Lin: ¿P-puedo pensarlo un poco más?
Birent: ¿Te parece si te dejamos a solas por el resto del día y mañana lo platicamos?
La humana asintió con alegría, sus cortejantes inclinaron sus cabezas y caminaron hacia la puerta, pero enseguida apareció la ojiazul con una ira enorme en sus ojos, su blusa desgarrada, su falda mediana algo arrugada, su cabello un poco desalineado y con un celo por las nubes. La morena tomó una hoja de la puerta, la separó del marco de un jalón y la hizo pedazos apretando su mano, los invitados se alarmaron al ver tal fuerza, se sorprendieron por el intenso aroma a lavanda que Shin segregaba de su cuerpo y se sonrojaron.
Shindra: ¡Maldita! ¡¿Cómo te atreves a dejarme encerrada con esos soldados?!
Tayue y Hayate estaban igual de impresionados que los invitados al verla, -¡Mierda! ¡¿Tan pronto salió de esa habitación?! – pensó la ojos amarillos.
Lin: ¡L-lo siento! ¡Me estaban persiguiendo…!
Shindra: ¡Te dije que no salieras de la maldita habitación!
Lin: Unos chicos entraron por el balcón y me asusté…
Shindra: ¡Eran ayudantes, estúpida! ¡¡¡Voy a matarte!!!
Tayue: ¡E-espera, Shin…!
-¡¿Ella es Shin?! – pensaron los invitados con un brillo en los ojos.
Tayue: C-cálmate… sólo fue un error de ella…
Shindra: ¡¿Error?!
La chica tomó al primogénito de las ropas y lo acercó a ella.
Shindra: ¡¿Error es que me dejara encerrada en la habitación de Nawako con Dai y Enyi?!
Hayate: ¡¿Qué?!
Shindra: ¡Estaban en celo porque ella los provocó! ¡Luego apareció Yuu y fue lo mismo!
-¡Qué carácter! – pensó Birent e hizo reír levemente a Leyai. Shin soltó a Tayue y volteó hacia la ojos amarillos.
Shindra: ¡Estas muerta!
La ojiazul corrió hacia Lin, esta se levantó y corrió hacia en frente, rodeó y salió por la puerta, Shin la persiguió con una furia enorme que hacía perfumar a lavanda todo el lugar, luego todos se asomaron para ver cómo ambas se alejaban.
Birent: Tráelas, Rein.
Rein: De acuerdo.
El ojos púrpura elevó su mano y usó su poder, las chicas empezaron a retroceder su carrera con la misma velocidad con la que habían salido, Birent tomó el brazo de su hermano y lo bajó un poco, haciendo que el retroceso fuera más lento.
Birent: Lindas piernas…
El primogénito se refirió a la morena, quien hacía levantar su falda un poco con las zancadas que daba. Cuando Shin estuvo a un par de metros de ellos, ella volteó de pronto con una mirada irritada, esto sorprendió a Rein y la castaña le propinó una patada en la cara.
Shindra: ¡No intervengas!
El cabellos gris cayó de espaldas inconsciente, su poder se rompió y la persecución continuó por el pasillo, dejando a todos con la boca abierta.
Yuiro: ¡Rein!
Birent: P-pudo moverse… c-con el tiempo en r-retroceso…
Leyai soltó una risa divertida y caminó hacia el interior de la recámara.
Leyai: Iré por Kinto.
Tayue asintió y el oscuro desapareció en la sombra de una esquina.
Birent: ¡Detenlas, Rentzu!
Rentzu: ¡Sí!
El ojos azul oscuros se transparentó y se hundió hasta desaparecer. Lin corría por los pasillos con lágrimas en los ojos, su compañera de habitación estaba fúrica y fuera de sí, la pobre chica dio vueltas por todo el lugar hasta que milagrosamente encontró unas escaleras y las bajó. Era fácil descender a paso veloz, pero su perseguidora estaba a escasos metros de ella, por lo que les rogó a sus piernas que aumentaran la velocidad. Cuando las escaleras se terminaron, la cabellos negros corrió por el gran y amplio pasillo, no había nadie por ahí que pudiera ayudarla y su miedo incrementó al voltear y ver a la castaña con ojos llenos de ira.
Shindra: ¡No te escaparás de mí! ¡Voy a matarte!
Lin: ¡No fue a propósito!
La ojos amarillos siguió corriendo, Rentzu apareció desde arriba hasta aterrizar, se materializó y le cerró el paso a la morena, Shin no tenía tiempo de jugar con otro idiota y no se detuvo, entonces el cabellos rojos volvió a ser fantasma para usar su poder sobre ella, la ojiazul lo atravesó y se detuvo de pronto, sintió un dolor punzante en el pecho y un cosquilleo en la espalda que la hizo recargarse en el muro. Tayue, Hayate, Birent, Iory y Herkes bajaron las escaleras y vieron que su hermano pudo detener a la castaña, suspiraron y caminaron con más calma.
Shin se enfureció por el poder del ojos azules, tocó su pecho y lo atravesó con su mano, poco a poco empezó a sacar a Rentzu de su cuerpo, los demás vieron eso y se alarmaron, la morena sacó al chico completamente, éste se materializó por la fuerza que le estaban aplicando en el cuello y se asustó al ver la sonrisa malvada de la humana.
Shindra: ¡Qué lindo poder! Pero no eres tan fuerte como para poseerme, ¡idiota!
Ella lo azotó hacia atrás y el pobre chico le hizo un agujero a la pared con su cuerpo, lo que lo dejó fuera de combate, Shin volteó hacia la salida y siguió corriendo.
Birent: ¡¿Q-qué…?!
Iory: ¡Hermano!
Tayue: ¡Oh, rayos! ¡Está fuera de control!
Hayate: Ustedes continúen, me haré cargo de Rentzu.
Los demás asintieron y corrieron. Lin se había detenido al notar que su perseguidora ya no estaba detrás de ella, tomó aire y secó sus lágrimas de miedo.
Shindra: ¡Ahí estás, desgraciada!
Lin: ¡Ya te pedí perdón!
Shindra: ¡Al diablo con tu perdón!
La persecución continuó, Lin estaba cansada y notó que su carrera era más lenta que antes, comenzó a lagrimear de nuevo y siguió su camino. Shin estaba a punto de alcanzarla hasta que un dolor de cabeza la detuvo, fue punzante y fuerte, lo que la hizo bajar la mirada. Iory había usado su poder psíquico, se acercó a la chica mientras la otra se detenía de nuevo, recargándose en un árbol.
Tayue: ¡Al fin, se detuvo!
Herkes: ¡Bien, Iory!
El ojos negros se detuvo a un par de metros de Shin, movió su mano un poco y la chica se giró hacia él, mirándolo en trance, - es bonita cuando se le domestica… - pensó el chico, pero el aroma a flores subió de manera impresionante, esto ruborizó al psíquico y la chica le sonrió de lado, - mi turno, ¡estúpido! – pensó la morena. De pronto un bulto de tierra salió por el suelo y noqueó al cabellos naranjas, golpeándolo en su mentón y lanzándolo hacia atrás, inconsciente.
Tayue: Oh-oh…
Los dos hermanos restantes estaban boquiabiertos, el poder psíquico de Iory era fuerte, pero la mente de la humana era incontrolable. Shin volteó y le sonrió de manera desquiciada a Lin, la ojos amarillos ya no podía correr más y se asustó, la ojiazul corrió hacia ella para lastimarla, pero afortunadamente llegó Kinto volando y empujó a la morena para alejarla de la otra humana; la cabellos negros había cerrado los ojos por el miedo, al no pasarle nada los abrió y vio a la castaña forcejeando con el maestro tierra.
Shindra: ¡Muévete! ¡Acabaré con ella de una vez!
Kinto: ¡Cálmate, estás soltando tu olor por todas partes!
Shindra: ¡Por eso quiero matarla, todo es su culpa!
Birent y Herkes se acercaron a la ojos amarillos para ayudarla a levantarse, Shin logró zafarse del maestro tierra, pero Kinto la detuvo jalando su pierna hacia él haciéndola caer, se puso encima de ella para detenerla por completo, brotó sus colmillos y la mordió para tranquilizarla. Los caballeros de alas puntiagudas miraron esa acción y no pudieron evitar ruborizarse, la ojiazul se resistía a la mordida, pero poco a poco fue cediendo, sus ojos no se apartaron de Lin mientras se desmayaba lentamente en el suelo, el ojos marrones la liberó y miró con frialdad a la otra humana.
Kinto: Tu descuido hizo despertar el celo de Shin, humana tonta.
Lin: L-lo siento…
Kinto: La próxima vez que hagas algo estúpido, dejaré que te mate sin piedad.
Las palabras del maestro tierra fueron directas y serias, lo que asustó a Lin al grado de hacerla derramar un par de lágrimas más. Kinto volteó a su pareja, la cargó en brazos y caminó hacia el castillo guardando sus alas. El ojos marrones se hundió en medio del pasillo principal y apareció en la habitación de Cronh, el soldado notó las presencias y se asombró al ver a Shin desmayada, el mayor la acostó en la cama y acarició su mejilla.
Kinto: Siento interrumpir en tu habitación…
Cronh: No hay problema, maestro. ¿Qué sucedió?
Kinto: ¡Esa estúpida humana! Encerró a Shin con el ojos blancos y el niño veloz en pleno celo, después apareció el soldado mayor y le hizo lo mismo…
El soldado quedó helado, tres guerreros se habían saciado en un corto tiempo y la ojiazul no estaba lista aún para el siguiente cortejo, miró sus ropas rotas y desarregladas, luego percibió el aroma intenso a lavanda y se sorprendió con un rubor.
Kinto: Ahora está en celo, y con esos tipos aquí sin vincularse con la otra humana… es riesgoso para ella…
Cronh: No dejaremos que se acerquen a ella, maestro.
El ojos cafés estaba decidido a proteger a Shin a cualquier costo, Kinto le sonrió y asintió.
Kinto: La dejaré contigo, la puerta de mi habitación está arruinada…
Cronh: Está bien, usted también puede quedarse… hace tiempo que no vigilo a nadie…
El mayor se rio, su soldado sabía de antemano que eso era lo que iba a pedirle y puso su mano en la frente de la humana.
Kinto: Ahora debemos pensar en la forma de que esos idiotas no se dejen guiar por el aroma de Shin.
Cronh: La otra humana también está en celo, ¿no?
Kinto: Sí, pero el de Shin es más fuerte y tentador…
Cronh: Mmm… hay algo que podemos probar…
Kinto se impresionó.
Kinto: ¿Qué cosa?
Cronh: Primero voy a traer a Maro para explicarlo mejor.
El mayor asintió y el soldado salió de la habitación. Durante su caminata por los pasillos, usó su poder para identificar a todos los que estaban en el castillo, todos los ayudantes estaban en sus recámaras, algunos descansando, otros duchándose, otros leyendo libros y haciendo reportes, pisos abajo pudo identificar a los jóvenes de alas puntiagudas y a la otra humana, chistó molesto porque ahí estaban Tayue, Leyai, Natku, Maro, Kai y Theron, suspiró rendido y se dirigió ahí. En la enfermería, Natku y Kai estaban atendiendo a los tres heridos; Birent, el resto de sus hermanos y Lin esperaban noticias de los inconscientes sentados en las sillas que estaban a un lado de la puerta de acceso. Kai terminó de limpiarlos y les suministró tratamiento, medicina previamente preparada por los usuarios de las plantas, después de un rato lograron estabilizar a los tres y asintieron hacia los invitados.
Natku: Los tres estarán bien, hay que dejarlos dormir y estarán como nuevos.
Birent: ¿Cuánto tiempo dormirán?
Natku: Dos días.
Birent: ¡¿Qué?! ¿Por qué tanto?
Natku: Porque… Shin fue un poco ruda con ellos…
Leyai sonrió divertido mientras veía a los tres heridos.
Tayue: Pueden quedarse hasta que sus hermanos despierten, pero los cambiaremos de lugar… hay que arreglar la puerta de Kinto…
Un toquido en la puerta interrumpió la conversación, Kai abrió y Cronh reverenció para entrar.
Tayue: No me digas, Kinto te envió…
Cronh: No, vengo por mi cuenta.
El soldado vio a los heridos y arqueó una ceja, - vaya, me perdí la paliza… - pensó el menor.
Cronh: ¿Podría llevarme a Maro?
Natku: Sí, ya terminamos aquí.
Kai: ¿Shin está bien?
Cronh: No, por eso quiero a Maro… tengo una idea para estabilizarla.
Tayue: ¡Perfecto! Cuando lo hayan logrado, avísenme.
Cronh: Claro, maestro.
El chico reverenció y se llevó a su hermano. Ambos soldados llegaron a la habitación de Cronh, el verde le reverenció al maestro café y se acercó a la humana.
Maro: ¡Wow! ¡Qué celo tan fuerte! No puedo hacer nada con esto…
Cronh: Te traje aquí porque sólo tú pudiste llamar a Shin cuando estabas en celo.
El trenzado se quedó pasmado.
Kinto: ¡¿Qué?! ¿Eso hiciste, soldado?
Maro: ¡Rayos, Cronh! ¡Odio tu maldito poder!
Cronh: ¿Quién te enseñó a hacer eso?
El trenzado suspiró para calmarse.
Maro: El maestro Leyai… me dijo que si la necesitaba… tenía que ocupar mi cabeza solamente en ella y que con eso la señorita Shin se daría cuenta.
Kinto: ¿Funcionó?
El verde asintió con un poco de vergüenza.
Kinto: Entiendo… ese oscuro tiene buenas ideas…
Cronh: Usaremos eso para que Shin controle su celo por ella misma.
Maro: Ohh… nunca se me hubiera ocurrido…
Kinto: También haremos que rechace a esos idiotas si intentan acercársele, pero necesitamos a dos para practicarlo… ¡tú no, niño verde!
El soldado se desanimó, ya había pensado en ofrecerse como voluntario, pero el mayor se le adelantó para detener su idea.
Cronh: El maestro Issei sería adecuado, con su velocidad podría llegar a Shin antes que nadie.
Kinto: ¡Genial! Probaremos con el albino, después pensaremos en el siguiente…
Cronh: Gracias, Maro, no quise preguntarte lo de tu celo en presencia del maestro Natku.
Maro: Está bien, agradezco tu sensatez. Me retiro.
El chico verde le reverenció al maestro y se fue.
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