Diana se había convertido en algo muy preciado por Nisha, pero no creía que fuera capaz de asesinarla no lo supo después de un tiempo.
Que la antigua nana jamás llego a intentar acabar con su vida. Tuvo que vivir en el exilio y morir de hambre por el trato que recibió todos esos años.
- Si la traigo de vuelta… -
Para moverse en el mundo desconocido por su mente, tendría que tomar a las personas pertenecientes de este mundo en original.
Pero no confiaba en nadie de los Ehann; hubo un pequeño instante donde solo tuvieron un poco de lastima, sin embargo, no había sido un duradero sentimiento.
No había remordimientos en sus actos en contra de ella.
- Traer a Diana… será mi primer movimiento. –
En la vieja biblioteca donde nadie solía entrar después de la construcción de la nueva y renovada biblioteca al norte de la mansión.
Los viejos libros de sus estantes comenzaban a conservar el polvo de los años acumulados.
Un perfecto lugar donde podría evitar a cualquiera; en especial a una persona que no se detenía en su búsqueda.
- Lance…. –
Lance, uno de los médicos enviados por Belladona.
Al no haber encontrado a Belladona nuevamente entre su rutina fue por algo una paz demasiado abrumadora, sentía como alguien la vigilaba desde lejos, la intensa mirada que sentía la sofocaba al punto de hacerla vomitar una vez que llegaba a la habitación.
Inesperadamente un tipo toco la puerta presentándose como el medico enviado por la Duquesa para inspeccionar su salud.
Mas no le dio confianza que el solo estuviera con ella, cerro la puerta en su propia cara y trato de esconderse del hombre el cual no se rindió fácilmente.
Lance trato de todas las maneras posibles de llegar a ella.
- Siento escalofríos…. No es que tenga una mala intención, pero no cabe duda de que todo lo que encuentre en mi será informado a Belladona y ella no sea capaz de hacer algo. –
No tuvo de otra que esconderse en los viejos estantes.
Para pasar el tiempo, tomo la maña de tomar diferentes libros y notar los viejos que eran, pues muy pocos parecían recientes.
Ni siquiera en la biblioteca de Julia los libros son tan grandes, mucho menos los de la nueva biblioteca.
- Demasiada información… presiento que solo Azael logro leerlos. –
Tomaría unos para poder acabarlos con tranquilidad en su habitación, pues el tiempo se estaba volviendo muy rápido y debía volver pues la extraña sensación de alguien seguía observándola se hacía más intensa en la noche.
Miro a ambos lados pidiendo no encontrarse con Lance.
Al cerciorarse de no hallar ni un rastro del desconocido salió de la manera más silenciosa, dando pequeños pasos.
- “Es tanto el miedo…. tanto que mi respirar se vuelve más débil y si hago el mínimo de ruido yo entrare en pánico…” –
Tenia la mala suerte de encontrarse con los enemigos de Nisha, la verdadera Nisha.
- Sangre repugnante… -
Tal y como lo dijo, la mala suerte de hallarse con los peores la perseguía, cierta voz que dijo las palabras la hizo entrar en pánico, tanto que sus manos no paraban de transpirar.
Su cuerpo se volvió un puñado de miedo, siendo incapaz de detener el temblor que empezaba desde sus piernas hasta su cabeza, sintiendo la presencia mayor acercándose cada vez mas hasta dejar un espacio considerado.
Al tratar de dar la vuelta su cuerpo no le permitía.
¡Huye!
¡Huye!
La voz que le gritaba con desesperación que corriera los mas pronto posible, era el eco de un grito en un espacio muy grande, resonaba tanto que el zumbido como el enjambre de abejas era escuchado siendo este el que la dejara completamente sorda a lo que su alrededor era escuchado.
¡HUYE!
¡HUYE!
Podía incluso sentir el respirar de la persona tocando su hombro, era tan caliente que le causaba escalofrió.
- Tu existencia es una vergüenza para la familia Ehann. –
Al mirarlo por completo logro ver el rostro que recordaba muy bien o era lo que ella pensaba.
“Sumo Sacerdote Maximiliano tercero Rubecc”
El tétrico color verde de sus ojos que se oscurecían hasta el punto de ver un pozo sin fondo, su rostro inexpresivo era el llamado de la muerte.
Su gran tamaño la hacia sentirse como un ratón sin escapatoria.
La mayor autoridad dentro de unos años, seria incluso mas poderosa que la familia Imperial, tanto que un príncipe se arrodillaría ante él.
El profeto del pueblo, la mano que los salvaría de la oscuridad.
No era mas que un miedo incomparable tanto para ella.
- “No, no, no… no soy capaz de mirarlo por tanto tiempo” –
Sintiendo la presión de su mirada, se limito a bajar su cabeza ante su presencia.
- Su, su, s…. u… Sa, Sa… -
Los labios temblaban sin poder detenerse, el sonido del talón le hacia eco en la cabeza, las manos del hombre que se estiraban le hacían un nudo en la garganta.
- Sa, sacerdote. – titubeo.
¡Huye!
Seguía escuchando la desesperación de la voz que no paraba de pedirle que corriera, podría hacerlo si su cuerpo se lo permitiera, pero tanto ella no podía moverlo como lo hacía comúnmente.
- Tu final ya ha sido escrito… -
La voz del hombre era tan gruesa que hizo que sus piernas se desfallecieran haciéndola caer de rodillas al suelo.
Manteniendo la vista en el suelo; miraba el brillo de los relucientes zapatos que comenzaban a acercarse a ella sin detenerse.
Maximiliano se inclino levemente hasta poder estar a su altura, haciendo más incómodo despavorido el momento, tomando uno de sus mechones.
- Es una lástima…. Pero el destino lo pide de esa manera. –
Restregó su mechón cerca de su mejilla aun mirándola con tanta intensidad.
- Nisha… solo acéptalo al final. –
Ni siquiera su rostro se había transformado en repugnancia, burla u odio.
Siendo lo reflexivo que se mantenía duro como el hielo lo que más la dejaba ansiosa.
¡Señorita!
Ante las plegarias de que alguien viniera a ayudarla, la segunda voz de un hombre mucho más suave hizo aparición en el pasillo.
A sus espaldas era el sujeto que trato de evitar todo este tiempo, Lance que caminaba hasta ella cubrió su cuerpo del hombre al cual su miedo era su prisionero.
- Sacerdote Maximiliano. – Lance se inclino en su presencia. – Que el sol lo tenga en la gloria y la luna lo cuide… -
- …. –
El sacerdote que había dejado de tomarle atención miro a Lance y chasqueo la lengua al fijar directamente sus ojos en los temblorosos de Lance.
A pesar de que estaba igual o menos asustado que Nisha, mantuvo su cuerpo cubriendo el de Nisha que no paraba de temblar, tanto que sus lágrimas habían salido en un silencio.
- Los años han pasado Lance… -
- El tiempo es corto que eh olvidado la ultima vez que te note en mi camino Maximiliano. –
Era una conversación incomoda solo para Lance, quien lo había conocido en sus años de aprendiz en el norte de las islas rezagadas, de diferentes áreas, pero con la misma misión de ayudar a la gente.
Solo Lance era el único capaz de notar la fachada detrás del buen y amigable rostro, que a pesar de hacer notar su toque misterioso a muy pocos se les hacía sospechoso.
- ¿Qué te ha traído al territorio de los Ehann? –
- ….. – sus labios temblaron hacia su la pregunta que le habían hecho. Volvió a mirar a Nisha que al instante desvió sus ojos de él. – La señorita Nisha… eh sido asignado como su medico personal. –
Tanto Nisha como Maximiliano agrandaron los ojos llenos de sorpresa, pues para el sacerdote había sido una noticia inesperada y para Nisha una mentira que se preguntaba como seria capaz de sostener en un futuro.
Ya lo había rechazado tiempo atrás, que lo hacia pensar en esta ocasión que lo aceptaría fácilmente.
- …. Parece que la niña esta siendo reconocida. –
- Para mi es lo de menos…. – presiono sus labios. – Es un paciente y sin importar quienes sean es mi deber atenderlos. –
Lance aun con el miedo golpeándolo en la nuca, se paró firmemente.
- Y exactamente la estaba buscando… si me permite debo llevar a la señorita de vuelta a su habitación. –
Sin siquiera despedirse formalmente dio vuelta hacia Nisha y sin decirle nada la levanto del suelo.
- Lamento el atrevimiento. –
Realmente esta muy agobiada para reclamar alguna cosa, dejándose por un instante ser sostenida por las manos de Lance, mantuvo sus labios cerrados en todo el camino.
Antes de poder perderlo de vista volvió a mirar a Maximiliano que como hace unos instantes estaba su rostro no había tenido ningún otro cambio.
Seguía asustándola su tranquilidad, como si el estuviera esperando su final.
- “El estuvo presente el día que Nisha fue asesinada…. La iglesia se encargaría de castigarla de acuerdo a las palabras de Samael…” –
Los recuerdos del momento que fue asesinada habían sido borrados por completo de su cabeza, lo único intacto que conservaba eran las voces y gritos desesperados rogando por piedad.
Ciertos gritos la ponían a pensar en lo cruel que fue para Nisha haber sido asesinada injustamente.
- “Debió ser una muerte muy lenta y cruel…” –
Maximiliano seria la voz que sentenciaría a Nisha en el futuro, tocando su punto débil, el seria quien notaria los sentimientos de Nisha.
Trataría de evitar a toda costa que ella lograra enamorar al segundo príncipe.
- Señorita. –
La nerviosa voz de Lance la hizo atender al joven que la cargaba; había permanecido en silencio que olvido al hombre que la sostenían entre sus brazos.
- La señorita tiene bastante fiebre…. –
- …. –
- No soy nadie para meterme en la vida de la señorita, pero…. –
Lance había detenido sus pasos para poder mirarla fijamente, no estaba para mentir sobre el buen rostro del medico asignado por Belladona; poseía la honestidad y amabilidad que muy pocos hombres lo tenían.
- Permítame solo por una ocasión… permítame ayudarla y no volveré a tocarla nunca más…. –
Era lo que ella deseaba.
Lance tenia que hacerse a un lado para su propio bien, pues las personas que seguían su camino terminaban siendo asesinadas de las peores maneras posibles.
Si Nisha no deseaba irse con lamentos, tendría que abandonar a todos en el camino.
- “Diana… lo hago como caridad, una vez que Nisha abandone la familia romperá todas las conexiones con la familia Ehann” –
Incluyendo a todos la servidumbre que trabajaba para Azael.
- De acuerdo…. –
Lance estaba a punto soltar una sonrisa, sin embargo, Nisha lo detuvo en un instante.
- Pero…. Tiene prohibido contarle a la Duquesa sobre mi estado y tendrá que mentirle sobre mi estado. –
Lance quedo atónito sin comprender su comportamiento.
- Oh tendré que acabar con su mente de la peor manera. –
Por extraño que sonara, la advertencia lo había dejado helado.
- Señorita… -
- Lance. – murmuro, tomando su hombro con fuerza enterrando sus uñas en el proceso. – Todos tienen miedos. Incluso Lance posee un miedo inquebrantable al punto de huir de su vida… -
Su rostro se helo cuando conecto sus ojos con el siniestro iris que derramaba un toque intenso de rojo.
Aquella mirada no se trataba de una pequeña niña de 10 años.
Completamente llenos de rencor, odio y tristeza.
¿Qué le han hecho a esta niña?
Contemplando lo penetrante eh intensa que se volvía la inocente mirada de Nisha, parecía que no era la primera vez amenazando a una persona.
Sus labios se quedaron unidos por un instante antes de poder darle una respuesta segura.
- De acuerdo. – dijo con firmeza.
- Eh…. –
- No diré nada, contendré las palabras en mis labios a pesar de quererlas gritar, si lo desea de esa manera no soy nadie para contradecir. –
- ….. –
- Pero solo déjeme salvarla en esta ocasión. –
Lance quedo mudo cuando los ojos de Nisha volvían a la normalidad, con la cautivante lavanda en sus ojos que parecían un hechizo de color.
- “Como si ese color no fuera suyo…” –
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Updated 43 Episodes
Comments
rosio
capitulos porfa grasias
2023-03-20
1
Luisa Maria Reyes Leuro
ese maximiliano es un pervertido pedofilo?
2023-03-15
1