<< Volviendo al presente >>
Eleonora, así como era conocida antes de rencarnar en este cuerpo, seguía atrapada en el mundo de fantasía, lo único que tenía con ella en estos precisos momentos eran las memorias de la anterior portadora.
No era agradable vivir cada día con los recuerdos, de una vida miserable; se volvía pesado y abrumador cada recuerdo que le pasaba por la cabeza.
- Me duele bastante mi cabeza. – suspiro con pesadez, al ver el lugar donde se encontraba le causaba mareos. – Hugh, para colmo mío, la niña esta castigada sin probabilidad de salir…… -
Como era de esperar. Estaba en la zona mas oscura y sola de la mansión.
Estaba pagando un castigo que no se merecía; tendría que salir.
Pero ¿Cómo lo haría?
Nisha chasqueo la lengua – Todo por ciertos bastardos. –
Al pensar bastante, llegaría a la conclusión de que quienes la incriminaron y levantar excelente escena, eran los hijos del Duque.
“Los gemelos”
- Tienen una actitud de villano, mejor que Nisha. – bufo.
Los actos en contra de ella, fueron, montados por los genios de la familia, sus secuaces que eran toda la mansión, ayudaron para incriminarla, crearon pruebas falsas, testimonios falsos y victimas en el momento.
Los perfectos planes para perjudicarla.
- Maldita sea…… Estos chicos les gusta joder vidas ajenas. –
Esta ocasión, su obra maestra que se pasó de la raya.
Su “broma”, según ellos, habían tomado las joyas de la difunta hija del Duque y las dejaron en la habitación de Nisha; las criadas se encargaron de expandir el rumor y ser ellas quienes le mostraran las joyas que fueron dejadas en su alcoba.
- Cruzaron el límite…… -
El castigo que el Duque le impuso, trazo la línea de la villana, al ser excluida por toda la mansión, la dejaron a su suerte.
Esperando que llegara el momento en que muriera.
- Si tuviera la mente de un infante, estaría aterrada de estar en un lugar como este……. El lado mas solitario y al que ella teme, pero no es de esa manera. Solo tengo el cuerpo de una niña de 10 años, pero mi mente es de una mujer de 30 años. –
El miedo era un pensamiento innecesario.
- Oh me lleva……. –
No le agradaba esta situación, antes de llegar a este mundo Eleonora era una diseñadora de moda bastante reconocida en gran parte de Europa, su línea de ropa comenzaba a ser cotizadas fuera del continente europeo. Estaba en la cima de su carreara y ahora estaba en caída libre en un mundo desconocido.
- Era una gran diseñadora, pero ahora mírame. – sus cejas se arrugaron. – Soy una chiquilla lamentable. –
Bueno….
No era todo, si tuviera que mencionar algo en común, era que ambas crecieron sin padre y madre.
Claro que, en el caso de ambas, era que Nisha desconocía la muerte de su familia y quienes eran; en cambio ella lo recordaba con bastante claridad.
- Es un recuerdo que ni pienso olvidar. –
Para saber, como era esa vida.
Tendríamos que hablar sobre Eleonora.
**
Con apenas 7 años, sus padres habían muerto, en un accidente automovilístico, ninguno sobrevivió a pesar del arduo trabajo de mantenerlos con vida.
Dejando a Eleonora huérfana, la familia de su padre y madre, se negaban a ofrecerle un techo.
- No querían tener nada que ver conmigo, pero si con la herencia de mis padres. –
Como perros, peleando por carne, estaban dispuestos a dejarla sin un centavo.
Sin nadie a su lado, el destino mas cercano era un orfanato, esperar a que una nueva familia la adoptara o esperar a cumplir la mayoría de edad, pues no creía que alguien la quisiera.
No fue hasta que todo cambio; cuando Dalia, su ángel de la guardia la salvo.
Quien tomo su tutela, se convirtió en su segunda madre.
Era la mejor amiga de su madre, había crecido con su presencia desde que era un bebé, le entrego todo su cariño. Sus padres y ella la consideraban parte de la familia.
Dalia dio la cara a todos sus parientes.
- Si no me hubiera tomado, mi vida se hubiera vuelto un verdadero infierno. –
Tuvo que soportar las criticas de su familia, llamándola “interesada” y “caza fortunas”.
Decían que ella estaba igual detrás de la herencia que le habían dejado, pero les demostró que sus acciones eran honestas.
Dalia llego a un acuerdo con el juez, le otorgo su custodia; a cambio de que ella se haría cargo de sus gastos alimenticios, educativos y médicos; esperarían a que ella cumpliera los 19 años para entregarle el dinero de sus padres.
- No solo fue la parte económica……. Ella de verdad me demostró su amor. –
Su situación económica no era tan estable, pero después de que ella pisara su vida; Dalia se dedico a trabajar para darle lo mejor.
La miraba desde lejos, a veces estaba tan ansiosa; pero cuando ella estaba delante suyo, siempre mostro una amable sonrisa.
Quería ayudar, pero ella siempre respondía con un:
“Pequeña Eleonora, preocúpate por disfrutar tu niñez, yo me encargo de lo demás”
El primer medio año fue complicado, luego de unos cambios en la vida de Dalia, su situación era mejor.
Dalia quien trabajaba como diseñadora, en un pequeño lugar, era explotada por su jefa.
Se canso de ese trato y tomo su propio camino, tuvo una pequeña marca de ropa y a pesar de no ser muy conocida, la gente le gustaba.
Pero el dinero seguía siendo poco.
Miraba desde la esquina de la cocina, a Dalia quien lavaba sin percatarse de lo que había a su alrededor.
- Dalia……. – hablo con una voz poco entendible.
- ¿Si cariño? –
Dalia miro de donde provenía ese susurro, observo el cuerpo parado de Eleonora en la entrada de la cocina, quien movía sus piececillos con nervios.
- Bueno, yo, yo…… -
Dalia camino hasta ella, la tomo entre sus brazos y con esa preciosa apariencia, le sonrió.
- ¿Qué sucede cariño? –
- ………. “Necesito unos zapatos” – era lo que deseaba decir, pero su boca parecía estar pegada con pegamento.
Los zapatos de la escuela, fueron hechos añicos mientras jugaba en el parque, había olvidado cambiarse ese par de zapatos y terminaron por romperse.
- No, no es nada. – murmuro.
Había enfermado las semanas anteriores, no parecía recuperarse y termino en el hospital, el dinero que se gasto en sus medicamentos y en el pago del hospital, las había dejado cortas.
- Cielo. – al ver el rostro decaído de Eleonora, tomo sus mejillas con suavidad. – No tengas pena, dime las cosas…… Puedes pedirme lo que desees. –
- …….. –
- Acaso ¿Te molestan en la escuela? –
- No. –
- Entonces ¿Qué sucede? –
Eleonora seguía dudando, su mandíbula se apretaba, pero después de unos segundos le dijo:
- Es, es, es que yo…… Veras estaba jugando y había olvidado que bueno yo. – detrás de ella saco los zapatos. – Ne, ce, si, si necesito unos nuevos, por favor. – agacho su cabeza llena de vergüenza.
- …….. –
El silencio que dejo Dalia, la asusto.
- Con que era eso. –
- Lo lamento. –
- Por que me pides disculpas, a cualquier persona le sucede…. Je, je, je. –
- ……. –
- Creo que ya era hora de cambiarlos. –
- ¡Puedo esperar! –
- Que, no, por supuesto que no. – sus manos negaron. – No debes por que preocuparte. –
- Pero, pero. –
- Eli. –
- ¿Sí? –
- No debes por que preocuparte, te lo aseguro, esto no dañara nada. –
- …… -
- Estamos bien, ¿De acuerdo? –
Con poca seguridad, solo pudo asentir.
- Además, como puedes esperar. Recuerda que la directora se enojara si no llevas el código de vestimenta de la escuela. –
- Cierto. –
La bruja de la escuela, regañaría a amabas.
- Deberíamos ir mañana…… Es domingo y habrá más locales abiertos, podremos pasar por un helado ¿te parece? –
Los ojos de Eleonora se agrandaron de felicidad.
- ¡Si mami! – exclamo llena de alegría.
- ………… -
Rápidamente cubrió su boca con sus manos, se había emocionado tanto que de su boca la palabra “mamá” se le salió sin darse cuenta.
Dalia estaba completamente perpleja.
Dijo algo malo, que bajo la cabeza llena de tristeza. La razón del por qué le dijo “mamá” fue porque también la veía así.
El sonido de un llanto se escuchó en la habitación, alzo su mirada encontrándose con Dalia quien cubría su rostro con sus manos, las lágrimas desbordaban de los espacios dejados.
- “Creo que lo arruine” -
Dalia quien nunca pudo tener hijos propios y su marido la abandono cuando su amante logro quedar embarazada, quedo devastada, quizás escuchar la palabra madre le traía amargos recuerdos.
- Mi preciosa hija. –
Con las lágrimas en los ojos, Dalia le sonreía cálidamente, no esperaba esa rección de ella.
- Ven y dame un abrazo. –
Cuando su madre y padre murieron, nadie la llamo “hija” nuevamente, escuchar esa palabra salir de Dalia le rompía el corazón, eran solo ellas, teniéndose una a la otra. Entre lágrimas corrió a los brazos que la esperaban.
Cayeron en llanto.
- Cuando tu madre murió, le prometí que te cuidaría y amaría; jamás te dejaría sola. –
- ……. –
- Te prometo que jamás estarás sola mi preciosa hija. –
- Tú, tu, tú también madre…. – lloriqueo – Yo, yo siempre estaré a tu lado. –
Palabras que prometieron y cumplieron.
Al crecer Eleonora quedo cautivada con el trabajo de Dalia.
Cuando comenzó a ser reconocida, lograron hacer su primera pasarela, quedo cautivada por la industria de la moda, que la volvió una meta de vida.
Volverse diseñadora y hacerse cargo de la agencia que con el tiempo se volvió cada vez más conocida.
- Amaba la moda, cuando Dalia creaba vestidos para mi……. Me fascinaba el solo verla, fue un empujón que necesitaba. –
Después de un arduo trabajo, la marca se volvió más y más grande, logro obtener buenas ganancias y cuando ya era una gran diseñadora logro descansar a Dalia y le dio la vida que se merecía después de todos sus sacrificios.
- Todo lo hice por ella……. Me pregunto ¿Cómo estará ella? ¿sabrá que me paso? ¿Estará preocupada por mí? –
Estar en ese lugar, le era bastante incomodo, no podía dormir de la preocupación, al pensar en cómo estaría Dalia, en estos momentos.
Solo ella, sin poder salir.
Ya no podía más con la duda, se levantó de la cama.
- Suficiente no me puedo quedar aquí…… Debo saber cómo volver a mi anterior vida…. –
Camino rumbo al armario frente a ella, husmeo entre los zapatos encontrándose con un pequeño cofre donde se encontraban algunas monedas de oro y unas cuantas joyas; para ella esto era muy poco si hablábamos del poder de la familia Ehann.
- Claro que si recuerdo quien es ella, puede ser muy obvio el por qué tiene solo esto como pertenencias valiosas…… - suspiro, examino cada moneda y joya. – Deberían servir de algo. –
Tomo las cosas entre sus manos, busco algo en donde pudiera esconder el dinero y joyas, en una pequeña bolsa que encontró, lo metió.
- No importa, tengo que salir de este lugar debo encontrar una manera de regresar con Dalia si es que existe la posibilidad. –
Estaba más que decidida, no iba estar otro minuto más en el infierno mismos.
- Yo no quiero esta vida. –
Era su ultima decisión, no vivir un día más en la mansión.
Pero quien diría que las cosas jamás saldrían como uno espera, que cruel destino que le esperaba.
Lejos de Dalia.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 43 Episodes
Comments
🍒CHELI🍒
Fue una linda historia la que vivió con Dalia 🙂, aunque parece no volverá a verla pronto 🥺😞.
2022-12-19
4