Un chico de cabello verde y ojos miel brincó la cerca alta para aterrizar a espaldas de la chica, la abrazó para detenerla, brotó sus colmillos y la mordió, ella sintió como un líquido entraba por su cuerpo y dejó de forcejear, un par de lágrimas salieron de sus ojos y se dejó caer de rodillas, el joven la liberó y retrocedió, Lin volteó a verlo para descubrir unas alas de murciélago de color café en la espalda de quien la había dado la dentada.
Lin: Pero, ¿qué…?
A la chica le empezó a doler la cabeza, el mareo de haber bebido alcohol regresó a ella, - ¿por qué…? ¿Por qué me siento ebria de nuevo…? – pensó para después desmayarse. Cuando abrió los ojos el dolor de cabeza seguía en ella, pero muy levemente, notó que estaba acostada en una amplia cama y se enderezó rápidamente, - ¿d-dónde estoy? – se preguntó, observó una amplia habitación de muros grises-plateados tono mate, muebles de madera, un candelabro que iluminaba toda la habitación, una puerta de cristal, dos lámparas a los extremos de la cama, unas sillas, mesa pequeña central, mesa de noche, burós y un tapete suave en medio de la recámara, - es un poco más grande que mi habitación… ¡¿dónde diablos estoy?! – se desesperó, salió de la cama y corrió hacia la puerta de entrada, giró la perilla y notó que estaba cerrada por fuera, dio algunos jalones, pero fue inútil, luego volteó para ver la puerta de cristal, esa sí pudo abrir y salió al pequeño balcón rectangular, sorprendiéndose al ver el lugar.
-¡No es cierto! ¿¡Qué es este maldito lugar?! – pensó, el cielo era nocturno con estrellas, había algunos individuos paseando por el jardín limitado por un muro perimetral, del otro lado estaba un área grande de montañas y pinos enormes, hacia los lados había más balcones vacíos y arriba no había nada, - e-estoy en el último piso… no hay manera de escapar… - se preocupó, luego vio que dos hombres jóvenes volaban bajo y eso la asustó mucho como para meterse de nuevo a la habitación, cerrando la puerta de cristal, - ¡T-tenían alas! ¡Alas de murciélago! – se dejó caer sentada a los pies de la cama, - ¡Ya me morí y estoy en el infierno! ¡No hice nada malo para estar aquí! – empezó a llorar, - ¡De seguro ellos me mataron para robarme! – se acordó, revisó sus bolsillos y ya no tenía su cartera, su celular, sus audífonos ni sus llaves en su posesión, - ¡mierda! ¡Me mataron por un par de billetes! – abrazó sus rodillas y continuó llorando.
Tras unos minutos, la chica sollozó como consecuencia de tanto llorar, volvió a mirar la habitación y se dio cuenta de su triste realidad, - ni es un sueño ni es el maldito paraíso… - secó sus lágrimas, - ¿por qué estoy aquí? Sé que no profeso ninguna religión, pero fui bautizada… ¿acaso eso no cuenta? – se levantó para explorar la habitación, ya había notado que la cama era muy cómoda, los muebles eran de madera dura, abrió un cajón, pero no encontró nada, luego caminó hacia el ropero, lo abrió y notó que había ropa de mujer, de colores azules y grises, de buena tela y bonita caída, - puras faldas, ningún pantalón… ¿estaba ya en la lista negra y por eso tienen ropa femenina? – se preguntó, cerró el ropero, luego vio la mesa y las sillas, todo de buena calidad, el candelabro de seis brazos con algunas cadenas colgantes, la mesita de noche y un librero sin libros, - ¿realmente te espían como para saber si irás al cielo o al infierno? … Debieron avisar para que uno esté listo, ¿no? -. Se detuvo al notar una puerta, la abrió y descubrió un baño completamente equipado, con regadera, bañera, un lavabo, wc, un tapete en el centro y un pequeño mueble para guardar cosas, - al menos está muy completo… - asintió para sí y cerro.
Lin estaba aún cansada, seguía sin entender ¿por qué esos sujetos la persiguieron?, ¿por qué se sintió ebria cuando es una buena bebedora?, ¿por qué uno de ellos la mordió?, ¿qué lugar era ese?, ¿por qué a ella?, volvió a lagrimear, tomó una de las almohadas y la abrazó hasta volver a quedarse dormida. Más tarde, la ojos amarillos despertó, se enderezó y miró hacia la puerta de cristal, se levantó para acercarse y notó que el cielo seguía siendo oscuro, pero sin estrellas, - ¿aquí no amanece o qué? – pensó confundida, luego se golpeó la cara y volvió a mirar, - obvio no… ¡estoy en el maldito infierno! – se acercó a la puerta del balcón y notó que estaba cerrada por fuera, - ¿ah? Pero… ¿por qué ahora está cerrada? … ¿habrán visto que salí? – se preocupó, luego se sentó en la cama y revisó los cajones de los burós sin encontrar nada, luego la puerta de la habitación se abrió y entró el ojos verdes que había estado leyendo el periódico en el mundo humano.
Birent: Buenas noches, Lin…
La chica retrocedió subiéndose a la cama y tomó una almohada como su única protección.
Lin: ¿Q-qué quieres?
El chico cerró la puerta y se recargó en la pared.
Birent: Mi nombre es Birent, soy el mayor de nueve hermanos y líder de este lugar.
-El diablo luce muy diferente en los libros… - pensó Lin abrazando la almohada.
Lin: H-hola… creo…
Birent: Sé que estás asustada, pero no te preocupes, no te haremos ningún daño.
Lin: ¿Q-qué es este lugar?
Birent: Es nuestro hogar, un mundo diferente al tuyo, donde el cielo siempre es oscuro como el universo, donde hay mucha naturaleza y tranquilidad para vivir, un mundo extraño para ti.
-Sí que es muy extraño… al menos me tranquiliza saber que no he muerto ni que estoy en el infierno… - pensó ella.
Lin: U-ustedes… ¿qué son?
Birent: Mmm… no tenemos una categoría como ustedes… pero puedo mostrarte cómo somos…
El rubio sacó sus alas puntiagudas, de color café oscuro, hizo brotar un poco sus colmillos y sus uñas crecieron un poco hasta estar afiladas. Lin lo vio con asombro y retrocedió aún más.
Birent: Una vez leí un libro extraño en el mundo humano, hablaba de seres como nosotros y los catalogaba como “demonios”, pero no somos eso, no sé cómo nos catalogaríamos.
El chico guardó sus alas y volvió a la normalidad.
Lin: ¿P-por qué estoy aquí?
Birent: Eres una humana elegida, esto quiere decir que iniciaremos cortejo contigo para dar nacimiento al primogénito y luego a los siguientes en el linaje.
-¡¿De qué carajos está hablando?! – pensó ella con molestia.
Lin: ¿Cortejo?
Birent: Sí, serás la progenitora de una nueva generación.
A la humana se le bajaron los colores.
Birent: Te explico. Anteriormente nosotros traíamos a algunas humanas, les provocábamos el celo y ellas elegían con quien acostarse. En tu caso, como eres la única, el cortejo será un poco diferente. Somos nueve, todos estamos en celo, tú también lo tendrás, pero de manera controlada, cada uno de nosotros te envolveremos con nuestro olor para que puedas decidirte con quien acostarte, el aroma que más te guste será el primero en tu vida.
-¡¿Qué?! – se confundió.
Lin: ¿Qué es el celo?
Birent: Es un apetito sexual que se experimenta en el cuerpo.
Lin: ¡¿Q-qué?! ¿Y-yo también tendré eso?
Birent: Sí, ya te dieron una mordida, con eso despertarás el celo y tu aroma para atraer al macho.
-¡Esto es lo más ridículo que he escuchado! – se quejó ella.
Lin: Me niego a aceptar ese… cortejo… s-sólo quiero irme a mi casa…
Birent: Lo siento, Lin, no podemos hacer eso, te trajimos con mucho esfuerzo y no vamos a dejarte.
Lin: ¡¿Por qué?! ¡No quiero estar aquí!
Birent: Lin, si nos aceptas te juro que no te vas a arrepentir, hemos cuidado bien de las humanas y han vivido felizmente aquí, contigo será igual.
Lin: ¡No quiero tener cortejo con ninguno de ustedes…!
La chica se sintió extraña, su cuerpo experimentó un ligero calor interno y su corazón se empezó a acelerar, el primogénito percibió el olor a lavanda de la humana y se sonrojó un poco.
Birent: Lin, eso que estas sintiendo es tu celo, acabo de percibir tu aroma.
-¡No me voy a dejar vencer por está estupidez! – pensó la ojos amarillos.
Birent: Avisaré a los demás de que estás lista para el cortejo.
El chico inclinó la cabeza y salió de la habitación, - el celo debe ser para los animales, ¡no para mí! – golpeó la cama con la almohada, bajó de ella y fue hacia la puerta, la cual había dejado emparejada Birent. Lin abrió y se asomó, los pasillos eran del mismo color del interior de la habitación, - si llego a la salida podré salir, aunque ese muro de afuera será difícil de cruzar… - pensó, salió de su habitación y empezó a caminar despacio por si se cruzaba con alguien, - “cortejo”, ¡qué patraña! No dejaré que hagan eso conmigo… - continuó, pasaron cerca de diez minutos y la chica no se encontró con nadie, pero tampoco pudo encontrar una escalera, - ¿tendrán un elevador? ¡¿Dónde diablos están las escaleras?! – se quejó, luego sintió que alguien la jalaba del brazo y por instinto se alejó, pero no vio a nadie, - ¿ah? Estoy cien por ciento segura de que alguien estaba jalándome… - frunció el ceño.
Continuó caminando, ella sentía que los pasillos eran interminables y que nunca encontraría la salida, luego un dolor de cabeza la molestó y se dejó caer de rodillas, - ¿el celo hace esto? – pensó, miró hacia ambos lados y no vio a nadie, - creo que mejor regresaré a mi habitación… - se levantó para regresar por donde había venido, pronto entró a una recámara y cerró, al alzar la mirada notó que esta estaba un poco diferente, sobre todo por el color de los muebles, luego alguien la jaló hacia adelante y la tiró a la cama, - ¿qué pasa? – se asustó, sintió un peso sobre ella que la imposibilitó de levantarse y el culpable se materializó.
Zenitsu: Buenas noches, Lin.
Lin: ¡Bájate! ¡No quiero estar aquí!
Zenitsu: Pero tú viniste a mi recámara…
Lin: ¡M-me perdí! ¡Entré por error!
El celo de Zenitsu empezó a emerger y su olor a manzana perfumó la habitación.
Zenitsu: Me alegra tu error, así puedo estar contigo a solas…
Lin: ¡Suéltame! ¡No quiero!
El chico se acercó a su oído y empezó a morder el lóbulo de la chica, ella se asustó al mil y gritó con todas sus fuerzas, el ojos plateados se alarmó de inmediato y se apartó, la chica se levantó de la cama y salió corriendo con algunas lágrimas en los ojos, - ¿por qué gritó tan horrible? – pensó el chico invisible. Por los pasillos la humana corrió, estaba asustada de ese movimiento que hizo el cabellos cortos y se alejó de esa habitación, - ¡no quiero estar aquí! ¡Parece una pesadilla! – al fin encontró unas escaleras y las bajó rápidamente, descendió un piso y sin pensarlo siguió corriendo por los pasillos, entró a una habitación y se volvió a encerrar, se dejó caer sentada para tomar aire y tratar de calmarse.
Jink: ¡Lin!
El chico rosa se inclinó hacia ella y tomó sus manos.
Jink: ¡Me alegra que hayas venido a mi habitación! Birent ya nos dijo un poco de ti…
-E-es el… chico de los patos… - pensó la humana.
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