Por los pasillos la humana corrió, estaba asustada de ese movimiento que hizo el cabellos cortos y se alejó de esa habitación, - ¡no quiero estar aquí! ¡Parece una pesadilla! – al fin encontró unas escaleras y las bajó rápidamente, descendió un piso y sin pensarlo siguió corriendo por los pasillos, entró a una habitación y se volvió a encerrar, se dejó caer sentada para tomar aire y tratar de calmarse.
Jink: ¡Lin!
El chico rosa se inclinó hacia ella y tomó sus manos.
Jink: ¡Me alegra que hayas venido a mi habitación! Birent ya nos dijo un poco de ti…
-E-es el… chico de los patos… - pensó la humana.
Jink: No te preocupes por tu primera vez, te aseguro que te trataré bien y con delicadeza…
El chico enseguida le dio un abrazo, Lin sintió escalofrío al estar en contacto con el puntiagudo, con lentitud elevó ambas manos y lo apartó de ella.
Lin: N-no sé que te haya dicho Birent… pero no quiero estar con nadie…
El ojos cafés se impresionó por las palabras de la chica y no pudo percibir su aroma.
Jink: B-birent dijo que ya estabas lista…
Lin: No lo estoy… de hecho, nunca lo estaré… s-sólo quiero irme de este lugar…
La chica se levantó y salió de la habitación a paso veloz, dejando al rosado con una cara triste. - ¡Ese maldito Birent! ¡¿Cómo se atreve a decirles que estoy lista?! ¡Estúpido! – se enojó la chica, caminó sin encontrar nuevamente las escaleras, tras unos minutos de estar dando vueltas se cansó y se recargó en un muro bajando la cabeza, - dijo que eran nueve… ya me deshice de dos rechazándolos… faltan siete… - asintió, alzó la mirada a ese techo blanco con lámparas colgantes y sintió que se le había movido la pared de su espalda, ella cayó sentada y apareció en una habitación, - ¿q-qué pasó…? – se preguntó, luego vio que había atravesado el muro y como este volvía a ser sólido frente a sus ojos. Ella se levantó de inmediato para ver si todavía podía atravesarlo, pero fue inútil, había entrado a otra recámara.
Rentzu: Hola, Lin.
La chica volteó, pero no vio a nadie.
Lin: ¿Ah? … ¿Hay alguien aquí?
Ella caminó dos pasos y el chico de cabello rojo apareció de pronto a su lado, asustándola en el momento.
Rentzu: ¡Sí! Soy yo, ¿me recuerdas?
Lin: E-eres el chico… d-del restaurante…
Rentzu: ¡Sí, el mismo!
El ojos azules le tomó la mano y la jaló hacia su cama, ella no quiso y se dejó caer para que el chico no pudiera lanzarla ahí, Rentzu se detuvo por la actitud de la chica y mejor se puso encima de ella en el suelo.
Rentzu: El lugar es lo de menos, siempre y cuando estemos juntos.
Lin: No me dejé caer para estar contigo… no quiero estar con nadie… quiero que todos me dejen en paz…
Rentzu: Pero Lin, es normal que, cuando se está en celo, nos saciemos el uno al otro estando juntos, ¿Birent no te lo dijo?
La chica retrocedió para alejarse del joven.
Lin: N-no dijo mucho… habló sobre el cortejo… ¡pero yo no quiero cortejar con ninguno de ustedes!
La chica se levantó de prisa y atravesó la puerta como si fuera un fantasma. Lin siguió corriendo, encontró las escaleras y las volvió a subir, ahora para poder encontrar su habitación y encerrarse ahí, rogó a los cielos encontrar su recámara, pero todas las puertas lucían iguales, entonces encontró una puerta emparejada, se detuvo y se acercó sigilosamente, se asomó por esa rendija y notó la almohada como la había dejado, - ¡esta es mi habitación! – se alegró, entró y cerró con temor, la tranquilizó haber vuelto y se sentó en una de las sillas, - ¡al fin, paz! – suspiró, luego alguien salió del baño y ella lo miró con algo de sorpresa.
Lin: ¿Z-zenitsu?
Tehn: No, yo soy Tehn, su gemelo.
-¡Wow! Sí que son idénticos… excepto por el cabello largo de él… - pensó la humana.
Tehn: Tú debes ser Lin, la humana elegida.
Ella asintió, - debe ser otro idiota que quiere estar entre mis piernas… - sospechó la chica.
Lin: Lin es mi nombre… eso de chica elegida… es raro…
Tehn: Birent dijo que ya estabas en celo, te recomiendo…
Lin: ¡No quiero acostarme con nadie!
El chico luz se sorprendió un poco por la reacción de la humana.
Lin: ¡Me niego a ser su esclava para su maldita descendencia!
(Y tú… ¿quién eres? Hueles un poco a guayaba…), las palabras de Shin llegaron a la mente del ojos tornasol, - si Lin está en celo, ¿por qué no puedo percibirla? – se preguntó el gemelo brillante.
Tehn: L-la descendencia…
Lin: ¡No quiero ser partícipe de su descendencia!
El rechazo de Lin fue claro con el chico luz, él asintió sin decir nada más y salió de la habitación. Después de un rato, en los pisos de abajo, en la oficina de Birent, cuatro de sus hermanos se reunieron con él más pronto de lo que el primogénito pensaba.
Birent: ¡Hola, chicos! Amm… ¿pasa algo?
Rentzu: Pues… es sobre Lin…
Birent: ¿Qué pasa? Ella ya está en celo, ¿no han iniciado con el cortejo?
El rosado acabó por romperse y se dejó caer sentado, soltando un par de lágrimas, Tehn se inclinó hacia él y lo abrazó para que su tristeza fuera calmada con su luz.
Zenitsu: ¡¿Estás seguro que ella es la chica elegida?! No pude percibir su aroma…
Tehn: Tampoco yo…
Zenitsu: ¡Gritó horrible cuando estaba empezando el cortejo!
Jink: A mí me rechazó con frialdad…
Rentzu: Conmigo fue igual…
Tehn: A mí me gritó y ni siquiera me le acerqué…
El ojos verdes se extrañó, él estaba seguro de haber percibido el aroma a lavanda de la humana, pero sus hermanos lo negaban.
Birent: No quería meterme en el cortejo por ser el mayor, pero creo que debo hacerlo.
El rubio se levantó y salió de la oficina. Al cabo de unos minutos subió hasta el último piso y caminó hacia la habitación de la chica, cuando dio vuelta al pasillo vio a Herkes tocando la puerta para que la humana le abriera, - ¿también rechazó a Herkes? – pensó, le chistó a su hermano y este se acercó al mayor.
Birent: ¿Qué pasa?
El ojos miel se entristeció y se le bajaron los ánimos.
Herkes: Lin me rechazó, cuando abrió la puerta y me vio, cerró bruscamente y me gritó.
-¡Ay, no…! – pensó el mayor con lamento.
Herkes: Puedo percibir su celo, pero no quiere estar con nadie, no lo entiendo.
Birent: Voy a verla para saber qué pasa y por qué su actitud.
El cabellos verdes asintió resignado, el mayor abrió un portal y entro. Lin seguía abrazando la almohada arriba de la cama cuando un portal se abrió para dar paso al primogénito, quien enseguida percibió el ligero aroma de la chica.
Lin: Tú eres el sexto que voy a rechazar…
Birent: Lin, no pretendemos que seas solamente madre de la siguiente generación, queremos que seas nuestra compañera de vida, en nuestro mundo no hay mujeres y necesitamos el amor de una, no nos rechaces.
Lin: No quiero estar con ninguno… s-sólo quieren acercarse a mí para llevarme a su cama… ¡es horrible!
Birent se sentó frente a ella, recargándose en la puerta para que la humana no sintiera invadido su espacio personal.
Birent: Verás, nosotros podemos tener descendencia con mortales comunes, cualquier chica que nos guste y ellas a nosotros son las que traemos aquí y cortejamos con ellas. Pero el mundo humano cambió, las humanas ya no tienen tantos hijos como antes. Créeme, hicimos ese cortejo antes de traerte aquí, pero las humanas que elegíamos… morían después de saciarnos… por eso te trajimos porque eres una chica fuerte, resistente, capaz de dar a luz muchas veces más que las humanas comunes, ¿entiendes?
Lin: ¿Quieres decir que… soy como una “super humana” con la suficiente resistencia de embarazarse nueve veces?
Birent: Sí… esto ya ha sido comprobado con anterioridad y es un gran éxito.
Lin: ¿Cómo saben que soy yo?
Birent: Cada humana tiene un olor único, tu aroma a lavanda nos dijo que tú eras la chica elegida, por eso usamos nuestros poderes para traerte aquí.
La chica le lanzó la almohada al primogénito, aunque no llegó a darle.
Lin: ¡Vete! ¡No quiero ser madre, soy muy joven para eso!
El rubio se deprimió, se volvió fantasma y se fue. Lin tomó la otra almohada para abrazarla y se enojó por su situación. Birent caminó al final del pasillo, donde aún seguía Herkes esperando una buena nueva que no llegó.
Herkes: ¿Y bien?
El primogénito negó con la cabeza, el ojos miel se deprimió y regresó a su habitación, - si esto sigue así, Herkes no podrá recuperar bien sus poderes… - pensó el mayor. Dos días después, Lin seguía encerrada en su habitación, no sabía cuanto tiempo había pasado por ese confuso cielo de afuera, casi siempre dormía, cuando despertaba ya le habían traído comida y agua, ella lo consumía, se perdía en sus pensamientos y volvía a dormir; también se le presentaba un ligero celo que ignoraba por completo. Al tercer día, su cuerpo entró en un ‘ciclo de calor’ más grande, volvió a tener los síntomas de calor interno, rubor y uno nuevo: mareo. Ella se aguantó eso para no llamar la atención, pero alguien siempre tocaba la puerta al notar su olor, ella no decía nada, pero cuando era muy insistente aventaba la almohada y gritaba que se fuera.
Birent vio que su hermano Herkes iba a diario a tocar la puerta de Lin, él sabía que el quinto maestro era el que estaba más desesperado por tener una humana en sus brazos. La idea de Tehn sobre ir al futuro del mundo humano para traer a la chica elegida de los soldados del mundo de Tayue fue buena, pero nunca pensaron que ella los rechazara tan fríamente; supo por viva voz del gemelo azul que sus humanas eran buenas para tener hijos, entregadas, con un celo fuerte y provocativo, pero Lin no era así. – Tayue, ¿qué harías en un momento así? – pensó el ojos verdes con tristeza, - si tu humana fuera tan cerrada como Lin, ¿cómo la motivarías para que acceda a estar con nosotros? – bajó la cabeza mientras seguía escuchando que el maestro portal tocaba una puerta que nunca se abriría para él.
Al día siguiente, el rubio se paseaba por el bosque de pinos, no tenía idea de cómo persuadir a Lin en saciar su celo con ellos, sabía que cada vez que se le presentaba y no hacía algo, el celo se haría cada vez más fuerte hasta que ella se entregara a alguien, pero la humana era ruda en aguantar eso sin perder la cordura, - Tehn tuvo ese plan para ayudarnos, cualquier cosa para poder tener descendencia… ¡pero Lin no quiere y es desesperante! – pensó sin fijarse y tropezó con el soldado de Herkes: Aryeel, un joven rudo de ojos morado oscuro y cabellera mediana y negra.
Birent: Oh… lo siento, Aryeel…
Aryeel: No hay problema, maestro Birent.
Birent: ¿Cómo está Herkes?
El soldado portal negó con su cabeza como sinónimo de que no estaba bien.
Birent: ¿Fue de nuevo a la habitación de arriba?
Aryeel: Sí, pero se quedó poco tiempo y se encerró en su habitación.
Birent: Ya veo… gracias, soldado…
El primogénito también estaba triste por su hermano, el soldado empuñó su mano al ver a ambos así y corrió hacia el castillo, decidido a hacer algo para que ellos levantaran su ánimo.
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