Virginia desde que dejó a su única hija en la casa de su suegra no logra dormir sin la ayuda de inductores del sueño. Todas las noches se toma pastillas para poder descansar y al menos dejar de pensar, hay noches en las que surten efecto y otras en las que no.
Las cosas con Carlos ya no son como antes, se siente decepcionada de su esposo por no apoyarla. Entre la rutina y el trabajo ya no hay tiempo (no quiere) para poder compartir momentos de pareja.
Se volvió una mujer fría y distante a la que le arrebataron una parte de su corazón. No siente deseos de salir, ni de comer y mucho menos compartir un espacio con el hombre al que un día juró amor eterno, ese hombre que frente al altar le prometió que estarían juntos en las adversidades.
Carlos no entiende lo que le está sucediendo a su esposa, piensa que a lo mejor dejó de quererlo. Se siente impotente y a la vez enojado. ¿Cómo puede ser que no valore todo su esfuerzo? Pensaba. ¡Vivo por ella y para ella!
Así pasaron los días y también los años, las pocas veces que compartían un momento juntos era para ir a visitar a su hija. Que al principio era constante, pero luego se volvió imposible. Los compromisos eran cada vez mayores y requerían de la presencia de ambos.
Ya no queda nada de aquella mujer con peligrosas curvas y ojos color esmeralda. Es como si la hubieran cambiado por otra, una que estaba muerta en vida, con notables ojeras y gran perdida de masa corporal.
De a poco se estaba apagando, sin darse cuenta, estaba cayendo en una profunda depresión que ya ni los ansiolíticos lograban liberarla de tanta ansiedad y angustia.
Ya no compartían habitación. Las pocas veces que se veían dormían en cuartos separados por lo que ya no sabían nada el uno del otro. Por ese motivo Carlos no se había dado cuenta del estado de salud de Virginia.
Una mañana, antes de comenzar su día el cual prometía ser muy largo decide ir a la habitación de su mujer para desayunar juntos, después de mucho tiempo amaneció con ganas de compartir tiempo con ella, conversar y quizá algo más... (Sacude su cabeza y se ríe de sí mismo)
Carlos: Virginia, ¿estás despierta? - con tono dubitativo.
Golpea la puerta esperando una respuesta.
Como no hay respuesta del otro lado, llama con tono de angustia a la muchacha de la limpieza.
Carlos: ¡Liz, Liz! - desesperado por los pasillos de la planta alta.
Liz: Señor, ¿me buscaba?
Carlos: Necesito abrir la puerta de la habitación de Virginia, por favor busque las llaves.
Liz: En seguida Señor.
Se dispone a buscar el manojo de llaves donde están todas las de la casa, cuando las encuentra van rápidamente a la habitación de Virginia. Empiezan a probar todas las llaves hasta que por fin una logra abrir la puerta.
Ingresan y ven a Virginia inconsciente en el suelo, Carlos de un salto llega y le toma el pulso sosteniendo su mano.
Carlos: Liz, traiga mi maletín por favor.
Liz: En seguida se lo traigo.
Al cabo de unos minutos Liz vuelve con el maletín y se lo entrega a Carlos. Estaba tan tranquilo que cualquiera pensaría que poco le importa la gravedad de la situación. La realidad es que por dentro siente que se le vino el mundo encima al verla tirada.
Saca un estetoscopio entre otras cosas para realizar le el control de sus signos vitales. Al cabo de unos minutos logra constatar de que Virginia sufrió un desmayo y que precisaba derivarla con suma urgencia a la clínica para saber la causa.
Carlos: agarra su celular para realizar una llamada. - tono de espera- Si, con el Dr. Villanueva, mi esposa sufrió un síncope. Necesito que tengan todo listo. Salimos para allá en este momento. Gracias.
El camino hasta la clínica se les hace eterno, se sentía culpable por no prestarle más atención a su esposa, piensa una y otra vez y no encuentra explicación del porqué se alejaron tanto. Una lágrima comenzó a rodar por sus mejillas, algo tenía claro. No quería perderla.
Cuando llegan a la clínica un grupo de médicos y enfermeras los estaban esperando con una camilla, la colocaron con cuidado y de prisa luego se dirigieron a la sala de emergencias.
No permitían el ingreso de familiares, por lo que le negaron la entrada a Carlos quién desesperado decía que tenía todo el derecho de estar al lado de su esposa. Además de ser médico, él trabajaba en ese lugar al igual que Virginia.
Los protocolos son estrictos, por lo tanto, no le permitieron el ingreso a la sala. Enojado y con ganas de matar a alguien decide que lo mejor es mantener la calma y esperar a que lo llamen y le informen el estado de Virginia, ya cuando sea posible le permitirán verla.
Camina por toda la sala de espera para poder calmar su ansiedad, necesita saber como está ella. De repente siente una mano en el hombro, voltea y se encuentra con la cara de su mejor amigo y colega Richard Velarde acompañado de su hijo Iván Velarde; se conocen desde pequeños y estudiaron juntos en la universidad.
Richard: Me acabo de enterar de los últimos sucesos. ¿Cómo está Virginia? - se dan un fuerte abrazo-
Carlos: Todavía no me dicen nada, hace media hora que la traje, tampoco me permiten el ingreso a la sala.
Richard: Déjame a ver que averiguo. A ti no te dirán nada por ser el familiar, en cambio, a mí sí. ¿Te parece?
Carlos: ¡Gracias hermano!
Richard: No te preocupes, te encargo al soquete - señalando con la cabeza a su hijo-
Carlos que no se había percatado de la presencia de su sobrino (le dice así cariñosamente y por la amistad de años con Richard, pero no existen lazos de sangre)
Iván: - dándole un fuerte abrazo- ¿Cómo estás, tío?
Carlos: Para serte franco, no aguanto más esta espera, se me hace eterna.
Iván: Tranquilo tío, no te preocupes, todo va a estar bien.
Carlos: Gracias hijo, y a ti, ¿Cómo te está yendo en la universidad?
Iván: No me puedo quejar, las chicas caen como moscas de solo decir que estoy estudiando medicina - con una sonrisa de picardía-
Carlos: Hablaba de tus materias, y no precisamente la de anatomía, que por lo visto es tu materia favorita.
Iván: Ah! Eso... Claro excelente, excelente.
Carlos: No cabe la menor duda, eres igualito a tu padre en imagen y semejanza - ambos ríen-
Iván Velarde es el mayor de los hermanos Velarde (Daniel Velarde 18 años y Ruth Velarde 15 años) tiene 20 años y está en el segundo año de la carrera de medicina, al igual que sus hermanos se criaron fuera del país, terminó sus estudios y volvió junto a sus padres para comenzar su carrera universitaria.
Las cosas mejor no podrían estar, después de mucho trabajo y sacrificios la sociedad Velarde - Villanueva estaba a punto de comenzar, los amigos en compañía de sus mujeres habían decidido construir una clínica de alta complejidad en conjunto, pensaban que sería buena idea de tener algo propio y poder garantizarle un futuro a sus hijos.
Tenían planeado dirigirla ellos y en un futuro sus hijos quienes ya comenzaron a mostrar interés en seguir los pasos de sus padres. Los tres hijos de Velarde ya tenían decidido estudiar medicina en sus diferentes ramas.
Daniel quiere ser un gran cirujano plástico, desde pequeño le llamo la atención. Iván no se decide todavía, está entre Cardiología o Traumatología y Ortopedia, la menor de los Velarde todavía no lo decide, pero seguro sigue los pasos de su madre que es una gran médica de Terapia Intensiva.
Carlos es el único que no sabe los deseos de su hija, tantas ocupaciones le impidieron estar pendiente de todo lo referido a ella, piensa que no fue buena idea enviarla con su madre y que Virginia tenía razón.
En este momento siente el peso del mundo sobre sus hombros y debía tomar una decisión (¡Después de tanto!) para poder salvar su familia y por sobre todas las cosas, su matrimonio. Las veces que intentaba acercarse a Virginia se encontraba con una pared de hielo que los dividía.
Quizá por eso dejó pasar tantos años y no volvió a insistir, no por falta de interés, sino por miedo a que Virginia le pida lo que tanto teme, (el divorcio)
Ahora solo queda rogar porque la salud de su esposa este fuera de peligro y tomar unas cuantas decisiones radicales y fundamentales para sus vidas.
El escuchar su nombre lo saca de sus pensamientos, estaba sentado en compañía de Iván, no se había dado cuenta de que pasaron casi dos horas y que recién se estaba asomando el médico en compañía de Richard.
Médico: Dr. Villanueva! Un gusto saludarlo
Carlos: Dr. Fernández, el gusto es mío ¿Todo está bien? - preocupado-
Médico: Le traigo buenas noticias colega, si bien es preocupante la situación de la Dra. Virginia, está completamente fuera de peligro.
Carlos: ¿Cuál es su diagnóstico?
Médico: La paciente se encuentra hemodinamicamente estable, si bien sufrió un síncope y al caer de su propia altura, las radiografías, resonancias y el examen clínico descartan la posibilidad de un trauma en el cráneo, y por consiguiente se descarta presencia de hemorragia interna. Lo que si le digo colega, es que los resultados del laboratorio que le hicimos no son muy buenos. Están alterados varios de sus sistemas por falta de alimentación e hidratación correcta. Al ver esta situación procedimos además a hacerle un examen toxicológico el cual nos muestra que había una gran cantidad de benzodiazepinas en sangre. Lo confirmamos realizando un urocultivo y procedimos a realizar lavado gástrico de urgencia.
Carlos: ¿La puedo ver?
Médico: En este momento la están trasladando a la unidad de terapia intensiva, es por precaución. No queremos llevarnos más sustos. En cuanto la terminen de instalar se le avisara para que pase unos minutos a verla. Aunque no le prometo mucho porque la paciente está en estado de sedación. La tuvimos que inducir porque no paraba de llorar cuando despertó, lo mejor es que descanse y quede en observación.
Carlos: ¡Gracias por todo colega! - se dan un fuerte abrazo-
Médico: Es un placer, con permiso. Sigo con mi ronda.
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Comments
Lucila Islas
Virginia ubiera ido x su hija como es posible q la abandonaron aunque Carlos se opusiera
2023-07-23
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