Parte 17

Miller

Enarque una ceja al escucharla, ¿Estaba jodiendome?

—Nena, ¿qué quieres decir?

—Quiere meter tu cosa a mi boca, joder.

—¿De dónde sacaste esa idea? —Ella giró mostrando su rostro nervioso —¿Lo leíste?

—No es mi culpa, ¿sí?, lo imaginé tan genial, y quise hacerlo, quiero ver si me gusta.

—Es más complicado de lo que imaginas.

—¿por la boca?, ¿la mandíbula?, ¿Qué tal vez me toqué meter eso hasta el fondo? —Bien, estaba seguro que los jóvenes de ahora conocían el doble que yo, que tenías la suficiente experiencia, pero esta mujer era virgen, ¿Cómo sabe tanto?

—¿De verdad eres primeriza?

—Cuerpo sí, de mente jamás —Suelta ella como si nada, llevo mi mano a mi rostro de forma dramática.

—¿Qué quiere decir eso?

—Bueno, regularmente no digo que leo sobre eso, o simplemente me da curiosidad tocarme a mí misma, ¿no es algo natural?, aunque muchas veces la religión interviene y dice que es pecado, sin embargo, es injusto para nosotros —Ella sigue hablando mientras mueve sus manos, ladea su cabeza y hace caras —Regularmente una mujer puede tener un hijo, ¿cierto?, pero en realidad no se tiene que venir, simplemente es el hombre, aunque bueno, sirve el presemen que hace también sus cosas, ¿me hago entender? —Asiento sin dejar de sonreír por todo lo que ella me estaba diciendo, muchos hombres no les gusta que ellas hablen sin parar, que digan todas las cosas que le ocurren en su mente, ¿yo?, amaba eso de ella, siempre fue callada, nunca hablo conmigo de algo, ahora estaba siendo diferente —Me parece injusto que una mujer no se tenga que venir para tener hijos, por esas ideas locas le cortan el clítoris a una mujer.

—¿Cómo así, cariño? —Ella se gira a verme, para sentarse con sus brazos cruzados.

—Una cultura que le corta eso a la mujer, desde pequeñas —Asiento.

—Eso lo sé, pero, son culturas, ¿no crees?

—No, porque es de pequeña, creo que cada mujer debe decidir sobre eso, y por esas ideas que la mujer no puede tener placer, ¿Qué culpa tenemos de tener el pequeño punto para eso?, no tenemos la culpa que un hombre tenga el miembro para todo —Sí, amaba a esta mujer.

—Tienes razón —La castaña me mira fijamente, para soltar una risa y saltar para abrazarme.

—Es nuestra primera semana de novios y ya estoy mostrando esta parte loca —Niego mientras correspondo a su abrazo, dándole besos a su cabeza.

—No, mi amor —Agarro su rostro con cuidado para que me mire —Me gusta, me gusta escucharte dar opiniones, me gusta verte pensar y estudiar porque me doy cuenta que el suficiente capaz para vivir sola, para hacer las cosas por tu cuenta, sin embargo, te agrada estar conmigo.

—Bastante, cuando te pido ayuda por mis tareas —Me sonríe aún con su rostro entre mis manos.

—Eres bastante linda y no me puedo contener por eso, lo siento.

—Me gusta —Le doy un pequeño beso en los labios, y escucho el ruido de los gemelos discutiendo con alguien de los arreglos.

—Deberíamos bajar, ¿no? —Asiento, ella se separa de mí, pero retrocede y me roba un beso, antes de abrir la puerta se vuelve a girar y entrecierra sus ojos —No puedes olvidar lo que quiero, lo voy a reclamar cualquier día —Vuelvo asentir sin evitar la risa al escucharla.

¿Qué es la belleza?, para cada ser humano es diferente, algunos piensan el físico, teniendo en cuenta que no a todos nos gusta el 90,60,90, algunos prefieren algo más de pechos, y no tanto de glúteos. Es diferente para cada persona, me gusta el cuerpo de Becca, me atrae bastante, pero lo que más me encanta, lo que más me hace saber que ella es excelente, es su cerebro, su personalidad, su capacidad intelectual para realizar algo.

Me atrae con locura esa parte donde tira información sin siquiera pedírselo, me agrada la forma en que ella se gira a verme, o cuando sus cejas están enarcadas porque cree que una persona es una idiota, y no puede evitar demostrarlo. Cuando abre sus ojos porque algo le llama la atención o esta sorprendida por algo.

Sí, había descubierto muchas cosas de ella con el tiempo, sabía su color favorito porque una vez le pregunté y luego dijo "Bueno, no sé, todos me gustan porque en algún momento sirven"

Ella es directa, hermosa, inteligente, es más que una belleza exterior. Y por esa razón, no podía dejar de verla mientras saltaba sobre sus hermanos para asustarlos, se reían mientras la agarraron en el aire. La castaña tenía una libertad que nunca podría quitarle, tenía todo, y yo le daría el doble si ella pedirlo.

—¡Miller!, ¿cuándo llegaste? —Preguntó Matt con una sonrisa para saludarme.

—Hace poco, me quedé mirando cómo organizaban una parte.

—¿Sí?, ¿Qué te pareció?, esta hermoso.

—Lo está —Mire de reojo a Becca, que también me estaba mirando, pero giro su cabeza para ver a otra parte.

—¿Si va a venir Amelia?

—Claro —Mathias hace una mueca —Trae pareja.

—¿Qué?

—Claro, ya estoy cansada de esperar —La voz de mi prima llega con el eco de sus tacones sonando, estaba hermosa, un vestido rojo con un escote que resaltaba el doble del tamaño que tenía, los tacones a juego, un delineado que resaltaba su mirada, que esta vez era fría y ninguna sonrisa. A su lado derecho tenía un hombre, y lo reconocí, quería soltar una risa por la tonta cosa que estaba haciendo ella, sin embargo, me gire a ver a la castaña pidiendo que nunca tuviera que hacer eso, por ser un idiota.

—La invitación solo iba para una persona —Soltó como si nada Mathias.

Uno aprecia a los amigos, claro que sí. Después de todo, son años que nos llevamos, para la estupidez de algunos no la soporto, como este gemelo que claro que quería a mi prima, con todos sus sentimientos a flote, pero, la locura de "Soy para todas", una puta tontería que solo se le ocurría a él.

—No le prestes atención, claro que puedes traer a quien quieras —Suelta Matt callando a su hermano, suelto una risa, y Becca se acerca a mí.

—¿No es tu otro primo que vino hace?

—¿Tu como sabes?

—Una vez lo dijiste, no creí que tuvieran tan mala memoria —Señala con la boca a sus hermanos, asiento sonriendo —Decepcionada —Niega con su cabeza mientras se aleja, la gente estaba empezando a llegar, y los meseros traen el licor, agarré una copa cualquiera para tomarla al segundo.

Sería una larga noche.

Tres horas después aquí estaba, viendo como Lisa, la mejor amiga de mi novia estaba bailando con ella y su amigo Zack. Hace poco mi castaña había dicho que el era bisexual tirando más de un lado, siendo activo en ambos casos. Ladeo mi cabeza viendo como prima también estaba disfrutando la fiesta, quería reírme por como ponía sus ojos mirando a Mathias a lo lejos.

¿Cómo una mujer es capaz de soportar eso?, Mathias se estaba comiendo la boca de otra mujer, suspire por la forma en que se comportan. Yo tuve mucha paciencia en no acostarme con otras personas que no fuera Rebecca, un autocontrol gigante.

—Hola —Giro mi cabeza y me encuentro una mujer, tenía un vestido plateado que le quedaba bastante corto, mirándome —¿Estás solo?

—No —Vuelvo mi vista a la cumplañera que seguía bailando con sus amigos mientras reía.

—Oh, no veo nadie por aquí —Se va acercando más, poniendo su mano en mi brazo —¿No te gustaría ir a un espacio más privado? —Esta vez llega a mi oído —Hacer algunas travesuras juntos, ¿no?

Le iba a responder algo que la iba alejar del todo, para mi sorpresa el centro de atención de la noche llega y se cuelga en mi brazo, ladeando su cabeza haciéndola ver un poco inocente.

—¿Desde cuándo mi casa es un prostíbulo?, que mi hermano mayor se esté comiendo con una chica, no quiere decir que todas las mujeres tengan el chance de comerse a cualquiera, ¿vale? —Sonríe de forma falsa, la chica se muerde el labio inferior y se pierde entre la gente avergonzada.

—¿Tenías que ser tan cruel con la pobre chica?

—¿Quieres ir donde ella y consolarla? —Se cruza brazos, y su ceja enarcada me hace morder el labio inferior.

—No, quiero ir detrás tuyo y hacerte otras cosas, preciosa —Murmuró cerca de su oreja, siento el suspiro de ella.

—Entonces, ¿vamos? —Me alejo un poco, y esta vez es ella quien se muerde su labio inferior —No calientes, lo que no vas a comer.

Santa madre de la papaya, ¿Esto es jugar con fuego?, esta mujer me iba a condenar el resto de mi vida, el resto de nuestras vidas.

—Vayan, yo los cubro —Lisa llegó de un momento a otro para alzar su pulgar en forma positiva —No quiero mini Miller o Becca, gracias.

Salimos con nuestras manos entrelazadas del primer piso, volvemos al cuarto de ella, donde salta sobre mí, agarro su trasero para que sostenga, y nos estábamos besando a lo desgraciado. No sé cuándo metió su lengua en mi boca, y sin poder evitarlo yo también, cuando nos separamos no une una línea delgada de saliva. Con la poca luz podía ver el color rojo de sus mejillas.

—¿Si puedo chupar? —Niego con mi cabeza —Por favor, por favor —Respiro profundo para analizar la situación, no estaba seguro de cómo reaccionar a lo que ella podía hacerme —Sí me dejas hacerlo, te dejaré hacerme otra cosa después, ¿trato?

—Esta bien —Caí en la tentación de comerla nuevamente.

Fue una forma de enseñarle, de seguir siendo ella mientras preguntaba contaba cosas super fuera de lugar como "Una vez escuché que no puedes sentir en la base, ¿es cierto?" O diciéndole a mi amigo "Es muy lindo, me agrada" Podía tener la seguridad que tenía la novia más loca y tierna del mundo.

—¿No lo hice bien? —Acaricio su cabello, se había tragado todo, y eso era mil veces mejor de lo que pensé que haría.

—Lo hiciste bien.

—Tengo que mejorar —Ella relame sus labios nuevamente, para levantarse —Pero, la practica es lo mejor.

Los Smith siempre fueron los mejores, nunca lo entendí, cuando era joven odiaba que los gemelos fueran mejores que yo, al conocerlos me di cuenta de la verdadera razón. Presión, se presionan ellos mismos y siempre era "Tengo que ser el mejor" con eso en mente, se volvían tan competitivos y que a toda costa mejoran en lo que fuera.

Menos en medicina, para eso eran un jodido asco, tanto que solo aprendían para la clase, si le preguntas sobre células no saben sus partes, o para sirven en realidad, y cómo su carrera no tiene nada que ver, les ayuda un poco.

—Sigo yo —Cuando la voy a recostar ella suelta una risa, para esquivarme y salir de la cama.

—Tengo que volver a bajar, te la debo —Corre hacia la puerta sin parar de reír, niego con una sonrisa, me había engañado por completo —Me quieres, y lo sabes —Me manda un pequeño beso y sale de la habitación.

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