Irene no quiere festejar el día de las Madres, pero todos insisten. Casandra junto a Cristian la llevaron a un Salón de Belleza, donde quedaron encantados por su cabello dorado natural. Ella no quiere hacerse ningún corte, lo máximo será cortar sus puntas. La empujaron hasta unos de los bóxeres para que se realice un baño de crema, un shock de Keratina, manicura y pedicura. Grace, que ya es una supermodelo, la peinaron con toda dedicación para la ocasión.
Es la primera salida juntas a otro lugar que no sea la pediatra, se siente bien. Algo extraño sin Thomas.
En la mansión, Teresa corre de un lado a otro para tener todo listo para el almuerzo. Thomas recibe mensajes de Cristian para saber cómo están. No las acompaño para no llamar a atención, pero como le hubiera gustado salir con ellas, sin miedo de exhibirse, que todo el mundo se entere de su hija y su casi mujer.
Smith siente la alegría que hay en la mansión. Ruega que todo se vuelva realidad. Su tutelado demuestra respeto y amor por Irene. Sabe que pronto la liberaran del contrato y por lo que dijo Irene, es que, de momento se iría a vivir en otra parte, él le ofreció su casa en las afueras de Nueva York, total es su casa. Ella sonrió, pero no confirmó nada aun.
El señor Johnson tiene todo listo para que por fin Paola salga de una vez de sus vidas. Aunque, piensa que pasaría si descubre que Grace es su hija, la vendería como los recuerdos o buscaría ser parte de su vida. Es posible que en algún momento ella amó a esa criatura o todo fue por el dinero.
Por otro lado, esta Irene. Ella está por otro contrato, pero demuestra amor sincero por Grace, tal vez sea por compromiso, pero aun así es tan genuino. Podrá marcharse como dice que lo hará o será más fuerte el amor.
El peinado y el maquillaje natural de Irene.
La pequeña Grace.
Al regresar a la mansión, se encontraron con el festejo íntimo en el salón. Teresa lo preparo todo con gran esmero. Irene no quiere involucrarse tanto, pero con esa familia es imposible. No quiere ni pensar en marcharse, pero tiene que irse para que no sufran tanto. El festejo tiene sabor agridulce para ella.
Para la sobre mesa, entregaron sus presentes. Smith le entregó un relicario que en su interior contenía una foto de ella y él. El señor Johnson le regalo una computadora nobuk. Casandra le entregó un sobre que contiene un vale con tatuador reconocido. Cristian le regalo un libro con la historia de Nueva York. Thomas con toda delicadeza se acercó a Irene, y sacó del bolsillo de su saco una cajita color verde aterciopelada, con un ligero movimiento sacó el anillo, y con ternura le colocó en el dedo mayor. Lo hizo tan rápido para que Irene no se niegue. Fue el gesto que rebalsó su emoción. Sus lágrimas caen por su sincera demostración de amor.
Todos son muy atentos con ella, excesivas demostraciones de afecto, pero Thomas se pasó de los límites. Un anillo significa mucho.
Thomas la miró y vio su cara lo que le quiere decir.
_ No me equivoque, es una joya justa para ti... es una alianza entre nosotros por Grace, está en el dedo que significa sabiduría y responsabilidad... Y el jade es tu piedra...- explicó con calma mientras seca sus lágrimas.
Nadie cuestionó, ni indagó más sobre ese regalo. Es algo íntimo.
La tarde se hizo muy nostálgica por lo que Irene se retiró pronto con Grace. Es feliz por ese momento y eso le duele. No quiere involucrarse, pero así es imposible. Más admira su anillo, más tristeza siente. Quiere corresponder a Thomas, pero lo ama tanto que no quiere herirlo.
Los días pasan y el señor Johnson arreglo con Paola para que se encuentren en la oficina de su abogado esa mañana.
Paola viajó a Nueva York con escusa de solucionar un tema con sus bienes, lo cual no es del todo mentira. Llego hecha una diva. Demasiada elegante, fría, distante, arrogante y con muchas ganas de engrosar su cuenta bancaria. Caminó haciendo sonar sus tacones, llenando el lugar con su perfume.
El señor Johnson, su abogado, Cristian y Thomas la esperan en la oficina, con una sola carpeta a la vista.
_ Buenos días, caballeros...- saludo y camino hasta el extremo de mesa.
_ Buenos días... acá estamos las partes interesadas para dar disolución al contrato entre Thomas y Paola...- comenzó a decir Cristian.
Thomas mira a esa mujer que tiene enfrente. No puede creer que sea la misma mujer que creyó querer, por lo menos por un tiempo.
"Siempre fue así de interesada?? De verdad, no le importa su hija, la que llevo en su vientre??". Pensó Thomas mientras la observa.
Ambos abogados se turnan para hablar de los detalles del contrato y el monto que pagaran para que Paola firme una conformidad y acepte no realizar reclamos, ni más pedidos de dinero, pues acepta que el contrato se disolvió en forma adecuada y sin ningún tipo de coacción, ni amenazas.
Paola leyó con detenimiento el documento, miró dos veces el importe. Sin decir nada, tomó la birome que ofrecía el abogado del señor Johnson y cuando iba a firmar, escuchó un suspiro de alivio que soltó el señor Johnson. Lo miró a él primero, luego a Thomas y se dijo a sí misma. "Algo no está bien".
_ Debo consultar a mi abogado... Me pondré en contacto pronto...- sé levantó y salió tan rápido que parecía huir.
Thomas se paró para detenerla, pero Cristian lo detuvo.
_ Tranquilo... Esperemos a ver que trama...- aconsejo.
_ Esto no salió como creímos...- dijo el señor Johnson.
_ Tal vez quiera más dinero...- dijo el otro abogado.
_ Habrá que esperar...- dijo Cristian.
En la mansión, Irene está feliz. Thomas le dijo que hoy arreglaría con Paola y él podría anular su contrato, aunque todavía había muchos detalles que resolver. Ella no podría irse lejos aún, pero podría alejarse un poco. Acepto irse a vivir en la casa de Smith. Su libertad está tan cerca que la puede tocar.
Piensa que puede irse despacio de sus vidas, como desvaneciéndose para que no sea tan brutal su partida. Ni ella considera esa idea.
Cuando llegó Thomas, ella está tan ilusionada que no mira su cara de inmediato, corre y lo abrazó.
Sintió con ese abrazo que Thomas no trae noticias alentadoras. Se separa y lo mira con angustia.
_ No fue???... No quiso??... Que pasó??...- pregunto con desesperación.
_ No firmó aún...
_ Pero, porque??... No es suficiente el dinero??.
_ Irene, vas a tener que quedarte un poco... hasta que lo resolvamos... puede que no sea mucho tiempo, tal vez días... Hicimos todo lo posible...- viendo como cambia su apariencia.
_ Y no podría igual mudarme y venir...
_ No sé que trama, y si vuelve solo para quitarme a Grace... tú eres mi mejor defensa, no puedo liberarte aun... Por favor... tendrás que quedarte un poco más...- suplico y la abrazo buscando consuelo.
Ambos lloran, ella porque necesita irse, él porque no quiere perderla.
Smith no se siente bien. Esta situación lo está consumiendo. Por lo menos Irene dijo que se mudara a su casa. Eso le da alivio. Ya tiene su carta de renuncia en cuanto eso pase. Va a dedicar esos días en exclusividad para ser padre e hija.
Camina lento por la entrada de la mansión, pero tiene la sensación de estar pisando en arena. Todo se afloja y cae sin poder hacer nada. El guardia de seguridad lo ve y corre en su auxilio. Grita para que salga alguien de la mansión.
Teresa corre a buscar a Thomas. Todo es desespero. No hay tiempo para llamar a la ambulancia. Simón lo ayuda a cargar a Smith al auto. Irene quiere ir con ellos. Sabe el desenlace. Thomas le pidió que se quedará, más por Grace.
_ Vendré a buscarte ni bien lo estabilicen, lo prometo...- le dijo y la beso en los labios, dio también besos en la cabeza de Grace.
Irene se quedó viendo como se alejan. Un repentino frío se hizo sentir y se apuró a entrar para resguardar a su hijita.
Casandra se quedó hasta tarde despierta esa noche con Irene. Ella llamó varias veces a Thomas para preguntar como esta Smith, siempre temiendo la respuesta. Hasta la medianoche no había novedad.
Cuando volvió Thomas, Irene dormía arrollada como un niño con miedo. Se acercó solo para decirle que temprano la llevaría al hospital.
_ Por favor, no me dejes sola...no está noche. Quédate conmigo...- pidió desolada.
_ Ya vuelvo...
Minutos más tarde, con su piyama completo, se metía a la cama y ella como nunca lo hizo antes, se abrazó a él. Apoyo su cara sobre su pecho y lloro en silencio por largo rato. Mientras él acaricia su espalda con suavidad.
Temprano fueron al hospital. Todos. Lograron estabilizarlo, pero no saben por cuánto tiempo. Smith comenzó a tener fallas en sus órganos, es como si su cuerpo se estuviera apagando. Por eso su médico pidió que todos pasen a despedirse mientras está lúcido.
Smith pidió ver primero a Irene. Tiene tantas cosas que decirle aún. Entro junto con Thomas y Grace. Ella intenta sonreír a pesar de que sus ojos demuestran lo contrario.
_ Así es como te quiero recordar... con mi nieta en brazos... Y Thomas a tu lado... Irene, tú has hecho que se cierren etapas de mi vida en tan poco tiempo...me marchó completo y feliz...- su voz es cansada y áspera.
_ Thomas quiero que me prometas... que se resuelva o no... tú cuidarás de Irene... por siempre, sin contrato... palabra de caballero...- sus palabras se arrastran con la tos.
_ Te lo prometo...- dijo sin dudar Thomas mientras sujetan a Irene por los hombros.
_ Irene, no lo dudes... siempre fuiste una Smith, te dejo mi legado... has todo lo que te haga feliz... ya has enderezado a este muchacho, deja que te cuide...- la tos se hace más intensa, una enfermera ofrece agua y controla sus signos.
_ Haré lo posible para cumplir lo que pides, papá...- contesto Irene dejando besos en sus mejillas.
Tomo con gentileza su mano y la giro. Quiere ver su línea de la vida, ya la había visto, pero quiere comprobar. Y no hay error del tiempo. Es hora según su mano. Grace está inquieta con ese lugar, lo que pone a Irene en una en encrucijada, quiere quedarse, pero tiene que salir. Trato de que Thomas se la lleve, pero Grace no quiere ir con su papá. Tiene que salir con ella. Llorando lo abraza, lo besa y se despide.
Afuera la consuela Cristian y Casandra. Mientras, entra el señor Johnson.
No pasó mucho tiempo, y tuvieron que salir. El inconfundible sonido de las máquinas, avisan que todo se termina. Thomas abrazó a Irene y su hija, como si tratara de protegerlas. Ella respondió a ese abrazo con necesidad de esa protección.
Fue un día sombrío, lleno de tristeza. Frío. Irene se quedó sola en la mansión, Thomas se encarga de los trámites para el sepelio.
En otra parte de la ciudad, una rubia busca entrar a un condominio. Al no poder entrar con su tarjeta, pide ayuda al conserje. Este le informa que ese departamento no pertenece más al señor Thomas Johnson, lo vendió hace unos meses.
"Vaya. Que descubrimiento". Pensó mientras deja atrás ese sitio.
Con cierta influencia y encantos, se contactó con unos conocidos en el Registro de Personas e indagó si Thomas reconoció a algún hijo, nada. Busca si se casó, pero eso es más difícil, pudo hacerlo en cualquier parte del mundo. No queda más que averiguar dónde vive y con quién.
Paola averiguó donde está viviendo Thomas, en la mansión familiar, en las afueras. Un sitio que a ella nunca llevo, ni mencionó. Reflexionó contratar a alguien para que vigile, pero ya levantó mucha presión con los datos, así que decide hacerlo ella misma.
Estacionó su automóvil de alquiler a media cuadra. Cubrió su cabello con una peluca y espera. Por la mañana, aparte del señor Johnson y Thomas nadie salió. Consiguió una lista con fotos del personal doméstico. El primer día vigilo de mañana y dejó libre el medio día, volvió para la tarde y se quedó hasta que se apagaron las luces de la planta baja. Nadie entró, ni nadie salió además de Thomas y su padre. Esa tarde, cuando vio que una de las chicas de la cocina salía a esperar la entrega de compra del supermercado, bajo y camino para ver de cerca su compra. Nada que llame su atención. Volvió a repetir su rutina por casi una semana y no descubrió nada. No hay niños, ni mujer, ni novia.
"Que es lo que no veo??". Se preguntó Paola con irritación. Y lo peor es que tiene que volver porque su "Papi" la llama.
"O será que es lo que no está, por lo que se apuran para disolver el contrato". Analizó un momento. Tiene que volver urgente a Argentina y ver como quedó la investigación de su parto.
Casandra no salió a ningún lado para no dejar sola a Irene, fue una semana muy difícil para ella. Esta realmente desolada, devastada. Le impacto muchísimo la muerte de Smith.
"Es su padre, es lógico, a pesar de que lo conoció hace unos meses nomas." Razona Casandra mientras trata de que Irene coma algo más.
Mañana es el funeral. Esa noche nevó. Dejó un manto tenue sobre la tierra. Irene nunca vio nevar. Fue hasta el jardín de invierno y veía caer los copos a través del vidrio. Quiere salir afuera, pero no quiere que se resfríe Grace, que está bien arropada. También está maravillada con ese evento. Por lo menos la distrajo un momento de sus pensamientos. No oyó a Thomas entrar, quien las observa con todo el amor que cabe en su pecho. Mira como la mamá juega y muestra los copos. Su nariz se está poniendo roja, es hora de volver.
_ Vine a rescatarlas...- dijo y se acercó haciendo cosquillas a Grace, que está feliz de ver a su papá.
_ Bien vamos a casa...- dijo sonriendo a Irene a Grace.
Thomas se ilusiona con esas palabras. Ojalá considere Irene la mansión como su casa. Las cubrió con una manta y salieron a ver como caen los copos de nieve lentamente.
Por la mañana fueron al funeral. Hace mucho frío, pero dejo de nevar y un sol radiante que contradice situación. No hay mucha gente, pues Smith no tiene familia directa, aparte de Irene. Es una ceremonia corta. Thomas sostiene a Irene por su cintura, la ve muy acongojada. Realmente le afecto la muerte de Smith. Grace está en los brazos de Casandra.
Por la tarde Thomas llevo a Irene y a Grace al estudio de un abogado. Ahí está el testamento de Smith, prácticamente dice "Todo para Irene". Su casa, su viejo automóvil y una cuenta bancaria con sus ahorros. Después de firmar todos los papeles, Irene es propietaria. Es ciudadana norteamericana con bienes.
"Quien lo hubiera pensado, de no tener ni apellido a todo eso". Se dijo mentalmente. No es feliz por como lo obtuvo, prefiere tener a Smith por más tiempo, pero así es el destino y no se lo puede engañar.
En la noche, Casandra pidió permiso para salir. Irene ya no la necesita por las noches, y hoy se retiró temprano para dormir.
La mansión está en silencio y volvió a nevar. Irene no deja de pensar en lo último que le dijo Smith y en la línea de la vida en su mano. El tiempo. Ese maldito tiempo que no se detiene. Hay muchas cosas que quiere hacer y podría. Pero hay una que esta en su cabeza, que no la deja en paz. Esta agotada, cansada, y no puede dormir con esa idea loca que tiene. Ni tomando ese té que ella conoce logró calmarse. Es como una obsesión.
Tiene que hablar con Thomas ya, no hay tiempo.
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