"Todo esto es culpa mía, si yo no hubiera enviado a Barbie con mi madre quizá Virginia no me estaría odiando. La verdad no entiendo, solo estaba haciendo lo que pensaba que era lo correcto, la veía encerrada y haciendo lo mismo todos los días, que pensé que ella necesitaba hacer un cambio, retomar su carrera y así ser una mujer completa.
La realidad es que yo tampoco se lo pregunté, actué y decidí por ella, sé que está mal. Barbie está en buenas manos, ¿Quién mejor que mi madre para cuidarla? Además, los hijos de Richard se criaron fuera del país y hasta ahora no veo nada negativo en ellos.
Son tantas cosas las que pasan por mi cabeza, me estoy enloqueciendo. No sé que hacer; se acerca el cumpleaños N.º quince de mi hija. ¿Será un buen momento para que vuelva con nosotros? Pienso y pienso y no consigo una respuesta".
Pensaba Carlos sentado en su consultorio, había cancelado algunas de las citas que tenía programadas y algunas otras las coordinó con Richard (las más urgentes) no tenía cabeza para atender a ningún paciente ese día. Decidió que lo mejor era hablar con Virginia y tomar una decisión juntos con respecto a todo lo que estaba pasando. (Al fin tendría en cuenta su opinión).
Se levanta de su escritorio y se dirige hasta la habitación de Virginia, quién ya había salido de la unidad de terapia intensiva, estaba en una habitación de menos complejidad; con grandes ventanales donde se podían escuchar el canto de los pajaritos al amanecer, televisión para distraerse, placard con sus cosas, un living y un baño privado.
Virginia estaba sentada en el sillón cerca de la ventana, sumergida en sus pensamientos. Analizaba cada detalle de todos los años vividos pero ya con más fuerza, sin necesidad de llorar como lo hacía en otras ocasiones. Tenía el apoyo de sus colegas y eso la estaba ayudando a salir de ese cuadro depresivo que la estaba matando.
Al no ingerir alimentos ni tampoco bebía líquidos; con el paso del tiempo su cuerpo se debilitó, el estrés y la ansiedad por la ausencia de su hija, el trabajo era agobiante, y el mal estado de la relación con su esposo hizo que sus sistemas colapsaran. La tristeza la invadió y los fármacos que tomaba en vez de un bien, terminaron haciéndole daño.
Tocan la puerta y sin apartar la mirada de los jardines de la clínica se le escapa un simple adelante. No se percata de la presencia de su esposo hasta que oye su voz, gira para mirarlo y se sorprende de lo que ve; un hombre muy guapo con una fragancia que enloquecía a todas las enfermeras y colegas del lugar (ni hablar de pacientes y familiares) con una bata blanca que le quedaba muy sexy y un ramo de rosas de color rosa en las manos (las favoritas de Virginia). Su corazón empezó a latir más rápido.
Carlos: ¿Puedo hacerte compañía?
Virginia: Es un país libre...
Carlos: - sonríe - ¿Te parece bien si me siento aquí? - señala el sillón que había delante de ella-
Virginia: "Ni siquiera intenta darme un beso y mínimo, un abrazo. Esto es el colmo" pensó - lo mira a los ojos que no tenían ninguna expresión- Claro, me parece bien.
Carlos: - antes de sentarse, se acerca a ella mirándola a los ojos, le entrega el ramo de rosas que le había traído - Esto es para ti.
Virginia: - se para del sillón y sin decir nada se las recibe-
Carlos: -sabía que eso podría llegar a pasar, desde la última vez que la vio pasaron varios días. Decidió darle algo de espacio. (típico de él, alejarse de las personas cuando se siente herido para poder reflexionar). Cuando Virginia se disponía a dejar las flores en la mesita de luz, sin pensarlo dos veces la toma de la cintura y de un tirón la envuelve entre sus brazos y le da un tierno beso en los labios-
Virginia: -sorprendida, intenta salir del agarre de su esposo pero este la sujetaba de manera que no pudiera escapar, no le quedó de otra más que seguirle la corriente. Al principio solo lo besaba sin ganas y de manera fría y con los ojos abiertos. De pronto siente que su esposo la abraza con más fuerza, una mano por debajo del pelo que sujetaba su cuello hizo que cerrara los ojos de manera instintiva y se dejó llevar.
El beso era cada vez más intenso, pero dulce. Las manos de Carlos recorrían la espalda de Virginia, acariciaba su cuello y le agarraba la cara para disfrutar cada centímetro de su boca. Virginia se relaja cada vez más (son años de no tener contacto con él, tan cerca, tan íntimo) en una mano tenía las rosas que le había entregado y la otra que le quedaba libre la utilizó para rodear el cuello de su esposo.
Ese pequeño acto fue una invitación que Carlos entendió perfectamente, sin dejar de besarla, agarra las flores de su mano y las coloca en el sillón que estaba detrás de él, y en un segundo la levanta en sus brazos y se hunden en un abrazo más intenso de manera que Virginia estaba rodeando con sus piernas la cintura de Carlos y con sus brazos la espalda y el cuello.
Sus corazones latían como caballos galopando, el calor de sus respiraciones se unían en uno solo, sus bocas estaban deseosas de ese encuentro y no parecía querer separarse, sus manos recorrían sus cuerpos y las ganas de hacer el amor se hicieron presentes.
Las caricias comenzaban a subir de tono, los besos de Carlos pasaron de la boca a la cara, bajando de a poco y sin prisa por su cuello, el calor de su respiración hacía estremecer a Virginia quién lo agarraba de la cara, lo miraba a los ojos y lo besaba con pasión, esa, que hace mucho tiempo no sentía y parecía estar muerta.
Cuando las cosas estaban poniéndose de otro calibre, una enfermera muy hermosa (quién siempre lo miraba con deseo a Carlos) abre la puerta y se encuentra con semejante escena. La pareja que estaban en una burbuja no se habían dado cuenta de que la enfermera estaba ingresando a la habitación.
Enfermera: - un profundo odio la invadió y sentía que su sangre comenzaba a hervir de la envidia que sentía por aquella demacrada mujer. ¿Qué le ve? Pensó ¡Lo único bueno, si se puede llamar bueno son el color de sus ojos! Seguía pensando. Con un tono neutral- Buenas tardes, señores, disculpen la molestia. No sabía que el Dr. se encontraba con usted. Vuelvo en otro momento.
La feliz pareja, al ver que alguien había entrado rápidamente se separan y acomodan sus ropas. Carlos esconde su erección detrás de la bata blanca que llevaba puesta, erección que no pasó desapercibida ante los ojos de la enfermera que lo miraba sin mostrar la mínima vergüenza y que Virginia notó a la perfección.
Carlos: Discúlpenos por lo que acaba de ver. Pero por favor le voy a pedir que la próxima vez toque la puerta antes de entrar.
Enfermera: Lo siento, no volverá a pasar. Con permiso, me retiro. -Gira sobre sus talones y se va azotando la puerta-
Virginia: - se sienta en el sillón y se cruza de piernas, y lo mira como analizando a su esposo-
Carlos: - también se sienta y la mira a los ojos- Antes que nada, te pido perdón. Me comporté como un imbécil todos estos años, no sé que me pasó. Pensaba solo en mí que me olvidé de ti, caí en la rutina tal vez. Solo sé que lo siento.
Virginia: Entiendo, no soy quien para juzgarte. También te pido disculpas por alejarme de ti, por hablarte mal el otro día. Las cosas no se resuelven de esa manera, lo sé. Pero no estaba en mis cabales espero me comprendas y me sepas perdonar.
Carlos: -se acerca y la toma de las manos- Yo no tengo absolutamente nada para perdonarte mi amor, entiendo y por eso estoy aquí. Yo te amo y no quiero seguir así, por favor perdóname.
Virginia: Sabes que la única forma de que las cosas vuelvan a ser como antes, o al menos, tratar de que lo sean; es que nuestra hija vuelva con nosotros, la extraño, la necesito me hace mucha falta.
Carlos: Lo sé mi amor, no creas que a mí no me hace falta, es el fruto de nuestro amor. La amo al igual que a ti, son lo más precioso que la vida me pudo dar. Solo que pensé que estaría mejor con mi madre mientras nosotros lográramos llevar a cabo nuestro proyecto. No le daríamos la atención que necesitaba y ¡quien mejor que mi madre para eso!
Virginia: Por favor cariño, sácame de aquí y vamos a buscar a nuestra hija.
Carlos: No te preocupes, prepara tus cosas y cámbiate esa bata de enferma, que aunque te queda muy sexy y me provoca sacártela y ver que hay debajo, prefiero verte con esos vestidos que me vuelven loco. -sonríe descaradamente y sus ojos reflejan lujuria-
Virginia: - no puede evitar sonrojarse, sonríe tímidamente- está bien mi amor, eso haré.
Carlos había tomado una decisión, se levantó del sillón, ayudó a Virginia a hacer lo mismo, la abraza y la coloca sobre su pecho, luego le da un tierno beso en la frente y se despiden con un beso en los labios y se dirige a solucionar algunos asuntos con respecto al alta voluntaria de su esposa, debía firmar la hoja de salida y hacerse responsable liberando a la clínica de cualquier cosa que pueda llegar a pasar, pues Virginia todavía no tenía el alta.
Virginia
Carlos
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Updated 60 Episodes
Comments
Francisca Alcantara
Que lindo amor
2025-01-09
0
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que lindo el Amor
2024-12-02
0
Lucila Islas
lo bueno es que ya se reconsiliaron
2023-07-23
1