Buscando salidas

Irene, al otro día, en el desayuno, volvió a pedir disculpas por su atrevimiento.

_ Realmente lo siento, nunca debí ser tan atrevida... Lo siento tanto...- dijo Irene mientras le servía el café, su cara reflejaba el sincero arrepentimiento.

_ No sigas... Ya lo olvidé...- mintió descaradamente.

_ Estamos bien, sin problemas...

_ Si fuera por mí, ni lo recordaría, eres tú la que insiste...- dijo tan serio y sin mirarla.

Con esas palabras, Irene entendió que esa química que sintió fue solo idea suya. Él no tiene interés en ella. Obvio. ¿Qué es ella? Una extra, con fecha de vencimiento. A evitar tentaciones y confusiones.

Esa mañana, pidió a Smith un sillón individual para el dormitorio. No va a amamantar a Grace en la cama mientras duerman juntos.

Va a esmerarse con el señor Johnson para que se encariñe más con Grace y ver cómo lo ayuda para que presione a Thomas. Miró la palma de su mano, tal vez gane un poco más de tiempo.

El señor Johnson miró con atención el sobre que le dejaron en su escritorio. Lo abrió. Leyó a detalle. Tamboréo sus dedos. Analizó las posibilidades. Bueno, por el momento a dilatar más el contacto. Por fin muestra las uñas esa mujer, siempre supo que es dinero lo que le importa. ¿¿Sabrá que Thomas tiene a la niña?? ¿Qué arreglo tiene para que se la quede Thomas??? ¿O lo extorsiona a él también?? Espera que sea lo sea, no pueda recuperar a Grace, que nunca forme parte de su vida. Esa mujer no merece ser madre. De todos modos tiene que asesorarse con su abogado, más tarde. Sonó su celular, le llegó una notificación. Es de una casa de artículos para bebés. Pidió información de unos productos. Los encargó.

Thomas tiene su dedo índice sobre sus labios. Es la tercera vez que lee ese contrato y no lo entiende. Recuerda ese beso. Habrá besado más de un millón de veces y también lo han besado. Nunca de esa forma. Tan dulce. Qué amargura decir que lo olvidó, cuando ansía volver a probar esos labios rubí, frescos y naturales. Dejó todo. Salió de su oficina, del edificio. Caminó sin rumbo por las calles, hasta que levantó la mirada y la vio, en una vidriera, de una casa de deportes, una malla deportiva. El maniquí vestía esa malla en un color verde agua, la imagen de fondo, las olas del mar. Desde donde está, parece la continuidad del cuerpo tiene alas por el degradé de los colores. Entró.

Paola viajó a Uruguay con unos amigos de su hermano. Ya recuperó bastante su cuerpo y está casi en bancarrota. Tiene que buscar recursos económicos pronto y está sondeando a posibles beneficiarios para su causa. Por lo menos hasta que el viejo comience a pagar. Hay muchos hombres con dinero en esas costas, a ver si encuentra alguien con la suficiente capacidad para financiarle la buena vida, eso sí, no más embarazos, bueno, a menos que valga la pena.

Smith lleva las cosas que encargó Irene, además del sillón, las mercaderías, frutas y pañales. La ayudó a ubicar las cosas y comentó que Grace debería tener su espacio, pero la casa de huéspedes no tiene otro dormitorio.

_ ¿Qué insinúas?... Solo compartimos la cama, nada más...- dijo avergonzada, es posible que la viera anoche.

_ No hay que avergonzarse, digo que está creciendo y debería tener su espacio...no hablaba de su intimidad...ni quiero saber...- dijo casi riendo.

Sonó el celular de Smith, contestó y colgó.

_ El señor Johnson quiere que vayas a cenar...

_ Está bien, ¿y Thomas?... Tengo que esperarlo...

_ Si quieres, yo le aviso que su padre quiere que cenen con él esta noche...- señaló su celular.

_ Está bien, nos preparamos y vamos para allá...

Las chicas se asearon, se pusieron bonitas. Mamá dejó listo el jacuzzi para papá y sin más salieron.

En la mansión, las esperaban el señor Johnson y la cocinera, una mujer de unos cincuenta años, morena, de ojos redondos negros, rellena, cabellos ensortijados cortos, elegante, aun con el uniforme clásico, blanco sobre negro.

_ Buenas tardes...- saludó Irene.

_ Hola... hay una persona que está ansiosa por conocer a la princesa...- dijo el señor haciendo señas a Irene para que se acercara.

_ Señorita Irene, soy Teresa... un gusto. El niño Thomas no me ha dejado ir a visitarla... y muero por conocer a la niña...- comenzó a decir esa mujer. Todavía no avanzó hacia ellas. Espera a que diga algo.

_ Hola... por favor, solo dime Irene...- mientras la mira fijamente. Apoyó el portabebés y soltó el cinturón de seguridad. Alzó a Grace y dijo: Ven, te presento a Grace...

La cocinera se deshizo en ternura, mientras Grace regalaba momentos únicos con esos ojos idénticos a su padre, cosa que no pasó desapercibido para ella, los mismos gestos de Thomas en su infancia, ya que ella está trabajando en la familia desde antes que naciera.

Thomas recibió el mensaje, suspiró con pesadez, tal vez es mejor, así no están solos, pero tiene que lidiar con su padre. Cuando llegó, no pasó por la mansión, sino que la rodeó y fue a la casa. Había luz encendida, pensó que Irene lo esperaba. Vacío y silencio. Subió y acomodó su compra entre la ropa de Irene. Vio el jacuzzi, ni tomando esa agua aflojará su tensión.

Luego fue a la mansión, al entrar, ya escuchó las risas de Smith. Están en el salón, entretenidos viendo a Grace con su juego nuevo, una mecedora con colgantes, cosa que primero no le gustó, pues estaba en brazos, pero después fijó sus ojitos en los colgantes. Para los adultos es una fiesta, ver cómo comienza a descubrir el mundo.

_ Buenas noches...- saludó en general Thomas. Se acercó a ellos, que no dejaban de sonreír. Fue hasta Irene, se agachó como para jugar con Grace, pero antes la besó en la mejilla. Un beso simple, únicamente para sentir su piel, y sentirse vivo. Sus ojos se encontraron por unos segundos, y retiró su mirada. Se enfocó en Grace, que al parecer lo reconoció, y le brindó la más hechizante sonrisa.

_ Muy bien, ahora que mi hijo ha llegado que sirvan la cena...- ordenó el señor Johnson, que notó el gesto de Thomas.

La mesa con protocolo inglés, el señor Johnson en la cabecera, ubicó a Irene a su derecha seguida por Thomas, Smith a la izquierda. El servicio lo realizó el mismo personal latino que en el almuerzo anterior. Grace descansaba en el portabebés. Todo muy formal, menos la mano de Thomas que se posaba sobre la mano de Irene en la sobremesa. Ese contacto le erizaba la piel. Y se repetía mentalmente que era únicamente una actuación para el señor Johnson. Se disculpó, se retiró de la mesa para atender a Grace. Lo observó, no se volteó para mirarla, así que era eso. Solo una actuación.

"Es tarde, si me disculpan, me retiro... Gracias por esta velada..." - dijo Irene llevándose a Grace.

"Gracias a ti, espero que tengamos más encuentros..." - dijo el señor Johnson.

"También me retiro, Papá..." - comenzó a decir Thomas.

"Se contactó Paola..." - dijo su padre.

"¿La has visto?" - preguntó, volviendo sus pasos.

"Acompañaré a Irene y le llevo la mecedora..." - dijo Smith.

Padre e hijo quedaron en el comedor. Smith la acompañó con su peculiar alegría llevando para ella los regalos de Grace. Irene escuchó muy bien ese nombre y sabe bien quién es. Y más notó cómo Thomas se alteró con ese comentario.

"¿Será que tiene esperanzas con esa mujer? Bueno, es la madre de Grace. No fue madre por fertilización, así que. Sin comentarios", se reprochó mentalmente.

Smith dejó todo y se despidió con un beso en la mejilla de Irene. Subió, aseó a Grace, la alimentó y la acomodó en su cuna. Rápidamente, se aseó, se cambió y se metió a la cama. Thomas no vino. Le costó, pero se durmió. Cuando Grace la necesitó, aún no había llegado Thomas. Su cabeza no deja de pensar, y todas sus conclusiones van al mismo lugar. Se fue a encontrar con ella. Bueno. También es un beneficio para ella, no está segura con Grace.

Thomas habló con su padre en el estudio, su corazón se acelera por saber qué novedades tiene, porque él no pudo averiguar nada aún.

"No se contactó de forma directa. No tengo idea de cómo, ni qué has hecho para a mi nieta aquí... Y lo que voy a decir es algo que tal vez tú ya lo intuías..." - comenzó a decir mientras sirve un whisky.

"Papá, ¿qué sabes de Paola, está en Estados Unidos? ¿Qué te ha dicho?" - comenzó a preguntar, sin querer explicar nada.

"Solo me llegó un sobre, no tiene su ubicación... Es más, solo tiene su pedido. Ni pregunta por su hija, ni por ti..."

"¿Y qué pide?"

"Dinero..."

"¿Dinero por qué? ¿Qué quiere cobrarte?" - intuye que hizo su padre.

"Tenemos mucho que aclarar, tendrás que traer a amigo el abogado y decirme la verdad..."

"Papá, que te quiere cobrar..."

"Mi intervención, quise pagarle para que se marchara y me dejara a mi nieta..."

"Papá, yo me iba a hacer cargo de ella, nunca la iba a abandonar, no tenías que hacer nada..." - dijo rascándose la cabeza. ¿Ese es el motivo de que huyeras?

"Lo sé ahora, en esos días, todo era incierto..." - busca algo en su escritorio. Un pendrive. Lo conecta a su computadora y reproduce un audio. Se escucha claramente la voz de Paola y su padre. Él ofrece una gran suma para que tenga a la niña y se aleje. Que renuncie a su hija. Cosa que ella no dijo que no, sino que pidió más dinero.

"Yo no pretendía que esa situación fuera una catástrofe, únicamente lo mejor para esa inocente..."

"¿Y para mí? ¿Qué pretendías?" - preguntó. "¿Sabes que con tu acción podrías ser la culpable de que Grace no tenga a su mamá?"

"¿Crees que si ella la quisiera, la abandonaría, que no preguntaría por ella? Solo quiere dinero..."

"No lo sé, papá... No la conozco, ni siquiera sé lo que piensa o quiere..." - bebió toda su bebida.

"Entonces, ¿cómo tienes a Grace? ¿Qué trato hiciste con Paola?"

"No hice ninguno, nunca pude hablar con ella..." - se levantó, fue al bar y llenó su vaso.

"¿Y entonces, qué juego hace Irene? ¿Qué es eso de que fue adoptada por Smith?"

"Irene la contraté... para poder traer a Grace... Fue lo único que se me ocurrió en ese momento..."

"Bien... Arreglo el pago con Paola. Tú reconoces a Grace y libera del contrato a Irene..." - propuso el señor Johnson cruzando sus dedos por debajo de su barbilla.

"¡¿Qué?!" - pensó con cuidado, pero lo único que entendió fue dejar en libertad a Irene.

"Un momento... No nos apresuremos... Hay que estudiar nuestras jugadas..."

"Si es por nuestro trato..."

"No, papá, infringí algunos temas legales..." - trató de que no se metiera.

"Libera del contrato a Irene... Ella no debe estar en medio de esta situación, no es vida estar solo para el cuidado de Grace, no tiene tiempo libre..."

"Papá, hay cosas que no sabes..."

- ¿Y qué cosas no sé? Te escucho... Quiero que demos una solución... - dijo, parándose y yendo hacia su lado.

- Grace depende de Irene para alimentarse...

- En menos de dos meses, podrá comer... Teresa se puede ocupar y contrataremos más personal. Si aún necesita leche materna, se la conseguiremos. Hay centros donde se puede conseguir... Y también, será mejor para que Grace no sienta cuando se tenga que ir, será una terrible pérdida su partida...

- No la voy a liberar todavía...

- ¿Por qué no?

- Hay unos temas de su pasado que podrían surgir y...

- Anularé nuestro trato y liberaré a Irene... - pidió firme.

- ¿Cuál es tu apuro para que se vaya? Ella no está mal, ni físicamente ni mentalmente... No está por la fuerza...

- ¡No quiero que juegues con ella!... Basta de imprudencias... No quiero que hagas lo que siempre hiciste... Usar a las mujeres por un rato...

- No la toques... Yo la respeto... ella... - no pudo terminar.

- Y entonces... si le tienes algo de respeto, la liberarás de su compromiso...

- Papá, mañana por la mañana discutiremos con Ceballos y tu abogado los detalles de cómo trajimos a Grace, pero no puedo liberar a Irene todavía... No por ahora...

- Es tarde, está bien. Puedo esperar un día más...

El señor Johnson palmó el hombro de Thomas y se retiró. Thomas se levantó y fue nuevamente al bar y trajo la botella. Piensa que tiene razón en cuanto a la liberación del compromiso de Irene, por Grace es lo más lógico. Y él, es lógico retenerla tan solo para estar cerca. Es una tortura. Una locura. Meses atrás, ya la habría tomado sin preguntar. Aun, sin que le gustara mucho, solamente por tenerla cerca, únicamente para demostrar su poderío. Primero su padre quería ceder todas sus empresas por verlo formar una familia. Ahora, tiene algo parecido a una familia y él le cederá todo si aleja a Irene. Qué ironía.

Buscó en su bolsillo y sacó una cajetilla de cigarrillos. Tomó uno y lo encendió. Tiene mucho que pensar.

Irene lo escuchó entrar al baño, es temprano aún, no amanece. Escuchó la ducha. Luego, sintió el cuerpo de Thomas caer en la cama. Quiso hablar, pero ¿quién es ella para preguntar? Thomas solo durmió un rato, cuando sonó su alarma, salió sin decir nada.

Desayuno sola. Después, comencé con las tareas de la casa. Busqué la ropa sucia. La curiosidad de mujer me llevó a oler su camisa. Olía a cigarrillo, transpiración y alcohol. No tenía manchas de labial ni perfume de mujer. Bueno, tal vez ya no tenía la ropa puesta, por algo se bañó antes de acostarse. ¿Pero qué piensas, Irene? ¿Ni que te importara? A tu lugar, recuerda quién eres, una extra nomás.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play