Responsabilidades

Paola mandó a su hermano a averiguar que había ocurrido en el hospital. Había pasado cuatro días y no tenía idea de lo que había pasado con la mocosa, o con Thomas. No tenía ningún plan. Ella lo espera dentro de un automóvil en el estacionamiento. A lo lejos, reconoce a su hermano que se acerca. Abre la puerta y se sienta en el lugar del chofer. Su cara está pálida.

- Y bien, que ocurrió?? -pregunto apurada porque él no dice nada.

- No vas a creer lo que paso...- dijo espantado.

- Pruébame, que paso??? Esta Thomas por ahí?? - mira a su alrededor.

- Tu bebe falleció!!! - dijo aún sorprendido.- parece que alguien pago para que fuera cremado y la policía te busca...no pude averiguar más porque tendría que hablar con ellos, me preguntaron si era familiar o si tenía tus datos...- realmente está asustado. Mira a su hermana que no se inmuta, ni demuestra tristeza por la información. Nada. En la cabeza de ella, analiza más veloz que una máquina los datos que le informo su hermano.

- Parece que solo queda extorsionar al viejo... - dijo al final de visualizar mentalmente las alternativas. Se acomodó en el asiento y se puso el cinturón de seguridad y espero.

Javier la contemplo. Nada. Fría. Vacía. Esperaba por lo menos una crisis de llanto y golpes. O es una coraza por fuera y por dentro se está derrumbando. Un golpe en su hombro, y otra vez su voz mandona.

- Que esperas?? Arranca y vamos a la casa... Tenemos cosas que hacer...- rugió su orden. Se acomodó el cabello y se puso unos lentes de sol super grandes, como de una diva.

En Estado Unidos, antes de salir del aeropuerto, Thomas recibe un llamado de su padre, se apartó de Irene e hizo señas a Cristian para que escuchara él también. Duro varios minutos. El señor Smith le señalo a la joven sus orejas.

- Te gustan?? - pregunta Smith.

- Son hermosos, gracias. No tenía que tomarse la molestia...- contesto con cierta fragilidad. Nunca recibió un regalo sincero, de corazón.

- No fue una molestia, al contrario, además era tu cumpleaños y ni tiempo para un pastel tuvimos...- dijo riéndose por todas las actividades que hicieron en tiempo récord. - Ya tendremos tiempo al año que viene para festejar tu cumpleaños con pastel y todo...

- Señor Smith, sabe usted que tanto, la plata y el jade son materiales que se considera como protección, limpiador y que emite calma a quienes lo usan... Lo compro por ese motivo?? Me está protegiendo??...- hablo sinceramente y lo toma de la mano como una niña pequeña que espera cruzar la calle segura.

El corazón de Smith, latía con fuerza y una sensación de alivio a la vez, parece que ha encontrado algo que nunca tuvo y que creyó que lo había perdido para siempre.

- No, no sabia eso. Lo compre porque no tenias tus pendientes, era tu cumpleaños, y estos son muy hermosos... - explico, y sin soltar su mano caminaron hacia la salida, mientras Grace dormia en la carriola que empuja su mama.

Ya en el auto, van solo Smith, Thomas, e Irene con Grace. Afuera, todo es nuevo y diferente, un bullicioso mundo, hablan distinto, pero ella los entiende, colores y formas. Se desespera para abrir la ventanilla y sentir los aromas de esa ciudad, quiere abrir la puerta y perderse en esa inmensidad. Un movimiento suave en sus brazos le recordo si responsabilidad. Ya habrá tiempo, aunque fuera poco, para hacer lo que quisiera. Fue un trayecto de una hora. Irene nota que después del llamado Thomas está intranquilo, noto que metió la mano en el bolsillo interno del saco para buscar un cigarrillo. Y, recordo a Irene limpiándolo, fue chocante, casi agresivo e invasivo, pero todo es por el bienestar de su hija. Dejo el cigarrillo.

Llegaron a un barrio tradicional cerrado. El automóvil entro en un semicírculo que rodea una fuente de agua y estaciona frente a la entrada de una mansión de estilo Federal, muy elegante, de modo rectángular de tres plantas. La puerta principal custodiada por dos ventanales uno a cada lado, sobre la puerta, en el piso superior sobresalía el único balcón de la edificación, con ventanales a sus costados, y el último piso, cuatro ventanales mirando a la ciudad. Todo pintado en color terracota. Un pequeño oasis de plantas en la esquina derecha de la casa, es todo lo que se vislumbra sobre el perfecto césped verde que parece sostener a la estructura.

Entraron al salón, Irene mira la perfección de casa. Había visto casas así en revistas, quiere tocar cada cosa que hay, pero no sería muy educado de su parte. No vio personal doméstico y se preguntó a sí misma como es que está todo limpio.

- Creí que Irene se quedaría en el departamento. - dijo Smith. - en cuál habitación la ubico???

Thomas también admiraba la casa, no con curiosidad, sino con añoranza. Hacía mucho tiempo que no vivía ahí, allí paso sus mejores años, su niñez.

- Lo mejor será ubicarla en la casa de huéspedes por el momento, mi padre está rondando, y todavía no puedo exponerla. - contesto mientras acariciaba la manito de Grace que está en el portabebés.

- Bueno, será mejor que vengas conmigo a ver tus instalaciones. - dijo Smith que sonreí siempre que mira a Irene. Ella sintió casi pena por salir de la mansión, desea subir esas escaleras y recorrer las habitaciones, pero sabe que ahí no es su lugar. Salieron por la puerta donde está la cocina, porque es el camino más corto. Bajaron unos escalones y ahí está una piscina seguida por un jardín precioso y bien cuidado. Por una vereda de cemento fueron, a lo que ella pensó, sería una simple habitación, lo que resulto fue una casa de estilo colonial alemán, echa con paredes anchas de arenisca, arcos de piedra sobre la puerta y ventanas. El señor Smith abrió la puerta, y la dejo pasar primero, luego puso la maleta de Grace y la carriola. Una casa con todas las comodidades, el interior es con base en madera, paredes, divisiones, muebles, y demás, una sala con unos sillones mullidos color crema frente a una chimenea, una mesa con cuatro sillas, un desayunador con dos butacas, una cocina refaccionada, moderna, sin perder la sintonía del ambiente, el baño, un pequeño lavadero completo, al fondo, las escaleras que llevan a la única habitación, amplia, con una cama matrimonial con sus mesitas de luz, un tocador a la izquierda, el placar empotrado, y una puerta que da primero a un ante baño moderno, de color blanco con detalles dorados combinados perfectamente con en resto de casa, y otra puerta da al jacuzzi, todo en el mismo tono. Irene no salía de su encanto por su espacio. Smith ya había traído la maleta a la habitación, y sonrió por el encanto de su hija.

- Esta todo de tu agrado?. - pregunto sabiendo la respuesta.

- Es más de lo que podia imaginar, es una casa de cuentos de hada...- mira la ventana y trata de calcular la hora, debe ser cerca de mediodía porque tiene mucha hambre y también sueño. - A que hora comeremos?? Puedo cocinar si quiere...- dijo entusiasmada.

- Es una gran propuesta, pero no creo que haya ningún víveres aquí, regreso en un minuto...- dijo mientras baja las escaleras. Irene también bajo y se acomodó en el gran sillón para alimentar a Grace que ya abre los ojos con curiosidad. Thomas no las acompaño, ni vino con Smith cuando volvió con comida comprada. Está un poco desilusionada, él tiene que ser un padre presente, más sabiendo que sus cuidados son con fecha de vencimiento, luego serán un papa y su hija, o eso supone, tal vez pueda formar una pareja. Después de comer, Smith se retiró. Él vive, desde que lo contrataron, en la mansión. Quedo sola con su hijita en una casa de ensueño. Le dio un baño a Grace y la acomodo en la cama, la rodeo con las almohadas. Quería entrar al jacuzzi, pero teme que despierte. Tomo una ducha ligera, lavo su cabello y se envolvió en una toalla, únicamente quería dormir un rato.

Thomas había ido a su antiguo departamento. Llamo al servicio de mudanzas y comenzó a ordenar lo que él se iba a llevar. Cargo lo que necesita de inmediato y volvió a la mansión, se ubicó en su antiguo cuarto. Y fue a la casa de huésped, entro, un silencio lo atrapo. Subió las escaleras y quedo absorto con la imagen. Se acercó un poco más y contemplo con toda tranquilidad. Su hija dormida, custodiada por las almohadas, y su madre, también dormida, envuelta únicamente con un toallón. Se acercó un poco más y la cubrió con la sabana, olía a flores. Su cabello, aun húmedo, parece miel que se derrama por la blanca almohada. La mira un poco más, y se va.

Irene despertó con las quejas de Grace. Era cerca de las cuatro de la tarde. Pronto llego Smith con todo lo que creía que es necesario para una cocina. Animada por la compañía, comenzó a colocar los víveres en sus lugares correspondientes, puso a calentar agua para tomar te, mientras él cuida de la niña. También llego, Simón, el chofer de Thomas, con cajas y más cajas. Hizo varios viajes para traer todo hasta la casa. Él es un muchacho de unos veintitrés años, latino, cabellos castaños oscuros cortos, nariz aguileña, pómulos salientes, ojos marrones, y sus labios son finos, largos, arrugados. Su rostro no es asimétrico. Alto, delgado y ágil.

Simón habla mucho y de todo. Se quitó el saco y comenzó abrir las cajas, fue acomodando las piezas frente a él, y comenzó a armarlas. Smith lo ayuda con las instrucciones. Es una cuna, tiene incluida una mesada para apoyar al bebe cuando necesitas cambiarlo, cajoneras para ubicar sus cosas, ropas y demás. Es preciosa. Cuando terminan de armarla la llevan a la habitación y buscan las demás cosas para completarla. Está listo para usar. Irene había preparado la cena, fideos con vegetales e invito a los hombres a comer. Todo trascurre en armonía a pesar de casi ser extraños. Smith noto algo peculiar en ella, pero dejo el comentario para después. Cuando se retiran de la casa, Thomas, que se había recostado por un momento y se había quedado dormido, se levantó y fue a su ventanal posterior, que justo tiene la vista a la casa de huéspedes, se sorprendió que en ese momento saliera Simón, pero seguido de Smith. Los observo, y daban la impresión de que salían muy animados, hasta reían. Volvió su mirada a la casa, y vio como se iba apagando las luces hasta quedar encendida únicamente la del dormitorio. Después de un rato, esa luz se hizo más tenue. Es tarde para visitas. Mañana verá a Grace.

Por la mañana temprano, Smith encontró a su tutelado bebiendo un café en la cocina.

- Buenos días Tomy, como has dormido??? Es bueno estar en casa?? - pregunto mientras se servía una taza de café.

- Buenos días, solo dire que estaba tan agotado que únicamente dormí…

- Hay algo que quiero comentarte...- dijo y comenzo con su informe. Thomas salio sin tomar su cafe. Camino ligero hasta la casa de huespedes, espio por el ventanal y vio sobre el sillon, primeramente los pies, parte de una pierna , y el resto no se podia ver. Entro en silencio, se detuvo antes de llegar a ella que no se percato que alguien habia entrado, la escucho cantar suave a su hijita mientras la amamanta. La observa con detenidamente, esta de espaldas a el, su cabello lacio cayendo a un lado, cuello libre, sin ninguna alhaja, sus hombros descubiertos, y un poco mas abajo unas lineas rosadas claras. Son cicatrizes?? Cubriendo el resto de su cuerpo parece ser una... Sabana??. Se aclaro la garganta, asustandola, y de un brinco se paro con Grace en brazos.

- Dios Santo... - exclamo. Roja de verguenza. - No lo oi entrar..

- Ya veo... Y como se llama esta parte de la moda?? - dijo mientras la mira con cierta confución. Camino a la escalera y fue directo al placar. Abrió las puertas, los cajones, reviso el baño, bajo fue al lavadero, reviso todo. En el tender está la sabana, dos toallas y la única muda ropa que tenía Irene. No lo podía creer, lo que dijo Smith es cierto, no trajo su ropa. ¿¿Porque?? En toda la investigación de Thomas, Irene no dijo nada. Se asustó porque entro sin que ella lo oyera, se avergonzó un poco por su apariencia, no por su desnudez, tantas veces estuvo desnuda por capricho de ese innombrable que ya no la aflige. Lo que si le avergüenza es su espalda, llena de cicatrices, marcas para que consideren que ella tiene dueño, como un animal.

- Porque no me dijiste que no trajiste tu ropa?? No puedes andar desnuda... - recordó como estaba ayer por la tarde en la cama. - Que ibas a hacer en invierno??...

- Bueno, por lo que sé, estamos en primavera, puedo aguantar hasta que pagues mis honorarios a fin de mes, y no estoy totalmente desnuda, debajo de la sabana tengo ropa interior, y para aclarar, esta limpia, la lave anoche...- informo con calma. Ahora quien sentía incomodidad es Thomas.

- Debes confiar en mí, yo estoy aquí, puedes hablar de lo que necesitas... Disculpas por no prestar más atención, sé que te saque así como estabas del hospital y realmente tengo muchos pendientes, no estoy en un cien por ciento personal en la vida de Grace, pero dame un pequeño margen para solucionarlo. Confías en mí??. - la tomo por los brazos y la miro serenamente. Su celular suena, lo miro y reconoció el número. Se tenía que ir, otra vez.

De salida, pidió a Smith que se encargara de comprar ropa para Irene, le dio efectivo, y se fue a toda prisa.

Smith no puede creer lo que pide que haga. Primero ropas para bebe y ahora ropa para su joven hija.

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