Condiciones

El señor Thomas Johnson padre está detrás su escritorio caoba, en su oficina en el piso veintitrés de su edificio. Es un hombre de unos cincuenta años, blanco, cabello algo canoso, cortos, una barba prolija, unos ojos azules brillantes. Siempre viste elegante, hoy lleva pantalones negros, zapatos negros, camisa blanca y chaleco. Usa lentes solo para leer. Quien lo ve, así, a simple vista, diría que es un" daddy sugar", pero quien lo conoce sabe que es un hombre solitario. Es difícil sacarle una sonrisa. Y hoy menos. A su celular privado, le ha llegado varias llamadas de un número desconocido. Sospecha de quien puede ser, así que no contesta. Ya dio la orden, tanto a seguridad como a su secretaria que no dejen pasar a Paola, ya sea de forma física como virtual, nada, que se anule toda comunicación. Intuye porque lo busca. El dilatará la situación lo más que pueda, no está seguro de lo que está haciendo su hijo. Había pensado que podría resolver de otra manera la situación con esa mujer, por eso estuvo a punto de intervenir, bueno intervino, pero no salió como esperaba, ofreció dinero a Paola para que se alejara, con la condición de que le entregara a su nieta, y la inútil salió volando a otro país, creyó que tal vez seria para manipular a Thomas y forzarlo a que se case con ella de todas maneras, pero nunca, nunca, imagino que fuera a dejar tirada a su hija. Ahora, más que antes, detesta a esa mujer.

Irene estuvo toda la mañana acomodando la ropa, los calzados, y otras cosas que trajo Smith. Ella le dijo su talla y lo que necesitaba. No le pidió ropa interior, y él lo noto. La verdad que es incómodo comprar ropa interior para otra persona y mas cuando es para una mujer, por la gran variedad que existe, lo comprobó cuando pidió a la vendedora y peor cuando le dijo la edad de la chica. Jamás había pasado vergüenza como esa mañana, pero cumplió. Cuando Irene vio la compra se ruborizó, y le agradeció con un abrazo, porque sabe que tubo que hacer un esfuerzo.

Le había dicho que por el momento no saliera de la casa, hasta que Thomas resuelva la situación, esa tarde miro con más detenimiento la casa , y noto que la puerta de atrás daba a un jardín de invierno de forma circular, en el medio hay un juego de mesa con dos sillas, muchas macetas a los costados, casi todas vacías, contra el fondo una mesada de trabajo y las herramientas de jardín. Perfecto. Le pregunto a Smith si podía estar ahí, y cuando dijo que si, le pidió una de las reposeras que están cerca de la piscina. Cuando Smith se retiró, fue hasta el jardín de invierno, y con unos hilos hizo un tendal provisorio, coloco unas sabanas como cortina y se acomodó con Grace en la reposera.

Thomas estuvo hasta después del almuerzo ordenando unos contratos. Más tarde, participo de una junta en la empresa, ya está agotado y quiere descansar. Al llegar a la mansión, fue de inmediato a casa de huésped. Dudo en tocar la puerta o pasar sin anuncio, decidió lo último. Otra vez el silencio. Fue a la habitación, no están, miro el placar, los cajones. Bajo y noto la puerta al jardín, entro y lo primero que vio fue las sabanas, luego ropa de bebe y en el centro de ese desorden...de frente a él, en la reposera, sus piernas blancas, bien formadas, más arriba, una braga normal rosada, sobre el vientre, Grace dormía boca abajo vistiendo solo una batita, y más arriba, el esplendor de un toples, nada exagerado, de un tamaño acorde a ese cuerpo. Si dependía de él, no hubiera mirado a esa mujer, tan diminuta, pero algo dentro de Thomas lo contradecía. Ella es la madre de su hija, y no hubo nada sexual entre ellos; sin embargo, todos los días, desde que la conoció, la ve desnuda, o casi desnuda, despertando ideas lujuriosas. Cada día más, lo hace a propósito?? ¿Qué busca??

Irene sintió una calidez que la envolvió, y no es por el sol que están tomando. Abrió los ojos y lo vio parado frente a ellas, con una mirada intensa. Se sentó y cerro su bata, aunque ya se había expuesto demasiado.

- Creí que se había solucionado el tema de la ropa... - logro decir sin moverse. ¿Qué es todo esto?? ¿¿Que haces desnuda??

- Bueno para empezar, las sabanas son para cubrirnos, la ropa de Grace tengo que lavarla a mano y aquí es un buen lugar para ponerla a secar...- comenzó a explicar mientras viste a Grace sin que se moleste por los movimientos y sigue dormida.

- No sirve la lavadora???...- pregunto sin dejarla terminar de hablar.

- Sabías que la piel es un órgano que además de expeler, también absorbe, y que por eso debo ser cuidadosa con la ropa de Grace. Además, las dos necesitas tomar sol para fortalecer nuestros huesos... La inmunidad... Para mejorar el ánimo... - termino de vestir a Grace y le iba a dar en brazos a Thomas, cuando noto.- Siempre te duele la cabeza intensamente??? - pregunto cubriendo con su mano la pequeña cabeza de la beba.

- Como lo sabes?? Quien te lo dijo???... - pregunto algo sorprendido por la acción de ella.

- Nadie me dijo. Puedo sentirlo, casi me hace lagrimear. ¡Imaginate lo que le haría a Grace!!! Tienes ropa limpia?, ven, acompáñame arriba...

- Eres rara... - dijo tocándose la sien.

- No soy rara, soy diferente...- paso por su lado, fue a la cocina, y subió. Él se quedó mirándola, luego fue a la mansión. Cuando volvió, Irene está vestida con un vestido celeste pastel, con mangas estilo mariposa, y botones al frente. Está preparando el jacuzzi. Grace está en la cuna. Hay un olor conocido, que no distingue bien que es. Trajo un jeans, una remera y zapatilla. Irene tiene un recipiente en su mano y mezcla algo. Toco el agua y dijo:

- Entra y relájate. Las hojas son albahaca. Ya vuelvo...

Relajarse pensó. Creo que dijo excitarse. La puerta queda abierta, pero no la ve. Se quitó la ropa y se metió. El agua está tibia, con espuma y hojas, pero olía bien. Irene regresó con el mismo recipiente.

- Lo que voy a hacer es como lo que hacen en un spa, voy a estimular tu olfato...no es nada sexual, solo te daré un masaje... - ella seguía hablando, pero él siente otra cosa. Froto sus manos con lo hay en el recipiente, se sentó en el borde y masajeo con suavidad sus pectorales, subió por los hombros, continuo por el cuello. Ella creía que él estaría depilado, pero no, tenía un vello claro, espaciado, no grueso, suave. Froto una vez más sus manos en su preparado, aceite de bebe y albahaca machucada, iba a comenzar a masajear las sienes, pero le era incómodo en esa posición. Dudo.

- Que sucede?? Porque te detienes??- se quejo.

- Tranquilo, voy a sentarme detrás de ti sobre el borde para poder trabajar en tú sienes. Quédate quieto... - subió su vestido hasta su cadera, se paró detrás y se sentó con cuidado. Sus piernas están a su costado, rozándole, con los pies en el agua. Comenzó con movimientos lineales suaves con los dedos meñique y anular, después con los dedos, mayor e índice. Líneas y círculos. Su miembro está más que estimulado, a pesar de que están tocando otra parte de su cuerpo. Despacio colocó sus manos para cubrir su excitación. Está tan cerca y no la está tocando, es ella. Siempre es ella quien está desnuda y ahora él. Sin sexo, pero con mucho deseo, por lo menos de su parte. ¿Y desde cuándo tiene esa sensación?? Esas manos que sigue con esos toques hipnotizantes. Fueron varios minutos, en los cuáles le hizo olvidar de todo, hasta de su migraña.

- Por hoy basta, no fumes más... vístete. Te esperamos abajo. Dijo y salió de ahí. Thomas se tomó un tiempo en jacuzzi, se siente tan bien. Se vistió y bajo. Grace está despierta, Irene la pone en sus brazos. La emoción de tenerla es tan gratificante. Grace se agarra de su dedo, como también diciendo que no lo quiere soltar. Está tan absorto con ella, que ni vio a Irene cocinar.

Smith está como preocupado. Vio salir de la mansión a Thomas con ropa y dirigirse a la casa de huésped. Sabe que Thomas es un hombre y que Irene, a pesar de lo que vivió, solo es una muchacha, y no quiere que sufra más. No aguanto más y fue a la casa. Escucho voces. Golpeo la puerta. Thomas atiende con Grace en brazos y con una sonrisa de oreja a oreja.

- Pasa Smith, acá estamos charlando con esta hermosura, salió al papa...- dice con humor.

- Pase a ver si necesitan algo... - dijo excusándose de su visita. Busca con la mirada a Irene, que sonríe también.

- Llegas justo para cenar. - dice Irene mientras agrega un plato más e invita a que se siente.

Los mira a los dos y no ve nada extraño, aparte del cambio de ropa de Thomas. Y se tranquiliza un poco. Cenan muy amenos, como una familia. A cada tema, Irene da la explicación científica.

- Tienes que ver lo que hizo en el jardin de invierno...- dijo Thomas casi riendo. - Hay una sucursal del lavadero...esta mujer si que es rara..

- No soy rara, soy diferente...

- Me sorprende que siendo tan joven tengas estos conocimientos, tu cultura es rica... y que gusta aprender...- dijo Smith quien se ofreció a levantar la mesa. - Yo creo que eres excepcional, única, en el poco tiempo que estamos juntos eres una luz...no crees lo mismo Thomas...

Thomas que todavia tiene en brazos a Grace, la miro con ternura y dijo: tienes razon, es unica...

Se va haciendo tarde. Smith se despide, Thomas se demora un poco mas, como queriendo quien sabe que. O mas bien si sabe que.

- Thomas, debo hablar contigo...- dijo y lo invito a sentarse al sillón. Thomas está emocionado por lo que va a decir. - Tu bien sabes que en los primeros meses de vida son tan importantes como las otras etapas. Mi tiempo aquí tiene fecha de vencimiento, agradezco lo que has hecho por mí, y te lo estoy pagando. Tú debes estar presente en la vida de Grace, así como hoy. Ella tiene que sentirte, conectarse. Más adelante tendrás una pareja, pero Grace siempre será tu hija hasta el final... Te pido que reserves tiempo para ella, sé dé tus obligaciones, pero ella debe ser tu prioridad... Te espero todas las tardes para que seas parte de su vida... - le palmeo su mano y espero su respuesta.

- Vaya, no creí que fuera tan descuidado, no quiero cargarte con todo. Yo he estado presente y quiero ser parte de su vida. Mira todo lo que hice para que lo sea... Tiene solo días, y me dices que sea presente... Vendré, no tienes que recordármelo. También podemos renovar el contrato y te quedas un tiempo más...

- Eso no está en mis planes, me rescataste, le diste sentido a mi vida, pero yo ansió la libertad, quiero vivir mi vida... Estoy aquí para ayudarte, es mi pago por sacarme del infierno... - dijo muy convencida y agrego. - en mil sesenta días me voy.

Esa noche Thomas, silo piensa en esas palabras. Mil sesenta días.

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