Paola disfruta de un relajante masaje de piedras calientes del un spa exclusivo. Dos días intensos, de actividades de relajación, regalo de su nuevo dueño. Ella cumplió con lo que le pidió; que se realice una cirugía menor, una Ligadura de Trompa. Así, podrá disfrutar de ella sin cuidados, evitando cualquier incidente embarazoso. Luego de esa cirugía, a la cual ella le pareció la idea más brillante, pues la maternidad no es para ella, él la llevo a ese complejo para que la mimen. Ella le tiene una sorpresa, pidió al medico que le repare su himen. Sabe que se volvera loco por ella. Se siente una diosa, una ganadora. Tiene a sus pies a un hombre poderoso, que congenian a la perfección. Él no quiere hijos, ella menos. Él tiene dinero, ella sabe gastar. La cuida para que se vea y se mantenga bella. Es todo lo que le interesa.
Al inútil de su hermano, lo dejó de intermediario con el tema del cobro de su chantaje. Tarde o temprano van a tener pagar, aunque ella por ahora, no puede armar líos por el norte, porque tiene una billetera que vaciar y propiedades que poner a su nombre.
Thomas no entiende a Irene. Le ofreció casarse con ella, y ella lo rechazó como si fuera lo peor del mundo. Ni se cruza con ella en la casa. Smith le lleva a Grace por las tardes, pero con la condición de que no se la lleve a ningún lado. Es una rutina agotadora. Se levanta temprano, para no cruzarse con su padre, bueno, con nadie. No quiere consejos, ni hablar de Irene. Realmente es una arpía, se ubicó en su familia y los puso a todos en su contra, hasta el personal doméstico está al pendiente de ella, hace maña y la consienten. Todas las noches, cuando se duerme Irene, entra por la puerta principal del cuarto de Grace y pasa a la otra habitación. Y se queda admirando a esa mujer que le quitó su paz.
Teresa es la persona que más consiente a Irene, y ve que a pesar de que ella sonríe, no es feliz. A pesar de que ella le mima para que coma más, apenas prueba bocado. Ni para obligarla diciendo que Grace necesita más de sus nutrientes ella come. Teme que se enferme, por eso habla con Smith.
_ Smith, tenemos que hacer algo, esa niña tiene una tristeza, es como un ave enjaulada...- dijo con preocupación.
_ Lo sé, ya el señor Johnson se está encargando...
¿_ Que les pasa a esos dos??? ¿Porque se pelearon?? Ninguno quiere oír del otro... pero bien que están atentos a lo que sucede a cada uno...- comento Teresa.
_ Son jóvenes, piensan que hay tiempo... Ya reaccionarán...
_ Pero los dos son extremistas... deben pensar en esa niña que tienen...
Los dos charlan en la cocina, en donde el señor Johnson los escucha discretamente. Salió de ahí e hizo una llamada.
Muy temprano el señor Johnson se dispuso a esperar a su invitada. Esta seguro que ella es la pieza que ayudara a Irene con su depresión.
_ Hola tío Thomas... Ya llegué vine lo más rápido que pude... Que es tan urgente???...- dijo una joven rubia, de cabellos lacios, cara angelical, ojos verdes, fuerte, empoderada, y muy bonita. De la misma edad de Thomas hijo.
_ Mi querida Casandra, tengo una tarea para ti...
_ Es acompañar a Thomas...- dijo con una sonrisa juguetona.
_ No, no...es a mi nuera...
_ Thomas se casó???...- casi se cae del sillón.
_ Algo así, es una chica extranjera, no tiene familiares cercanos aparte de su padre y ya sabes que Thomas es especial en cuanto a sus relaciones...- comenzó a explicar lo que se puede saber.
_ Hija de quien es ella???...- pregunto para saber de donde salió.
_ Es hija de Smith...
Casi se ahoga con su café. Es más absurdo decir que Smith tiene una hija a que Thomas se haya casado.
_ Estás bien???...- preguntó el señor Johnson preocupado.
_ Sí, es que hoy usted se ha levantado muy gracioso...- y su risa estalla en el estudio.
_ Sabes muy bien que soy un hombre serio, por lo tanto, quiero saber si estás dispuesta a realizar esta tarea y lo más importante... Quiero discreción...
_ Soy una profesional, cuál es mi tarea y cuanto mi paga...- dijo poniéndose seria.
_ Quiero que seas la dama de compañía de Irene, por ahora requiere cuidados, casi diría, intensivos... sé su amiga, su apoyo emocional... Una cosa más...
_ No hay problema. Puedo hacerlo...
_ Tienen una hija pequeña...
"Thomas, casado y con una hija. Vaya que baldazo de agua fría." Pensó Casandra. Cuando trabajo por primera vez con el señor Johnson fue dama de compañía para la señora Johnson, ella sufría de cáncer y necesitaba a una joven para que le acompañara sin tener que ser una enfermera. Claro que Thomas también necesitaba apoyo emocional en esos días. Ella le enseñó el arte de seducir, lo introdujo al sexo, lo inició en el mundo del deseo.
Al fallecer la señora Johnson no hubo más tareas oficiales para ella, aunque le dolió se tuvo que marchar. Creyó que tal vez Thomas la detendría, pero solo la llamaba de vez en cuando para dar rienda suelta a su instinto masculino. Se enfocó en trabajar como acompañante de mayores, exclusivamente mujeres, las recomendaciones del señor Johnson le abrió puertas impensables y con muy buena paga. Aún sigue soltera y sin preocupaciones. Aprendió que no se mezcla el placer con el negocio y eso le dio una reputación impecable a nivel laboral. Y ahora está de nuevo en sus orígenes.
El señor Johnson le explicó que Irene es una mujer sensible, con una hija chiquita, que sufrió mucho antes de conocer a Thomas, que él la quiere, pero tiene muchas costumbres que ella no acepta. Que por ahora están distanciados, pero tienen en común a Grace. Tiene que ayudarla a cuidar a la niña y ayudar a Irene por su mano.
_ Cuando empiezo??...- preguntó Casandra tomando notas de esos detalles.
_ Ya, es urgente... pero, recuerda discreción. Nadie debe saber que Thomas tiene una hija...
_ OK tío, donde está ella??...
Irene no baja, siempre está en la habitación. Por las mañanas, acomoda un sillón y toman sol con Grace desde el ventanal mientras desayunan. Es una rutina que se autoimpuso para no cruzarse a Thomas.
El señor Johnson golpea con suavidad la puerta y pasa.
_ Buenos días, Irene, te quiero presentar a alguien...- dijo mientras acomoda otra silla para Casandra.
_ Hola...- saludó no muy convencida al ver a esa mujer hermosa.
_ Ella es Casandra, mi sobrina. Ella se quedará unos días con nosotros... mientras se queda puede ayudarte con el amor del abuelo...- dijo mientras toma a Grace que se deshace en sonrisas reconociéndolo.
_ Y esta princesita es Grace... La luz de mis ojos...- dijo el señor Johnson dando a entender cuál es la prioridad ahí.
_ ¿Cómo estás, Irene??? Te duele???...- señaló su muñeca.
_ Ya no tanto...- contesto Irene media desconfiada de esa mujer.
_ Chicas las dejo, tengo muchas cosas por hacer...- entregó a Grace a su mamá y salió. Puso en marcha su estrategia. Una persona para la soledad de Irene.
Irene la observa. Más que visita, parece que le contrataron una niñera. Le gusta estar sola, por más que sus pensamientos la acosen, pero si no hablan de Thomas, podría funcionar. Necesita ayuda. Mucha. No puede atender bien a Grace, más a la madrugada, cuándo tiene que darle el pecho. Y no tiene que forzar su mano o tendrá secuelas.
Casandra no puede romper la barrera que se impone Irene, únicamente responde en monosílabos. Hablo de todo, pero ella no afloja. Prioridad. Su hija.
_ No le vas a poner pendientes a Grace??? O esperas a que sea más grande y lo haga ella sola??...yo no tuve de chica los pendientes, y de grande me lo puse acá...- mostró su piercing en el ombligo.
_ No, la verdad que es que lo hemos hablado...- dijo y calló.
_ Cómo que no lo han hablado???...- pregunto y se dio cuenta de que no quiere hablar de Thomas. Sacó su celular y busco modelos de pendientes de niñas.
_ Veamos modelos que te gustaría a ti...- mostró los modelos y ella comenzó a bajar sus defensas.
Teresa subió con agua fresca para Irene, y observo a dos chicas entretenidas, charlando. Se le alegró el corazón.
_ Niñas, necesitan algo más...- preguntó acomodando la jarra.
_ Estoy agobiada aquí, y si salimos al jardín... nos llevarías algo de comer y unas copas del coñac del tío que tiene guardado...
_ Salgan al jardín, llevo lo demás menos el coñac...- dijo casi riendo.
Irene dudó un poco, pero le gusta esa compañía. La ayudó a bajar y a llevar a Grace.
"Que bien se siente estar afuera". Pensó y agradeció que esa chica llegara.
Smith fue a buscar a Grace para llevarla con su padre. Las chicas hablan de todo, hacía muchos días que no oía a Irene reír. Irene la llena de besos y la deja ir. Casandra le prepara el baño y se dirige a ella para ayudarla
_ Gracias, pero me gustaría estar sola... cualquier cosa te llamo...
_ Vamos, yo no estoy para juzgar ni para criticar... Y me gustan los hombres…- dijo pícaramente.
_ No es eso... no me gusta que vean mi cuerpo...- mintió para ver si la deja.
_ Estoy para ayudarte, si no mi tío se enoja conmigo...- sin hacer caso la ayuda a quitarse la ropa.
_ Cuál es tu profesión Casandra???...- indagó, ya que ella no la va a dejar sola.
_ Soy Acompañante...
_ Acompañante???... De citas???...
_ No, de esas no... Dama de compañía, Acompañante Terapéutico...- su risa resonó en la habitación.
_ Ahhh... entiendo. Y cuál fue tu último trabajo...
_ Con Licy Faind... una señora encantadora, era superdivertida...
_ Era???...
_ Sí, falleció. Tenía cáncer...
_ No quiero que me cuides...- dijo Irene temiendo a las coincidencias.
_ Tonta. No todos mis pacientes se mueren...- rio divertida. Y siguió hablando de todo, tratando de imaginar que le ocurrió para tener esas cicatrices. Con razón que no quería que la viera.
Las ocurrencias de su Acompañante y que no le preguntara nada que no quisiera responder, hizo que ese día fuera grandioso. Todo fue más fácil. Ella tiene conocimientos de enfermería, ni preguntó, busco entre las cosas de Irene y sin preguntar le aplico la crema para cicatrices. Le masajeo su brazo e hizo que le aliviará su postura por el cabestrillo.
Cuando Smith volvió con Grace se ocupó con toda ternura y la ayudó para que ella no forzará su mano. No sabía que tenía tanta hambre hasta que vio como ella compartía su porción. Las risas hicieron que le dolieran su costado. Por fin podía hablar sin tener que explicar, ni fundamentar.
El señor Johnson al ver la aprobación en la cara de Teresa y el oír las risas desde el pasillo, supo que fue muy buena su idea.
Thomas nunca está para cenar. Esta noche no es diferente. Siempre llega tarde. Toma su baño, se recuesta un rato, espera, cuando todo queda en silencio, se levanta y va hasta contemplar a su arpía. Sale antes que Grace pida por su mamá. Va a su cuarto y espera. Siempre escucha sonidos simples, y la voz dulce de Irene. Pero hoy, escucha voces risueñas, apagadas. Hay alguien más. Smith no le comento nada. Con calma sale al pasillo y espera a ver quien sale de la habitación. Los minutos parece detenerse y ya no aguanta la incertidumbre. Odia a esa perdona que hace reír a su arpía. Avanza un paso y se apaga la luz. Una silueta familiar sale de la habitación. Una marea de recuerdos calientes mezclada con otras sensaciones y una imagen que calmó todo. Su madre.
_ Sandy... Que haces aquí???...- dijo sorprendido
_ Cuido a tu mujer y a tu hija...
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