CAPITULO 5. -

Mirar por el gran pasillo, le hacía pensar de más.

- Si tuviera que responder, ¿Crees que existen dimensiones alternas? ¿Otra vida?........ Después de la muerte. –

A cualquier humano le llegaría ese pensamiento.

- Claro que yo lo negaría, pero con todo esto; seria burlada por todos. –

No iba negarlo, que algunas veces llego a pensarlo.

Si tuviera esa conversación, la gente se burlaría de ella, porque tendría que contar su experiencia tan real, que dolía.

- Y lo dijo literalmente, esto duele como la mierda” –

Se encontraba en el punto mas bajo de su vida; hincada en el duro y frio suelo, bajo sus rodillas.

Aproximadamente tenia 8 minutos en la misma posición, conservando la calma; pero sus rodillas empezaban a ponerse rojizas y se estaban tensando.

El solo querer respirar, le causaba miedo, que tal si lograban escucharla. La jefa a cargo de la mansión.

“Rubí”

Era el peor ser, que hubiera tocado la tierra, era una mujer que arruino por completo la reputación de Nisha, cuando era joven; era la mano derecha de Belladona, quien le asigno el trabajo.

Se encontraba a solo unos kilómetros de ellas, cerciorándose que todo estuviera en orden, en el medio del pasillo girando a todos lados, le era imposible saltar a la otra esquina del pasillo, donde se encontraba su pase de salida.

- “Busque toda la semana, alguna pista que fuera de mi ayuda……. Logre encontrar cientos de pasadizos secretos en la mansión, quizás y nadie lo sabía. Ya que parecía estar abandonado” –

Volvió a dar un pequeño vistazo a Rubí, quien seguía en la misma estancia.

- “Maldita perra apresúrate y lárgate de aquí, si sigues aquí me levantare y golpeare tu cara hasta que esta sea irreconocible…” –

Claro que golpearla, no serviría de nada; solo se metería en mas problemas.

- “No, no” –

Su principal propósito, era dejar la mansión y de este mundo si era posible. Era mejor evitar las estupideces, o todo se arruinaría.

- Solo es gatear al otro lado. – susurro levemente.

Si Rubí en los próximos segundos no daba señal de moverse, tendría que volver a su habitación, eso era mejor que ser atrapada tratando de escapar.

¡Rubí!

Una voz la llamo, al igual que Rubí, giraron sus vistas a la chica que corría hacia ella.

- ¿Qué sucede linda? –

La chica contraria se detuvo a respirar, para después contestar:

- Su excelencia la busca, necesita de su ayuda en el gran salón. –

- De acuerdo, adelante, debemos acabar con todo antes de que el sol se cubra. –

Caminaron juntas, hasta dejar el pasillo en completo silencio.

Nisha aun permanecía en el mismo lugar, asomo un poco de su cabeza, giro a ambas direcciones para cerciorarse de que todo estuviera en orden.

- Creo todo esta bien……. –

Con leves espasmos por su espalda, salió del mueble.

- Mierda…… Hagh, mi espalda……. –

Estiro su cuerpo, que seguía como una piedra; al tener mas movilidad, se levanto del lugar y corrió de lado opuesto del pasillo. Tomo la figura de mármol para inclinarla del lado izquierdo y luego derecho, al paso de unos segundos dejo ver un pasadizo, donde su cuerpo entraba a la perfección.

- Adiós maldito infierno. –

Después de darle un vistazo, entro al pasadizo con bastante facilidad, gateo entre la oscuridad hasta que su vista, visualizo el final, donde la luz se encontraba.

Al quitar unas cuantas ramas, por fin pudo apreciar el lugar donde la había dejado el pasadizo, al analizarlo un poco soltó un grito de enojo.

- ¡Agh! ¡Mierda! –

- “De todos los lugares……. Vine a caer en el peor” –

[Campo de entrenamiento, Clisbasht.]

El sagrado lugar, donde mucho quisieran estar; era el santuario para un hombre o mujer que quisiera convertirse en caballero de la familia Ehann.

A excepto de Nisha, que no era muy bien recibida en el lugar, su relación con la guardia al mando del Duque, era de la peor.

“La orden de la Luna Azul”

Caballeros conocidos, por su fuerza y valentía.

- Y perros insoportables……. – murmuro.

Dejo de lado los pensamientos inservibles, se dedico a buscar algo que había visto en sus recuerdos.

- “Pero……. No puedo sacarme de la cabeza todo lo que hicieron” –

Un día cualquiera, Nisha encontró a esos tipos escapándose de la mansión; ella le conto al Duque y desde entonces toda la guardia la a odiado.

- Ja, quien diría que el lugar que estoy buscando. – hizo una mueca.

“Madriguera de Conejo”

Era utilizadas como camuflaje, tenia una entrada y salida, para poder salir de la mansión sin levantar sospechas, sabia que esos tipos tenían más de una.

- Pero mira eh…. Son buenos escondiendo las cosas. –

Para ser tipos, que se la pasaban haciéndole bromas pesadas, en gran parte del día.

- Dios esos tipos, que no tienen trabajo que hacer. –

Ayudaban a los gemelos, en todos sus planes, el solo estar cerca de uno de ellos, le provocaba problemas sin que los hubiera hecho.

- Debería calcar ese punto…… Es importante. –

¡No te acerques a los caballeros!

No se podían ver ni en pintura.

Y cada vez que la acusaban el Duque les creía; el hombre que se hacia llamas su padre, el sujeto que la trago a solo sufrir.

“Azael Ehann, Señor de las Guerras y el Lobo de la noche”

Poseía un titulo de gran peso, tanto para el y como la familia, debían tener una actitud impecable; incluyendo a Nisha en el paquete.

Debía poner en honor el apellido, pero como esperaban eso, si todos trataban de que quedara mal.

- ¡A la gran madre naturaleza, como supone que ponga en honor al señor si su querida y loca esposa me arruino la educación y etiqueta! – exclamo.

Para ser más claros nunca hicieron nada por ella. la mujer que debía enseñarle todo, se la pasaba llorando todo el tiempo.

“Belladona Elya Ehann”

Una mujer loca, pero bastante bella por lo que recordaba; única en belleza y con un porte digno de una esposa del héroe del Imperio, aunque su decaída expresión, no dejaba apreciar del todo su bello rostro casi irreal.

- “Nisha…… Con el tiempo le tuvo miedo” –

Bajo la tierra que quitaba y los escombros de ramas, era malo el solo recordar todo lo que vivió.

- Oh por todo los… ¡Larga vida al creador de la pizza! – dijo en alabanza.

Después de tanto buscar, al fin había dado con una madriguera.

Escaneo la madriguera, para ver si su cuerpo era compatible para salir y entrar, sin problema.

- Sería bueno, solo salir. – murmuro. – no importa démonos prisa y salgamos de aquí ahora. –

Estaba centrada en como acomodar su cuerpo, que no percibió las presencia detrás de ella.

No fue hasta que no de ellos hablo.

- ¿Qué haces niña? –

Se sobresalto al escucharlo tan cerca de su oído, al girar a sus espaldas, había 6 hombres, que miraban con seriedad a su dirección.

- “Dios apiádate de mí” – lo único que podía pedir, estaba tan asustada.

¡Silencio!

- Has encontrado la madriguera; nos volverás acusar. – tomo la palabra el hombre de cabellera roja. – Si lo haces, no solo nosotros saldremos afectados. –

El hombre, se inclino hasta estar a su altura.

- Que dirá el Duque, cuando se entere que te escapaste de tu castigo. –

Todos lo miraron, con arrogancia, mientras ella seguía perpleja.

- Deberíamos usar la oportunidad. – otro hombre que se acercó a ellos, sugirió con una sonrisa burlona.

Todos asintieron; estaban de acuerdo en arruinar su reputación.

- “No importa……” –

Ellos seguían charlando con alegría, ignoraban todo los que hacía. Busco entre sus bolsillos, las monedas de oro que llevaba.

Volvieron a mirarla, con rostros sorprendidos; delante de ellos había 20 monedas de oro.

- Niña…. Como te atreves. – dijo con furia el pelirrojo.

El hombre, la intención de golpearla.

- “¡Me golpeara!” –

Antes de que fuera tocada, la camisa del hombre fue sujetada con fuerza.

- ¿Eh? –

Frente a ellos, un hombre que era mucho mas alto, destacando en ellos; cabellera plateada, piel morena y ojos azules.

- Guarda silencio Max. – alzo la voz.

Al ser regañado bajo su cabeza.

El hombre de cabellera gris, miro de nuevo a quien estaba hincada en el suelo, sus penetrantes ojos, causaban escalofríos.

El escaneo de pies a cabeza, al mirar sus mayas llenas de tierra y las monedas de oro en su mano; se inclino a su altura y dijo:

- El señor nos esta buscando. –

- Pero Eegan…. Ella. –

- Tenemos prisa, te quedaras aquí y aceptaras el castigo. –

Negó con la cabeza.

- Al menos tomemos las monedas. –

- Eh dicho ¡Largo! –

Salieron corriendo a toda prisa, cuando las trompetas fueron escuchadas.

- “No era mentira…” –

Eegan seguía a su lado, antes de levantarse, sacudido un poco su vestido y tomo 5 monedas sin decir alguna otra palabra.

- Incluso ahora le tienes compasión. –

“Sir Eegan”

El quinto maestro de la espada y zorro del invierno; el único que logro matar al dragón de la primavera.

Fue el único caballero, que la tomo a su cuidado, la protegió y la siguió a donde fuera.

No duro bastante en el puesto, al pasar 6 meses, logro derrotar a un dragón; mientras Nisha perseguía al segundo príncipe.

En su camino de regreso, se toparon con la bestia que había dormido por mas de 520 años.

- Debo evitarlo. –

Seguía mirando la nada; salto cuando sintió extraña sensación en sus pies.

- ¿Que? –

Un pequeño conejo blanco, se restregaba en sus pies.

- ¿Qué pasa? –

El conejo blanco se alejo de ella, pero se detuvo para mirarla.

- ¿Quieres que te siga? –

Como si le hubiera entendido nuevamente dio un pequeño salto guiándola a donde el solo sabia. Cuando llegaron al lugar que le indico ella lo tomo para darle suaves caricas y mirar debajo de ella.

- ¿Esto es tu hogar? –

El conejo, solo salto a la madriguera.

- Ya veo…… -

Volvió a inclinarse para entrar en la madriguera, no sin antes darle una vista a la mansión.

- Espero no volver. -

Sin más se dispuso a tomar camino en la pequeña madriguera. Cuando vio la luz del otro lado sentía una gran felicidad, la cual se le arrebato rápidamente al sentir las espinas filosas de la enredadera de rosas que cubrían la madriguera.

- Acaso querías que se clavaran en mi garganta. – dijo en un quejido - No volveré a seguir a un conejo. –

Sobo sus brazos, donde quedaron pequeños rasguños.

Miro a los lados y sus quejas se detuvieron, del otro lado estaba la madriguera de hace un momento, cubierta por una gran piedra.

- Si mi cuerpo hubiera entrado a ese lugar, jamás saldría de ese agujero…… Esos perros no me dijeron nada. – apretó sus puños. – Gracias pequeño amigo. – acaricio la pequeña cabeza.

El conejo solo movió sus orejas y se fue brincando lejos de ella, cuando desapareció de su vista empezó a gatear fuera de la enredadera, aunque recibiera pequeños rasguños, era un dolor soportable.

Una vez completamente fuera miro a su alrededor y comenzó a caminar por la ruta que la llevaría al pueblo.

La tranquilidad que sentía en ese momento era única, sus pulmones respiraban aire fresco.

- Así se siente la libertad. –

Avanzaba por la ruta, apreciando el paisaje.

Se sentía bien con la tranquilidad del lugar, lo peor ya había pasado y si no volvía, lo mas seguro era que nadie se preocuparía por ella.

Ahora quedaba solo caminar al pueblo y buscar alguien que supiera sobre su situación; tal vez le diría como volver.

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Comments

Monikita

Monikita

jajajaj un placer seguirte me encanta esta novela y por supuesto que comeré mucho en el comer está el bien vivir

2024-02-04

2

odonoroc

odonoroc

todavía no le entiendo bien pero seguiré me gusta

2023-06-13

1

🍒CHELI🍒

🍒CHELI🍒

No la tienes nada fácil Nisha 😮‍💨😮‍💨😮‍💨😮‍💨

2022-12-19

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