Parte 10

Becca

<< ¿Cómo sabes que estás enamorada?, ¿Cómo estás seguro de estarlo, yo no tenía ni la más remota idea de lo que sentía por esa persona, solo estaba segura que me atraía más de lo que debía.

Porque un año después, las cosas habían cambiado. Mi cabello había crecido, un poco mi altura, y mi conocimiento nunca paraba, volviendo cada vez más madura en muchos aspectos, mis hermanos siendo cada vez más sobreprotectores.

No podía odiarlos, al menos no ya. Había descubierto más cosas de las que imaginaba, encontré una carta de mamá, bueno... Un montón, las cuales escribió mientras estaba embarazada cada una decía "Cuando te sientas triste" "Cuando te sientas sola" "Cuando sientas que no puedes más" "Cuando te enamores" "Cuando te cases" "Cuando tengas tus propios hijos", esas cartas me hacían querer llorar por muchas razones, unas razones que me hacían doler el corazón.

¿Qué había cambiado?, varias cosas además de mí, el cuarteto se había graduado, y ahora estaban tratando de cumplir sus sueños, menos por Nico, era un caso especial, que tuvo que decidir si hacerle caso a su madre y ayudarle, o seguir sus sueños y dejar de lado toda su familia, creo que había sido la decisión más difícil que tuvo en su vida, porque de verdad quería jugar fútbol. Por otro lado, estaba Derek que se estaba esforzando el doble para sobresalir de la situación tan dura que estaba pasando.

Uno cree que sólo es patear un balón, ¡Fácil!, no, esa mierda es demasiado complicada para una joven como yo, correr una cancha tan grande, quitarles esa pelota a otros, mientras ellos se esfuerzan para temer gol. ¿Cómo lo descubrí?, cuando me cambié de colegio me hicieron ser la ayudante del entrenador, que caos tan horrible.

Aunque faltan algunas partes de todo este desastre del porque me tuve que retirar del colegio, bueno, eso remota, alrededor de la graduación de mis amigos, como la ida de otros para ir a las ligas menores en otra ciudad, escuela, un montón de cosas. Con esto, me estaba preparando para ir a la graduación de ellos, con un lindo vestido que odiaba por ser tan hermoso, y unos lindos tenis, porque los tacones me hacían doler los pies.

—¿Segura que estás lista? —Volvía a preguntar Mathias, mientras yo asentía —¿No quieres llevar tacones?, te ves excelente con él.

—Querrás decir sexy, pero no quiero llevarlos, quiero bailar en la fiesta —Alzo mis brazos emocionada, mientras que él me mira entrecerrando sus ojos y yo le enseño mi pulgar en forma de paz positiva.

—No puedo entender cómo has cambiado tanto estos días.

—Pubertad —Digo mientras camino al frente emocionada por lo que hoy pasaría. Ilusa y yo, de eso estaba segura en este momento.

—¿El vestido no está muy corto? —Es lo primero escuchó de Matthew, pongo mis ojos en blanco sin poder evitarlo, ¿Gallo o gallina?, ¿por qué son tan fastidiosos?

—Ella está hermosa de esa forma, total nos tendrá a nosotros para defenderla si nos toca —Es Miller quien habla, ¡Santa madre de la papaya!, ¿Como un hombre se puede ver tan bien en un traje?, Creo que tengo un nuevo fetiche, bajo mi cabeza para seguir derecho al carro y no decir mucho, sentía mi rostro tan caliente que me daba pena hablar sobre ese asunto.

No podía mirar a ninguno a la cara, no quería hablar, y no tuve necesidad de hablar, porque todos entraron al auto para llegar al instituto donde iban a celebrar una graduación. ¿Cuánto tardaría para llegar a ese punto?, sentí un pequeño escalofrío de tan solo pensarlo.

—¿Tienes el regalo? —Escuchó a muchas chicas hablar sobre algún regalo, ¿Yo que tenía?, nada... Que mala amiga era, ¿no?, no importaba, ya tenía un plan para ese asunto.

—¡Chiquilla! —Uno del equipo me agarra como si fuera de trapo y me da vueltas en el aire, sin poder evitarlo suelto una risa, iba a extrañar tanto a estos hombres.

Seis meses habían pasado, donde pasaron muchas cosas, tantas... Más que todo problemas con chicas por llevarme con ellos, los chismes que me acostaba con algunos, ¿Por qué no se puede tener en paz una amistad?, incluso mis hermanos me habían dejado de molestar con eso, sabían que no me miraban de otra forma.

—¿Y nuestro regalo? —Me cruzo de brazos mientras niego con mi cabeza.

—Muy mal, ¿esperaban un regalo? —Sigo negando con mi cabeza, para luego sonreír y poner mis manos en la cintura e inclinarme un poco —¡El regalo soy yo! —Silencio puro, dejo mis ojos en blanco por segunda vez en el día —Está bien, iremos a comer pizza al lugar que fuimos la primera vez, voy a invitar yo, con una condición —Todos me miran con una linda sonrisa, dispuestos a todos —No sean glotones, estoy en bancarrota —Suspiro de forma dramática.

—Eres Smith, dudo mucho eso.

—Error, mi familia es la rica, yo soy la pobre de la familia —Digo asintiendo de forma seria, la mirada de ellos me encoger de hombros por la situación.

Maravilloso y lindo día para todos, ¿no?, yo también creía eso. Mientras estaban en la ceremonia, sentía como alguien tocaba mi espalda, traté de girar, pero no vi a nadie, me hizo temblar del miedo, sin estar segura de que hacer, simplemente contuve un poco el aire.

Nuevamente las manos por el escote de mi espalda, que me hizo estremecer, y giré de forma brusca, un chico extraño me estaba tocando, sentí mi cuerpo temblar del miedo, tratando de buscar a mis hermanos con la mirada, cuando pude distinguir que eran ellos, estaban lejos, no sabía nada de metros, pero se veían tan lejos que no podía huir.

—Callada —Murmura cerca de mi oído, que nuevamente me hace querer huir, pero al sentir algo punzante me hace cerrar los ojos por el miedo —Sígueme —Me agarra la mano con cuidado y me va alejando de la multitud y los gemelos.

—Déjame ir, no creo que paguen por algo —Mentira, dulce mentira que estaba diciendo para que me dejará ir, y no hiciera nada, que dulce mentira estaba diciendo a este hombre desconocido.

—Shh —Cierro los ojos para volver abrirlos y ver que me lleva a un salón, me hace entrar a la fuerza, y cierra con seguro —Eres Rebecca Smith, la princesa de los Smith —Sí, habían ideado un mejor nombre luego de quejarme hace unos cuatro meses —¿Cuándo me darán si te embarazo? —Sentí frío en mi columna, quería gritar, pero la sonrisa que tenía fue un poco cubierta por su dedo índice indicando silencio —Si gritas, obtienes golpe —Me agarra del mentón y las lágrimas mojaban su mano —Si lloras me pones más.

—¡Enfermo! —Digo enojada, pero no dejaba de llorar, un golpe en mi mejilla me hace abrir la boca por el dolor.

—¿Qué te dije? —Me agarra de la cintura y me pone encima del puesto del profesor, trato de pelear, pero tenía más fuerza que yo, el doble —Siempre quise esto, ver como crecías y siempre me pareciste linda, saber que eras rica fue un bonus, nuestro hijo será hermoso —Quiero gritar, pero me seguía doliendo el golpe que me había dado —¡Responde! —Pellizca mi brazo, que me hace chillar del dolor.

—Enfermo —Murmuró enojada, me agarra los hombros y estampa mi cabeza contra la mesa, haciéndome cerrar los ojos un poco adolorida, quería maldecir, pero tenía miedo.

—¡Becca! —Escuchó afuera de la puerta, la voz de Miller me hace quitar el miedo.

—¡Miller! —Gritó, pero mi boca es cubierta con fuerza, los ojos del enfermo me hacen temblar, sin embargo, no me importaba, prefiero ser golpeada que ser violada. Me sacudo con fuerza, pero el abre mis piernas con sus piernas con fuerza, quiero gritar, muevo mis manos tratando de jalar su cabello, mis lágrimas no paraban, aún más cuando una mano iba hacia el short que estaba arriba de mi ropa interior, siempre me lo ponía el deportivo, para poder moverme sin miedo.

—Calladita te ves más bonita —La rabia llena mi cabeza por la tontería que me está diciendo, no estaba segura de cómo mordí la mano de ese hombre, pero al tiempo que el gritaba, la puerta que tendría vidrio se estrellaba con el suelo, el sonido alarmó a muchos.

Miller estaba fuera de sí, porque al ver la situación, se tiró contra el chico y empezó a golpearlo como si fuera un saco de boxeo, una y otra vez, sin miedo a ser visto, solo lo golpeaba, mientras que Mathias y Matthew trataban de controlarlo, pero al ver como temblaba y me cubría mi cuerpo, sumando el golpe y la sangre que salía de la mano del idiota, hizo peor la situación.

La gente miraba, pero el cuarteto hizo paso, un par para ayudar a Miller y los gemelos dejarán al nuevo saco de boxeo, y a mí para cubrirme con la toga que debían tener, me agarraron con cuidado mientras temblaba, sin hacer caso a mi alrededor.

Podía decir que fue el peor día de mi vida, porque luego de esa paz que tuve tanto tiempo, se estaba vengando de una forma retorcida. Siempre supe de alguna manera lo que era capaz de hacer un ser humano a otro por el poder, por las ganas de tener dinero, no pensé que eso me pasaría, jamás había llegado a creer que esto me pasaría a mí.

—Miller —Murmuró cuando pasó al lado de él, Michael pasaba por su lado, y solo pensaba en el castaño, el cual se alejó con brusquedad de mis amigos y el hombre que estaba en el suelo por los golpes. Me alejo de mi amigo, y me cargo con cuidado, mientras murmuraba un montón de cosas que no llegaba a comprender, los gemelos decían que hablaba ruso por varias razones que desconocía —Estoy bien, estoy bien —susurró sin dejar de temblar, estábamos en la enfermería, donde se sentó en el suelo conmigo en los brazos, mientras me daba un beso en la frente —Gracias por salvarme —Solo podía decirle eso, no estaba segura si era un gran consuelo, pero agradece que él estuviera conmigo, daba gracias que siempre me salvará en lo que pasaba, ¿cuántas veces había sido ya?

La prima de él, Amelia, me había dicho que ese día que me secuestraron, se volvió como loco, cuando fue a buscarme y no me encontró, solo encontrando mi celular. Que controlarlo fue demasiado complicado, se sintió culpable durante más tiempo, pero vivió eso solo.

—No te separes de mí, no vuelvas hacer eso —Lo escuché esta vez en mi idioma, sentía como algo mojaba mi hombro, donde tenía su cabeza.

—Lo haré, gracias por cuidarme y estar pendiente —El miedo que había pasado, poco a poco se estaba pasando, mientras era abrazada por alguien que de verdad deseaba ser abrazada, por la única persona que iba a permitir que me tocará.

Ese día fue tan largo, la policía llegó y la familia del chico sin saber en qué se metía, hizo la denuncia contra Miller y los gemelos, el primero desapareció casi un mes, cuando volvió me sonrío como si nada pasara.

Fue luego de unos días que descubrí que su padre le dijo un montón de cosas y lo amenazó con hacerme alejar de él para siempre. Me sentí mal, pero al mismo tiempo me sentía bien porque estaba a salvo, porque estaba nuevamente conmigo.

La gota que derramó el vaso, fue que el director quería culpar de todo a mis hermanos y Miller, que trajo más problemas para él, que para nosotros. Por un lado, estaba defendiendo un violador, que no era la primera cosa que hacía alguna mujer, podría ser la tercera o segunda con acoso incluido. De tan solo pensarlo me hacía temblar, la familia de mis amigos se metió, y pusieron los mejores abogados, con la madre de Nico en esto, un mierdero se volvió, dando así que lo mejor fue irme de ese lugar y me hicieron llegar al instituto que mis hermanos y Miller pasaron sus días, donde estudiaron e hicieron muchos amigos>>

En este caso, yo hice enemigos y amigos, tuve más historias que contar, aunque también conocí los demonios de Miller, hasta ahora que estoy esperando graduarme, sigo experimentando muchas cosas.

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Comments

MIlagros Bustamante Valencia

MIlagros Bustamante Valencia

Hola, hay momentos en que se pierde la historia en un laberinto, pero después se encuentra el camino correcto y se entiende, media enredada la historia, pero está buena y sobretodo atrapante, felicitaciones

2024-10-07

0

Jenny Victoria Fonseca Cristancho

Jenny Victoria Fonseca Cristancho

muchas gracias por escribir esta historia esta muy interesante...animo

2023-01-12

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