Como Bárbara no quiso fiesta de 15 años, los adultos de la casa le prometieron ir de vacaciones en familia a cualquier lugar que ella escoja; eso la entusiasmo bastante, deseaba conocer muchos lugares y aprender cosas. Se puso en la tarea de averiguar sitios turísticos a los cuales ir, ama el verano entonces decidió que quería hacer el viaje al finalizar las clases.
Todos estuvieron de acuerdo, siempre y cuando no descuidara sus estudios (recomendación innecesaria) pero nunca está de más el recordatorio. Virginia volvió a trabajar después de una larga licencia médica, había solicitado licencia psiquiátrica por el estrés personal y laboral que estaba pasando.
Retomar tareas nunca fue más placentero, ahora tenía un esposo amoroso, un padre que la consentía, y por sobre todas las cosas; tenía a su hija, juró jamás volver a separarse de ella por nada del mundo. Atendía algunos pacientes en el consultorio, a veces iba a las habitaciones de la clínica para algunas sesiones y también los atendía en el hospital.
Oliver había pospuesto varios viajes para estar con su familia, pero los compromisos tocaban su puerta, no podía alargar más las cosas por lo que debió retomar tareas también; debía atender algunas urgencias personalmente por lo que sus viajes cada vez eran más frecuentes, a veces tardaba semanas enteras fuera del país, otras veces meses. Trataba de no dejar solos por mucho tiempo a los suyos.
Durante los viajes de Oliver, Bárbara pasaba más tiempo con su madre. Carlos trabajaba mucho, se lo veía poco por la casa, entonces se hacían compañía entre ellas. A veces dormían en la casa de Oliver, otras veces se quedaban en la casa de Virginia, de a poco la relación fue mejorando y se volvieron mejores amigas sin darse cuenta.
Salían a pasear, iban de compras, al spa, Virginia la ayudaba con algunas tareas del colegio, cocinaban juntas, hasta comenzaron a hacer actividad física; compraron equipos de gimnasia y los instalaron en ambas casas para no tener que salir a un gimnasio, al principio solo corrían en la cinta, luego les agarro el gustito y al ver los resultados lo hacían con más ganas.
Bárbara estaba feliz como nunca lo había sido hasta el momento. Buscando en Internet le llamo la atención unas playas del Brasil, lo comento con su madre y a las dos les encantaba la idea de lucir sus cuerpos en esas paradisíacas playas, se pusieron en la tarea de aprender el idioma para poder comunicarse mejor. Tomaron clases con una maestra particular para aprender a hablar, o al menos entender un poco el Portugués.
Pasaron los meses y las clases comenzaron a dar resultados, estaban en un nivel muy avanzado y eso las hacía felices, practicaban juntas y hablaban cada vez más fluida, Carlos no las entendía lo cual les resultaba gracioso. Con Oliver no había problemas; por sus negocios y constantes viajes tuvo que aprender varios idiomas, era poliglota.
Virginia irradiaba juventud y belleza, sus ojos verdes resaltaban, estaban más llenos de vida más que nunca, sus curvas volvieron a hacerse presente por lo que ni poniéndose un hábito de monja podría ocultar sus atributos. Sus compañeros y colegas no perdían oportunidad de llenarla de halagos cada vez que la veían, lo cual la hacía avergonzar, utilizaba la bata blanca para tapar su parte trasera pero cuando se la ponía la hacía ver más sexy provocando los celos de su marido quien no perdía oportunidad de marcar su territorio.
Pero ella no tenía ojos para nadie más que para Carlos, lo amaba hasta los huesos. No perdía oportunidad para aparecerse de sorpresa en el consultorio, su insaciable esposo adoraba esas visitas, por lo que siempre la esperaba con una rosa de color rosa en el escritorio lo cual ella se lo agradecía de una ardiente manera. No importaba la hora o los pacientes que tuviera, si anunciaban la llegada de su esposa paraba todo para atenderla como se lo merece.
Esas demostraciones de amor no tardaron en generar habladurías en el hospital, era un chismerio de pasillos de todo el personal femenino. Virginia sabía todo lo que decían a sus espaldas, también sabía que a ellas les encantaría estarse montando a semejante ejemplar, porque no había ninguna que no botara la baba por el Dr. Carlos; eso le aumentaba la libido. En vez de confrontar a esas mujeres, les regalaba una amplia sonrisa y meneando sus caderas se retiraba a atender sus asuntos.
A Bárbara le estaba yendo muy bien en el colegio, su aspecto físico había mejorado visiblemente, y su interior también. No quedaba nada de aquella chica demacrada e introvertida, se había vuelto todo lo contrario; sus curvas comenzaban a hacerse notar, el desarrollo era favorable (sobre todo en la parte delantera) dejaba con la boca abierta a todo aquel que la miraba, cada día se veía más fresca y sexy, lo que generaba la envidia de muchas. Tampoco se quedaba callada ante los insultos de nadie.
Había hecho solo una amiga en ese lugar, su nombre es Ruth Velarde de su misma edad, a fines de año cumpliría los dieciséis. Era la única que la recibió de manera más amable porque también era (la nueva) estudiaban juntas, de vez en cuando compartían algunas veces los mismos gustos, otras veces no tanto. Ruth a diferencia de Barbie, si es rubia con unos hermosos ojos verdes y tallas perfectas, hablaba poco de sus padres y su familia lo poco que Barbie sabía, es que son médicos, y que tenía dos hermanos mayores.
Hacían pijamadas en la casa de Barbie de vez en cuando y cada vez que intentaba saber algo de su amiga, esta le respondía con evasivas, era muy reservada, (más que Barbie) por eso se llevan tan bien.
Ruth: Se acerca el cumpleaños de mi hermano mayor, me preguntaba si te gustaría acompañarme.
Barbie: ¿Pero cómo? No conozco a nadie, solo a ti.
Ruth: Yo tampoco ¡Odio esas celebraciones, siempre me obligan a asistir!
Barbie: ¡Y me invitas a mí para ser tu tabla de salvación! -ríe a carcajadas-
Ruth: - le da un golpe con una almohada- ¡Vamos, anímate! Poooorfa.
Barbie: Después te confirmo, tengo que hablar con mis padres, y organizar algunas cosas del viaje.
Ruth: Ok, pero no te tardes mucho en responder porque la fiesta es este fin de semana.
Barbie: ¡Estás loca! ¿Por que no me avisaste antes?
Ruth: Es que no sabía como decírtelo, en verdad me gustaría que me acompañes
Barbie: ¡No puedo creerlo!, está bien veré que puedo hacer, pero no te prometo nada. Después me mandas la ubicación y la hora.
Ruth: - la abraza- Gracias, Gracias, Gracias...
El fin de semana llegó más rápido de lo que deseaba Barbie, había hablado con su abuelo y sus padres quienes no vieron problema en dejarla ir a la fiesta siempre y cuando los custodios la acompañaran de cerca. Barbie no tuvo inconveniente, ya estaba acostumbrada.
Sin ninguna emoción rebuscando alguna cosa de las que ya tenía, encontró algo para ponerse; un vestido negro que es todo menos llamativo, con mangas largas, cuello descubierto hasta los hombros y falda con sutiles bolados de tul, un maquillaje natural (casi nada) sin accesorios, unos stilettos cerrados, su perfume favorito (Miss Dior). Decide dejarse el pelo suelto sin ningún peinado especial.
Como no conocía al homenajeado, no sabía que podría regalarle, por lo que no se hizo mucho problema, mando a comprar un reloj suizo, estaba en una cajita muy linda de color negro con un lazo de color blanco. Una vez lista y con el obsequio en la mano baja, se despide de su abuelo con un beso en el rostro y sube al auto.
Llegando al sitio donde su amiga le había dicho, le manda un mensaje para que la espere en la entrada, como no conocía a nadie; lo que menos quería es pasar una vergüenza. El sitio es distinguido, con servicio de valet parking en la entrada, unos jardines preciosos e iluminados.
"Felicidades, Barbie, Ruth te advirtió que la fiesta seria por todo lo alto, y tú te vienes con lo primero que sacaste del closet" pensaba mientras bajaba del auto de la mano del chofer quien la ayudaba para no caer en el hermoso empedrado de la entrada. Hecha un vistazo hasta que se encuentra con la mirada de su amiga quien venía corriendo a recibirla, estaba tan bien loqueada que casi no la reconoce, parecía una top model. Ruth estaba tan feliz de verla, lo que menos le importaba era la vestimenta de Barbie.
Ruth: ¡Amiga viniste! Estás preciosa
Barbie: ¡Tú estás hermosa! Mírate, pareces top model, casi no te reconozco. Yo apenas me puse lo primero que encontré.
Ruth: Tonterías, ven, te presentaré a mi hermano y al resto de mi familia.
Ruth la toma del brazo como si fueran recién casados y van felices a la fiesta. Barbie se siente extrañamente nerviosa, cuando más se acercan se va escuchando con más claridad el sonido de la música pero ni eso logra calmarla. Al ingresar al lugar se puede ver la decoración en tela con tonos cobre y cortinas de color blanco, las mesas con mantel blanco, en cada una había el número 21 hecho de vidrio con luces dentro como centro, las sillas forradas en tela blanca con listones en tono cobre, un bar, una mesa con la torta y bocados dulces, un DJ y pista de baile de un lado. Había varios invitados, algunos adultos y la mayoría jóvenes.
"Voy caminando del brazo de mi mejor amiga, no sé por qué me siento tan nerviosa. Aunque no se me note, me encantaría que en este momento la tierra se partiera en dos y me tragase. Debí elegir un conjunto más apropiado" pensaba mientras caminaban al son de careless whisper. La voz de Ruth la saca de sus pensamientos, no se había dado cuenta de que estaban cerca de la entrada y que un Adonis las estaba mirando con una gran sonrisa en su rostro.
Ruth Velarde
Look de Barbie
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Updated 60 Episodes
Comments
Francisca Alcantara
Ambas son hermosas
2025-01-09
0
Lucila Islas
pues está bonito su vestido igual el se Ruth
2023-07-23
1