Capítulo II El viaje

03 de abril, año 2050

Querido Roy: No te enfades conmigo por no escribir ayer, el gran día de la subasta. Recuerda que solo eres una aplicación, así que te podría desinstalar en cualquier momento ja, ja. Ahora me encuentro en la academia nuevamente, aislada en mi habitación individual hasta mañana.

Estoy muy feliz, ya que ayer todo salió bien, pero te quiero confesar que nunca había estado tan nerviosa en mi vida. Para comenzar, nuestro viaje fue una especie de pesadilla para mí y las chicas.

Mi tarea era mantener a las dóciles calmadas porque tenían que estar de pie varias horas en el tranvía* que atravesaría la capital. Ellas tenían prohibido ver al exterior por la ventana o interactuar con las ciudadanas o esclavas de la calle. En la ciudad los amos y amas dominantes suelen trasladarse en carruajes, pero el pueblo es muy curioso cuando ve dóciles.

Y es que las dóciles somos vistas como un símbolo de nuestro gobierno, no somos simplemente esclavas del servicio, como algunos ingenuos suponen. Además, nuestros atuendos suelen llamar la atención.

Las que teníamos los vestidos nuevos estábamos completamente de negro. Los zapatos, nuestras uñas, los labios, la ropa, todo. Las demás iban con su uniforme habitual de la academia, color blanco. Era un contraste de luz y obscuridad absoluto.

Todo marchaba bien en el viejo tranvía, la educación estricta de nuestras jóvenes facilitaba mi tarea. De todos modos, apenas subimos, las percibí un poco inquietas, así que les pedí que recitaran el credo de las Dóciles.

—Atención dóciles, todas erguidas, la espalda recta, mirando al suelo, no quiero que hablen ni se miren entre ustedes. Reciten el credo, les ordené con voz firme.

Somos dóciles de Metrópolis

Nuestra vocación es servir

Nuestra vida es obediencia

No tenemos voluntad

No tenemos sentimientos

A menos que nos den esa orden

Nos debemos a nuestra academia

Nos debemos a los amos Dominantes

Y a las familias que nos compren

Nuestro credo es sagrado

Y nunca cuestionamos

Siempre vírgenes

Siempre puras

Nunca tendremos intimidad

Ni pudor, ni vergüenza frente

a nuestros dominantes. . .

Era música para mis oídos ¿Sabes Roy? Así deben ser las cosas, algunos deben mandar y otras debemos obedecer. Ser Dócil no es para cualquiera, una calificación alta daba la posibilidad de ser comprada y contratada por una buena familia, de clase alta y mucha riqueza.

Por otro lado, las jóvenes menos calificadas corrían el riesgo de caer en malas manos; algunos hombres (y mujeres) de clase Dominante compran dóciles únicamente para divertirse con ellas, ya que tenemos fama de soportar el dolor sin límites y de obedecer sin cuestionamientos, a diferencia de las esclavas, que se asustan fácilmente y tienen poca educación.

Algunas dóciles han llegado a ser convertidas en verdaderas mascotas, solo usadas para satisfacer el morbo de sus amos. Solo ruego a todos los dioses que no me suceda eso. Solo espero ser comparada por una buena familia, que me trate con justicia y me deje trabajar para ellos con vocación y sumisión.

Tu Mia

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Comments

Eliana Artigas

Eliana Artigas

Es un tema duro de tratar, que existe en la humanidad

2024-05-25

0

Betty Saavedra Alvarado

Betty Saavedra Alvarado

La esclavitud siempre existirá en el mundo los hombres somos egoístas y ambiciosos no hay respeto por los derechos de las personas

2024-05-02

1

Ale Must

Ale Must

o sea, en el 2050 vuelve la esclavitud. que bueno que no llegaré a vivirlo. no soy ni amo ni sumiso........soy del tipo compañero. igualdad.

2023-07-04

0

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