Capítulo 7
No era él un hombre de perseguir a nadie y menos a una mujer. Pero creía que al menos le debía una explicación de por qué se portaba así con él cuando ni siquiera le había hecho nada. En el fondo, también le enfadaba seguir interesado en ella y era muy consciente de que no se la había podido sacar de la cabeza desde que desapareció aquel día.
¡Él es Nethal, el famoso cantante de uno de los grupos metal del mundo caramba!, ¿cómo es que esa mujer no lo veía?. Este era su punto de vista, pues estaba acostumbrado a conseguir todo lo que quería con su fama y su fortuna. Pero cuando conoció a Momo, y pasaron tiempo juntos fue todo tan perfecto que nunca imaginó que su arrogancia y su actitud despectiva la alejarían de él para siempre. No quería darse por vencido, al menos no todavía.
No sabía muy bien qué hacer para gustar a una chica, pero supuso que no sería tan difícil. Quizá solo era cuestión de mimarla un poco y hacerla sentir especial. Eso funcionaba siempre con todas, según su experiencia. No podía presentarse en su trabajo ni en su casa, pues sabía bien que siendo tan conocido era casi todo el tiempo observado y si no eran los paparazzi quienes lo intentaban pillar en algún escándalo, la gente de a pie lo grababa con sus móviles de última generación donde quiera que estuviera.
Así que no era una opción dejarse ver con ella. Bastante habían hablado y cotilleado aquella vez que le cantó a Momo en el escenario, la primera vez que la vio. Pero como fue durante un concierto el daño había sido rápidamente controlado por sus publicistas y su manager. Para eso les pagaba.
Cosa bien distinta sería que lo vieran con ella por la calle, en algún restaurante, o yendo a recogerla como si fuera un novio. Incluso entrando en su casa a visitarla se arriesgaba a que todo se sacara de contexto. Bien pensado, con Momo no sacaría nada de contexto porque la seguía deseando como el primer día. No sabía que tenía ella, tan pequeña y frágil, tan arisca, con ese cuerpo de palo y su cara de muñeca, que lo volvía loco.
Completamente loco. Los chicos habían visto como Nethal, que de ordinario no se preocupaba de nada ni de nadie, no dejaba de mirar la puerta del apartamento esperando verla regresar o mirando su teléfono como si esperara una llamada. Se pasó días con mala cara, aunque él no decía nada, ni hablaba de sus tristezas y siempre tenía una frase amable para todos los que le rodeaban. Pero se notaba que algo no iba bien. Hasta el manager pensó que esa chica le hacía bien y se planteó buscarla cuando volvieran de la gira.
Pero Nethal la encontró antes y supo que no hay casualidades. Pero encontrarla no era lo mismo que tenerla. Ahora que ya la había localizado tendría que pensar en algo para acercarse de nuevo a ella.
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Momo estaba en su apartamento, preparándose para dormir después de un día agotador. Estaba tratando de concentrarse en descansar y olvidar el incidente con Nethal. Pero no podía evitar sentirse triste y enojada por verlo. Después de cómo la había tratado ahora se le antojaba buscarla, cuando ya habían pasado meses de aquello y ella ya estaba a punto de pasta página. No lo iba a permitir y aunque no se lo confesaba a sí misma, también tenía que ver el hecho de que cuando lo encontró días atrás estaba con otra mujer. Él sí había pasado página rápidamente. En lo que a ella se refería podía irse a tomar viento fresco
Ya estaba acostada en su cama, a punto de cerrar los ojos, cuando escuchó un ruido extraño en la sala de estar. Frunció el ceño, tratando de identificar el sonido cuando la puerta del dormitorio se abrió de golpe. Momo gritó y de un salto bajó de la cama salió de la habitación corriendo sin prestar atención al extraño y agarrando un palo de escoba que tenía en la cocina retrocede para hacerle frente al intruso. ¿Acaso quería robarle o algo peor?.
No había tiempo para preguntas, pero lo que fuera, no se iba a dejar. Se lanzó contra él aún con el miedo a perder su integridad y lo apaleó varias veces con todas sus fuerzas. Los gritos del hombre la alertaron y cuando paró de golpearlo encendió la luz de la lámpara del techo y allí con las manos en alto protegiéndose estaba Nethal, suplicando que parara.
—¡Qué demonios estás haciendo aquí! ¡Sal de mi casa! —gritó Momo, apuntando con el palo hacia Nethal, quien parecía un poco dolorido y asombrado por la reacción de Momo.
—¡Espera, espera! ¡Tranquila, Momo! —dijo él, tratando de calmarla. —Solo quería sorprenderte con una cena romántica en la sala de estar. —El chico señaló la mesita baja frente al sofá y efectivamente había varias bolsas de comida y otras con lo que parecían flores y velas.
Momo bajó el palo de escoba, todavía en estado de shock y lo miró como si fuera un aparecido. Este hombre realmente o se drogaba o era un inconsciente. ¿A quién demonios se le ocurre montar una cena romántica con alguien que no quiere ni verte colándose en su casa a medianoche como un ladrón?. Si hubiese estado enfrente de un maldito extraterrestre ella no se hubiera sorprendido más que en ese momento.
—¿Estás loco? ¿Cómo entraste aquí? —le habló duramente, mientras bajaba su arma, aun en tensión, y siguió— ¿Y quién te ha dicho que puedes venir a mi casa a montar una cena “romántica” que yo no te he pedido?—. Estaba verdaderamente cabreada por la osadía del otro
Nethal se levantó sintiéndose de pronto avergonzado e inadecuado. Creyó sinceramente que había tenido una buena idea y que la mujer estaría encantada de recibirlo. Era un gran detalle el que le estaba ofreciendo y ella no lo valoraba en absoluto. Se sintió un poco decepcionado.
—Lo siento mucho, Momo. No pensé que te asustaría así. —ladeó la cabeza, siendo lindo incluso sin querer. A ella se le paró el corazón mirando los mechones de pelo sobre su cara. Daban ganas de apartárselos y acariciarlo suavemente. Agitó la cabeza para borrar eso—. No quise molestarte, pero quería darte una sorpresa. Y para entrar, simplemente tomé la llave que dejas siempre debajo del felpudo —explicó él.
Momo se frotó los ojos, tratando de calmarse. O sea, que la estaba espiando, ¿no?. No había otra manera de que supiera dónde vivía y que además tenía una llave de emergencia escondida bajo la alfombrilla de la entrada. Debía quitarla desde ya.
—No puedo creer que hayas hecho esto —se tocó el puente de la nariz tratando de calmarse—. No es normal entrar en el apartamento de alguien así, a media noche, sin permiso y sin ser invitado. Además, creí dejar claro que no eres alguien grato para mí. ¿En qué momento se te ocurrió que esto me encantaría?. —dijo Momo, molesta pero hablado en un tono normal.
Nethal asintió, sintiéndose arrepentido y culpable. Quizá se había pasado un poco siendo tan impulsivo, pero era la primera vez que intentaba hacer algo bonito por una chica desde que era un adolescente. Al parecer no era apropiado y tendría que esforzarse más en el futuro antes de actuar. Solo quería estar con ella un rato y volver a ser como eran en aquellas semanas. Solo eso.
—Lo siento. No volveré a hacerlo. Solo quería traerte la cena y pasar un buen rato juntos. —Momo interpretó que quería sexo casual. ¿No tenía bastante con la modelo del hotel?. Sintió la rabia subir de nuevo por su cuerpo—. Si prefieres que me vaya, lo haré. Pero por favor, permíteme mostrarte que puedo ser…
—Vete. Ahora. —Momo señalaba hacia la puerta con el dedo índice extendido, hablando entre fiebre y conteniendo su ira como pudo. De nuevo la trataba como a una cualquiera. Estaba empezando a odiarlo de verdad.
El hombre la miró por un momento, considerando si debía insistir, pero la mirada y la expresión corporal de ella no dejaban dudas. No lo quería ahí y no sabía qué había dicho, pero algo le había sentado mal. Finalmente, suspiró y renunció a seguir.
—Está bien, me iré. Lo siento, ¿de acuerdo?.
Momo contempló la espalda del chico al marcharse y negó con la cabeza. No recordaba que ese hombre fuera así los días que pasaron juntos. Acaso era un acosador y ella no se había dado cuenta. El caso es que tampoco lo conocía tanto. Lo que pasó entre ellos lo recuerda como una locura muy especial, pues simplemente, se dejaron llevar por lo que sintieron desde que se vieron en el escenario. Pero le quedó claro que no estaban preparados para nada más.
Al menos ella no.
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Comments
LectoraPR
Jajajajajaja. Me he imaginado muy bien esta escena. “Estaba encima de él como gallina sacá”, como decimos en el campo de mi Isla Puerto Rico. Y por la explicación de el, ella pensando “ este desgraciando se fumo par de pitillos”. Jajajaja
2024-01-18
0
Elvira Fretes
Nethal, haste La fama y échate a dormir,. creo que aún no estás entendiendo lo que sintió Momo cuando le ofreciste el dinero 🤷🏻♀️
2023-07-04
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