Capítulo 4
Los días se sentían un poco vacíos, pero no era una mala cosa. Vacío mental, vacío emocional, todo sumaba tranquilidad. Eran dos meses los que habían pasado desde que salió de casa de Nethal. Momo, secretamente, esperaba que apareciera al principio. Pero no ocurrió. Dejó de esperarlo. Ahora aceptaba fácilmente que había sido tan solo una experiencia más en su vida. Agradecía que, en este caso, la vivencia fue más que bonita. Había creado un hermoso recuerdo para los restos de su vida.
Sus compañeros de trabajo, los que fueron con ella al concierto y testigos de su subida al escenario, no pararon de molestarla con preguntas durante las dos primeras semanas desde que se incorporó al trabajo, pero ella nunca dio una respuesta clara. Nunca hablaba de sus cosas y no iba a empezar ahora, solo por dar gusto a la curiosidad malsana de los otros. Con el tiempo las cosas se calmaron y todo quedó en una anécdota en cuanto vieron que él no aparecía ni ella tenía más que ver con él.
Con el tiempo se enteró por la tele de que él estaba de gira por Europa. Triunfando, por su puesto. Kyo To era uno de los grupos más aclamados de los últimos tiempos a nivel mundial. Eso decían las noticias. Se quedó mirando su hermosa cara que llenaba la pantalla, con añoranza. Decidió que ese sentimiento no le gustaba, así es que dejó de ver la tele y rehuir cualquier noticia que lo mencionara. No iba a hacer leña del árbol caído. Un día, sin embargo, encontró una publicación en su cuenta de Facebook, en la que salía una foto del momento en que ella era recogida por el artista en el escenario, y le vino todo el recuerdo de golpe.
No solo del momento en que él le cantó una canción que ahora mismo era número uno en las listas, sino de todo lo que paso después, los besos, el sexo, las charlas y todo lo que compartieron en tan pocos días. Esa noche, stalkeó la cuenta de Nethal y del grupo, leyendo cientos de comentarios y a veces alguna respuesta de parte de alguno de los miembros. Sentía el corazón latir fuerte cuando era él quien contestaba directamente a algunos fanáticos. Duro, intenso, carismático. Así respondía y así era él realmente.
Ella puso un comentario en la foto donde se la veía, feliz, junto a Nethal. “Las estrellas brillan en el cielo, tan lejos, tan inalcanzables. Pero a veces, alguna baja a tierra por un momento y ahí es cuando los humanos las podemos tocar. Maravillosa noche, la de aquel día”, escribió.
De inmediato aparece un “me gusta” en el comentario y al mirar quien se da cuenta de que fue Nethal quien lo puso y además la ha visto en línea. No duda ni un momento. Borra el comentario y bloquea la cuenta del grupo, saliendo de inmediato de la aplicación. No lo hará más. No esperaba realmente que el hombre estuviera pendiente de cosas como esa, o quizá sí tuvo el íntimo deseo de ser vista por él. Pero no le merece la pena. Ya había decidido que lo dejaría ir como un suceso que contará a sus nietos cuando sea muy mayor.
Apaga la luz y se desconecta. Dormir es la mejor receta para el olvido.
...……………….....
Momo atraviesa la avenida deprisa casi saltando. Hace frío en la calle y ella va cubierta con un hermoso abrigo, su gorro y su bufanda favorita que es de un color rojo cereza delirante. También le gusta llevar los labios de ese color, que con su tono de piel y su cabello la vuelven más hermosa. No es Navidad aún, pero ya se empieza a sentir en el aire ese tufillo a fiestas y hogar. Eso la pone feliz. Aun cuando ella está muy sola, le gustan esas fechas donde toda la gente está en la calle y las caras parecen menos adustas que otras veces.
A lo lejos, ve salir a un hombre de un hotel de los de lujo que pueblan esa avenida a ambos lados. No lo reconoce de inicio, pero algo tiene que le es familiar y según se va acercando él gira la cabeza para sacudirse el pelo de la cara y ahí sí le queda claro. Es Nethal y lleva de la mano a una hermosa joven delgada y de cabello largo y ondulado sobre el pecho, que parece una modelo. Seguramente lo es. Ella afloja el paso deseando que se muevan de ahí, pero es demasiado tarde y retroceder o esquivarlos cruzando la calle sería demasiado llamativo, así que no le queda de otra que seguir adelante, pero baja la cabeza y se acomoda mejor dentro de la bufanda tratando de que le tape toda la cara. No le apetece el encuentro.
Luego pensó que estaba suponiendo demasiado. Él ni se acordaba de ella. “Qué ilusa eres, so boba”, pensó. Así que puso en su mente imágenes alegres de helados, fresas y otras cosas que le gustaban para no poner atención en la pareja al momento de cruzar frente a ellos y por suerte un grupo de personas llegó hasta su altura y ella acomodó el paso al del gentío. Eso la hizo sonreír, pues el cielo la estaba ayudando, sin duda. Acomodó las manos mejor en los bolsillos y simplemente hizo como si nada al seguir hacia adelante. Los adelantó y se sintió a salvo.
—¡Momo! —Levantó la cabeza y ahí estaba el hombre frente a ella, impidiéndole el paso, sonriendo como si se hubiera encontrado con una vieja amiga muy querida. Ella no correspondió a la sonrisa y lo miró con cara amable pero fría. Solo podía ser cordial en esas circunstancias, aunque por dentro sintió una tripa retorcerse.
¡Maldita sea su suerte!
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Comments
Elvira Fretes
Momo , trata de olvidarlo, él paso la página 🤷🏻♀️
2023-07-04
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