenuo, pero ya no. Ahora tenía otros motivos y otras razones para vivir.
Una razón era Momo.
La dejó, renuente, en manos de una enfermera que trajo el señor Jones. Le aseguro que no estaría fuera más de cinco horas, contando el trayecto. El concierto duraría una hora aproximadamente y luego estaría un rato en la celebración, relacionándose con todos aquellos socialités que querían un rato cerca de la estrella, sacarse fotos, pedir un autógrafo, etc. En eso no eran distintos al resto del mundo. Solo tenían más dinero, pero en la mayor parte de los casos ni siquiera tenían más inteligencia, talento y belleza que cualquier otra persona, sin tanta pasta.
Al final disfrutó de volver a hacer lo que le gustaba. No podía evitarlo. En cuanto le daban un micrófono y una plataforma, se metía en su música y en lo que le hacía sentir. También era importante el placer que le proporcionaba sentir toda esa energía que provocaba el grupo al sonar, y que recorría a cada persona de la sala de vuelta. Nethal vibraba y también la gente que le miraba desde abajo hipnotizada por su figura y su porte. Era esa una de las cosas que lo hacían exitoso, pues pocos artistas hacen sentir al público lo que él, y ese era su poder.
Estuvieron un rato en las bambalinas hasta que ya con un cambio de ropa y limpios de sudor, el señor Jones los escoltó hasta el gran salón. Pusieron los chicos su mejor cara para atender a todos aquellos que querían hablar con alguno del grupo. Las mujeres como moscas los rodeaban tratando de llamar la atención de los miembros de Kyō Tō, sobre todo del guapo solista, que resultaba magnético por su carisma y su belleza.
Durante un rato fue así asediado, hasta que una mujer lo arrastró del brazo dando a entender su derecho a esta acción y no era de extrañar, puesto que no era la primera vez que se veía a la hermosa modelo junto al cantante. En realidad, los dos sabían que había sido un acuerdo entre agencias para promocionarse, pero ella se lo tenía un poco creído. Era la misma chica con la que salía Nethal del hotel aquel día que volvió a encontrar a Momo.
No era especialmente alguien que al chico le agradara, porque tenía esa personalidad arrogante y un poco agresiva que lo hacía recular, pero en este momento agradeció tenerla cerca y que lo salvara de aquella multitud que empezaba a agobiarlo. Le sonrió para agradecerle y empezó a buscar la manera de marcharse de allí sin ser descortés. Ya quería volver a casa con su chica. Sin embargo, no estaba entre los planes de la rubia dejarlo ir fácilmente. Aprovecho para arrinconarlo frente a algunos miembros de la prensa que de inmediato sacaron fotos y tomaron la oportunidad de hacerles preguntas capciosas a las que la mujer contestaba llena de insinuaciones sobre una supuesta relación entre ellos.
Nethal la miró de mala manera y de un momento a otro la separó de su cuerpo, para vergüenza de ella, que se quedó sola e incomodada. Los reporteros sospechaban que era un montaje de la modelo lo que había dicho, pero igualmente iban a publicar la noticia, pues generaría buenas ganancias. No importaba si era cierto o no. Al fin, no eran más que rumores y de eso vivían. Al día siguiente todas las portadas se llenaron con una foto de los dos, guapos e impresionantes, en una pose que los hacía aparecer como íntimos. Casi parecía que se miraban con amor, aunque no era más que una ilusión forjada por la toma de la cámara que aprovechó ese fotograma de un segundo para convertir en realidad una falacia.
Fue casi lo primero que vio Momo cuando días después, ya recuperada, revisó su teléfono.
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Updated 17 Episodes
Comments
Elvira Fretes
Nethal estás muerto, cómo te creerá Momo,🤦🏻♀️
2023-07-05
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