CAPITULO 12. -

Si que los lados “Este” y “Oeste” de la mansión quedaba muy lejos, por más que caminaron Alexander no se detenía.

Peor aún, cuando el hombre era más grande que ella y sus pasos más largos; no era capaz de seguirle el paso, también Alexander ignoraba su presencia y avanzaba rápido.

- “Y todavía el avanza más rápido…. Como si quisiera dejarme muy atrás” –

Alexander detuvo sus pasos, al igual que ella se quedaron viendo la puerta que estaba al final del pasillo.

- Espere un momento. –

Sin más que decirle el entro primero a lo que ella creía era la oficina del Duque Azael.

No paso mucho tiempo cuando la puerta fue nuevamente abierta y Alexander salió de ella, volvió a mirarla sin decir algo, quito su cuerpo de la entrada y con su mano le señalo la entrada.

- “Soy algún tipo de perro para seguir las ordenes de esas maneras, muy obediente, pero me negare, no importa si es la mano que me alimenta” –

Podía quejarse, pero no era el momento de hacerlo.

Dio una fuerte arcada de aire antes de poder entrar, tomo el valor suficiente para enfrentarse a los ojos del hombre que la tomo como su hija.

- “Yo puedo” –

Con pasos pequeño entro por la puerta que era mucho más grande que ella, los pasos que daba se sentían más pesados, como si estuviera caminando en arenas movedizas que la tragarían.

Al frente de ella, una silueta cuyo rostro siempre estaba borroso en sus recuerdos, por primera vez lo enfrentaba a cara; la observaba por fin, por mucho que quería conocerlo su oportunidad había llegado.

Inexpresivo rostro, era el sujeto que todos temían; la afilada mirada que tenía, era como una espada en busca de sangre, la oscura noche que era su melena; su blanca piel era tan fina como una seda, era tentador querer tocarla para comprobarlo, los profundos ojos de un color malva.

Era un cuerpo sin alma misma.

“Duque Azael Ryan Ehann, el gran Señor de las guerras”

La puerta fue cerrada haciéndola sobresaltar, ya era sofocante tener que estar en un espacio donde solo era ella y Azael; lo demas hizo que la brusquedad con la que fue cerrada la asustara.

Mantuvieron un silencio entre ambos, ni Azael ni ella eran capaces de decir alguna palabra, tal vez solo Azael estaba preparado para hablar, pero ella no tenía en mente que decir sobre la situación.

En estos casos, no había un plan.

- “Solo déjate llevar por la conversación” –

Tendría que rezar para no arruinarlo, solía ser muy impulsiva y diría algo tonto.

Dejo de desviar su mirada y por fin enfrento a Azael, del cual no se había percatado, ya tenía un buen rato observándola en silencio, sus afilados ojos no se desviaban a otro lugar, era el punto al que el miraba.

Era un sofocante sentimiento que trago con fuerza, sus manos jugueteaban por los nervios y su valentía se había esfumado sin pensarlo.

- “Oh cobarde…. creo que llorare” –

El Duque recargaba su mentón en sus manos, su rostro seguía estando inexpresivo.

- “Solo saludo y huye” –

¡Silencio!

Tratando de no perder el equilibrio inclino su cabeza.

- Saludos Gran Duque Azael, que el sol lo proteja. –

Lo primero que se le vino a la mente fue presentarse de manera educada, aunque no mereciera sus respetos, pero por salir de la mansión, se dejaría humillar un poco.

- Levanta la cabeza Nisha. –

- S, si, si Duque. – titubeo. –

La grave voz que Azael tenía causo escalofríos por todo su cuerpo, había sido shock escucharlo, pues el levantar la cabeza le era imposible, se había quedado como una estatua en la misma posición.

- “Vamos…” –

Tenía que conservar la calma, con un poco más de fuerza levanto la vista.

Iba a gritar en el momento que vio al Duque tan cerca de ella, en ¿Qué momento se había levantado de su escritorio?

- Tomemos asiento. –

Su forma de hablar era sin ganas, le había dado nuevamente la espalda para dirigirse hacia los sofás que tenía en la oficina.

- “¿Azul?” –

La mayor parte de las cosas que había en la oficina del Duque eran de un azul zafiro y azul marino.

- “Incluso los sillones son de un color marino…” –

Husmeando por toda la oficina, estaba admirando los detalles que tenía; sin duda tenía un buen gusto para el arte.

Azael había tomado asiento en uno de los sillones, luego de haber dado un vistazo por el lugar se dirigió al sillón que estaba desocupado, haciéndolos quedar cara a cara.

- Eh venido porque solicito mi presencia. –

- ….. – asintió.

- Ya que eh venido, puedo saber el motivo por el que su gracia me ha llamado. –

Hizo lo mismo que el Duque y mantuvo una mirada neutral hacia él, evitando mostrar su incomodidad, no solo era ese sentimiento, sino que también su miedo.

Evitaría salir corriendo de nuevo y lanzarse por las escaleras.

Azael desvió su mirada y dijo. – El mes ha terminado y con ello tu castigo también ha dado fin, podrás volver a tu habitación hoy mismo, me hare cargo de que tus cosas sean llevadas de nuevo a la habitación. –

Fue lo único que menciono, estaba a punto de levantarse del sofá y una vez que lo hiciera la dejaría de un lado, antes de que sucediera dijo:

- Me negare a tomar a esa orden su gracia. –

Azael se detuvo y volvió a tomar asiento por completos, estaba confundido por su respuesta que sus cejas se habían arrugado.

No solo era su respuesta, después de casi un año, Nisha por fin le había dirigido una palabra.

- Puedo saber el ¿Por qué? –

Pregunto Azael, sus brazos se cruzaron al igual que sus piernas y recargo su cuerpo más sobre el sillón.

- No me siento cómoda en la habitación, error no solo la habitación, también la gente que trabaja en la mansión, me es sofocante tener que convivir con ellos. –

- …… -

- Ya me acostumbré al lado Oeste de la mansión, es tranquilo y no hay mucho movimiento, me quedare ahí a partir de ahora. – dijo con firmeza.

Por otro lado, Azael seguía sin responder a sus palabras, parecía que no le había dado una pizca de atención.

- ¿Quieres estar lejos del personal? – hablo nuevamente Azael.

- Si, no quiero tener el mínimo contacto verbal o físico con las criadas de la mansión y si es posible, mucho menos con los caballeros. –

Azael dio un fuerte suspiro y una de sus manos rasco su cabellera.

- Nisha…… ¿Cómo puedes pedir esas cosas? –

- ¿Eh? –

- Es tu gente, tu debes aceptarlas y ellas a ti, deben tener un respeto mutuo entre señora y trabajador, debes convivir con ellas. –

- Eso solo funciona con su gracia, su esposa y sus hijos. –

- Nisha, tu…. –

- ¡Su gracia! –

Antes de que dijera algo más levanto la voz dejando callado a Azael.

- Quiero pensar que el Duque se hace y no lo es…. ¿Usted realmente piensa que todos ellos me ven como una Ehann? –

- ….. –

- Dígame, lo ve oh finge no verlo, sincérese conmigo y diga que no lo ha visto con sus propios ojos…. –

Las palabras de Nisha fueron lanzadas con rabia, su mirada llena de enojo lo penetraban.

No era lo más importante que estaba pasando, por su cabeza otro pensamiento lo estaba abrumando.

¿Por qué no le decía padre?

La pequeña niña que siempre estaba atrás de él, le decía padre, ahora solo le decía “Su gracia” o “Duque”, un sentimiento se clavó en su corazón, además de no llamarlo padre, Nisha se estaba dirigiendo hacia él, con una voz fría.

- Nisha es mi hija…. y lo será siempre, ellos deben tratarte como una Ehann. –

- ¿A si? A ¿Qué costo su gracia? –

Sin comprender su pregunta volvió a decir.

- Su lealtad no debe tener un costo, ellos…. –

- ¡LA LEALTAD A SU SANGRE! ¡YO NO TENGO SU SANGRE! –

Nisha se levantó de su asiento gritándole a Azael.

- ¡DIGAME! A ¿QUE COSTO? –

- ¡TIENES MI APELLIDO! -

Al igual que Nisha él también se levantó, le había sorprendido la reacción que Nisha tenía.

- ¡BASTA CON MI APELLIDO! ¡ERES UNA EHANN! –

- ¡PARA ELLOS ES COSA SIN IMPORTANCIA! ¡QUE MAS DA SI TENGO SU APELLIDO! –

- ….. –

- ¡MIENTRAS YO SEA UNA SANGRE SUCIA, ELLOS JAMAS TENDRAN UN RESPETO HACIA MI! –

Eran tan fuerte sus gritos, que afuera de la oficina todos lo habían escuchado, se acercaron un poco más para poder escucharlos, incluso Alexander se había quedado inmóvil en su lugar.

- ¡NO IMPORTA QUE HAGA USTED! ¡SI ES USTED EL DUEÑO! ¡NO IMPORTA! ….. así que le vuelvo a preguntar su gracia! –

Detuvo sus palabras para tomar un poco de aire.

- ¡A QUE MALDITO COSTO YO PODRE FORMAR PARTE DE SU FAMILIA! ¡A QUE COSTO YO SERE RESPETADA! –

- ¡A CUALQUIER COSTO! –

Había quedado paralizada cuando Azael lanzo lo que estaba en la mesa; desde el florero y las tazas en el lugar quedaron destruidos.

- ¡ERES UNA EHANN! ¡Y SERAS UN EHANN HASTA EL ULTIMO DIA DE TU VIDA! ¡ERES MI HIJA! ¡NADIE DE ELLOS CAMBIARA LA IDEA DE QUE ERES DE LA FAMILIA! ¡HAS ESCUCHADO NISHA!

- …….. –

- ¡ERES NISHA HELENA EHANN Y ASI SERA HASTA QUE MUERAS! –

Los vidrios habían quedado regados por toda la habitación, fue tanta la fuerza que no midió, Azael estaba parado completamente aturdido, así como ella también lo estaba.

- Eres un Ehann y puedes hacer lo que sea. –

Mantuvo su vista lejos de ella, estaba muy exaltado por la discusión de hace unos momentos.

Nisha estaba aún perpleja, pero haber escuchado esas palabras saco una sonrisa ladina de su rostro.

- Si es verdad, mi petición será cumplida, a partir de ahora estaré viviendo en lado Oeste de la mansión y no volveré a quedarme en el lado Este. –

Azael suspiro. – Vamos Nisha, puedes pedir cualquier cosa, pero…. –

- No. – detuvo al Duque. – Puede que sea cualquier cosa, pero yo solo quiero quedarme en el lado Oeste de la mansión. –

- …… tu odias el lado oeste, te da vapor los lugares oscuros y desolados, ¿Cómo podrás vivir ahí por un tiempo? –

Lo había dicho, lo sabía, él estaba consciente de lo que hacía y aun así….

Azael volvió a mirarla, antes de que dijera otra cosa, limpio su vestido el cual le había salpicado algunas cosas.

- Lo sabias…. sabiendo todo eso, se atrevió a enviarme a la última habitación. –

Su mano tomo la perilla, exhalo suavemente.

- No importa…. ya que su silencio es mi respuesta siempre, tomare eso como un sí, lo ha dicho tengo el permiso de hacer lo que me plazca. –

Volvió a girarse hacia el Duque que seguía sin moverse de su lugar, dio una elegante reverencia.

- Ya que no tenemos otro negocio pendiente, deberé retirarme a mi habitación, si es que aún quedan cosas en la antigua habitación, podría enviarlas a mi nueva habitación. –

Hasta el último momento que permaneció en la oficina tuvo un rostro neutral; abrió la perilla de la puerta y bajo las atentas miradas de la servidumbre camino con la cabeza bien en alto sin dirigirles una palabra.

Todos ellos tenían un rostro pálido, no podían creer que Nisha hubiera explotado; ni siquiera creían que tenía esa valentía para enfrentar al Duque.

- “La mansión estará muy ruidosa por unos días…” –

Los rumores llegarían a los oídos de la Duquesa Belladona, pronto también primer hijo se enteraría de su comportamiento.

No importaba quedar bien con una familia tan repugnante, los Ehann podían darse muertos para ella.

- “Azael veamos que tanto puede aguantar, pondré tu mansión patas arriba y se arrepentirán de todo; sigue los demás” –

Los murmullos a su alrededor, no eran más que la melodía de su orgulloso comportamiento, porque por primera vez la Nisha pequeña y débil tuvo el valor de defenderse.

- “Mientras yo tenga tu cuerpo…. Nadie me humillara, puede que tú lo soporte, en mi caso rompería las piernas del bastardo que intento burlarse de mi…” –

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Comments

odonoroc

odonoroc

valla niña asta que demuestras el valor del mundo al que perteneces

2023-06-13

1

Luisa Maria Reyes Leuro

Luisa Maria Reyes Leuro

hola que onda con está novela que me gusto y nada que publican los nuevos capitulos,yó no se pará qué demonios inician una novela si no tienen la intanción ó la concentración pará terminarla eso es una falte de respeto pará con las lactoras,me parace de quienta que hagan eso🙄

2023-02-20

0

🍒CHELI🍒

🍒CHELI🍒

Si por fin😮‍💨, hasta que alguien le dijo sus verdades en la cara, aunque hay algo muy extraño en el comportamiento del duque, talvez Nisha se lleve una sorpresa con el resto de la familia.

2023-02-14

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