Becca
¿Qué era una fiesta?, bueno ese depende de la persona, y de cómo te comportes. Para Lisa una fiesta sería comida y baile, para Zack sería tomar, bailar, y follar. ¿Yo?, no entendía ninguno de los dos, por lo poco que leía de los libros, o lo que mostraban en las películas y series, me daba cuenta que era diferente en cada sentido de la palabra.
Como ahora, que había tomado, dije que no era nada malo, pero no soy buena tolerando el licor, y estaba sentada mirando como todos se movían de un lado a otro.
—Tenemos que salir de aquí, si sus hermanos la ven de esta forma, no les va agradar.
—¿Entonces a quién vamos a llamar?
—Eh, ¿Michael? —Los escuchaba, y me estaba riendo por sus expresiones todas asustadas por la loca situación que pasaba en este momento. Intentaron llamar a mi amigo, pero yo sabía que estaría ocupado con cualquier chica, recordaba que cuando venía a la ciudad, era para estar con alguna chica, follar.
Uhm, me gustaría Miller, de verdad me gustaría tener a ese hombre encima, mientras me toca, mientras me besa, me acaricia y me hace sentir deseada por alguien.
—Otro mojito —Lo había pedido por pura curiosidad, pero me gusto demasiado.
—No, no vas a tomar más de eso —La rubia me quita mi bebida y hago puchero.
—Ño —Respondo infantilmente, mientras volteo mi cabeza enojada por no dejarme tomar la bebida con ron.
—Llama a Miller —No dije nada, quería verlo, hoy lo había observado muy poco.
Hubo más veces que lo besé, incluso hoy antes de salir, nos besamos. Joder, mientras me tocaba la cintura, mientras acariciaba mi cuerpo, me hacía sentir un cosquilleo, queriendo más y más. No estaba segura si era por el licor en mi sistema, que deseaba ver del todo al castaño, no era totalmente blanco, tiraba un poco a moreno, pero no totalmente, y eso me prendía el doble.
Pongo los ojos en blanco, cuando escuchó a Zack discutir con mi lindo Miller por mi celular, mi lindo ojiazul, el cielo en persona, siempre pensé en cómo verlo de cerca, estar en un avión y verlo. Cuando terminaron de discutir, mi amigo pelinegro me miro con mala cara.
—Es un celoso, casi le da un infarto cuando le dije que era tu amigo.
—¿Si es celoso?, conmigo es callada, no dice nada cuando le digo que saldré contigo o los chicos.
—Bueno, casi me asesina el señor, entonces nada de tierno —Tal vez era cierto, dentro de un mes más o menos el pondrá fin al reinado de su padre, por fin saldrá de ese lugar, y estoy esperando con ansias esa situación.
—¿Estás viva? —Cuando vieron que no respondí, se acercaron a mí, asiento.
—Es hora de salir —Murmuró Lisa, para llevarme con cuidado hacia fuera. Cierro mis ojos sintiendo un poco de mareo, cuando estamos esperando al castaño —Zack no salió, espérame un momento, no hables con ningún idiota, ¿de acuerdo? —Asiento, para alzar mi pulgar —No me voy a tardar.
—Ve, estaré bien —Asiento más rápido para que se vaya, cuando lo hace, buscó mi celular, un mensaje de Miller.
Rebecca Smith, ¿Qué piensas de la vida, jovencita?
Uhm, mejor ven por mí.
Sip, era lo mejor que podía copiarle, quería decirle algo más caliente, pero me daba vergüenza que pensará que era una cualquiera, aunque estaba casi segura que tenía muchas en su cama, lamentablemente, yo no era una de ellas. En un futuro esperaba serlo, ansiaba sentir sus manos por mi cuerpo, tocándome, queriendo sentir eso que describen tan bien en los libros.
—Oye, preciosa —Un chico se va acercando hacia mí, sin embargo, giro mi cabeza para fijarme si Petrov me dijo algo, pero no aparecía nada, y por un breve momento tuve ganas de llorar —No me ignores —Me agarra del brazo fuertemente.
—¡Oye!, tiempo fuera —Lisa se mete entre nosotros, para detenerlo.
—Bueno, no importa quien sea —Agarra esta vez a la rubia, y yo me quejó, y la sostengo de un lado.
—¡Animal!, ¡No! —Digo jalando fuertemente, y la pongo detrás mío. Creo que se me había ido lo prenda que estaba.
—Decidan, ¿quién tendrá el honor de estar conmigo?
—Ninguna —la voz ronca de Miller llega a mis oídos, estaba más profunda de lo normal, cierro los ojos al sentir ese pequeño escalofrío. Al girar me encuentro con la luna y los ojos azules del hombre, que tiene una mirada fría en este momento —Los llevaré a su casa, suban al auto —Tenía un traje negro, una corbata gris que le daba un poco de color a su vestimenta. Daba grandes pasos hacia su auto, incluso Zack estaba a nuestro lado, no estaba segura de cuando llegó —Becca adelante —Me muerdo el labio, y voy al asiento de copiloto, sintiendo muchas cosas en este momento.
Miller murmuraba algo en ruso, mientras ponía andar el auto, no estaba segura de que estaba hablando, pero mi lado caliente me decía "Que me hable así en la cama"
—Muchas gracias —Lisa fue la última en irse, y antes de hacerlo me murmuró algo —Sigue virgen, por favor.
Y así me dejó, entendiendo el mensaje, pero con ganas de no hacerle caso. Nos quedamos al frente de la casa de mi amiga, que podía decirle que era mi mejor amiga, me sostenía del cinturón de forma tímida, sin saber cómo iba a reaccionar.
—¡Dime algo! —Exclamó cuando me rindo con el silencio.
—¿Qué quieres que te diga?
—Regáñame, grítame, ¡Solo di algo!
—Solo quiero, ah —Se apoya en el volante, mientras mira la calle —Cuando hablaste con tus hermanos para que te dejarán ir, pensé que sería algo simple, pero al ver ese lugar al que ibas, ¿Quién mierda permite que vayas a ese lugar?, eran un montón de chicos entre tu edad y mayores tomando, fumando y quién sabe qué más. Becca, no sé qué decir, pensé que eras un poco más madura, que no ibas a terminar borracha.
—No estoy borracha.
—Prenda, entonces.
—No es lo mismo, y me parece injusto, que pienses tan mal de mí.
—No lo hago, créeme que no.
—¿Entonces?
—¡Los otros pueden ver todos tus lados!, te vieron tus piernas con ese vestido, tus pechos que... Oh, joder —Él cierra los ojos para pensar un poco, yo me acerco un poco más, haciendo que vea un poco más profundo en mi escote.
—¿mis pechos que?, ¿se ven mal? —Ladeo mi cabeza, haciéndome la inocente.
—Jodida mierda, por favor... No hagas eso, no lo hagas —Así como abrió los ojos, los volvió a cerrar.
—¿Entonces?, ¿me lo quito? —Voy hacia los tirantes de mi vestido, para bajarlos un poco.
—¡Mierda! —Se mueve para apoyar su mano sobre la mía, para así no quitarme la parte superior —No sabes con qué estás jugando, sumando que te estoy doblando la edad.
—¿Y?, según algunas leyes desde los 14 años puedo tener criterio sobre esto.
—Pero, tus hermanos tienen opinión sobre eso.
—No eres un pedófilo que solo quiere follar, ¿o sí?
—No, no lo soy.
—¿Entonces?, te doy el permiso, ¿necesitamos el de mis hermanos para que tengamos sexo?
—Sería buena idea, pero me matarían —Sus ojos van hacia mi escote por un segundo, para levantar nuevamente su vista —¿Estás segura de querer hacer eso conmigo? —Asiento rápidamente —¿Totalmente segura?, ¿no te vas arrepentir dentro de unos años? —Niego con la cabeza.
—Muy segura.
—Tengo una opción, no tengo que meter necesariamente, podrías experimentar de otra forma, ¿no crees? —Lo miro curiosa, ¿qué quiere decir? —Nena, ¿conoces de tocar?, ¿acariciar?, ¿oral? —Asiento, comprendiendo la situación —No meteré mi miembro dentro de tuyo, hasta que cumplas los 18 años, que, ante las leyes de este país, serías mayor de edad.
—¿Mi país?
—Existen países que es a los 21 años.
—Uh, más tiempo, me agrada donde estamos.
—¿Aceptas con todo? —Asiento emocionada por lo que podría venir, de alguna forma él se imaginaba conmigo en mis 18 años, y eso que faltaba un año para ese suceso, y eso me daba mucha emoción.
—Sí señor.
—No digas eso, que me caliento —Murmura mientras se acerca más a mí, para besarme de forma lenta, una forma lenta que me hacía querer más.
Estaba acostumbrada a estos besos, tan tierna, como si fuera de porcelana, ¡No me voy a romper!, estaba segura que no.
—Uhm —Jadeo al sentir la punta de su lengua acaricia mi labio inferior suavemente, sus ojos azules me estaban mirando fijamente, para luego sentirla en mi boca, que me hace soltar un gemido, pero es ahogado por el beso.
—¿te puedo tocar? —Asiento, mientras siento algo en mis piernas, ¿esto era de lo que hablaban?, joder, y mil veces joder, ¿qué era esto?, ¿Qué es esta sensación? —¿Donde sea? —Vuelvo asentir, claro que podía tocar, como deseaba esas manos sobre mí.
—Sí, no preguntes, tú puedes tocar lo que quieras —No estaba segura si era por la luna que sus hijos brillaron, pero cuando lo hicieron, quise gemir por la forma en me miraba.
—Ya hablaste —Así su boca va directa a mi oreja, donde lame y luego muerde, tiemblo suavemente y me estaba sintiendo demasiado húmeda —¿llevas short? —Asiento, se aleja para lamer sus labios —Quítalos —Él se pone bien en su asiento, mientras yo me saco el short con cuidado, sentía mi cuerpo caliente, sobre todo en mis mejillas, no quería quejarme, claro que no lo haría —Solo eso —Me frena cuando iba a sacarme mi ropa interior —Dámelos —Extiende su mano, dobló lo que me pide para entregarlos —Iremos a mi departamento.
—Mañana...
—Lo sé, te llevaré y simplemente diré que saliste tarde, y yo era el que estaba más cerca, ¿de acuerdo? —Muevo mi cabeza en señal de afirmación, quiero a mis hermanos, pero... No me negaba a mentir un poco sobre la situación —Entonces, acomódate.
El camino hacia su apartamento se estaba haciendo malditamente lento, no sabía porque todos los semáforos se hacían más lentos, siempre en rojo. No estaba segura de cuanto llegamos, pero me abrió la puerta para bajar, y por primera vez en mi vida, estaba andando sin un short debajo, cuando utilizaba falda o vestido siempre los tenía, hoy me hicieron quitarlo.
Podría mentir y decir que eso no me gustaba, que odiaba eso. Una mentira tan falsa que nadie lo iba a creer, porque me estaba gustando, esa forma de ordenarme y decirme que hacer, una manera tan directa de decirme que debía cumplir una orden, tal vez algún día no le haría caso, pero hoy, solo quería estar a su merced.
—Buena niña —Cerré los ojos, al sentirme más mojada. Faltaba poco, de verdad faltaba poco. Sentí su mano debajo de mi falda en el ascensor —Tienes que responder princesa, papi se enoja si no lo haces —Asentí cerrando los ojos, y sentí un apretón en una de mis nalgas que me hizo jadear.
—Si señor.
—Que linda —¿Cómo este hombre estaba cambiando tanto?, tan tierno que parece desde lejos, tan serio y correcto, sin embargo, una de sus grandes manos estaba en una de mis nalgas —Estás mojada —Rápido sintió mis panties, agarré su brazo, me miro desde arriba, de reojo.
Mierda, jodida mierda, como me prendía esa mirada.
—Por favor —Murmuré bajito, él cerró sus ojos, y en ese momento las puertas se abrieron, me indicó salir primero, y me siguió, sentía sus pasos, para luego hacer a mi lado y guiarme a su puerta.
El último piso, solo había una puerta, y supongo que era el apartamento más grande. No me imaginaba cuantas mujeres estuvieron en mi lugar, tantas que pudieron tenerlo.
—Nadie ha venido aquí, eres la primera en venir, ni siquiera tus hermanos han llegado aquí —Me sonríe.
—Eso me emociona bastante —Digo asintiendo, no estaba segura de que hacer.
—Será la última vez que pregunté, ¿estás segura de esto? —Asiento —¿Podré tocarte cómo desee?, ¿serás mía?
—Siempre lo fui —Respondo de forma automática, me muerdo el labio al sentirme mal.
—Entonces, yo también seré tuyo, no solo tú, no solo yo, seremos los dos —Junta su frente con la mía, para darme un leve beso, bajando las mangas de mi vestido, no tenía sostén, si lo llevaba no se vería muy genial —Sabrás que es el verdadero placer, no me importa que tengas experiencia, no me importa que alguien más te haya tocado, no me interesa, lo único que me va a interesar de ahora en adelante, es que nadie más te toque además de mí, desde ahora, eres mía, solo mía.
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Comments
Alexandra
de por Dios que es estoooo?? esta buenísima la historia 👌 👏
2023-08-30
2
Elizabeth Mendez Leon
solo tuyo y tu mia 💝😍 ardió el rancho 🔥🔥🔥como dicen por aqui
2023-07-12
1
Lorena Larios
sigue interesante
2023-04-10
1