Dos días estuvieron en el Centro Médico para que Grace se recuperara. Esa mañana, Smith vino a buscarlos.
Irene declaró lo que ocurrió. Pidió que el guardia fuera trasladado, pero que no lo echaran, él solo hacía su trabajo aunque se excedió.
La pediatra no quedó conforme, ni viendo los videos. Huele que algo no está bien con esa familia. Por lo menos, la apoyó el psicólogo, él insistió para que tenga por lo menos tres informes más.
Thomas actuó mal y lo sabe. Ahora más que antes no puede dejar libre a Irene, peor con ese medicucho que insiste en hablar con ella. Las cosas entre ellos están complicadas, estando en el Centro Médico no pudieron hablar en privado. Sus acciones provocaron todo, hasta que casi hizo que perdiera a su hija.
La policía no encontró nada inusual, ya que todo fue aclarado, por lo que no queda registro alguno. Irene no le dio el pecho a Grace ese día, al estar ocupada con su padre. Se presentó donde estuvo Smith y qué hacía. Eso es verdad, y como no preguntaron, se asumió que Irene estaba con él. Thomas explicó que había discutido con Irene, tomó la decisión de reemplazar la forma de alimentar a su hija, para demostrar a su madre que no es imprescindible para su hija. El abogado Ceballos presentó un informe psiquiátrico en donde detalla el abuso que sufría años anteriores Irene, y dando una explicación científica a los hechos que desencadenaron esa noche. Hasta ahí, se cubrió toda la parte policial, pero no debe haber ningún incidente más que involucre a Irene y llame la atención para investigar.
Jiro Huang está intrigado por Irene, le pareció que ella necesita de su ayuda. A veces se dice más sin contestar. No quiso contestar quién tiene prioridad en su vida, pero que todo gira en torno a Grace. Le hizo una pregunta para su pregunta sobre la felicidad. Demostró emoción genuina cuando explicó lo que le ocurrió esa noche. Angustia. Pérdida. Soledad. Le pareció, no, más bien que Irene es una joven hermosa. Y su marido, algo inseguro, a pesar de que tienen una hija. Un vínculo extremadamente estrecho. La expuso como sustituible en función de madre, pero no disponible como mujer. Dominante y posesivo. Para una mujer que sufrió abuso, no es la mejor combinación. Eso lo preocupa. Además, todavía no formalizaron su unión, ni como padres. Grace lleva el apellido materno. Tiene que ver su hogar, cómo conviven, a ver si puede entender mejor.
El señor Johnson, junto con su abogado, trabajan para sacar de en medio cuanto antes a Paola, a como dé lugar. Cuanto más rápido lo hagan, más rápido anularán el contrato con Irene. Ella no debe ser juguete de Thomas.
_ Señor, es una suma alta por un simple chantaje...- dijo el abogado mirando los papeles y las supuestas amenazas.
_ Es un poco menos de lo que ella quiere... Además, es para darle una muestra, porque de seguro va a pedir más... Necesito que ella entregue todo, pero todo lo que tiene con respecto a su hija y en relación con Thomas... Fotos, videos, estudios, ecografías... Todo, ¿me entiendes?...- explicó el señor Johnson.
_ Bien... Entiendo el punto... Comprar cada cosa que pueda ser evidencia de la relación... Ya comienzo con la operación... Le anticipo que jugando así el costo será alto...
_ Ningún costo es alto si es para resguardar a Grace e Irene... Ellas son mi prioridad...- dijo mientras despedía a su abogado y llamaba a la mansión.
Smith les explicó que el señor Johnson ubicó a Irene y Grace en la mansión, precisamente en el cuarto de Thomas. Él no dijo nada, ni demostró ninguna emoción.
_ No es necesario, estamos bien en la casa de huéspedes...- dijo Irene.
_ Irene, por favor... Será hasta que recuperes totalmente tu mano, además necesitas ayuda con Grace... Y tú, Thomas, dormirás en el cuarto de al lado...- aclaró Smith.
_ No es necesario aclarar... Sé mi lugar...- habló por fin Thomas. Atendió una llamada y no le gustó lo que le informaron. Miró con amargura a Irene.
_ ¿Qué sucede?...- preguntó Smith, viendo a ambos.
_ Me avisan que tendremos visita sorpresa del medicucho ese...- contestó Thomas con fastidio. ¿O son celos?
_ Yo no lo llamé...- aclaró Irene preocupada. Cómo enfrentará las preguntas, no quiere decir nada que los comprometa.
_ Tranquila, viene porque esa pediatra no está conforme... Me quiere como culpable a como dé lugar... Esa mujer debe tener conflictos y no los asume y busca a otra para que tome su sitio...- habló sin pensar que está diciendo sus ideas en voz alta.
Yo no tengo conflictos... Tuve una emergencia y no había nadie para ayudarme...no volverá a pasar...- dijo Irene sintiéndose tocada por su comentario.
- Calma... cuando estén solos lo hablan y lo aclaran todo...- pidió Smith viendo cómo esos dos están cargados de tensión.
Nadie más habló hasta que llegaron a la mansión. Bajaron del automóvil y entraron. Los recibió la ama de llaves, Silvia, una mujer mayor, morena, rolliza, casi seria, cabellos negros con trenzas afros. Su uniforme es de color celeste para destacar entre los demás.
- Buen día, los esperaba con ansias...- dijo y señaló el comedor.
- Hola Silvia, gracias, pero no tengo apetito...- respondió Thomas.
- El señor dice que la niña Irene tiene que alimentarse bien, ya sabemos cómo es la comida de hospital...- habló Teresa que venía a su encuentro. Contempló a Irene y a su muñeca.
Irene se perdió entre los brazos de esa mujer, que trata muy cariñosamente. La llevó al comedor, pero antes, al pasar por el pasillo, notó una foto con su imagen. Y otra más, y más. Fotos con Grace y con Thomas.
"¿Es un truco? ¿Son fotomontajes?" Pensó Irene y miró a Thomas, que también está sorprendido.
- Orden de tu padre...es para que veas la visita...- explicó Smith al mismo tiempo que llaman a la puerta.
"La visita". Opinó Thomas, que detesta a ese hombre. Él quería consolar a Irene, está muy arrepentido de esa noche que no estuvo para ayudarla, siente que la traicionó con esa mujer desconocida, pero todo fue porque ella lo rechaza y es él quien tiene que ser su dueño, pero esa mujer lo confunde, lo desborda. Está envenenado de celos, de tan solo reflexionar que ese medicucho la sostenía de la mano y ella con su pecho expuesto. "Mejor me calmo y veo qué se trae ese medicucho". Razonó mientras lo hacen pasar.
Jiro saludó cordialmente a todos, y como supuso el señor Johnson, se tomó la molestia de tomar cada foto expuesta y contemplarlas. Ahí, cuentan el amor que se tienen, aunque Jiro no lo sepa, ni los protagonistas, esas fotografías fueron tomadas sin su conocimiento, pero genuinas. De Grace recién nacida, Irene con la bata de hospital sosteniendo a Grace, Thomas llevando a su hija e Irene a su lado, en la piscina como una familia feliz, Grace con sus abuelos, tan reales que se puede ver cómo Irene mira a Thomas y él a ella, con amor destellante. El psicólogo los mira, y dejó casi todo como está. Pidió ver el dormitorio. Thomas acomodó mejor a Grace en un brazo y tomó de la mano a Irene. Tienen que subir por las escaleras. "Por seguridad". Analizó Jiro. Lo que él no sabe es que Irene nunca subió a los dormitorios.
Paso primero Irene, luego Jiro. Thomas observó desde la puerta los cambios que mandó hacer su padre. Antes no estaba esa puerta en su habitación, ni estaba así de decorada.
_ ¿Puedo? - preguntó Jiro y se dirigió hacia esa puerta.
Una habitación de bebé perfecta para Grace, toda personalizada en tono lima pastel, llena de juguetes, muñecos y dulzura. "Un sueño", pensó Irene, que trataba de no mirar tanto.
_ ¿Y bien... está satisfecho, doctor? - preguntó Thomas aún de la mano de Irene.
_ Thomas, esto recién comienza... hay pasos a seguir... ¿Cómo te sientes, Irene? - preguntó mientras miraba los productos nuevos de higiene de Grace.
_ Estoy bien, ya no me duele tanto la mano...
_ Me refiero a tu paz mental...
_ Estoy en casa...
_ Tengo la sensación de que esto está muy armado, muy estructurado... - revisó una vez más los productos, pañales acomodados, champú lleno, colonias llenas, los juguetes prolijamente ordenados.
_ Así es como debe estar... - dijo Thomas.
_ Hay algo que falta, y está abajo... Bajemos, yo necesito tomar mi medicación y descansar... - pidió Irene y se abrazó a Thomas.
Jiro sonrió y los siguió. Una vez en la sala, Irene pidió a Thomas que abriera el bolso que tenían en el Centro Médico. Con su mano sana ubicó el frasco de colonia usado, el estuche con el jabón usado, el champú y una bolsa que pidió a Thomas que desatara. La ropa sucia de Grace. Jiro sonrió, pero parece que no lo convenció. Irene no dejaba de mirar las fotos y veía lo evidente.
_ En esta casa todo es automático... habías dejado en un orden distinto las fotografías... - dijo mientras se aguantaba la sonrisa de felicidad. Tal vez dejara de analizar.
Jiro se volteó y vio que nuevamente estaban en el orden inicial.
_ ¿Quieres decir que se debe reponer los faltantes para que siempre esté en orden y perfecto a la vista? - retrucó el psicólogo.
_ No, lo que digo es que nuestro orden nos da libertad, refleja nuestras prioridades, no somos perfectos... Perdí mi estabilidad porque mis cosas no estaban en orden... - trató de explicar, aunque casi le afectaron sus palabras.
"Y qué cosas no estaban en orden para ti...", preguntó.
"Mi tiempo", respondió con sinceridad.
"Creo que tiene bastante material para analizar, doctor. Por favor, todavía no nos hemos acomodado. Recién llegábamos del Centro Médico", pidió Thomas, entregando a Grace a su mamá y casi empujando a la salida a Jiro.
"Está bien, los dejo 'ordenarse'. Nos vemos pronto", se despidió.
Irene no sabe si eso estuvo bien o mal. "Reponer faltantes", resuena en su cabeza. Sí, es verdad. Ella está de reemplazo de Paola. "Que no te llene la cabeza. Mantén la calma". Se repite internamente.
Realmente está agotada, solo quiere darse un baño y dormir, pero Teresa insiste en que coma algo.
"Niño Thomas, acompaña a la niña Irene", insiste Teresa mientras invita agua a la pequeña Grace.
"Dime Irene a secas, por favor", pidió Irene sonrojada. Jamás le habían llamado así.
"Tonterías, eres la niña de la mansión y esta es la princesa", aduló Teresa.
Irene comió algo nomás y pidió a Teresa que la acompañe al dormitorio. Una vez ahí, le pidió que la ayude a bañarse. No aguanta más su olor a hospital. Ese dormitorio tiene un baño en suite también con jacuzzi. Teresa la ayudó, también a vestirse. Grace también necesita atención, pero Teresa tiene que ocuparse de la cocina. Ya perdió mucho tiempo.
"Niño Thomas, por favor, ¿podrías ayudar un momento?", pidió Teresa.
"Está bien, Teresa. Yo puedo hacerlo. No es necesario que lo llames", dijo Irene y de un salto acudió a su hija.
"Ya estoy aquí", dijo Thomas, que se puso a su lado.
Con destreza la cambió, la mimó y le dio un recorrido por su nueva habitación. Irene los ve con ternura. A pesar de su error, siente que él es un buen padre.
"Reponer los faltantes". ¿Por qué le molesta lo que dijo Jiro? ¿Es evidente que ella es una extra? ¿Porque él no sabe nada de cómo es la historia o si? No quiere contestar mal a sus preguntas y que descubra lo que sucede. Todo por querer controlar sus sentimientos hacia Thomas, pero en la primera oportunidad, él buscó o siempre tuvo con quien satisfacerse. Y no es su imaginación, lo vio, lo olió y sintió. Está perdida en su pensamiento que no vio que Thomas la observa.
- ¿Todo está bien? - volvió a preguntar Thomas.
- No lo sé... ¿Lo está? ¿Qué quiere analizar Jiro? ¿Qué es esto? ¿De dónde salieron esas fotos? Esta mentira es cada vez más grande... - dijo señalando el cuarto, una foto de ellos, a ellos mismos.
- Jiro, Jiro... - repitió con bronca ese nombre. Llevó a Grace a su cuna y la dejó dormida.
- Sí, él. Ese psicólogo que parece que sabe que soy solo una sustituta... ¿No ves cómo me mira para sacar más información?
- Irene, sí veo cómo te mira, te mira como hombre no como profesional... - comenzó a decir mientras se acercaba a ella.
- Ahora dices que es por mí que insiste en ese estúpido análisis... ¿Que no es porque perdí la calma porque esa criatura ajena que es mi responsabilidad y no había nadie para ayudarla?
- ¿Criatura ajena?
- Sí, es tuya... no es mía... Por más que eso diga en sus documentos...
- Bien... Cásate conmigo...
- ¿Casarnos? - escupió esa palabra, es la gota que rebasó el vaso.
- Sí. Papá ha dicho que anula el trato anterior... no afecta nada que tenga una hija, no ejecutará la condición antepuesta...
- ¿Casarnos para que todo se vea en "orden"?
- Así como lo expresas, no... digo, nos casamos, podemos seguir así... Tú, yo y Grace... - tomó una foto donde están los tres, felices, y se la muestra.
- Thomas, esto no es verdad... - dijo mientras le quitaba la fotografía.
- ¿Cómo que no? Mira tu sonrisa... Yo estoy a tu lado feliz...
- Espero que eso también haya entendido Jiro...
- Y otra vez Jiro... Estamos los dos aquí porque lo tienes que nombrar... - dijo fastidiado.
- ¿Te das cuenta de que no hay un "nosotros", y si quisiera otra cosa para mi vida...
- Cásate conmigo y te ayudo a cumplir con tus sueños...
- ¿Y cómo sería esta vez? ¿Con contrato? ¿Con fecha de caducidad? - preguntó acercándose a él con una sonrisa seductora.
- Como quieras, llamamos a Cristian y elaboramos las condiciones, las tuyas y las mías... - caminó rápido hacia ella y tomó su cara con las dos manos, la besó con pasión. Sintió un beso vacío, sin sentimientos, algo insensible.
- Realmente no me conoces... - dijo, empujándolo.
- ¿Qué está mal?... Será un matrimonio magnífico, tú serás una persona de renombre, mi mujer... - explicó, confundido por su rechazo.
- No, no quiero casarme contigo... No soy adorno, ni nunca más seré una "extra". Mi vida, ya sea corta o larga, no quiero nunca más ser condicionada en beneficio de alguien más... Porque quien se beneficia con todo esto eres tú... - dijo, caminando lejos de sus manos.
- Te ofrezco seguridad, estabilidad, poder económico... - comenzó a explicar Thomas y tuvo que esquivar el portarretrato que Irene le arrojó con furia.
- No necesito eso, NI LO QUIERO... FUERA, NO TE QUIERO VER... - Le gritó con su corazón desgarrado de dolor.
Thomas juntó la fotografía, miró a su hija dormida y salió sin mirarla.
Irene tiene el corazón tan oprimido en su pecho que siente que se va a morir. Tal vez así sea. Morir. Eso está escrito en su mano, no tiene fecha, pero ahí está. Morir de amor. Ella muere de amor por Thomas, haría lo que fuera por él, hasta perdonar sus infidelidades. Pero Thomas no la ama. Le quedó claro cuando le ofreció casarse, todo conveniente para él. Nunca dijo "Te amo".
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