Tayue: Leyai, si algún día los volvemos a ver, por favor, no te enojes con ellos. Birent y sus hermanos fueron usados por el padre de Herkes, ninguno quería pelear, pero ellos, y el linaje que estaba arriba de ellos, fueron amenazados con ser restringidos al mundo humano para el cortejo. El padre de Herkes tenía bajo su total control a todos los abridores de portales y ellos buscan a sus humanas, ellas no aparecen en su mundo.
Leyai: No te preocupes, de todas maneras, me agrada Tehn. Agradezco la sinceridad de todos, no volveré a preguntar sobre esto.
El oscuro se dio la vuelta y atravesó el muro. La sala estuvo en silencio, los humanos no se atrevían a hablar por todo lo dicho por el primogénito, Tayue sabía que su gemelo estaba triste, lo sentía en el fondo de su corazón y por eso no lo detuvo. Ese momento en la sala de juntas fue nostálgico, de revivencia de sentimientos y muchas dudas por parte de los mortales. Más tarde, los humanos se instalaron en una gran habitación que Tayue había mandado hacer, hizo cambios en el acomodo de las habitaciones del castillo y todos trataron de olvidar ese momento incómodo en la sala de juntas. Shin estaba en el balcón viendo a sus amigos, que se iban de excursión con algunos ayudantes de Tamayo, la morena prefirió descansar y pensar en la reacción que tuvo Leyai cuando se fue.
Kinto: ¿Sigues pensando en el oscuro?
Ella asintió sin apartar la mirada al horizonte.
Kinto: Nunca pensé que él se cruzara con el chico luz, por eso se tardó tanto cuando lo mandé a buscarte.
Shindra: No sé qué tipo de conversación hayan tenido como para que Leyai le cayera bien ese chico, pero siento que es porque es un gemelo igual que él y es el único que lo entiende.
Kinto: No hemos sabido de ellos desde hace tiempo, nosotros no podemos ir allá, sólo ellos vienen hacia acá.
El soldado de tierra aterrizó en el balcón.
Kinto: ¿Dónde está?
Cronh: En su guarida, dentro de la cueva en la tierra muerta.
Shindra: ¿Tierra muerta? ¿Eso existe?
Kinto: Sí, está algo lejos, pero existe.
-¡Ah, caray! Me falta por conocer más este mundo… - pensó la chica.
Shindra: ¡Espera! ¿Leyai está en ese lugar muerto?
El maestro tierra asintió con un ligero rubor.
Shindra: ¡Oohh! No soy la única preocupada por él…
El ojos marrones se ruborizó completamente y miró hacia el horizonte para no ver la cara de burla de la chica.
Shindra: ¿Puedo ir a verlo?
Kinto y Cronh: ¡¿Qué?!
Los chicos se sorprendieron por la iniciativa de la humana.
Shindra: ¿Qué? Es buena idea, además todos queremos saber qué ha sido de él, siempre está vagando por el castillo haciendo sus bromas o siendo de apoyo para todos… les hace falta, lo sé.
Ambos usuarios de tierra se avergonzaron muchísimo porque la chica tenía razón, les hacía falta lo entrometido del ojos rojos para vivir en armonía.
Kinto: D-de acuerdo… Cronh, llévala hacia allá.
Cronh: Sí, maestro.
El soldado cargó a la chica en sus brazos y se fue volando hacia el paradero del oscuro. Más tarde, Cronh la dejó frente a la cueva y le dio un beso en la mejilla.
Cronh: Sé que el maestro Leyai no te hará nada malo, pero ten cuidado donde pisas y por donde vas, el interior es un laberinto.
Shindra: De acuerdo, lo tomaré en cuenta.
El ojos cafés se alejó volando para que su presencia no molestara al gemelo rojo. Shin caminó y se adentró a la cueva, estaba llena de estalinistas y estalagmitas por todas partes, como una gruta del mundo humano. La ojos azules caminó despacio, su cuerpo estaba bien, pero no quiso esforzarse de más para recuperarse más pronto, - ¿dónde estará Leyai? No me gustó verlo así de cabizbajo… - pensó ella, siguió su camino y se impacientó al ver un camino lleno de baches y hoyos profundos, - ¡ay! ¡Qué fastidio! – se enojó, usó algo de poder de tierra y pudo emparejar el suelo, - ¡cielos, sí me salió! – sonrió para sí. Continuó avanzando a paso lento, no veía por ninguna parte alguna abertura, habitación o lo que fuera, sólo un camino largo que necesitaba urgentemente unas lámparas en lugar de un fuego opaco y sin calor, - ¡no saldré de aquí hasta encontrarlo! – se decidió.
Tras otros minutos caminando no encontró final del camino, eso se le hizo sospechoso y regresó unos metros hacia atrás, - de seguro sabe que estoy aquí y solo está tratando de esconderse… - tocó la piedra y siguió avanzando hacia atrás. En un punto exacto sintió algo hueca la roca, puso su oído en el muro y escuchó un ligero ruido como de viento, - creo que es aquí… - se separó de ahí y con poder de tierra abrió el pasadizo que la llevó a otro camino, entró y continuó caminando. Tras otros minutos vagando, encontró una puerta vieja y algo desgastada por los años, la abrió y se metió en una oscuridad profunda, no dejó tocar el muro mientras confiaba en su andar para no caerse o lastimarse, - qué oscuridad… no puedo ver mi mano siquiera… en estos momentos quisiera tener al foco de Tehn para iluminar el camino… - pensó sarcásticamente, luego vio un domo donde la luz del cielo entraba en esa oscuridad, se acercó hasta estar debajo y notó un ligero movimiento en la penumbra de adelante.
Shindra: ¿Leyai?
No se escuchó ningún ruido, pero la castaña podía ver un contorno levemente más claro que esa densa sombra, con cuidado y confiada en su vista, Shin se acercó, estiró el brazo para saber donde estaba el ojos rojos y al fin pudo tocarlo, él estaba sentado abrazando sus rodillas, ella no dijo ni una palabra y solamente de inclino hasta estar a su altura para darle un abrazo que sabía que necesitaba. El gemelo alzó sus brazos y le correspondió casi de inmediato a la humana, el aroma a lavanda perfumó la zona al saber que había encontrado al perdido, ella le dio un beso en su cabeza para decirle que todo estaba bien. Tras casi veinte minutos de estar así, la castaña sintió que Leyai hizo un movimiento rápido y la sentó sobre su regazo con sus piernas juntas estiradas hacia un lado, ella se acomodó en el pecho del oscuro y sintió el latir de su corazón.
Leyai: Gracias por venir hasta acá.
Shindra: Gracias por poner tus trampas para que nadie te pudiera encontrar.
El ojos rojos se rio levemente.
Leyai: ¿Sabías que aquí es donde quería traerte cuando intenté atraparte?
Shindra: Ah… ¿no está muy oscuro? No te hubiera visto desnudo con esta penumbra…
Leyai: La habitación está más al fondo… me dio tanta vergüenza haber traído a Cronh como mi primera visita a esta cueva… no contaba con los giros de la vida.
La chica se rio al pensar en la cara que puso el ojos rojos cuando trajo al soldado café.
Shindra: No siempre se obtiene lo que se quiere, pero llega de otra manera y es mejor.
El oscuro abrazó más a la chica y sonrió al tenerla a solas con él.
Leyai: Así como ahora, estoy contento de que vinieras a buscarme.
Shindra: Cronh me trajo, es que Kinto te extraña y lo mandó a buscarte para saber dónde andabas, yo solo pedí que me trajera para hacerte una visita.
Leyai: ¿Quién lo diría? Kinto me quiere… a su fría manera…
Ambos se rieron por la extraña forma que tiene el maestro tierra de demostrar fraternidad.
Shindra: ¿Te parece si regresamos al castillo? Se siente tan solo cuando no estás…
Leyai: ¿Eso piensa Kinto?
Shindra: Sí, se ruborizó cuando le dije que no era la única que estaba preocupada por ti.
Leyai: ¡Ay! Estuviera genial para una foto… como la que sacaste de mí y los cuatro soldados en el mundo humano.
La chica se burló al recordar las caras largas que pusieron los cuatro al ver esa super foto en la exposición de la escuela.
Shindra: Por cierto, Fumiko tiene un regalo para ti, dijo que los pastelillos estuvieron muy ricos y quiere compensártelo con un detalle.
El oscuro sonrió de manera burlona.
Leyai: ¡Qué bueno que le gustaron! ¿Sabes si a Amei y Tafy piensan lo mismo?
Shindra: Amei dijo que quería más porque la hacían sentir feliz por el sabor, Tafy dijo que se las comió en una crisis de nervios antes de decirle ‘si’ a la propuesta amorosa de Mako.
Leyai: ¡Ah! ¿Ya salen juntos?
Shindra: Sí, ya son… novios… cortejantes en el idioma de este mundo…
Ambos sonrieron felices y el aroma a chocolate del oscuro empezó a emerger.
Leyai: Creo que les haré más a ellas, les puse diferentes sabores a su gusto, creo que por eso Amei quiere más.
Shindra: Entonces, ¿volvemos juntos?
Leyai: Mmmm… pero apareceremos en mi habitación, ¿de acuerdo?
Shindra: Está bien.
El ojos rojos se levantó cargando en brazos a la chica y ambos se hundieron en la sombra. A los pocos minutos aparecieron en la habitación del gemelo, dentro del castillo. Leyai puso a la chica en su cama y ella notó que él había llorado antes de que llegara a su escondite, por lo que tocó sus mejillas de manera preocupada.
Leyai: No te preocupes, a veces los expertos en algunas cosas deben desahogarse, como los psicólogos que van con otros psicólogos para sacar el estrés que les generan cada paciente que van a visitarlos.
Shindra: Entonces date una lavada de cara para que nadie más se entere.
El ojos rojos asintió y se metió al baño, tomó esa agua negra y mojó su cara, cuando terminó se secó con una toalla y salió.
Leyai: ¿Mejor?
Shindra: ¡Muchísimo! Ahora sí podrás salir como si nada… ¡promételo!
Leyai: De acuerdo, como si nada hubiera pasado.
El cabellos azabache se sentó a un lado de la humana, tomó su mejilla y la giró para besarla en los labios, ella le correspondió enseguida, hasta que, después de un minuto, la puerta del oscuro fue abierta de par en par por su gemelo, quien los sorprendió en medio beso inocente.
Tayue: ¡¿Ah?!
Los dos cortaron el beso, miraron con extrañez al mayor y la chica se levantó.
Shindra: Amm… H-hola, Tayue…
Tayue: ¡Leyai, idiota! ¡Creí que estabas perdido! ¡Llevo horas buscándote!
Leyai: ¿En serio? He estado aquí todo el tiempo…
Tayue: ¡No es cierto! ¡Aquí fue el primer lugar en donde te busqué!
Leyai: Ah… entonces fue cuando me metí al baño…
Tayue: ¡Tampoco estabas ahí!
El ojos rojos se rio y también se levantó.
Leyai: Tranquilo, fui a dar un paseo, eso es todo…
El primogénito se lanzó a darle un abrazo a su gemelo, la morena sonrió y caminó discretamente para irse de ahí cerrando la puerta al salir.
Tayue: ¡Eres un tonto! ¡Creí que te habías ido para no volver!
El gemelo azul lloró mientras seguía abrazándolo.
Tayue: ¡Lo siento! ¡Perdón por no haberte dicho nada!
El oscuro sonrió y le devolvió el abrazo a su hermano.
Leyai: No te preocupes, tenías una buena razón. También me excedí al preguntarte algo tan crudo, mi curiosidad siempre me gana y ocasiona problemas.
Tayue: Espero que mi tristeza pueda levantarte el ánimo…
El segundo gemelo se rio por eso. En otra escena, en el mundo humano, una chica corría por las calles de su ciudad, era de noche y nadie caminaba por ahí. Dio vuelta hacia una calle transitada de autos y por poco es arroyada, algunos cláxones sonaron para que ella reaccionara por dónde iba, pero la joven ignoró eso y siguió corriendo por la avenida. Tras minutos de correr, la mujer de cabello negro y largo no sabía donde estaba, se había alejado de los sitios conocidos sin darse cuenta, los edificios parecían abandonados y uno que otro perro callejero deambulaba por ahí, - ¡demonios! ¿Ahora hacia dónde corro? – se preguntó asustada, - no le debo dinero a nadie, ¡¿por qué me están siguiendo?! – rezongó.
Volteó a todos lados y no vio a nadie, tratando de guardar la calma y tomar aire, caminó hacia la civilización, estaba alerta en todo momento, tomó un pedazo de tabla que estaba recargada en una cerca alta y se armó con ella, - sea quien sea voy a darle un buen golpe… - pensó valiente, continuó caminando lentamente girando todo el tiempo, sus manos temblaban y sus piernas ya no podían correr más, - ¡quiero ir a casa! ¡No debí salir hoy! – se enojó con algunas lágrimas en los ojos, volteó de nuevo al escuchar un ruido y vio cómo un gato sacaba algo de un bote de basura y se iba corriendo, - ¡estúpido gato! – bajó un poco la tabla mientras retrocedía, pero alguien tomó esa arma por detrás y se la quitó, asustándola aún más.
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