Irene, la candidata ideal

Amanecía, el sol no se rendía y no da paso aun al otoño. La temperatura ambiente es bastante elevada, lo que es bueno para Irene. Estaba tan perdida en tratar de acomodar sus emociones que no se dio cuenta de que no tenía ropa, ni siquiera ropa interior. Aunque había quedado ropa en su departamento de alquiler, no podía ir a buscarla, no tenía nadie cercano que la ayudara. No podía seguir con la bata de hospital, el médico ya le había dado el alta y también, no quería dejar sola a la beba. Sentía tristeza por ella. En su pequeña muñeca, el brazalete de identificación del hospital únicamente tenía dos letras, NN. Dice un refrán, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Ella, a pesar de odiar apellido, tenía uno junto a su nombre, pero esa pequeñita no tenía nada, ni siquiera un nombre. Todas las enfermeras pasan por la habitación a visitar a la beba, ya que empatizan con su situación y ella las cautiva con su belleza. Nació con el peso justo para no tener que ir a Neonatología, esta sanita, tiene un cabello rubio, muy rubio, abundante y todo alborotado, su carita de ángel ahora está en un tono rosa y cuando despierta... unos increíbles ojos azules, que roban sin piedad suspiros y piropos. Y sus visitantes le han traído presentes muy necesarios, pañales, unas ropitas, un peine y sin fin de caricias, cada cual la llama por un nombre distinto. Irene está muy pendiente de ella, no deja que llore por nada. Ella está muy segura de que Thomas es su padre, es idéntica a él. Lo que le preocupa es que no intento acercarse a su hija, ni la toco, y todavía no ha vuelto desde ayer. Necesita dinero.

Thomas y Cristian no habían dormido nada. Uno pensando en la bebita y el otro buscando los datos que no encuentra.

- Muy bien, quieres escuchar lo que encontré de nuestra candidata??- pregunto el abogado mientras termino de hablar por teléfono y se recostaba en la silla con las manos tras la nuca.

- Solo dime si o no...- contesto agotado de paciencia. Ni el largo baño que tomo lo ayudo a relajarse. Está tenso y dolido. Las horas pasan y no sabe nada de Paola. Su hija está con una extraña. Y la burocracia de este país, donde no tiene influencia. Su padre, si tiene influencia aquí, y está muy tentado de llamarlo para pedir su ayuda, aunque esa acción lo deja ver como un tonto.

- Esa será tu decisión, yo nada más estoy para asesorarte y darte mi opinión…- dijo mientras busca un cigarrillo y lo enciende.- esto son los datos de nuestra candidata... Nació en Rosario, en una provincia de Argentina, el 19 de marzo de 2004, o sea que en unos días cumplirá diecinueve años. Es mujer. Blanca. Un metro setenta de altura. Sesenta y tres kilos. Ojos marrones. Hace tres días perdió a su hijo no nato en una agresión en la calle. No tiene Licencia de Conducir. No tiene tarjetas, ni siquiera es adicional a alguien. No posee propiedades. No posee ningún tipo de actividad bancaria, muchos menos cuentas activas. No tiene nada registrado a su nombre, tampoco encuentro registro de vacunas, ni escuela, ni dirección, ni esposo, ni familia. Hace honor a su apellido; Nada…- sus ojos negros brillan de emoción, casi que quiere saltar y abrazar a su amigo.- Como supiste que es la candidata ideal, perfecta...

- Espera un poco, me dices que pasaste toda la noche buscando datos y solo eso has averiguado. Los datos del hospital???- Thomas no está feliz. Para no armar un alboroto con su amigo, se levantó de su silla y fue al ventanal. Esta ciudad es bulliciosa, un ritmo constante, y aun así diferente a su ciudad.

- Pero acaso no lo ves??? Es un formulario en blanco listo para ser rellenado. No sé que paso aquí, pero estoy seguro de que hay una parte que no es totalmente legal, nadie existe sin datos en su vida por más insignificante que sea...- no podía creer que eso fuera real.

- Dices que pueda que tenga una vida paralela?? Un oscuro secreto o que?...- se vuelve hacia su amigo.- Solo hay una manera de saber, trae tu nobuk. Vamos a preguntar a la fuente misma...- Dijo mientras se ponia su saco. Salieron de la habitación del hotel a toda velocidad.

Irene se asoma por tercera vez al pasillo y busca con la mirada a la chica de la limpieza, le había dicho que volvería en una hora con su pedido, pero ya han pasado dos. En su desesperación, no se percató de ese hombre que está sentado en un banco leyendo el diario, en el pasillo del hospital en diagonal a su puerta. Un hombre mayor, con traje negro y corbata gris. Tal vez de un metro setenta. Cabellos cortos prolijos, casi blanco total por las canas. Algo rollizo. Usa lentes ahumados y sus ojos son de un tono celeste. Sin que Irene lo note, ha tomado fotografías desde su celular, a ella y a la beba a la distancia. Tiene fotografías desde que Irene socorrió a la beba, varias por no decir muchas. Ahora apenas aguanta la risa, pues Irene no utiliza más la bata del hospital y se ha puesto un batón, muy grande, como de tres tallas más que ella, perece que una sabana se está devorando a esa mujer.

Gran susto se dio cuando entraron a toda prisa y cerraron la puerta tras ellos.

- Muy buenos días...- saludo Cristian en correcto español. Miro la habitación, camino hacia una pequeña mesa junto a la cama y corrió un poco las cosas que había sobre ella, noto que era movible y la empujo hacia una silla y obtuvo un mini escritorio. Thomas se dirigió de inmediato para ver a su hija que estaba en la blanca cuna. Se sorprendió cuando la vio vestida con un conjunto rojo, hasta con un gorro y todo. ¿Acaso Paola había dejado un bolso con ropas para ella?? ¿O era ropa del bebe de Irene?? Se volvió hacia Irene para preguntarle y escucho que hablan en castellano.

- No, no, ella habla perfecto inglés. No hablen en castellano pues yo no lo entiendo- dijo dejando su pregunta atrás, ordenando sus prioridades, ya tendría tiempo con su hija.

- Irene, queremos ofrecerte un contrato de trabajo. No te ofendas, pero te hemos investigado y hay unas falencias en tus datos, esto es lo que encontramos...- dijo el abogado mientras le entregaba una carpeta marrón sin levantarse de su improvisado escritorio.

Irene la tomo con avidez, sus ojos brillaban, será que habían encontrado su origen?? La abrió y a medida que leía se apagaba el brillo lentamente. Thomas, que la mira con intensidad, vio como su rostro cambio, no sabía que emoción sentía ella, solo vio el cambio. ¿Que oculta?? ¿Fue descubierta??

- Solo esto han encontrado??? No hay nada más??- Pregunto casi con impotencia. Creyó, que como al parecer, ellos tienen recursos monetarios podría encontrar algo más.

- Nos preocupa que no tengas un pasado...- Comenzó a decir el abogado.

- Les preocupa a ustedes??? ¿Y que queda para mí?? No se imaginan lo que es vivir así!!- le grito con angustia. Estaba como siempre. Nada. Lo miro y leyó la cara de Cristian y a donde quería ir el abogado. - Lo siento, no es su culpa que no pueda encontrar mi origen...

- Quien eres Irene??? - Dijo Thomas que está muy cerca de ella, parado firme y con los brazos cruzados sobre su pecho.

- Esta vida me la impusieron, yo no pertenezco a esa familia... Busquen Irene Ferreira. - trato de explicar, sin mucho entusiasmo.

El abogado que ya había preparado su computadora portátil, tecleaba con gran agilidad, buscando la parte ilegal. Pasan los minutos de forma muy pesada e incómoda. Irene quiere caminar hacia el otro lado de la habitación, pero está entre el abogado, la cama y Thomas. No quiere pasar por su lado. No teme a la cercanía de ningún hombre, no tiene miedo de que le pueda hacer. Teme ser rechazada, apartada. Ya lo vivió la primera vez que se vieron, la trato de poca higiénica. Bajo la cabeza y vio como una lágrima se escapó y formo un círculo perfecto en la chancla que tiene puesta.

- Vaya, vaya...- Dijo por fin el abogado que casi como admirando lo que descubrió. Tomo su celular, hizo una llamada, paso números, un código y espero. Solo mira su pantalla. Bueno, ahora si tenía más forma los datos, bueno, mejor dicho, tenía los datos de Irene.

- Ahora sé lo que paso, pero no sé el motivo. El día que naciste, tu registro quedo en blanco, ni madre, ni padre, ni testigo, solo quien puso tu nombre y apellido: Irene Nada. Y esa persona fue Mario Ferreira. Casualmente, ese mismo día se duplicó tu identidad con los datos nuevos y pasaste a ser Ferreira...- explico Cristian- tu identidad legal, está detrás de la ilegal. Una persona que vivió hasta el 2022 y otra que no se tiene ningún dato, que son la misma... y creo que tú estás muy viva para estar muerta. Legalmente, eres Irene Nada sin ningún dato...

Muerta. Irene Ferreira, está muerta. Que ironía. No quería ser alguien extra en una familia y ahora es peor. Es Nada. Sus piernas se debilitan de a poco. Toca con su mano la cama y lentamente se sienta. Parece que el destino, además de cruel, es un bromista. Piensa Irene. Mientras Thomas se acerca a ver lo que hay en la computadora portátil, los investigadores de Cristian buscaron en todos lados con el nombre ilegal y ahora llega a su correo electrónico todo lo que hay en internet, y las redes sociales es donde está lo más espantoso. El nombre de Irene era etiquetado por un tercero, ella no tiene cuentas en ninguna red. Las primeras etiquetas están en una cuenta de una Ferreira, tal vez una de sus hermanas, después aparecía en la cuenta de Andrés Martínez. La información ahí es totalmente cruda, casi malvada, casi siendo el ejemplo de que es el maltrato de género. Había superado la palabra machista. Imágenes de una boda, la novia sirviendo vino al novio, otras con el novio y varias mujeres a su alrededor, todas las imágenes la mujer forzaba una mueca parecida a una sonrisa, no podría ser esa su sonrisa. Después de esas fotos venía otras atroces, una foto donde el novio se muestra con el torso desnudo y a una mujer que se cubre la cara con la sabana, un comentario debajo diciendo: Y era virgen, y papá la destrono... Y otra serie seguida de fotos discriminando a su mujer. Una foto más, donde se ve claramente a Irene, demacrada, frágil y vulnerable sosteniendo unos escarpines azules, con un comentario: hasta que por fin pudo retener mi legado... Las dos últimas ya pasa a ser escalofriantes. Una foto con una perrita marrón y de fondo la imagen de Irene y el comentario es: se me perdió mi perrita, saben donde está?? Y la otra, se ve una urna funeraria, un angelito celeste y el comentario es: Mama te extraño, te espero. Esa es la ultima, con la fecha de ayer. Thomas sentía su boca amarga de repulsión hacia Andrés, las imágenes lo hicieron traspirar de la indignación.

Irene que se hundió en su pensamiento y no presto atención a lo que veía los dos hombres, solo regreso a la realidad cuando dos manos fuertes le tomaron por sus hombros y se dio cuenta de que Thomas le preguntaba algo. No le había escuchado. Sintió el aliento tibio de él, como queriendo llenar sus pulmones con aire limpio y al mirarlo a los ojos, estos parecía querer lavarla de toda injusticia que carga.

- No puedo arreglar tu pasado, sin embargo, puedo darte una vida nueva, para que vivas otra vida. Tu vida. - dijo Thomas mientras cada célula de su cuerpo quiere abrazarla y reconfórtala.

- De que hablas?? No es posible...- contesto incrédula, nadie ofrece algo sin esperar recibir algo también, sabe muy bien que nada es gratis, por lo menos en su vida.

- Solo para aclarar desde el principio, no todo será legal. - explico el abogado y comenzó a redactar el contrato.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play