CAPITULO 16. -

Belladona…

Era la tempestad de una vida poco eterna, siendo ella una de las peores creaciones de dios, pues de solo respirar el mismo aire que la mujer de belleza incomparable, su cuerpo se helaba al punto de parecer un iceberg.

Por bastante tiempo trato de encajar en la vida de Belladona, pero cada paso que solía dar era un golpe directo al rostro, dejando la herida de un corazón roto al punto de que se volvía polvo cual ceniza.

No estaba dispuesta a amarla como su hija.

Eso no justificaba el dolor de cada golpe e insulto.

Los daños eran irreparables, sentía como su vida estaba al borde del final de su viaje y era Belladona quien la empujaba a una muerte segura.

- ¡Largo! –

Eran los gritos tan exaltados que la mansión había resonada como si un temblor hubiera atravesado por el territorio partiendo a la mitad el suelo.

Sujetada con fuerza por un centenal de gente que evitaba que cometiese algún acto atroz contra la pequeña niña que yacía en el suelo llena de sangre y rodeada de un mil de vidrios de un espejo roto.

Su cuerpo temblaba sin cesar tratando de contener sus lágrimas, ya que la mujer frente a ella le repugnaba cada vez que lloraba.

La mirada de la niña se concentraba tanto en filo del objeto que era tomado con fuerza por Belladona, mismo filo había marcado su rostro con dos líneas perfectamente rectas, aun se podía apreciar la sangre que caía del objeto.

Sin duda era de ella.

¡MI SEÑORA DETENGASE!

Los gritos desesperados de la gente la hacia que su llanto no se contuviera ni por un instante más, sus lágrimas caían y su llanto era tan desgarrador que algunas criadas sentían pena por ella.

Evitaban que la Duquesa volviera atacarla cual salvaje animal.

- ¡PERRA TE MATARE! ¡LARGO! –

Cubría sus oídos evitando a toda costa no escuchar las hirientes palabras, pues a pesar del daño ocasionado era su madre la que estaba al frente y solo eso bastaba para amarla.

Aunque ella no sintiera lo mismo por su existencia.

- Su excelencia… - exclamo Rubí aun sujetando sus manos. – Le pido que no dañe a la niña, por la vida de su hija… no mate a un inocente. –

Rubí sentía algo extraño en la Duquesa, pues siempre demostró odiar a Nisha con todas sus fuerzas.

Nunca hubiera tratado de matarla, era como si algo tomara el control de los estribos de la Duquesa que no paraba de lanzar palabras hirientes.

- ¡Basta! ¡No haga algo de lo que se arrepentirá! –

Fue inesperado que las manos de Belladona lograran soltarse del fuerte agarre que había dejado marcas en su piel.

Por milagro alguno las tijeras habían salido volando de sus manos.

No del todo fue un miagro, pues no evito que Belladona tomara con brusquedad el cuerpo de Nisha, sujetándola con fuerza una de sus manos choco directamente en la mejilla regordete de la pequeña.

- ¡Lárgate de mi vida! –

Fue la manera llena de rabia que paralizo a mas de una persona, ciertos ojos llenos de odio causaban miedo total pues su sutil color eran tan brillante que dejaba despavorida a Nisha.

Siendo incapaz de moverse fue golpeada por Belladona que no pudo ser detenida por nadie.

Soportando el dolor y dejando que las sangre cayera de sus labios.

Pidiendo con toda su fe que los golpes se detuvieran en algún momento.

¡Alto!

Fueron las manos de una mujer mayor que detuvieron a Belladona, ambas giraros sus rostros encontrándose con la vista cansada de la anciana.

- Mi señora. – tomo con fuerza la muñeca. – En nombre de mi niña Ayla le pido que se detenga. –

Muchos la conocían como la mujer mas devota a la familia Ehann, era su amor por cada miembro que la misma Duquesa la apreciaba tanto.

La nana Diana era muy querida y siendo la única capaz de detener a Belladona.

- Solo no dañe más… hágalo por mi niña. –

El fuerte agarre de Belladona se fue debilitando haciendo que la locura se detuviera y fuera invadido por las desesperantes lágrimas de la mujer.

- Yo, yo…. –

Belladona se giro hacia Nisha que estaba petrificada en el suelo, escaneo su cuerpo que había sido dañado por ella misma.

No supo en qué momento había caído tan bajo.

Con las manos temblorosas y las lágrimas empapando su rostro; tomo el rostro frio y pálido de Nisha.

- Lo, lo, lo, los siento tanto. – sollozo. – No quería hacerlo… Hick de verdad lo siento. –

Con las pocas fuerzas que tenia trato de limpiar los rastros de sangre de la pequeña mientras que no paraba de disculparse a una niña que no podía si quiera moverse por su cuenta.

- No, no… no quería dañarte. –

- …. –

- Lo siento… espero que me perdones, pero, pero. – moqueo. – Nunca podre mirarte como mi hija… tu, tu, tu nunca podrás ser el remplazo de lo que mi corazón tanto añora. –

El rastro del precioso brillo de los ojos de una pequeña inocencia fue apagado por las dolorosas palabras que siempre trato de evitar.

Su corazón que siempre latía con tanta alegría, se detuvo por un instante haciéndola creer que moriría y era mejor que seguir con vida.

Pues no se sentía un valiente ser para cargar con las palabras más crueles escuchadas.

Belladona fue quitando sus manos lentamente dejando un vacío no solo en su corazón.

- Madre. –

La tensa escena fue interrumpida por la presencia inesperada de un chico que lo había visto todo sin poder hacer nada.

- Hadeon. – titubeo. – Yo, yo… -

El joven maestro se fue acercando a su madre que no paraba de temblar; inclino su cuerpo hasta estar a la altura de Belladona, con un pañuelo limpio las lágrimas de su madre.

- Nunca fue mi intención. –

Hadeon sin esperar una explicación abrazo con fuerza el cuerpo de la mujer que tanto adoraba, trato de calamar su llanto dejando suaves caricias en la espalda de Belladona.

- No, no quiero ser mala… yo, yo, yo no soy mala hijo. –

Tomo un pequeño suspiro y luego volvió a mirar directamente los hinchados ojos de Belladona.

- Para mí, usted madre jamás será mala… -

Siendo las palabras consuelo poco creíbles para él, pero para Belladona era una tranquilidad.

- Mi madre nunca podría ser mala… lo sé, ella me dio a luz. –

Con la ayuda de las personas levantaron Belladona que no paraba de tambalearse, era por el cansancio y sorpresa de lo que sus manos habían cometido.

Hadeon ordeno que fuera llevada para ser revisada y que la durmieran por un tiempo.

Cuando por fin fue sacada de la habitación la cual estaba destrozada por todos lados, le era imposible creer que todo ese daño lo había hecho la persona mas amable que había conocido.

Peor era saber que se trataba de su madre.

Miro por un instante a Nisha que se mantenía como piedra en la misma posición, si que su estado daba lastima a más de uno.

Diana se acerco hacia ella para poder limpiar algo de sangre, Hadeon sintió un poco de tranquilidad al ver que Diana era la única persona que la cuidaba.

- Nana… -

- Si joven maestro. – Diana alzo la vista.

- Llévate a Nisha a su habitación y dale algo de comer. –

Diana asintió.

Satisfecho con la respuesta el también abandono la habitación sin más que decir.

Por su lado Diana con ayuda de Eegan llevo en brazos el cuerpo delgado de Nisha siendo observada por todos llenos de lastima.

Para suerte suya llegaron más rápido de lo esperado, Diana guio a Eegan el cual la dejo en una silla directamente en el espejo.

- Puede traer un plato de sopa… es mejor si consume algo suave, dudo que su estomago lo soporte después del shock que vivió. –

Eegan no muy convencido asintió y dejo la habitación.

Sin la presencia de otra persona, el lugar fue llenado de un silencio incomodo; no le quedo de otra mas que cortar el cabello que había sido desalineado por Belladona.

- Señorita. – murmuro Diana.

No muy segura de lo que estaba punto de hacer se acercó directamente a Nisha.

- Tendré que cortar su cabello…. No podemos dejarlo así. –

- …. –

- Podría acomodarse un poco por favor señorita. –

No obtuvo una respuesta directa, pero Nisha sin decir nada se movió de su lugar para acomodarse mejor.

Siendo esto su única acción Diana se limito a tomar las tijeras y emparejan las puntas que estaban muy disparejas.

Desde el espejo pudo notar las lágrimas silenciosas que caían de Nisha.

Sus manos sostenían lo que fue alguna vez una preciosa cabellera, temblaban sin parar; le dolia mirar como los Ehann se iban rompiendo poco a poco y peor aun saber que se estaban llevando a la miseria a una pequeña niña sin culpa alguna.

- “Lo siento tanto…” –

Al acabar con su cabello, como pudo limpio cada parte de su cuerpo, estaba hecho un lio y las marcas en todo su cuerpo le causaban escalofríos.

El solo tacto de sus dedos con el cuerpo delgado de Nisha le causaba un sentimiento extraño.

No era asco.

No era lastima.

Era la rabia de no ser capaz de ayudarla.

- Siento que ya no puedo más. –

Fue lo que salió de Nisha.

Diana la miro sin comprender el pequeño murmuro que hizo.

- ¿Señorita? –

- Ya no puedo más… estoy agotada, solo quiero acabar con todo mi sueño que con el tiempo se volvió pesadilla de cual rogaba despertar. –

Hacer algo más…

Estaba segura de que era la mejor idea para Nisha.

- Mi señorita. –

Diana tomo sus manos dejándola confundida.

- Huya conmigo… -

Siendo algo inesperado, tanto que sus ojos de agradaron con la loca idea de Diana, sus manos se aferraron mas a la anciana a su lado.

- Se que no tendrá una gran vida como en la mansión… pero podrá estar tranquila. –

Una gran vida…

Que tonterías eran esas, si es que no se daba cuenta de todo el daño, pero Nisha estaba haciendo su mejor esfuerzo para quedarse, solo por eso menciono tales palabras.

- Eres consciente de lo que has dicho Diana. –

Asintió con total seguridad.

- Me estas prometiendo que viviré tranquila… -

- …. –

Sus labios quedaron prisioneros de sus dientes siendo incapaz de responder.

- Una vida tranquila…. Es todo lo que pido, por favor no me engañes y hazlo. –

Sentía una tranquilidad al ver como Nisha sollozaba sin contener sus llantos, tomo su cuerpo con fuerza tratando de calmar sus lágrimas.

Tendría que salir a escondidas, pues no sabia como lo tomaría Azael.

Él podría decir que no estaba interesado, pero no tenia todo eso por seguro.

Los días fueron pasando sin tener mas escándalos dentro de mansión, la presencia de Nisha fue casi desvanecida ya que ella misma evitaba salir a toda costa.

Cuando el gran momento llego, tomo todo lo posible para dejar el territorio Ehann.

Entre un bosque oscuro sujetando con fuerza la mano de Diana que corría apresuradas y llenas de miedo no se detenían ni siquiera a tomar un suspiro.

Pues algo o alguien las perseguía.

- Si hubieran alcanzado el carruaje…. –

El plan de Diana para sacar a Nisha había fracasado pues una persona le informo los hechos a Azael y este mismo mando a buscarlas.

Cuando fueron encontradas no lograron llegar a tiempo al carruaje que las llevaría lejos del Imperio.

Al volver a la mansión Azael dijo:

- Tenía, planeado matarte… -

Nisha se quedo helada al escucharlo.

- Diana iba a asesinarte… es una suerte que Rubí lo hubiera descubierto… -

Había quedado inmóvil por sus palabras, solo miro la espalda de Azael que se alejaba de ella no sin antes decir las últimas palabras.

- Nunca saldrás de la mansión… por tu propio bien… -

Siendo eso lo que la sentencio a permanecer lejos del mundo.

Y fue el recuerdo que marco su vida por siempre, no volver a confiar en nadie.

- Pero presiento que la mujer llamada Diana nunca trato de matarla… -

Sumergida en la fría agua que calmaba su mente, los viejos recuerdos no le permitían estar del todo cuerda.

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Comments

Jenifer 🤓💫

Jenifer 🤓💫

Una suerte dice 😤😤

2023-09-18

1

🍒CHELI🍒

🍒CHELI🍒

Me preguntó si Diana si intento matarla.🤔
Hay algo extraño en la actitud de esa familia. 🤔

2023-04-13

0

Daysi Díaz Oviedo

Daysi Díaz Oviedo

Sé que va lenta la historia pero he leído muchas historias de reencarnadas en esta plataforma y la verdad de momento está ha sido totalmente diferente, espero que su escritora continúe.

2023-03-09

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