El hombre no podía entender, ni darse a entender. Quería saber, pero el idioma era una barrera. Y el llanto que seguía, el bebe llora de forma lastimera y aguda. Insoportable.
La enfermera regordeta mucho mayor que él, explicaba en correcto castellano la situación.
- La madre se fue, dejo a su bebe...-agitaba sus gordas manos como si quisiera sacudirse el problema- vaya a la oficina de Trámites para que ellos lo ayuden... ¡¡Gringo loco!!! Yo no hablo inglés...- intento dejarlo ahí y acudir en auxilio del bebe, pero el gringo no la dejaba y seguía hablando.
Y el llanto seguía.
- Que le pasa??? Tengo que ir... Vaya a la oficina de Trámites...- señala con su dedo al pasillo blanco, lleno de personas caminando.
Por Dios, como le explica a esa mujer lo que quiere. ¿Dónde está los médicos?? ¿Dónde está su abogado??? Mira con desesperación a su alrededor. Y ese llanto...
- Paciencia Señor... - implora la enfermera que no media más de un metro y medio. E intenta sobrepasarlo para continuar con su trabajo. El hombre insistía y hablaba más lento. - Ni que me lo escribas, no sé inglés...- grito frustrada.
A pesar del ruido, del movimiento de las personas y de estar discutiendo, el llanto seso.
Tanto la enfermera y el hombre se sorprendieron, volvieron a mirarse para encontrar una respuesta que ninguno de los dos tenía. Entraron a habitación de donde, hasta unos segundos antes provenía el llanto. Una mujer está sentada en una silla sosteniendo al bebe y dándole el pecho. El llanto seso porque ella lo alimentaba. Thomas la miro a detalle, no era rubia platina, no era voluptuosa, sin maquillaje, no era superficial. Su cabello es dorado, tenía unas costras cicatrizando en su rostro ovalado, natural casi aniñado, vistiendo solo la bata celeste de hospital, casi diminuta, dándole de mamar al bebe. Una mancha húmeda que crecía sobre su otro pecho.
- A ver muchacha, por fin haces algo bueno... creí que te ibas a dejar morir...- dijo la enfermera que rápidamente le acomodo una almohada sobre su panza golpeada y con suavidad ubico unas gasas sobre el pecho que derramaba leche.
Irene se despertó con una sensación rara e incómoda en sus pechos, los sintió llenos y con la urgente necesidad de vaciarlos. Y ahí escucho el llanto, como si fuera que la llamaba. Oyó de otra enfermera joven que el bebe no toleraba la leche de fórmula y que su madre la había abandonado. El llanto era porque tenía mucha hambre. Solo fue una reacción, sin pensar. Limpio su pezón y se lo ofreció. Sintió un alivio extraño casi con culpa. Oyó hablar al hombre que ni miro.
- Este gringo loco que no le entiendo...- dijo casi enojada la enfermera.
- Solamente quiere saber donde está la madre del bebe y quiere un ADN...- tradujo Irene.
- Pues, la madre se fue, no sé donde está... un ADN??? ¿Es el padre? Habla con él, pregúntale...- dijo con voz más calma e inhibida por una casi niña que sabe un poco más que ella.
Pensó un momento, buscaba las palabras en inglés. Había aprendido en la secundaria y era buena, pero únicamente entablo conversaciones cortas con su profesor. Con cuidado se dirigió a él.
- La enfermera dice que la madre se fue, no sabe a donde... Creo que abandono a su bebe- logro decir en inglés casi perfecto. Lo miro por primera vez, un hombre totalmente pulcro. Alto. De traje gris sin corbata. Zapatos negros espejados. Rubio, cabellos cortos prolijos. Unos ojos azules increíbles. Piel blanca, sin barba. Solamente que su rostro no decía nada, no podía leerlo. Es hermoso, atractivo por demás. Es como un modelo de publicidad.
- Por fin alguien habla inglés aquí!!! Que frustrante estar con tantas personas y que no te entiendan...- la mira con intensidad. Sus dudas crecen más. No sabe qué sucede. ¿Debe saber.- conoces a Paola??? Donde fue??? - pregunto casi con desespero.
- No la conozco, no sé quién es...- contesto en inglés más claro. Bajo la mirada al bebe que se había conformado con su leche y dormía pegado a ella. Seco sus lágrimas con sus dedos.
Mientras ellos hablaban la enfermera había ido a buscar al médico, el mismo que atendió a Irene. Entro a toda prisa y rio ante la escena.
- Enfermera la felicito, es la mejor solución para la beba, una madre de leche...- dijo el doctor que ni miro a Thomas, se enfocó a ver un poco más de cerca al bebe. Sin sacarlo de sus brazos la examino mientras escucha a la enfermera.
- Obvio que soy la mejor, soy una solucionadora de problemas... este gringo quiere saber de la madre y quiere un ADN...- informo como si ella lo hubiera entendido, pretendiendo ser muy proactiva.
Thomas entendió solo ADN. Y comenzó a hablar un poco más lento para que le tradujera Irene al doctor, la mira con intensidad para ver si ella lo entiende. Sorpresa fue que el médico si entendía y habla muy bien inglés.
- A ver si entendí bien lo que quieres. Busca a la mujer que dio a luz esta niña, y que además quieres comprobar si es tu hija esta bebe- dijo el doctor en un perfecto inglés, mirándolo fijo mientras se colgaba el estetoscopio sobre su cuello.
- Pues si, eso es lo que quiero...- contesto, y seguía mirando a su supuesta hija.
- Bueno vayamos por parte, quien es usted, que relación tiene con la madre de la beba, conoce las leyes de este país, porque usted me parece que no es de Argentina... esta beba a pesar de no estar inscripta en el Registro de las Personas es ciudadana Argentina...- aclaro el doctor que como todos en esa habitación no se ajusta a lo lógico. Una beba abandonada. Una madre sin su hijo. Y un posible padre. Es una situación extraña.
- Tiene razón, soy Thomas Johnson, la mujer que dio a luz es ciudadana estadounidense al igual que yo, y creo que esa es mi hija... Y ahora yo pregunto, quien es ella y porque le dio el pecho, es higiénico esto???- mirando al médico primero, luego a la enfermera y por último a mujer, que lo miraba con cierto asombro o es que quería decir algo.
El médico pensó un poco y se rio. Que lío es esa situación y hablo primero en castellano para que entendiera la enfermera.
- vaya a la oficina de Trámites y traiga la entrada de la fugitiva... Espere, también traiga la de Irene- indico a la enfermera y continuo en inglés- su mujer, no sé que la impulso a hacer esto, salió del hospital sin su hija ni su alta médica, parió y se fue. No se huía de algo o alguien- y apunto su dedo índice hacia él- por otro lado, la beba no se alimentó naturalmente de su madre por razones obvias, pero estamos aquí para solventar las necesidades físicas de nuestros pacientes, su supuesta hija no tolera leche de fórmula, al buscar solución lo más acertado es buscar una nodriza, una mama sustituta hasta que sé dé la solución definitiva... Irene ha perdido a su propio hijo. Solo juntamos las piezas sueltas...- explica el doctor y recibe de la enfermera unas carpetas. Una dice NN y la otra Irene Nada. Continuo hablando- Aquí está la respuesta a su pregunta, Irene- la señalo con la mano como presentándola- no tiene enfermedades venéreas, no está enferma, sus análisis marca niveles sanos tanto en sangre, orina...- ojeo más la carpeta- lo más grave es una fisura en una costilla, algunos huesos ya sanaron por completo, es decir que es higiénica para ser nodriza...- termino con su informe y espero a ver que respuesta le brinda Thomas.
Que situación. Se acercó para ver mejor a la beba. Cuando se enteró de que Paola viajo a Argentina, no sabía que iba a hacer. Temió lo peor. Todo estaba mal desde que se enteraron del sexo del bebe. Estaba buscando una solución desde entonces. Su padre fue claro con las condiciones del traspaso de las empresas. Casarse. Y su primer hijo debía ser un varón. Y no debía ser engendrado artificialmente, solo valía si era natural. Se creyó muy listo en formular un contrato con su abogado, Cristian Ceballos, contratar a una mujer para embarazarla, si todo salía bien, el producto era un varón, se casaban y formaban una familia feliz. La ganancia para ella ser parte de la familia Johnson y parte de su cuenta bancaria. Para él, el traspaso de todas las empresas, y eso que ni tenía treinta años, recién cumplió los veinticinco años. Encontrar a la mujer no fue difícil, embarazarla menos. Tardo cinco meses para saber que no era un varón, una niñita venía a sus vidas. Paola quería abortar, ya era tarde, muy riesgoso y de cierta forma él estaba ilusionado con ser papa. De todas maneras era hijo único, iba a recibir tarde o temprano las empresas, lo que no estaba de acuerdo Paola. Quería ya, ahora el dinero. Y no quería migajas. Thomas la siguió para pedirle que se casara con él, que formaran una familia, pero cuando llego tras sus pasos ella abandonó a su hija, no le importo dejarla sufriendo, sola y desamparada. La vida está formada de decisiones, cuál es la que debe tomar. Abrió la boca para anunciar su decisión y entro casi corriendo su abogado.
- Esto es un desorden burocrático...- dijo en correcto español un hombre de veintiocho años, morocho, latino, pulcro pero todo traspirado.
- Y es un hospital... Vamos a mi consultorio a ver que solución tiene esto...- dijo empujando a todos al pasillo el doctor.
- Irene cuídala por favor... No te vayas.- rogó Thomas antes de salir.
Irene escuchó su nombre y le pareció que lo dijo con cierta dulzura, aunque no le gusto que la tratara de poca higiene. No podía leer su rostro aun, es una completa confusión. Será que es así o solo es su forma de protegerse. ¿Ir a donde?? Ahora lo único que analiza es que necesita sobrevivir una vez más. Necesita algo de dinero. Tal vez su leche materna sea una salida, podría venderla a ese hombre para su beba. Suspiro pesado y le levanto con ese cuerpecito tibio que se había agarrado con sus mamitas a su bata, tal vez esperanzada de que no la abandonara otra vez. Vender su leche, la fuerza de la costumbre, pensaba igual que su "familia" todo es negociable si es que se consigue ganancia propia.
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