De pronto la humana despertó y se enderezó en la cama.
Leyai: ¡Buenos días, Lin! ¿Dormiste bien?
Lin: Buenos días… sí, ¡dormí como nunca!
La cara de la humana estaba fresca y radiante, un ligero aroma a lavanda perfumó la habitación, sus cortejantes se ruborizaron un poco, menos Leyai y Tehn.
Leyai: Me alegra, cuando estén listos bajen a la sala de juntas, hay unas cosas que discutir, también tú, Lin.
Lin: Está bien.
El ojos rojos caminó hacia la puerta y salió. Zenitsu reaccionó y se acercó a su gemelo.
Zenitsu: ¡¿Cómo rayos logró apagarte?!
Tehn: N-no lo sé, solo apagó mi brillo, pero mi sentimiento no sufrió alteración.
Yuiro: Debe ser muy poderoso como para lograr algo así.
Más tarde, Leyai apareció en la habitación de Yuu, el ayudante que estaba vigilándolo le reverenció al mayor con seriedad.
Leyai: Ya puedes irte, yo me haré cargo de él.
Ayudante: Gracias, maestro Leyai.
El ayudante se retiró, el ojos rojos tocó la frente del primogénito y este despertó, el ojos vino se enderezó un poco y se despabiló.
Yuu: Maestro Leyai…
Leyai: ¿Cómo te sientes, soldado?
Yuu: Bastante bien…
Leyai: ¿Recuerdas algo antes de desmayarte?
El primogénito se quedó pensando y luego se ruborizó.
Yuu: M-me acosté con la señorita Shin… ¡ay, no! ¡El maestro Tayue va a matarme!
El ojos rojos acarició la cabeza del menor.
Leyai: Tranquilo, no lo hará, te lo aseguro. Tal vez te ponga un castigo, pero nada más. Prepárate y ve a la sala de juntas, ¿de acuerdo?
Leyai se volteó para irse, pero el soldado lo detuvo jalando de sus ropas.
Yuu: ¿P-podría esperarme para acompañarlo? N-no quiero ir solo a la sala de juntas…
El oscuro sonrió y asintió.
Leyai: Está bien, te espero.
El soldado se alegró y rápidamente se metió al baño. Mas tarde, Leyai y Yuu aparecieron en la habitación de Dai, relevaron al ayudante y el oscuro despertó al ilusionista de la misma manera que el otro.
Dai: Mmm… buenos días…
Leyai: ¡Buenos días, soldado! El día apareció hace mucho, ¿cómo te sientes?
Dai: Muy tranquilo, dormí muy bien…
El ojos blancos se ruborizó de pronto y tapó su boca de la impresión.
Leyai: Ya recordaste…
Dai: ¡El maestro Nawako va a matarme!
Leyai: Tranquilo, Yuu está en la misma situación que tú.
El primogénito lo saludó con un poco de vergüenza.
Leyai: Anda, ve a bañarte para que podamos bajar juntos.
El cabellos negro-cenizo asintió y se fue a bañar. Después, los tres aparecieron en la habitación de Enyi, se deshicieron del ayudante y el oscuro levantó al corredor.
Leyai: Buenos días, niño veloz.
Enyi: ¡Buenos días, maestro Leyai! ¡Y a ustedes también!
Leyai: Supongo que estás muy feliz…
Enyi: ¡Sí! Aunque aún no sé cómo decirle al maestro Issei que estuve con la señorita Shin, bueno, ¡ya se me ocurrirá algo!
El oscuro sonrió divertido, mientras los otros dos cubrían parte de sus caras con las manos, avergonzados por su hermano.
Leyai: Entonces apresúrate para que bajemos a la sala de juntas.
Enyi: ¡De acuerdo!
Mas tarde, los cuatro aparecieron frente a las puertas de la sala de juntas, al mismo tiempo que los hombres de alas puntiagudas y Lin caminaban hacia allá.
Leyai: ¡Hola otra vez!
Birent: Oye, ¿siguen sin reanudar las actividades?
Leyai: Hayate es un flojo, prefirió mandar a todos a descansar en lo que despertaba Tayue.
Birent: Ah… qué práctico…
Todos ingresaron a la sala de juntas; los nueve maestros puntiagudos se sentaron en la mesa junto a sus hermanos y Lin; Tayue jaló a los tres soldados recién llegados y los amarró de pies y manos, sentándolos en el suelo; los otros maestros se sentaron al otro lado de la mesa y el resto de los soldados guardaron descanso en el muro.
Tayue: Bueno, primero que nada, quiero hacer un pequeño experimento con ustedes, soldados.
-¡¿Con nosotros?! – se alarmaron Yuu, Dai y Enyi.
Tayue: Señorita Lin, ¿puede venir y pararse aquí?
La chica se levantó un poco confundida y se detuvo a unos metros de los soldados.
Tayue: Bien, ustedes tres, ¿qué opinan de la señorita Lin?
Los tres jóvenes arquearon una ceja, observaron a la chica por un momento y luego miraron al mayor.
Yuu: Tiene un largo cabello negro…
Tayue: Si…
Dai: Medianos ojos amarillos…
Tayue: Ajá…
Enyi: Tiene una piel muy clara… ¿no estará enferma?
El ojos azules se golpeó la cara de la vergüenza, Leyai se rio y se levantó para hacerle compañía a su gemelo.
Leyai: No está enferma, así es ella. ¿Qué cosas buenas le ven?
-¿Cosas buenas? – cuestionó la humana con extrañez, nuevamente los soldados la vieron por un momento.
Yuu: Es bonita…
Dai: Y delgada…
Enyi: Pero la señorita Shin es más bonita.
Yuu y Dai estuvieron de acuerdo con su hermano y asintieron firmemente, - ah, gracias por lo que me toca… - pensó la ojos amarillos con sarcasmo.
Leyai: Bueno, ¿ya saliste de tu duda, Tayue?
Tayue: Sí, ya… puede sentarse, señorita Lin…
La chica regresó a su lugar, - ¿dónde están todos? – el pensamiento de Shin llegó hasta Leyai, el ojos rojos sonrió y abrió la puerta para asomarse, la castaña buscaba por los pasillos y ya casi iba a dar vuelta para bajar las escaleras, cuando vio al oscuro saludarla y corrió hacia él.
Leyai: Pasa, todos estamos aquí.
Shindra: Genial, creí que se habían evaporado…
La ojiazul entró y saludó a todos por igual.
Shindra: ¡Hola!
Todos: ¡Hola!
Kinto se levantó y fue a darle un abrazo.
Kinto: ¿Estás bien?
Shindra: Sí, me siento mucho mejor.
Tayue: Emm… ¿e Issei?
La morena sonrió un poco incómoda.
Shindra: Bueno, creo que alguien debería ir a verlo… sigue… ¿acostado?
Zenitsu se ruborizó al recordar lo sucedido y bajó la cabeza.
Kinto: De acuerdo, ¡verde, ven conmigo!
El cabellos verdes se levantó y fue hasta su hermano.
Natku: Eres nefasto con los nombres…
Kinto: Cállate…
El ojos marrones tomó de las ropas a su hermano y ambos se hundieron en el suelo. A los pocos segundos aparecieron en la habitación de Issei, el albino estaba acostado en la cama, su ropa en el suelo y cobijado con una sábana, el chico planta lo movió un poco y el corredor abrió los ojos.
Issei: ¡Hola, chicos! ¿Qué hacen aquí?
Natku: Pues… Shin nos dijo que viniéramos a verte…
El albino se alegró mucho, se ruborizó y sus ojos brillaron.
Issei: ¡¿En serio?! ¡Ella se preocupó por mí!
La sonrisa de Issei denotaba emoción, unos corazones salieron de su cabeza y flotaron frente a sus hermanos, Kinto se incomodó con eso y cacheteó uno con molestia. Natku tentó su frente, cuello y muñecas, no vio señales de descompensación, estaba en perfecto estado.
Natku: Esta muy bien, creo que está mejor que uno.
Kinto: ¿Y por qué tiene sonrisa de idiota?
Natku: Mmm… parece que el celo de Shin funciona como un antiestrés… no estoy seguro… ¿qué sientes ahora, Issei?
Issei: ¡Me siento muy feliz! Como si hubiera descansado durante días.
Natku: Amm… ¿podrás levantarte?
Issei: ¡Sí, claro!
El ojos amatistas se levantó a gran velocidad sorprendiendo a sus hermanos y entró al baño.
Kinto: Corrió igual que el niño veloz…
Natku: Entonces… Shin les otorga poder extra… ¡Wow! Esto es algo nuevo.
Kinto: Y Shin se desahogó completamente, lucía muy fresca y de buen humor.
Natku: Son buenas noticias.
Issei: ¡Listo! ¿A dónde iremos?
Kinto: Abajo, a la sala de juntas…
El ojos amatistas los tomó de las muñecas y los jaló para correr a máxima velocidad hasta las puertas de la sala, Natku y Kinto se sintieron mareados y se hincaron para componerse, Leyai abrió las puertas de par en par y vio la escena.
Leyai: ¿Qué les pasó?
Issei: No sé, corrimos hasta acá…
La ojiazul se asomó, el albino la vio y corrió a darle un gran abrazo, cargándola y dándole un par de vueltas.
Issei: ¡Shin! ¡Gracias, fue lo mejor del mundo!
Todos en la mesa y los soldados dieron incógnita a eso.
Shindra: Me alegra…
Kinto jaló del cabello a su hermano y lo separó de la castaña.
Kinto: ¡Cállate y siéntate!
Issei: ¡Auch! ¡Eres un envidioso!
Natku también se sentó con un ligero mareo.
Tayue: Qué bueno que estás aquí, Shin. Estos tres idiotas te deben una gran disculpa.
La ojiazul los vio, los tres soldados se ruborizaron e inclinaron la cabeza.
Yuu, Dai y Enyi: ¡Perdónenos, señorita Shin!
-¿Por qué piden perdón? Estuvieron bastante bien… - pensó la chica sin mostrar emociones, Leyai leyó ese pensamiento y se ruborizó un poco, la castaña lo notó y volteó a verlo con una mueca.
Leyai: L-lo siento…
La ojiazul volteó nuevamente y suspiró.
Shindra: No hay problema, igual iba a suceder tarde o temprano.
Los soldados se enderezaron y se miraron con alegría por haber sido perdonados.
Tayue: ¡Hey! Tal vez ella los perdonó, pero Nawako, Issei y yo, no.
La sonrisa de los guerreros se desvaneció rápidamente.
Tayue: Yuu, estarás bajo la tutoría de Leyai.
Yuu: P-pero…
Tayue: Es una orden.
El ojos vino se encogió de hombros y asintió.
Issei: ¡Es una gran idea! Eso también va para ti, Enyi.
Enyi abrió grande los ojos y asintió con alegría, el maestro mayor lo vio con extrañeza e inmediatamente el soldado corredor cambió su cara a una más neutral.
Nawako: Bueno, que sea igual para Dai.
El ojos blancos bajó la cabeza resignado ante la orden.
Birent: ¿Por qué les prestan a sus soldados?
Shun: Porque es bueno entrenando a quien sea.
Birent: ¿Y eso es un castigo?
Hayate: Para que haya dejado a Kazou sin poderes, lo es.
Los invitados miraron con asombro al bicolor, quien chistó molesto y volteó hacia otro lado.
Leyai: ¡Bien, tres soldados bajo mi cuidado!
Tayue: Leyai, no quiero que los uses para tus tonterías.
Leyai: Ahh… le quitas la diversión a esto…
-¿Diversión? – pensaron los invitados al mismo tiempo, el ojos azules miró a su hermano con incomodidad, suspiró rendido y liberó a los soldados.
Tayue: Vayan con su maestro.
Los tres se formaron a un lado del ojos rojos poniendo a Enyi junto al gemelo oscuro, quien les sonrió emocionado.
Tayue: A lo que sigue… el estado de salud de Rein, Iory y Rentzu es perfecta, los golpeaste con gran fuerza, Shin.
La ojiazul rascó su mejilla con su dedo, avergonzada por su pasada de mano.
Shindra: Perdón por haberlos atacado… no creí que se atravesarían en mi camino… sólo no vuelvan a hacerlo, ¿de acuerdo?
La chica les sonrió, los tres se ruborizaron un poco y asintieron mecánicamente, - ¿ella fue quien los atacó? – pensó el gemelo de cabello corto.
Lin: S-shin…
La chica de cabello negro se levantó e inclinó la cabeza hacia la morena.
Lin: ¡Siento mucho lo que te hice! ¡No pensé en ti cuando escapaba! ¡Seguramente te maltrataron y por eso estabas enojada! ¡De verdad lo siento mucho!
Los maestros de alas blancas voltearon a ver con enojo a los tres soldados culpables, ellos se asustaron y negaron con la cabeza, la castaña soltó una risa corta y sonrió.
Shindra: No me maltrataron, no te preocupes.
Yuu, Dai y Enyi se alegraron y sus ojos brillaron hacia la ojiazul.
Shindra: Acepto tus disculpas.
La ojos amarillos sonrió alegremente y se volvió a sentar.
Tayue: Con esto solucionado, ya pueden regresar a su mundo junto con Lin.
Birent: Emm… sobre eso… tenemos un problema…
Kinto: ¡Ay! ¿Ahora qué, dorado?
Birent: Herkes no puede usar su poder para que volvamos…
Tayue: ¡¿Qué?!
Leyai: Pues ¿qué le pasa?
Herkes: Mis poderes han estado escasos últimamente… de milagro pude abrir un portal hacia acá para buscar a Lin… pero ahora no puedo abrir otro para irnos… ¡lo siento!
Hayate: Pero pudiste abrir un portal en medio cortejo, ¿no? Tal vez si haces lo mismo…
Lin: ¡No!
Todos voltearon a verla con una interrogación en la cabeza.
Shun: ¿Por qué no?
Lin: ¡No quiero! ¡Me niego a ser su fábrica de bebés!
-¡Ay, no puede ser! – pensó fastidiada la ojiazul, - Es la humana más tonta que he visto… - pensó Kinto, - Genial… - pensó con sarcasmo el cabellos plateados.
Tayue: ¿No has pensado en lo que hablamos hace unos días?
Lin: Si lo hice… pero solo quiero ir a casa, al mundo humano…
Rein: Pero… no podemos hacer eso…
Lin: ¡Solo piensan en ustedes! ¡Nunca se detuvieron a preguntarme si quería ir con ustedes o no!
-Bueno… a mí tampoco me preguntaron… - pensó la morena con sarcasmo.
Lin: ¡Quiero otra habitación!
Los hombres de alas puntiagudas se deprimieron y Tayue sólo suspiró rendido para no complicar las cosas.
Tayue: De acuerdo… ¿Leyai?
El ojos rojos sonrió y tronó sus dedos, desapareciendo a la humana de ojos amarillos.
Leyai: Estará en una de las habitaciones del último piso, para que no pueda escapar de nuevo.
Tehn no le dio importancia a Lin, pero sus hermanos no pudieron ocultar sus caras de tristeza y decepción.
Tayue: Bueno, creo que el explicarle los beneficios no dio buen resultado, lo lamento.
Los soldados sintieron pena por los invitados, el silencio se propagó en la sala por unos minutos, Leyai pudo percibir sentimientos negativos por toda el área y sonrió feliz, pero Tehn se sintió fatal y pronto se deprimió igual, haciendo que su persona perdiera brillo y recargara su cabeza en la mesa. La morena vio la escena, hizo una mueca mientras veía a cada deprimido, - tienen mala suerte… - pensó, luego miró a los otros maestros y notó que ellos estaban tranquilos, - creo que lo ajeno no les importa… -.
Jink: Ahora ¿qué hacemos?
Iory negó con su cabeza como sinónimo de no saber qué hacer.
Zenitsu: Nunca pensamos que esto fuera tan difícil…
Otro silencio se dio, Leyai inhaló profundamente ante la decepción de los invitados que se hacía cada vez más fuerte, luego vio al chico luz y sintió pena, - bueno, hay que encender esa luz… - pensó el oscuro.
Leyai: Oye, Shin, ¿por qué no los ayudas?
La chica volteó a verlo con una incógnita, los invitados elevaron sus cabezas y se ruborizaron al pensar erróneamente.
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Katherine Giraldo
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2023-08-26
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