Al día siguiente estaban listos para partir, así que montaron al lobo para agilizar el trayecto, moviéndose rápidamente por la jungla. Conforme el lobo avanzaba, el paisaje poco a poco cambiaba de forma, las plantas disminuían, el piso era cada vez más suave volviéndose más arenoso, la arena era de color naranja. También había un pequeño lago con agua dorada y alrededor de él había arbustos y flores de cristal.
Al acercarse al lago se percataron de que en su interior se encontraba un dragón dormido, envuelto en una protección de fuego, algo peculiar de ver, puesto que estaba bajo el agua. Gina le ordenó al lobo que se adentrará y este obedeció sin rechistar. Al entrar, las escamas de Caleb se expandieron por su cuerpo y su segundo corazón antes dormido comenzó a latir con fuerza, el fuego en su interior comenzó a crecer, y sus ojos cambiaron a los de un reptil. Gina se percató que podían respirar, sintiéndose aliviada, mientras conducía al lobo por las corrientes marinas que eran producidas por el campo de fuerza que rodeaba al dragón, pues a pesar de estar en un lago, en su interior era tan basto como el mismo mar. Continuaron bajando hasta llegar a lo profundo que estaba iluminado por el fuego de la imponente bestia.
El momento de Caleb había llegado, para acabar con su maldición debía asesinar al dragón, Caleb se acercó al campo de fuerza, pues solo él era capaz de atravesar, pues las escamas que cubrían lo que antes era su piel evitaba que se calcinara. El dragón estaba débil, encadenado, aunque lentamente despertaba al sentir el palpitar del corazón. Caleb tocó su piel era áspera y fría, de color tan negro como el carbón, sus escamas eran realmente bellas, deslumbrantes, como si pequeñas piedras preciosas tapizarán cada parte de su imponente cuerpo.
Caleb sintió una extraña conexión y una sensación de melancolía invadió cada parte de su ser. El dragón lentamente abrió sus ojos para después ver al joven ante él, al sentir la presencia del corazón, el dragón se llenó de furia, intento levantarse, pero las cadenas que envolvían sus extremidades lo sujetaban con gran fuerza.
- maldito no te ha bastado con lo que has hecho, ahora vienes a burlarte de mí, acércate para devorarte, quiero arrancarte las extremidades lentamente y verte morir agonizante - rugió el dragón lleno de furia.
- lo siento, me temo que me confundes con otra persona - exclamó Caleb con un temple imperturbable- mi intención no es molestarte, al contrario, he venido a ti por ayuda.
si es así como explicas, el corazón de mí cría latiendo en tu pecho - exclamó el dragón lleno de rabia. - los corazones que laten son míos, los tengo desde el día que nací, ¿cómo puede ser de tú cría?, los dragones llevan extintos miles de años - exclamó Caleb confundido.
- ahora entiendo, dentro de estas aguas, el tiempo corre más lento, si bien para ustedes han pasado miles de años, para mí solo han sido varias semanas. Tu ancestro maldito siendo niño llegó a mí, lo cuide como a los míos, le brinde un hogar, le di mi confianza, pelee sus batallas y le lleve a la victoria.
Diego era el menor de tres hermanos que combatían por la corona, pero él era el único que nació con un cuerpo débil. Así que, para evitar ser excluido, tomo el corazón de mi cría, quien tenía unos días de nacido y, con alquimia, lo unió a su cuerpo, dándole a sí las habilidades de un dragón. Y no satisfecho, robo los huevos de las hembras y los oculto bajo el castillo, mi raza, antes en paz con los humanos, comenzaron una guerra, y él, para evitar represalias, vertió veneno en el manantial del que bebíamos causando la muerte de toda mi especie. Solo unos cuantos sobrevivimos pero privados de nuestra libertad y como peones de un juego incapaces de vencer.
Por eso, maldije aquel que me traicionó sin piedad y en cada generación nació un niño, un niño con el corazón de mi cría, un niño que nos liberaría, un niño al que debía matar. Así, en cada generación, un padre del mismo linaje de sangre de aquel maldito, sentiría lo mismo que sentí yo al perder a mi preciado hijo. Él era inocente, e increíblemente hermoso, era un dragón perfecto, con escamas al color del mar como las tuyas, colmillos tan blancos como el marfil, con ojos de color ámbar, privado de la vida por un hombre ambicioso que no dudó en traicionar a un amigo con tal de tener poder. ¡Los humanos no merecen vivir!, ¡son seres codiciosos!, ruines y crueles, ¡son seres que no merecen piedad! - exclamó el dragón mientras una lágrima caía de sus enormes y expresivos ojos.
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Comments
Sonya
chicos en esta semana actualizo, aún faltan más capítulos 🙂
2023-01-25
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