Capítulo 5
Momo trató de no poner una expresión rara que la delatara. No quería verlo ni saludarlo y se sintió igual que cuando su madre la obligaba a besar a la tía abuela que, con su cara arrugada y ojos malévolos, la aterrorizaba de niña. Hizo uso de toda su educación para no poner la misma cara de asco que entonces.
—¡Oh!. Hola, ¿cómo estás?. —Quedó con las manos en los bolsillos y una expresión mecánica. Nethal arrugó la frente. Se había alegrado sinceramente de verla, pero parecía que no era mutuo. No entendía por qué, pues no habían acabado en malos términos, según él.
Esa mujer simplemente se fue sin decirle quién era ni dónde encontrarla y poco pudo hacer, pues no tenía su teléfono siquiera para contactarla, aunque esperó un tiempo a que volviera a su apartamento. Nunca sucedió, pero no creyó que fuera por algo malo que había hecho. Consideró que ella había perdido el interés y era su libre elección. Aun así respondió con calidez.
—Bien, estoy bien. Estaba en la puerta de ese hotel —señaló detrás de ella —y te vi pasar, pero no te diste cuenta de que te saludaba. —De pronto se le ocurrió algo. —¿O es que me ignoraste a propósito?.
—No, claro que no —mintió descaradamente. Pensó que era mejor cortar rápido con esto. —En fin, te veo bien. Supe que estuviste de gira por Europa con gran éxito. —Él quiso interrumpirla para hablarle de eso y contarle cosas sobre el viaje y demás, como cuando estuvieron juntos, que fluían fácilmente con cualquier conversación, pero ella no estaba interesada y no lo dejó ni empezar. —Te están esperando y yo tengo un poco de prisa. Encantada de saludarte y que sigas bien. Quizás nos veamos por ahí. —Sonrió todo lo falsa que pudo y avanzó un poco para seguir.
“Wow, ¿qué fue eso?”, pensó Nethal. La mujer directamente no tenía ningún interés en hablar con él ni de tenerlo cerca e incluso lo quería evitar. Entendió que sí que lo había visto antes, pero había pasado de largo. Ella se apartó viendo que él no se movía e intentó pasar por un lado y continuar su camino, pero él la sujetó con fuerza.
—¿Así qué me viste? —Como ella se sobresaltó con cara de culpable, no necesitó confirmación verbal. Tampoco dijo nada, solo tiró de su brazo tratando de soltarse del agarre. —¿Por qué no volviste?. Te estuve esperando aquella vez, dijiste que solo tenías algo que hacer y era mentira. Te marchaste sin decir adiós siquiera —le soltó.
—Sí te dije adiós.
—Pero no dijiste que era una despedida definitiva. ¿Por qué hiciste eso?. Creía que estábamos bien. —Momo estaba sorprendida y alucinada. ¿Le estaba reclamando como si fuera un novio cuando en realidad la había tratado como a una prostituta con su dinero y su arrogancia?.
Ella le cogió la mano que la sujetaba y la separó lentamente de su brazo, arrastrándola hacia abajo, casi con dulzura, de modo que él no puso resistencia. Le miró desde abajo, desde su escasa altura, pero con un aura de firme presencia.
Nethal solo podía fijarse en lo bello de su rostro y su boca roja brillante que gritaba por falta de besos y casi estuvo tentado de inclinarse y tomarla, pero se detuvo. No era el momento de dejarse llevar por su deseo. Sentía en el cruce del pantalón una tensión como recordatorio de los momentos en que estuvo dentro de ella y empezó a sentir incomodidad por si era descubierto.
—No me gusta que me traten como a una puta, señor Alone. —Lo miró con una mezcla de indiferencia y rabia al recordar el mal rato que le hizo pasar dándole un sobre lleno de dinero.
—Creo que hay un malentendido… —Quería explicarle que no la consideraba eso y no sabía por qué lo pensaba, pero una vez más Momo lo cortó.
—Correcto. Hubo un malentendido de su parte, pero a mí me quedó todo claro. Tengo que irme, que tenga una buena tarde. —Y ahora sí salió disparada sin darle el derecho a réplica. Cuando la buscó entre la multitud solo pudo ver un atisbo de la bufanda roja entre el mar de cuerpos que caminaban en todas direcciones.
—¡Pero qué mierda…! —Pateó en el suelo de la rabia. Nadie lo trataba así nunca y esa pequeñaja tenía un genio de mil demonios a pesar de su dulce nombre. Hizo una seña a uno de sus guardaespaldas y le habló a media voz. Quería que la siguiera y que no la perdiera de vista. Quería su nombre completo, dirección y teléfono y con eso ya se encargaría de encontrarla. No se va a escapar tan fácil como antes.
La mujer de exquisita belleza, que le esperaba aún en las puertas del hotel, contempló la acción un poco rabiosa. La había soltado de repente para correr detrás de una insignificante mujer mal vestida y que no se le comparaba en nada y no le gustó en absoluto.
Ella llevaba ya un tiempo intentando algo con el cantante y hasta el día de hoy que aunque salían de vez en cuando él no la trataba como algo más que una amante ocasional. No era eso lo que quería. Y ella siempre conseguía lo que quería. Se acercó al hombre y se colgó de su brazo con suavidad, preguntándole si se iban al restaurante donde tenían la reserva para cenar, después de haber tenido una buena tarde de sexo en la habitación del prestigioso hotel.
Él le dijo que no iba a poder porque había surgido algo y la envió a casa con el chofer. Casi le revientan las venas del cuello al oírlo, pero tuvo que disimular y se despidió con un beso en la comisura diciéndole que lo llamaría. Él ni siquiera la miró y volvió a entrar en el vestíbulo.
La mujer dentro del vehículo lo miró desaparecer y prometió que las cosas no quedarían así. Suspiró y se animó a sí misma incitándose a tener más paciencia. Al pasar por el centro de la avenida y antes de girar en otra dirección, volvió a ver un atisbo de la llamativa bufanda roja que llevaba la mujer de antes. Se preguntó quién sería y pensó cómo lo averiguaría, pues desde luego había percibido en ella a una rival.
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Updated 17 Episodes
Comments
Elvira Fretes
hermoso, me encanta 👍👏
2023-07-04
1
Angi Jose
me encanta 🤩 que bueno que la Autora la retomo 🔥🥰❤️
2023-04-01
2