Después de unos minutos, la pelinegra escuchó que alguien aterrizaba, unas voces murmuraban algo y su estado de alerta se encendió, - se escucha como Birent… - pensó asustada, unos pasos se acercaban y vio la sombra de un par de alas, - ¡mierda! ¡Son ellos! – la ojos amarillos dejó el libro que había tomado sobre una mesa, corrió hacia la puerta y salió para “escapar”, dejando extrañados a los dos aprendices que apenas entraban.
Ayudante 1: ¿Qué le pasa?
Ayudante 2: Tal vez tenía prisa… supongo que no necesitaba nada…
Ayudante 1: Bueno, volvamos abajo entonces.
Los dos jóvenes asintieron y se fueron tal como habían llegado. Después de unos minutos Shin entró de nuevo a la recámara y no encontró a Lin donde la había dejado, puso las toallas que traía sobre la cama y empezó a buscarla en el baño y en el balcón, pero no había rastro de ella, - ¿dónde está? – se preocupó, entonces salió de la habitación para saber de su paradero. Por otro lado, la ojos amarillos caminaba de prisa por los pasillos del castillo, cada corredor se parecía mucho al anterior y empezó a perder la paciencia en encontrar la salida de ese lugar. Se le ocurrió correr para acortar sus tiempos, pero pronto se cansó y su celo empezó a brotar de nuevo, - ¡ay, no! ¡Ahora no! – se quejó la chica, volteó a todos lados y continuó su camino.
Pasaron los minutos y Lin siguió perdida, el castillo era enorme y todas las puertas eran iguales, - ¡maldita sea! ¡Todo es igual!… - se arrepintió, - ¿cómo saldré de aquí sin ser vista?, si encuentro unas escaleras y bajo, tal vez me acerque más a la salida… - luego dio vuelta en otro pasillo mientras estaba perdida en sus pensamientos, una puerta se abrió y vio a un chico, de cabello corto negro cenizo y ojos blancos brillantes que estaba por salir, el soldado se detuvo al percatarse de ella y un aroma a lavanda pasó por sus fosas nasales, - ¿quién es él? – pensó la mujer con curiosidad, luego cambió de idea y empezó a caminar más deprisa sin perder su objetivo.
Antes de dar vuelta al final del pasillo, otro chico de ojos rosas fuerte y cabello aperlado apareció, iba entretenido en su mundo feliz tarareando una canción, la chica no titubeó y continuó su camino, pasando de lado del soldado corredor. Enyi se detuvo al percatarse de un olor a flores y volteó, pero la causante ya había dado vuelta, Dai se reunió con su hermano y ambos inhalaron ese embriagante aroma que despertó su celo, sonrieron y empezaron a seguirla. Lin estaba un poco inquieta por haber perdido el camino, luego escuchó pisadas detrás suyo y volteó con temor, vio a ese par que había dejado atrás y notó en ellos esa mirada conocida que la asustaba, - ¡Oh, carajo! – pensó y se echó a correr antes de ser alcanzada.
Al mismo tiempo, Shin buscaba a su compañera por todos lados, generalmente el castillo solía quedarse vacío en las alcobas porque todos bajaban a entrenar, por lo que tuvo que abrir cada habitación para buscarla. Lamentablemente, la habilidad de percibir a los demás se había ido cuando dio a luz a sus pequeños y hoy precisamente le hacía falta ese poder para encontrar a la cabellos negros, - ay, Lin, ¿a dónde fuiste? – se desesperó. Tras varios minutos buscándola y casi perdiendo la esperanza, pudo notar a la chica correr al final del pasillo, la ojiazul se alegró y fue tras ella, gracias a su buen entrenamiento, se acercó a ella lo suficiente para que la escuchara.
Shindra: ¡Lin! ¡Espera!
La chica la escuchó, pero no hizo caso, estaba sumamente asustada como para detenerse.
Shindra: ¡Oye, no corras! ¡Lin!
Lin casi estaba al punto del llanto, por más que daba vueltas seguía sin conseguir una escalera, entonces pensó un poco y se le ocurrió una idea descabellada. Dio vuelta en un pasillo y se metió a la primera recámara que encontró, dejando la puerta emparejada por su estrepitosa entrada.
Shindra: ¡Espera, Lin!
La morena dio vuelta y notó esa puerta semiabierta, entró y vio como la otra humana salía al balcón y cerraba la puerta de cristal, - oh, ¡rayos! No vaya a hacer una estupidez… - se apresuró Shin.
Shindra: ¡Lin, espera! ¡No corras, Lin!
Se acercó a los ventanales para abrirlos, pero se dio cuenta de que la ojos amarillos había cerrado por fuera, - genial… - pensó sarcásticamente mientras miraba a la cabellos negros detenerse a pensar en su siguiente movimiento, alzó su brazo para darle un golpe a las manijas de la puerta y poder abrir, pero antes de que esto sucediera, Enyi detuvo su brazo y evitó que rompiera parte de la puerta.
Shindra: ¿Por qué me detienes, Enyi?
El ruido de la puerta de la habitación cerrándose la hizo voltear y vio a Dai clausurando la salida, la ojiazul retiró al corredor con su otro brazo para liberarse de él.
Shindra: ¡Muévete!
Ahora sí dio un golpe a la puerta, pero un campo de fuerza protegió el cerrojo, - pero, ¡¿qué rayos…?! – volteó y vio que Dai había sido el culpable de esa intervención.
Shindra: ¡Dai, quita tu magia! ¡Debo ir tras Lin!
La chica de ojos mostaza volteó hacia atrás y notó a la morena con los dos soldados que la persiguieron anteriormente, - entretenlos, Shin… - suspiró y escapó trepando el barandal para caminar hacia otro balcón vecino.
Shindra: ¡Dai!
El corredor usó su velocidad para cargar a la morena en un abrazo y llevarla rápidamente hasta el muro que estaba frente a la cama.
Shindra: ¡¿Qué te pasa, Enyi?! ¡Suéltame!
El ojos blancos se le unió a su hermano y junto su cuerpo en la espalda de Shin, - ¡¿qué rayos les pasa?! – se quejó la humana forcejeando con el corredor, luego el cenizo acercó su nariz al hombro de la joven e inhaló profundamente, esto hizo que la castaña se quedara congelada por la sorpresa.
Shindra: ¡Ay no…! No, no, no, no, no, ¡esto debe ser una broma!
Enyi se acercó peligrosamente a los labios de la mujer, pero ella le dio una bofetada para retirarlo.
Shindra: ¡Despierta, Enyi!
Retiró los brazos de Dai empujándolos hacia abajo y corrió hacia la salida, pero el ojos blancos ya había puesto un campo de fuerza en toda la habitación, incluyendo piso y techo, por lo que los esfuerzos por escapar no eran viables, - ¡No!, ¡Esto no está pasándome! – se lamentó Shin. Enyi volvió a usar su velocidad para traer de nuevo a la humana a como estaba antes y ambos hermanos la acorralaron.
Shindra: ¡Despierten! ¡Soy yo, Shin! ¡Oigan…!
El corredor la hizo callar con un beso en los labios, - ¡Al diablo! ¡Los voy a golpear con todo lo que tengo…! – se enfureció la humana e hizo puño su mano, pero luego sintió los colmillos de Dai en su cuello, poco a poco su cuerpo se volvió débil y sin poderes, con esto Enyi pudo abrir más la boca de la chica para meter su lengua danzante y manipular el beso, después el cenizo la liberó y empezó a quitarle la ropa interior mientras su hermano se encargaba de entretenerla con ese beso voraz. Tras alejarse con mucho esfuerzo de la habitación donde dejó a los soldados con Shin, Lin pudo aterrizar con bien a otro balcón, se asomó para asegurarse de que no había nadie y entró a la alcoba, salió y siguió caminando para encontrar una salida. Por otra parte, Tayue, Leyai, Hayate, Issei, Natku y Shun se reunieron con los nuevos invitados, los chicos de alas puntiagudas y anteriores rivales de guerra.
Birent: No sabíamos que tenías un gemelo, Tayue.
Yuiro: Son idénticos, excepto por los ojos.
Hayate: Qué observador…
Tayue: Bueno, ¿qué los trae por aquí?
Birent: Tenemos dos cosas pendientes en este mundo: la primera es que nuestra humana se encuentra aquí y venimos por ella; la segunda es que queremos discutir algo con ustedes sobre su humana.
Tayue: Si se refieren a la chica de cabello negro y ojos amarillos, está en una habitación en compañía de nuestra humana.
Birent: ¡Qué bueno! Ya podemos olvidarnos de buscarla por los alrededores.
Leyai: ¿Cómo se les escapó?
El chico de ojos miel se encogió de hombros.
Birent: Pasa que, Herkes está un poco inestable con su poder, estaba en medio del cortejo con nuestra humana y, sin querer, abrió un portal hacia acá, ella lo empujó y salió por ahí, escapando.
Herkes: ¡Lo siento! M-me emocioné por el momento…
Shun: Vaya, aprovechó tu momento de debilidad…
Leyai: ¿Abres portales hacia todos los mundos?
Herkes: A casi todos… creo…
El ojos rojos le sonrió con admiración hacia su poder.
Tayue: Pasemos al siguiente punto, ¿qué quieren discutir sobre nuestra humana?
Birent: Los pondremos en contexto: después de la guerra, ambos bandos tuvimos bajas considerables. Nosotros usamos humanas “normales” para crear descendencia, pero lamentablemente el mundo humano ha cambiado mucho y sus habitantes también, por lo que ya no nos es viable tener hijos con cualquier mortal. Indagando en las posibilidades de hacer crecer nuestro mundo, optamos por hacer lo mismo que ustedes para procrear, así que necesitábamos a una chica fuerte y especial como su humana.
Hayate y Shun fruncieron el ceño tras escuchar al líder de cabello dorado.
Birent: Hicimos el plan de atraer a su humana hacia nuestro mundo para hacer lo debido, pero ya era tarde. Sabemos que el ciclo de celo de ustedes es casi al mismo tiempo que el de nosotros, por lo que concluimos que su humana ya había llegado aquí para el cortejo y todo lo demás, entonces se nos ocurrió una gran idea.
Hayate: ¿Qué idea?
Rein: Traer a la sucesora de su humana hacia nuestro mundo.
Los maestros de alas blancas se sorprendieron por lo dicho, -bien hecho, Tehn… - pensó el oscuro.
Leyai: Con que tienes el poder de manejar el tiempo, ¿eh?
Rein: Así es, viajamos hacia el futuro y capturamos a la chica en el mundo humano.
Tayue: ¡¿Alteraron el tiempo y el ciclo por una humana?!
Birent: ¡Hey! Así como ustedes, la descendencia es importante para nosotros, no vimos otra salida.
Issei: Pero la sucesora es la humana de nuestros soldados…
El ojos verdes oscuros se recargó en la mesa.
Birent: A ese punto queremos llegar con su humana: como ya tomamos a su sucesora, ¿podrían hacer que su humana también tenga descendencia con sus soldados?
Tayue: ¡¿Qué?! ¡¿Has perdido el juicio?!
Birent: Oh, ¡vamos! Ten compasión por nosotros y deja que tengamos descendencia con la sucesora de su humana.
El oscuro pensó un poco y asintió.
Leyai: ¡Es buena idea!
Tayue: ¡Leyai!
Leyai: ¿Qué? Si lo piensas de manera fría, es razonable su propuesta.
Shun: Tiene razón; si la sucesora ya está en el presente, ya tuvo acercamiento con estos tipos y está a mitad de cortejo, entonces nuestros soldados deben tener descendencia con nuestra humana. También me parece un buen trato.
Los invitados sonrieron ante la aceptación, pero el de la última palabra era el líder de ojos azules.
Birent: ¿Qué dices, Tayue?
El primogénito azul lo pensó y soltó un suspiro.
Tayue: Para una decisión de esa magnitud, debo plantearlo con todos mis hermanos.
Birent: Ah… de acuerdo…
Tayue: ¡Issei! Busca a todos los demás y tráelos aquí enseguida.
Issei: ¡Claro!
El ojos amatista se levantó y salió a máxima velocidad de la sala. En otra parte, en una habitación protegida por la magia del soldado ilusionista, el grito ahogado de la castaña se escuchó en toda la habitación, Enyi le había dado una mordida en el cuello en medio de un vai ven doble con dos guerreros. La ojiazul estaba totalmente sonrojada, con los ojos cerrados y algunas lágrimas salían de sus ojos, su blusa lucía desgarrada a causa de las uñas del corredor, ambos caballeros se habían deshecho de sus camisas blancas que aventaron lejos de la faena, ella rasguñaba la espalda del ojos rosados para sostenerse y aguantar las embestidas de ambos, quienes estaban únicamente en la entrada de enfrente de la humana.
Cuando el cabello aperlado la liberó, Shin tuvo su primer clímax que la hizo ceder ante el encuentro de ambos soldados, - ¡mierda! ¡¿Por qué esto se siente tan bien?! – pensó con queja, - ¡sólo a estos dos idiotas se les ocurre hacerme algo así! -. El cabellos cenizos la abrazó más de la cintura y cubrió su rostro en el cuello de la humana.
Dai: Shin… m-me gustas…
La morena abrió los ojos con sorpresa.
Shindra: ¿Qué…?
Enyi la besó intensamente y se separó a los segundos, mirándola fijamente.
Enyi: Me gustas, Shin…
-¡¿E-están… consientes…?! – se sorprendió la chica sin dejar de moverse; sin esperar respuesta, el corredor volvió a besarla con deseo y ambos subieron la intensidad del vai ven. Más tarde, los maestros faltantes se reunieron en la sala de juntas como lo había pedido Tayue, quienes tomaron asiento frente a los invitados, rápidamente el primogénito azul les comentó la propuesta del cabellos dorados sorprendiendo a Kai, Tamayo, Kinto y Duke.
Birent: ¿Y bien? ¿Qué dicen?
Kinto: Vete al diablo…
Los puntiagudos se incomodaron por la respuesta seca y rápida del maestro tierra.
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