Kinto: También haremos que rechace a esos idiotas si intentan acercársele, pero necesitamos a dos para practicarlo… ¡tú no, niño verde!
El soldado se desanimó, ya había pensado en ofrecerse como voluntario, pero el mayor se le adelantó para detener su idea.
Cronh: El maestro Issei sería adecuado, con su velocidad podría llegar a Shin antes que nadie.
Kinto: ¡Genial! Probaremos con el albino, después pensaremos en el siguiente…
Cronh: Gracias, Maro, no quise preguntarte lo de tu celo en presencia del maestro Natku.
Maro: Está bien, agradezco tu sensatez. Me retiro.
El chico verde le reverenció al maestro y se fue.
Kinto: Bueno, solo queda esperar a que Shin despierte.
Al día siguiente, la ojiazul abrió sus ojos, parpadeó por un momento y se enderezó con cuidado, su cabeza aún estaba tratando de asimilar todo lo que había pasado, recordó cada cosa y cubrió su rostro para despabilarse bien, - bueno… creo que se lo merecían… - pensó al acordarse de cómo hirió a esos tres sujetos, - tienen poderes extraños… pero igual son idiotas… - quitó sus manos de la cara y vio que a su lado, al borde de la cama, estaba Kinto, quien la había cuidado hasta quedarse dormido, - se ve lindo cuando duerme… - pensó la castaña y acarició su cabello café. Al sentir unas manos en su cabeza, el maestro tierra abrió los ojos y lo primero que vio fue la sonrisa de la humana, eso lo ruborizó un poco, tomó esa mano y la besó.
Kinto: ¿Cómo te sientes?
Shindra: Algo aturdida, pero bien en general.
Kinto: Siento haberte mordido tan fuerte…
Shindra: No te preocupes, estaba muy enojada y perdí el juicio… era necesaria la mordida.
El ojos marrones le sonrió y volvió a besar su mano.
Shindra: ¿Los niños?
Kinto: Los dejé con el bicolor y el niño agua, Cronh fue a verlos y dijo que estaban bien.
Shindra: ¿Puedes traerlos en lo que me baño?
Kinto: Sí, yo también quiero verlos.
La chica sonrió, se levantó de la cama y se metió al baño. Minutos después salió y se sentó en la cama con Kinto.
Kinto: Cronh ya viene con los niños, quiero aprovechar para contarte algo.
Shindra: ¿Qué cosa?
Kinto: Bueno, es sobre una propuesta que mis hermanos y los otros tipos acordaron…
Cronh caminaba por los pasillos y abrió la habitación de Theron, donde estaba él y Kazou jugando con los niños; el chico agua elevó algunas gotas liquidas para que el hijo de Kinto las atrapara con las manos, Kazou tenía en brazos al hijo del soldado tierra y con su poder hacía que mechones de su cabello se elevaran para que el niño viera con interés ese levantamiento.
Cronh: Parece que se encariñaron con ellos…
Theron: ¡Sí! ¡Son adorables!
El bicolor sólo se ruborizó mientras seguía jugando con el pequeño.
Cronh: Voy a llevarlos con Shin.
Theron y Kazou se desanimaron, pero el bicolor se compuso y cargó al niño.
Kazou: Toma.
Cronh sabía que su hermano eléctrico no quería separarse de su hijo, pero tomó al niño con una sonrisa interna. Theron retiró las gotas de agua y también le dio al otro niño, ambos bebés rieron cuando estuvieron juntos y se recargaron en el pecho del soldado café.
Cronh: Gracias por cuidarlos.
Theron: ¡No fue nada!
Kazou: D-de nada…
Cronh salió de la habitación, Kazou se levantó de la cama y fue hacia el balcón, el ojos de gato lo siguió y le regaló una sonrisa.
Theron: Estabas muy entretenido con el hijo de Cronh, te veías feliz.
Kazou: Me agrada el niño… no le digas a nadie…
Theron: De acuerdo, con la condición de que me prestes a tu hijo en un futuro.
El bicolor se sonrojó al mil, sacó sus alas y subió al pasamanos de piedra.
Kazou: Es un trato.
El eléctrico voló hacia el bosque de pinos. En la habitación de Cronh…
Shindra: Que acuerdo tan extraño… ¿cómo se les ocurrió eso?
Kinto: No lo sé, es extraño que ellos no hayan podido tener descendencia, siempre han estado con diversas mortales y habían logrado procrear, pero se arriesgaron demasiado trayendo a tu sucesora del futuro.
Shindra: ¿Y cuándo se van?
Kinto: Por ahora siguen en el castillo, los heriste más de la cuenta.
Shindra: Ah… ¡ups!
La puerta se abrió y Cronh entró con los niños, Shin se alegró, alzó los brazos para tomar a ambos bebés y los abrazó.
Shindra: ¡Mis niños! ¡Qué alegría verlos!
La chica hundió su cabeza entre los gemelos, el olor a lavanda perfumó la habitación convirtiéndolo en un espacio tranquilo y alegre, ambos usuarios de tierra percibieron el aroma y se sintieron relajados, los niños rieron al estar con su madre y la abrazaron por igual.
Shindra: Gracias, ya quería tenerlos conmigo.
Kinto: Esos soldados los cuidaron bien.
La ojiazul enderezó la cabeza y comenzó a arrullar a sus gemelos.
Shindra: Entiendo que Theron cuide uno, pero ¿por qué Kazou?
Kinto: Porque es un amargado y me pareció buena idea que se relajara con Ryo.
Shindra: ¿Funcionó?
Cronh asintió con una sonrisa burlesca.
Cronh: Sigue sin mostrar emoción, pero al final se convertirá en el cuidador de todos los bebés.
Shindra: Vaya, ya me imagino a todos los niños detrás de él…
Los tres rieron levemente al imaginarse al bicolor con todo el ‘kínder’ siguiéndolo, Shin miró a los niños y notó que estaban durmiendo sobre su pecho.
Shindra: ¡Wow! Ya se durmieron.
Kinto: Shin, ahora que esos soldados idiotas te despertaron el celo, debes tener cuidado con tu aroma…
Shindra: Por esos tipos, ¿verdad?
Kinto: Sí, el trenzado nos dijo cómo fue que te llamó para saciar su celo, pensamos que lo mejor es que hagas lo mismo para atraer a uno de nosotros y evitar que te persigan al mismo tiempo.
Shindra: Está bien, puedo intentarlo.
Cronh: Recomendamos que lo practiques con el maestro Issei, por ser veloz… y ansioso…
Shindra: De acuerdo… cuando se me presente el celo lo pondré a prueba…
La puerta se abrió abruptamente y entraron Tayue, Issei y Nawako, tropezaron cayendo al suelo por tratar de entrar al mismo tiempo y despertaron a los bebés, quienes comenzaron a llorar.
Kinto: ¡Ay, ustedes!
Shin caminó y empezó a calmar a los niños.
Tayue: Perdón… Issei llegó corriendo…
Issei: ¡Lo siento…!
El aroma a lavanda tranquilizó a todos, Shin empezó a tararear para los niños, ellos se calmaron poco después, le sonrieron y empezaron a dormitar, ella los abrazó más sin dejar de cantar, rotó su cuerpo levemente de un lado a otro y logró dormirlos otra vez.
Shindra: Listo, ya los dormí…
La castaña volteó y vio a los cinco muy tranquilos, observándola; los tres que acababan de llegar estaban aún en el suelo, con una sonrisa tranquila, moviendo sus pies elevados de adelante hacia atrás; Kinto y Cronh tenían un ligero rubor y estaban sentados en la cama.
Shindra: ¿Qué les pasa?
Tayue reaccionó, se levantó y jaló a los otros dos para que hicieran lo mismo.
Tayue: Disculpa, venimos a pedirte perdón por la estupidez de nuestros soldados.
Nawako e Issei: ¡Perdón!
Los tres se inclinaron en un ángulo de noventa grados, Shin arqueó una ceja, caminó hacia una camita que había en una esquina de la habitación y puso a los niños ahí.
Shindra: No hay de qué disculparse, ustedes no los enviaron hasta mí para saciarse.
Los tres se enderezaron con una gran sorpresa en sus rostros.
Tayue: No… pero somos responsables de ellos…
Shindra: No importa, lo hecho, hecho está.
La humana arropó a sus bebés, acarició sus mejillas y sonrió. Nawako e Issei se miraron extrañados, creyeron que la castaña iba a estallar en ira al recordar lo que había sucedido con los tres soldados, pero estaba contenta, serena y sonriente.
Kinto: ¿Y sus soldados ya despertaron?
Nawako: Aún no, están bien dormidos…
Issei: Cada uno están en sus habitaciones, dejamos a un ayudante cuidándolos.
Kinto: Ja, no pudieron con Shin...
La morena se rio, les dio un beso a sus hijos y volteó hacia los maestros.
Shindra: Kinto ya me dijo sobre esa propuesta, y por lo que sucedió ayer, pues ya qué.
Kinto: ¿Y los tres idiotas en la enfermería?
Tayue: Estarán inconscientes hasta mañana, mandé a los demás a otra habitación.
Shindra: ¿Inconscientes? Pero no los golpeé tan fuerte, ¿o sí?
Los cinco asintieron al mismo tiempo.
Shindra: Oh… bueno, ni modo.
Kinto y Cronh sonrieron, pero los otros tres estaban algo extrañados por la poca importancia que la ojiazul les daba a los hombres de alas puntiagudas.
Tayue: Nos retiramos, disculpen las molestias.
Los tres salieron de la habitación. Por otro lado, Lin estaba en el balcón de su nueva habitación, ahora estaba del lado del bosque de pinos, le gustaba más la vista hacia la selva que el crudo ambiente que ahora miraba, - cometí un error… Shin debe odiarme con todas sus fuerzas… - pensó la ojiamarillos, - no debí dejarla con esos tipos… seguramente la maltrataron y por eso estaba tan enojada… yo actuaría igual si me hicieran lo mismo… - bajó la cabeza y cerró sus ojos con fuerza. Dentro de la habitación, sentados en la puerta de entrada, dos hermanos murmuraban entre sí.
Yuiro: Sigue triste por lo de la otra humana.
Herkes: Así es, por poco y la mata, es una chica con una gran fuerza.
Yuiro: Me llamó la atención ese intenso aroma que segregaba… ¿a ti no?
Herkes: Sí, pero es la humana de Tayue y los demás, no nos pertenece.
Yuiro: Cierto… pero me hubiera gustado que mi hijo tuviera esos ojos azules…
Herkes: ¿No me digas que ya te enamoraste de esa morena?
Yuiro: Aún no estamos vinculados con Lin, es normal que me llame la atención la otra humana.
Herkes: No cabe duda que es muy bonita, pero Rein y Birent sacrificaron mucho por traer a Lin, así que debemos ser leales a ella.
Yuiro: ¡Ay, hermano! Estamos en celo, ya quiero tener a Lin conmigo, pero sigue asustada de nosotros, hasta siento que ella se entiende mejor con Tayue y los demás…
Herkes: Solo están siendo amables, es imposible que vean a Lin de otra forma. La otra humana los tiene bien vinculados a ella, ya se acostó con los soldados faltantes y de seguro hizo lo mismo, creo que debería darle algunos consejos a Lin...
Ambos hermanos suspiraron rendidos. En la enfermería, Birent y Leyai estaban cuidando a los heridos, sentados en las sillas con dos asientos de separación.
Birent: No te vi dormir anoche…
Leyai: No tenía sueño, alguien tenía que quedarse a hacer guardia. Tú dormiste como un bebé…
El ojos verdes se ruborizó, el sueño le había ganado y sin darse cuenta ya estaba dormido sobre las sillas.
Birent: L-la búsqueda me dejó agotado…
Leyai: Me imagino…
Un silencio inundó el espacio.
Leyai: ¿Sólo son ustedes seis?
Birent: Somos nueve, los otros están en una cueva, en el bosque de pinos.
Leyai: Uuh… espero que no estén en las guaridas de los eléctricos, odian a los intrusos.
Birent: No creo que sea una guarida, no había nada ahí.
Otro silencio reinó entre ambos.
Birent: Creí que solo nosotros teníamos a un gemelo…
Leyai: Bueno, las sorpresas pasan.
Birent: Realmente creí que eras Tayue… perdón por ese saludo tan incómodo…
El primogénito se volteó hacia el lado contrario del oscuro para que no viera que se había avergonzado por eso.
Leyai: No importa, además me viste de perfil, es normal que me hayas confundido.
-¡Rayos! La próxima vez tendré más cuidado a quien saludo… - pensó Birent, esto hizo sonreír al ojos rojos, Leyai se levantó y fue hasta la puerta para irse.
Birent: ¿Ya te vas?
Leyai: Sí, estás despierto y puedes cuidar de tus hermanos.
Birent: ¿Puedo pedirte algo?
El cabellos negros asintió con una sonrisa.
Birent: ¿Podrías traer a mis demás hermanos hasta aquí? Ya me incomodó la idea de que estén en terreno de los eléctricos… tienen mal temperamento y no quiero que les pase nada…
Leyai: De acuerdo.
El ojos rojos abrió la puerta y salió, caminó un poco para alejarse y, sin nadie alrededor, se perdió en la sombra de una esquina. A los pocos minutos apareció en una cueva en el bosque de pinos fingiendo buscar, pero ahí no había nadie y desapareció. Después llegó a otra cueva, pero fue el mismo resultado y se hundió en la penumbra. En el tercer intento entró a otra caverna, pudo ver a lo lejos un destello plateado, sonrió y se acercó con sigilo hacia el pleito donde estaba Kazou, quien estaba enojado por los intrusos.
Jink: Por favor, n-no queremos pelear, así que tranquilízate…
Kazou: ¡Dije que salieran de aquí!
Zenitsu: No lo haremos, estamos esperando a nuestros hermanos…
El bicolor se enojó más y empezó a sacar electricidad por todo su cuerpo, Zenitsu se alarmó y aventó a su gemelo hacia enfrente para que enfrentara al eléctrico.
Tehn: ¡Oye!
Zenitsu: Anda, hazte cargo.
Tehn: ¡¿Estás loco?! ¡No pelearé contra él!
Zenitsu: Pues no saldremos de aquí hasta que lleguen los demás, no tienes de otra.
El chico luz volteó hacia el bicolor, quien ya estaba sonriente por ver a un contrincante, Tehn se asustó un poco y retrocedió un paso, Zenitsu frunció el ceño ante la actitud cobarde de su gemelo y le dio un empujón para que fuera a pelear.
Zenitsu: Dije que te hicieras cargo, no retrocedas.
El ojos rojos salió de las sombras, se acercó con cuidado al bicolor por la espalda y puso su mano en su cabeza, la electricidad se esfumó y el soldado cayó dormido, Leyai lo sostuvo para que no se hiciera daño al caer y salvó a los otros tres.
Jink: ¡¿T-tayue?!
El oscuro siguió con la mano en la cabeza del menor, poco a poco lo acostó en el suelo, tras unos segundos de calmar la mente del bicolor alejó su mano y se levantó para mirar a los demás, Zenitsu y Jink vieron esos ojos rojos y se asombraron al notar que no era el primogénito azul.
Zenitsu: Tú no eres Tayue…
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