Parte 8

Miller

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Su cabello largo había sido destruido, ni siquiera había sido bien cortado, solo habían hecho lo que quisieron con él, tenía que hacerlas pagar, no podía permitir que algo así pasará nuevamente.

Sin embargo, lo que más sentía era odio hacia mí mismo, ¿Cómo había permitido que le hicieran daño?, ¿Cómo pude permitir esto?, esta vez la iba a proteger, la iba a cuidar con uñas y garras.

Así fue pasando el tiempo, hasta llegar donde me encontré con ella en la cafetería, Amelia estaba conmigo, una amiga de la infancia y prima de parte de mamá. Siempre se colgaba en mi brazo para que nadie me mirara, celosa la niña.

—Le gustas —Dice ella mientras la castaña se aleja para ir a su casa —Deberías acompañarla —¿Debía hacerlo?

—Creo que ella puede.

—El mundo es cruel, y esos ojos que ella muestra, me hace entender que ha visto lo peor de la humanidad, y no creo que debas dejarla sola, es una niña.

—Por la misma razón que es una, no debo hacerle daño.

—Puedes esperar, si en verdad la quieres, si en verdad deseas un futuro con ella, debes atesorarla —Ella me mira con una sonrisa, quita su mano de mi brazo —Eres libre, ya vi que tienes una buena chica en tu vida, que sea pequeña solo hace que debas esperar y ver que tan fuerte es su amor, y se debe ser de esa forma —Una cálida sonrisa que me hace comprender que debo hacer, salgo corriendo hacia la dirección donde ella iba, para llevarla en el auto, sin embargo no la encuentro, solo una minivan que va en esa dirección a una gran velocidad, cuando me acerco más encuentro el celular de ella en el suelo, hecho pedazos.

¡Maldita sea!, salgo corriendo con el celular roto de ella, Amelia me ve sorprendida por la rapidez.

—¡No está!, ¡No está! —Grite, mientras le muestro el celular, maldigo en voz alta por la rabia que tenía en este momento, ¿Cómo podía estar pasando esto?, ¿por qué las desgracias se estaban sincronizando?, ella nunca fue propensa a esto, aunque ya tenía la parte que su familia no le prestaba atención.

—¡Cálmate! —Gritó mi prima, que me hace explicarle todo de manera lenta.

Yo sentí miedo cuando perdí a mi madre, porque no estaba seguro de que haría sin ella, no entendía el mundo sin ella, pero... Era diferente, mi mamá siempre fue importante, siempre hizo parte de mi vida, dándome consejos, enseñándome hacer mejor persona, explicándome porque papá era diferente conmigo, por qué muchas cosas sucedían, me dio el motivo de seguir viviendo. Cuando la perdí, también me perdí junto a ella, quien me ayudo a mejorarme como persona, hacer mejor persona cada día fue Becca, la dulce niña que siempre me sonreía, mientras su cabello ondulado hasta los hombros a los cinco años estaba hecho un desastre porque le gustaba jugar en el patio a cualquier cosa, mientras era regañada por los empleados. Haciendo un lindo puchero que me hizo tomarle aprecio, sus lindos ojos que eran tan grandes llenos de curiosidad, cuando se enojaban se hacía más pequeños de lo que en realidad eran, tan parecida a su madre, aunque al mismo tiempo tan especial, tan única.

Cerré los ojos tratando de contener esa rabia que tenía contra mí, el coraje de ser tan terco y dejarla sola, había fallado otra vez, había cometido error de dejarla en este mundo, nuevamente sola y sin que nadie pudiera salvarla.

—¡Tu! —Matt me agarra del cuello de la camisa, mientras me apoya en una pared con una fuerza brutal, mientras me insulta —¿por qué no la cuidas?, cobarde, maldito cobarde, que no sabe hacer nada, solo refugiarse detrás de su padre, solo queriendo el dinero y poder, ¡Inservible! —Murmura él con rabia, podía comprenderlo, sin embargo, esas palabras me estaban lastimando demasiado, ya me sentía una mierda.

—Ustedes dos, retrocedan —La orden de mi prima, nos hace dar un paso atrás, más que todo a Matthew —Tú no puedes culparla, después de todo tu estabas pensando con tu pene, ¿o no? —La mirada sin entender de él, nos hace girar la cabeza hacia Mathias, la mirada de Amelia me hace querer consolarla, llevaba años detrás de él, pero nunca la miro como ella deseaba.

—¿Ella estaba en casa?

—Pedazo de imbécil —Era la primera vez que la escuchaba insultar a diestra y siniestra, sin pudor hacia la persona que le gustaba —¡Solo piensas con el pene! —Se gira hacia nosotros, dando la espalda a ella —La policía debe estar que llega, deben tener cuidado, si es un secuestro van a pedir una gran suma de dinero, ¿tienen idea de quién podría hacer algo como esto? —La mejor abogada estaba presente a nosotros, que nos estaba dando la indicación para llevar está situación que se estaba haciendo cada vez peor.

Desesperación, una hora después la policía ya se había instalado en la casa, incluso el contador de la familia estaba presente, observando todo a su alrededor y opinando sobre qué harían sobre la suma de rescate, nadie había llamado hasta ahora, el grupo de amigos de Becca estaba aquí, haciendo acto de presencia, al igual que sus padres, ya podía comprender como se conocían, cada una de las madres había o era doctora.

El silencio se acabó cuando el teléfono empezó a sonar como loco, fue Matt quien contesto la llamada, en altavoz que hacía sonar más la casa.

—Tiene que darnos 100 millones de dólares, si no su linda hermana muere —Y cortó la llamada, fue tan corta que no dejó opinar a nadie, no había nada más que hacer.

—Quitar ese dinero es demasiado peligroso, no podemos dar esa suma, aún más porque pertenece a su familia —Hablaba el contador a mis amigos, los cuales no estaban seguros de que hacer en esta situación tan retorcida.

Suspire mientras esperaba que hacer, ¿Qué podía hacer yo?, un completo desconocido, lo único que podía unirme a la familia era ser amigo de los gemelos, los cuales estaban sumidos en sus pensamientos por todo el caos que se estaba presentando.

Las horas iban pasando, de forma lenta, cada minuto se hacía una horrible eternidad, cuando a mis queridos amigos se les ocurrió una maravillosa idea, tan buena que Amelia estaba discutiendo por eso.

—¡No pueden hacer eso!, ¡Es peligroso!

—No importa, preferimos arriesgarnos, ese dinero no será quitado fácil, no sabemos cuánto tiempo tendremos —Así es como ellos giran para ver el montón de reporteros que estaban frente a la mansión, que habían sido llamados por ellos mismos, las noticias en vivo era su rostro.

—Buenas tardes, espero todos se encuentren bien —Empieza Mathias —Hace mucho tiempo hemos tenido algo oculto de todos ustedes, una persona que antes no era demasiado especial para nosotros, pero hace poco... Se volvió el centro de nuestra atención, donde estábamos haciendo todo para remediar nuestros errores, la amamos, pero le hicimos tanto daño que ahora por esa incompetencia está en peligro.

—Es nuestra pequeña hermana —Muestran una foto de ella reciente —Ella tan solo tiene 14 años, ha pasado por mucho, además del estado en coma de nuestro padre, la muerte de nuestra madre —Se detiene un segundo para seguir hablando —No queríamos que ella pasará por estas situaciones, después de todo era nuestro turno de cuidarla, ella no deseaba ser presente de todos, no quería ser conocida, incluso cuando se lo pedimos al mejorar nuestra relación, odia los medios, no tiene una buena opinión sobre ellos.

—Sin embargo, esta vez los necesitamos, necesitamos encontrar a nuestra hermana, queremos que ella sea siga con nosotros. No tenemos tiempo para sacar el dinero que ellos piden, tenemos que pasar muchos filtros para poder conseguirlo, y llevaría meses... No la vamos a perder meses, no vamos a permitir a eso.

—Es mucho pedir, lo sé, no estoy pidiendo dinero, sin embargo, quien la encontré le vamos a dar ese dinero —La idea era clara, y al estaba comprendiendo. Malditos hijos de perra que siempre tenían una idea en mente, siempre planeando cosas en su cabeza por fin estaba sirviendo.

No faltaron menos de dos horas, para recibir alguna noticia de ella. Podíamos ir con la policía, así nos subimos al auto con ellos, verla totalmente mojada por el agua, me hacía hervir la sangre por el coraje.

—¿Ya saben quién es? —Ellos sienten con un rostro lleno de maldad que me hace ver que no se metieron con las personas adecuadas.

Mientras ella era atendida, llevaron al contador lejos de todo eso, bueno, no negaba que el dinero era la mejor influencia del mundo, pero ahora me daba miedo ese poder que habían tenido. Mi abuelo tuvo varias reglas para poder ser la cabeza de la familia, además de hacer algo servible durante mis 30 años, debía pagar servicio militar y nunca dejar de entrenar, lamentablemente, encaje perfecto para el perfil, y siempre era un mérito ir al montón de eventos de esas clases, e ir a misiones cuando alguno no podía, era la marioneta.

Siempre lo odie, odie ser parte de ese mundo, pero en este momento lo estaba gozando tanto, estaba tan satisfecho por hacer caso a mi abuelo, por no permitirme ser el niño caprichoso que mi padre deseaba que fuera. Ahora, podía entender mucho de lo que discutía con mi abuelo, comprendía la razón de todo eso.

—¿Entonces por qué engañarnos? —Murmura Matt mientras presiona el hombro del hombre con fuerza bruta —¿No te pagamos lo suficiente?, ¿Nos viste cara de idiotas?, ¿Crees que no somos nada?, ¿Deseabas un aumento? —Más presión en ese hombro, que me hizo cerrar los ojos para calmar mi ira.

—Yo... —El tonto solo podía tartamudear por el miedo que sentía, hasta yo podía sentir el ambiente tan pesado que estaban emanando mis queridos amigos. Mathias solo miraba desde una cierta distancia, la mirada llena de odio.

—No pueden hacer nada ilegal —Amelia llega mientras mira al hombre con asco —¿Creíste que no podrían capturarte?, ¿Que eras parte de la familia? —Se acerca a su oído para murmurar algo, que hace temblar al contador.

Nuestra familia era loca, al menos de parte de mamá, siempre habíamos sido intimidantes, enseñándonos primero como se debía tratar al abusador, y como se debía hacer presión para no ser atacado, dulces recuerdo de infancia. Nunca debes pensar que alguien es débil, aunque aparente serlo, nunca debes creerlo.

Quería hacerle daño a esta persona, quería hundirlo hasta al fondo, no podía permitir que le hicieran daño, ¡No podía!

—Вы хотели бы умереть (Desearás haber muerto) —Murmuró en su oído mientras es retirado de nuestra vista, se gira a verme aterrado, entendía el ruso, claro que lo entendía.

Mientras que los gemelos se aseguraban que su hermana estuviera bien, yo solo miraba el río donde encontraron a Becca tratando de huir, era fuerte, demasiado. Nunca había fue preparada para lo que tuvo que vivir hoy, sin embargo, siempre estuvo dispuesta a todo para poder sobrevivir, la admiraba y me hacía sentir más por ella.

—Gracias —Murmuré, no estaba seguro a quien iba dirigido, aún más, no estaba seguro de porqué estaba agradeciendo, ¿Era por qué la encontré?, ¿por qué tenía ese sentimiento tan asqueroso cuándo la sentía perdida?, ¿Cómo podía explicarlo?, no estaba seguro de hacerlo, no cabía en mi cabeza que esa mujer había quedado en mi cabeza tanto tiempo, de cómo movía mi mundo de una forma tan bonita y próspera, de algo si estaba al cien era que ella me hizo ver mis objetivos más claros, me hacía comprender la existencia humana.

Me hacía entender que todo conocimiento es importante para poder cuidarla, y tener cuidado con ella, de cómo atesorarla, porque eso merecía, era lo suficiente fuerte, yo deseo cuidarla>>

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Comments

Aleyda

Aleyda

Esta historia no es nada coherente😐

2023-04-20

4

Natalia Beatriz Leguizamon

Natalia Beatriz Leguizamon

no se entendió este capitulo...quien fue el que la secuestró y quien la salvó

2023-04-09

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